Evangelio del Lunes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario
03 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21)*
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte
de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y
apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al
desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en
despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y
se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los
dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y
se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron
todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras.
Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Jesús les replicó: «No hace falta que vayan,
dadles vosotros de comer).
*El
Señor, conociendo todas las gracias y bendiciones que él ha puesto en nosotros,
nos hace un llamado a estar siempre dispuestos a acoger a todos, sin importar
las condiciones en que se encuentren. Todos los que buscan al Señor lo hacen
porque tienen la necesidad de una curación interior o física. De una forma
especial, sale a relucir que Jesús viene a esta tierra para que todos nosotros
encontremos en él un lugar de descanso, donde podamos aprender que hay espacios
para hallar paz. Por eso, el Señor nos prepara y nos invita a acoger a las
personas que buscan cobijarse en el Sagrado Corazón de Jesús; porque a quienes
recibamos en su nombre, él nos dará la gracia de ayudarles para que puedan, en
el poder de Jesús, satisfacer todas sus necesidades*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
