*Lecturas
del Domingo 11º del Tiempo Ordinario - Ciclo A*
Domingo, 14 de junio
de 2026
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (19,2-6a):
En aquellos días, los israelitas llegaron al desierto del Sinai,
y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios.
El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob, y
esto anunciarás a los israelitas: "Ya habéis visto lo que he hecho con los
egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a
mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros
seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la
tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa."»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 99,2.3.5
R/. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (5,6-11):
Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo
murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un
hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; más la prueba de que Dios nos
ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con
cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos
del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la
muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos
salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por
nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
Palabra de Dios
*Lecturas del Domingo 11º del Tiempo Ordinario - Ciclo A*
Domingo, 14 de junio de 2026
Evangelio
*Lectura del
santo evangelio según san Mateo (9,36–10,8)*
En aquel
tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban
extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores
son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»
Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus
inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce
apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el
Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano;
Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judás Iscariote, el que lo
entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de
gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas
descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.
Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que
habéis recibido gratis, dadlo gratis.»
Palabra del
Señor
*Que la Paz
del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
«La mies
es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies
que mande trabajadores a su mies.»
*Nosotros tenemos que sentirnos bendecido porque tenemos un
Dios, que ve y se compadece de nosotros. Jesús puede ver que en muchas
ocasiones estamos muy debilitado, agostado y sin fuerzas interiormente, las
personas piensan que estamos bien porque solo nos ven por fuera, pero por
dentro solo nosotros sabemos cómo estamos. Jesús sabe que la cosecha es
abundante, la cosecha son los frutos que ya están maduro y si se caen al suelo
se pueden estropear, ahí se puede notar el gran amor de Jesús, él no quiere que
ningún fruto se estropee o se dañe. Jesús es un gran maestro él nos pide que roguemos,
pero este rogar al Padre tiene que ver con una entrega y es que podamos
entregarnos a Jesús, y las personas al ver nuestra entrega, tendrán el deseo de
ser parte del gran equipo. Desde nuestro bautismo tenemos un llamado a ser
discípulos, y les piden nuestros padres y padrinos cual es nuestro nombre para inscribirlo
en el libro de la vida. El Señor no quiere que vayamos a tierra de
gentiles, ni a ciudades de Samaría, sino a las personas que sufren y que están
muy cerca de nosotros. El Señor nos ha dado el poder de: Curad enfermos,
resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios, y lo que hemos recibido
gratis, que lo demos gratis*
*El que
desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
