Evangelio del Sábado de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario
08 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,14-20)*
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre,
que le dijo de rodillas: «Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia
y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído
a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.»
Jesús contestó: «¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar
con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se
curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no
pudimos echarlo nosotros?»
Les contestó: «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un
grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada
os sería imposible.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Se lo he traído a
tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo)
*Puedo ver en esta lectura que a
Jesús le incomoda que hablen mal de sus discípulos. Son las palabras de este
hombre las que provocan que Jesús responda de esa manera: «Se lo he traído a
tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo». Él quiere la sanación de su
hijo; está muy preocupado y necesita ayuda. Pero, al mismo tiempo, de su
corazón brota cierta desconfianza: él asume que los discípulos no tienen esa
capacidad y recurre directamente a Jesús. Aplicando esta lectura a mi vida,
reconozco que la actitud de ese hombre también ha estado dentro de mí. Tiempo
atrás, ¡cuánto me costaba confesarme! Por mi mente pasaban pensamientos como:
«Tus discípulos no son capaces de perdonar mis pecados», pues me enfocaba solo
en la condición humana. Sin embargo, hay otra forma de ver esto. Cuando voy al
banco a depositar dinero, debo interactuar con un cajero. Esa persona recibe mi
dinero y lo guarda; aunque yo se lo entregue a ella, el dinero no le pertenece,
sino que ella es simplemente el enlace entre el banco y yo. Lo mismo sucede con
el Señor y sus ministros. Él confía plenamente en ellos y les ha otorgado su
poder: lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo, y por eso se
realizan obras aún mayores, como la Eucaristía*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
