Musica Para el Alma

viernes, 7 de agosto de 2026

MATEO 17,14-20 CICLO A


 

Evangelio del Sábado de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario

08 Ago 2026

*Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,14-20)*

 

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: «Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.»
Jesús contestó: «¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Les contestó: «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo)

*Puedo ver en esta lectura que a Jesús le incomoda que hablen mal de sus discípulos. Son las palabras de este hombre las que provocan que Jesús responda de esa manera: «Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo». Él quiere la sanación de su hijo; está muy preocupado y necesita ayuda. Pero, al mismo tiempo, de su corazón brota cierta desconfianza: él asume que los discípulos no tienen esa capacidad y recurre directamente a Jesús. Aplicando esta lectura a mi vida, reconozco que la actitud de ese hombre también ha estado dentro de mí. Tiempo atrás, ¡cuánto me costaba confesarme! Por mi mente pasaban pensamientos como: «Tus discípulos no son capaces de perdonar mis pecados», pues me enfocaba solo en la condición humana. Sin embargo, hay otra forma de ver esto. Cuando voy al banco a depositar dinero, debo interactuar con un cajero. Esa persona recibe mi dinero y lo guarda; aunque yo se lo entregue a ella, el dinero no le pertenece, sino que ella es simplemente el enlace entre el banco y yo. Lo mismo sucede con el Señor y sus ministros. Él confía plenamente en ellos y les ha otorgado su poder: lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo, y por eso se realizan obras aún mayores, como la Eucaristía*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.