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miércoles, 29 de julio de 2026

LAS LECTURAS DEL JUEVES 30 DE JULIO 2026


 

Lecturas del Jueves de la XVII Semana del Tiempo Ordinario

30 Jul 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías (18,1-6):

 

Palabra del Señor que recibió Jeremías: «Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi palabra.»
Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. A veces, le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero.
Entonces me vino la palabra del Señor: «¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? –oráculo del Señor–. Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel.»

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 145

 

R/. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob

 

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista. R/.

 

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes. R/.

 

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

 

Evangelio del Jueves de la XVII Semana del Tiempo Ordinario

30 Jul 2026

*Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53)*

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos les contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

 

Palabra del Señor

 

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

(Reúnen los peces buenos en cestos y tiran los malos). 

*El Señor me habla con un lenguaje en clave, porque si me habla claramente, puedo gloriarme, dar una dirección torcida a la palabra y creer que yo puedo controlar. Entonces podría pasar del conocimiento a la manipulación; puedo llegar a pensar que el Señor reúne en un lugar a los buenos y en otro a los malos (las personas buenas en la iglesia y los malos en la cárcel). Pero veo que no es así. El Señor se sienta y reúne a todos sin distinción. El Señor los va tomando en sus manos a todos y nos mira con una pregunta: ¿Quieres hacer mi voluntad? Y la respuesta la encuentra en nuestro corazón. Si quiero hacer la voluntad del Señor, me va a colocar en un recipiente o en un cesto a su lado. Si todavía no quiero gozar de hacer la voluntad del Señor, me tirará de nuevo a esa vida vacía, sin sentido, sin el verdadero amor. La belleza de esta palabra está en que el Señor me coloca entre sus manos y me mira; en su mirada me escruta, ve hasta mis pensamientos y ahí descubre en mí si deseo hacer de corazón su voluntad. Siento alegría porque él tiene un lugar para mí, muy cerca de él, reservado para mí*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.