Lecturas
de Santiago, apóstol
25 Jul 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
(4,33;5,12.27-33;12,2):
En aquellos días, los apóstoles daban
testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos
signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín
y el sumo sacerdote los interrogó: «¿No os habíamos prohibido formalmente
enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra
enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»
Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros
matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo
jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los
pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los
que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.
Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 66
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R/.
Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
(4,7-15):
Este tesoro del ministerio lo llevamos en
vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios
y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan;
estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos
derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en
el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste
en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la
muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en
nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en
vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí,
por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien
resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con
vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será
el agradecimiento, para gloria de Dios.
Palabra de Dios
Santiago,
apóstol
25 Jul 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,20-28)*
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de
los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le
preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a
tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz
que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi
izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene
reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los
tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que
quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser
primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre
no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por
muchos.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a
beber?» Dícenle: «Sí, podemos.»*
*Me
llena de esperanza saber el poder que tiene una madre cuando se acerca al
corazón de Jesús. Esta madre está muy segura de cómo ha formado y educado a sus
hijos, ya que, con gran autoridad, hace esta petición a Jesús. Enseguida, Jesús
les hace un examen para saber si la enseñanza que han recibido de su madre es
auténtica; la pregunta tiene su origen y su fundamento en la fidelidad: «¿Sois
capaces de beber el cáliz que yo he de beber?». Y la respuesta fue segura,
convincente y sin miedo. Es la madre quien, a temprana edad, tiene la misión de
preparar el corazón de los hijos para el Señor. Me siento alegre de estar en mi
madre, la Iglesia, que de igual manera está preparando mi corazón para serle
fiel al Señor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
