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sábado, 13 de junio de 2026

LAS LECTURAS DEL DOMINGO 14 DE JUNIO 2026


 

*Lecturas del Domingo 11º del Tiempo Ordinario - Ciclo A*

Domingo, 14 de junio de 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (19,2-6a):

 

En aquellos días, los israelitas llegaron al desierto del Sinai, y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios.
El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa."»

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 99,2.3.5

R/.
 Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (5,6-11):

Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Palabra de Dios

 

*Lecturas del Domingo 11º del Tiempo Ordinario - Ciclo A*

Domingo, 14 de junio de 2026

Evangelio

*Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,36–10,8)*

En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»
Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judás Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.»

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

*Nosotros tenemos que sentirnos bendecido porque tenemos un Dios, que ve y se compadece de nosotros. Jesús puede ver que en muchas ocasiones estamos muy debilitado, agostado y sin fuerzas interiormente, las personas piensan que estamos bien porque solo nos ven por fuera, pero por dentro solo nosotros sabemos cómo estamos. Jesús sabe que la cosecha es abundante, la cosecha son los frutos que ya están maduro y si se caen al suelo se pueden estropear, ahí se puede notar el gran amor de Jesús, él no quiere que ningún fruto se estropee o se dañe. Jesús es un gran maestro él nos pide que roguemos, pero este rogar al Padre tiene que ver con una entrega y es que podamos entregarnos a Jesús, y las personas al ver nuestra entrega, tendrán el deseo de ser parte del gran equipo. Desde nuestro bautismo tenemos un llamado a ser discípulos, y les piden nuestros padres y padrinos cual es nuestro nombre para inscribirlo en el libro de la vida. El Señor no quiere que vayamos a tierra de gentiles, ni a ciudades de Samaría, sino a las personas que sufren y que están muy cerca de nosotros. El Señor nos ha dado el poder de: Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios, y lo que hemos recibido gratis, que lo demos gratis*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.