Musica Para el Alma

sábado, 29 de agosto de 2026

LAS LECTURAS DEL DOMINGO 30 DE AGOSTO 2026


 

Lecturas del XXII Domingo del Tiempo Ordinario

30 Ago 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (20,7-9):

 

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreir todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar: «Violencia», proclamando: «Destrucción.» La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: «No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre»; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 62,2.3-4.5-6.8-9

 

R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

 

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

 

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12,1-2):

 

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

 

Palabra de Dios

 

Evangelio del XXII Domingo del Tiempo Ordinario

30 Ago 2026

*Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,21-27)*

 

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará). 

*Cuando quiero salvar mi vida por mí mismo, siempre trato de evitar el sufrimiento, alejar a las personas que siento que son distintas, a aquellas que siento que me traen mala suerte o que son menos que yo. Esto significa que la vida que llevaré estará cargada de egoísmo, vanidad y avaricia. En cambio, perder la vida por el Señor no es más que negarme a mí mismo, porque mi alma está diseñada totalmente para dejarse amar y amar. Para mí, perder la vida es reconocer que me equivoco, que me niego a amar desinteresadamente, que actúo por interés y que el otro no me importa. La buena noticia para mí está en las palabras del Señor que dicen: «Si quieres venir conmigo». El Señor no me presiona ni me obliga; puedo sentir amor con estas palabras porque Él no me miente, me dice la verdad y me muestra el camino correcto. Me deja ver muy claro que tengo libertad y, en mi libertad, puedo elegir seguirlo, vivir en la gracia y en la misericordia, y caminar hacia la vida eterna*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.