Evangelio de San Bartolomé, apóstol
24 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51)*
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y
le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos
encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de
verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la
higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y
a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Vio
Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de
verdad, en quien no hay engaño)
*Me da una
santa envidia de Natanael. Puedo ver una palabra cumplida, y es que el Señor
tiene la capacidad de ver en las partes más escondidas de mi vida;
él observa cuidadosamente hasta mi pensamiento, su mirada penetra dentro de mí
y llega más allá de aquellos lugares a los que todavía no he podido llegar.
Para mí,
este discípulo estaba pidiendo con toda su alma, con toda su mente, con todo su
ser y con toda su fuerza un encuentro con el Mesías. Su cuerpo estaba debajo de
la higuera, pero su alma estaba haciendo un recorrido por el cielo, buscando
las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.
¡Cuánto me gustaría que mi alma, mi mente, mi ser y mi fuerza se convirtieran
en una hiedra y se pegaran, se aferraran a la palabra, a la voluntad y a la
obediencia del Señor! Y que esto abra en mí el discernimiento de reconocer a
Jesús, el hijo de José y de María, como mi Maestro y mi Salvador, y que yo
pueda decir con seguridad, como dijo Natanael: "Rabí, tú eres el Hijo de
Dios; tú eres el Rey de Israel"*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén
