Musica Para el Alma
sábado, 24 de mayo de 2025
JUAN 14,23-29 CICLO C
Lecturas
del VI Domingo de Pascua
25 Mayo 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan 14,23-29)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y
haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra
que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto
ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que
enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya
recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy
yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me
habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais, os
alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho
ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*(El que me ama guardará mi palabra)*
*Para que un
gobernante pueda hacer un una buena gestión, necesita que todo el personal sea
fiel en todo. Pero el gobernante tiene que dar garantía de su buenas
intenciones y no debe haber nada oculto, ni oscuro en sus gestión que pueda
llevar a la duda a los que están bajo su mando. Esas son las garantías que me
ofrece el Señor, si guardo su palabra. Primero: su Padre me amara. Segundo:
vendrán a mí. Tercero: harán su morada en mí. El Señor me ofrece tres cosas
donde se encuentra el tesoro inagotable del amor, y me pone un guía que es el
Espíritu Santo que me lo enseñara todo, solo tengo que ser fiel a su palabra*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL DOMINGO 25
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO PASCUAL
DOMINGO
DE SEMANA VI
Propio del Tiempo. Salterio II
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Himno: ESTABA AL ALBA MARÍA
Estaba al alba María,
llamándole con sus lágrimas.
Vino la Gloria del Padre
y amaneció el primer día.
Envuelto en la blanca túnica
de su propia luz divina
—la sábana de la muerte
dejada en tumba vacía—,
Jesús, alzado, reinaba;
pero ella no lo veía.
Estaba al alba María,
la fiel esposa que aguarda.
Mueva el Espíritu al aura
en el jardín de la vida.
Las flores huelan la Pascua
de la carne sin mancilla,
y quede quieta la esposa
sin preguntas ni fatiga.
¡Ya está delante el esposo,
venido de la colina!
Estaba al alba María,
porque era la enamorada. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya.
Salmo 117 - HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.
El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que confiar en los magnates.
Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios: él nos ilumina.
Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Éste es el día en que actuó el
Señor. Aleluya.
Ant 2. Bendito eres, Señor, sobre el trono
de tu reino. Aleluya.
Cántico: QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE AL SEÑOR Dn 3, 52-57
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
a él gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres sobre el trono de tu reino:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito eres, Señor, sobre el trono
de tu reino. Aleluya.
Ant 3. Adorad al Señor que está sentado en
el trono y decid: «¡Amén, aleluya!»
Salmo 150 - ALABAD AL SEÑOR.
Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su augusto firmamento.
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
Alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,
alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
Todo ser que alienta, alabe al Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Adorad al Señor que está sentado en
el trono y decid: «¡Amén, aleluya!»
LECTURA BREVE Hch 10, 40-43
Dios resucitó a Jesús al tercer día e hizo que se apareciese no a todo el
pueblo, sino a nosotros, que somos los testigos elegidos de antemano por Dios.
Nosotros hemos comido y bebido con él, después que Dios lo resucitó de entre
los muertos. Y él nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que ha sido
constituido por Dios juez de vivos y muertos. De él hablan todos los profetas y
aseguran que cuantos tengan fe en él recibirán por su nombre el perdón de sus
pecados.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya,
aleluya.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Aleluya, aleluya.
V. Tú que has resucitado de entre los muertos.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de
nosotros. Aleluya, aleluya.
V. Mi
corazón se alegra. Aleluya.
R. Y te canto agradecido. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
Comienza la primera carta del apóstol san Juan 1, 1-10
LA PALABRA DE LA VIDA Y LA LUZ DE DIOS
Lo que existía desde un principio. lo que hemos oído. lo que hemos visto con
nuestros ojos, lo que contemplamos y lo que tocaron nuestras manos acerca de la
Palabra de vida (porque la vida se ha manifestado, y nosotros hemos visto y
testificamos y os anunciamos esta vida eterna. la que estaba con el Padre y se
nos ha manifestado): lo que hemos visto y oído os lo anunciamos, a fin de que
viváis en comunión con nosotros. Y esta nuestra comunión de vida es con el
Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos estas cosas para que sea colmado
vuestro gozo.
Y el mensaje que de él hemos recibido y que os transmitimos es éste: Dios es
luz y en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que vivimos en comunión con él
y, con todo, andamos en tinieblas. mentimos y no practicamos las obras de la
verdad. Pero si caminamos en la luz, lo mismo que está él en la luz, entonces
vivimos en comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica
de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad
no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y bondadoso es él
para perdonarnos y purificarnos de toda iniquidad. Si decimos que no hemos
pecado, estamos afirmando que Dios miente, y su palabra no está en nosotros.
RESPONSORIO 1Jn 1, 2; 5, 20
R. La vida se ha manifestado, y nosotros hemos
visto y testificamos y os anunciamos esta vida eterna, * la
que estaba con el Padre y se nos ha manifestado. Aleluya.
V. Sabemos que el Hijo de Dios ha venido: él es
Dios verdadero y es vida eterna.
R. La que estaba con el Padre y se nos ha
manifestado. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
Del Comentario de san Cirilo de Alejandría, obispo, sobre la
segunda carta a los Corintios
(Cap. 5. 5—6. 2: PG 74, 942-943)
DIOS NOS HA RECONCILIADO POR MEDIO DE CRISTO Y NOS HA CONFIADO EL
MINISTERIO DE ESTA RECONCILIACIÓN
Los que poseen las arras del Espíritu y la esperanza de la resurrección, como
si poseyeran ya aquello que esperan, pueden afirmar que desde ahora ya no
conocen a nadie según la carne: todos, en efecto, somos espirituales y ajenos a
la corrupción de la carne. Porque, desde el momento en que ha amanecido para
nosotros la luz del Unigénito, somos transformados en la misma Palabra que da
vida a todas las cosas. Y, si bien es verdad que cuando reinaba el pecado
estábamos sujetos por los lazos de la muerte, al introducirse en el mundo la
justicia de Cristo quedamos libres de la corrupción.
Por tanto, ya nadie vive en la carne, es decir, ya nadie está sujeto a la
debilidad de la carne, a la que ciertamente pertenece la corrupción, entre
otras cosas; en este sentido, dice el Apóstol: Si en un tiempo conocimos a
Cristo según la carne, ya ahora no es así. Es como quien dice: La Palabra se
hizo carne y puso su morada entre nosotros, y, para que nosotros tuviésemos
vida, sufrió la muerte según la carne, y así es como conocimos a Cristo; sin
embargo, ahora ya no es así como lo conocemos. Pues, aunque retiene su cuerpo
humano, ya que resucitó al tercer día y vive en el cielo junto al Padre, no
obstante, su existencia es superior a la meramente carnal, puesto que ya no
muere, la muerte no tiene ya poder sobre él; su muerte fue un morir al pecado
de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios.
Si tal es la condición de aquel que se convirtió para nosotros en abanderado y
precursor de la vida, es necesario que nosotros, siguiendo sus huellas,
formemos parte de los que viven por encima de la carne, y no en la carne. Por
esto, dice con toda razón san Pablo: El que es de Cristo es una creatura nueva:
lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Hemos sido, en efecto,
justificados por la fe en Cristo, y ha cesado el efecto de la maldición, puesto
que él ha resucitado por librarnos, conculcando el poder de la muerte; y,
además, hemos conocido al que es por naturaleza propia Dios verdadero, a quien
damos culto en espíritu y en verdad, por mediación del Hijo, quien derrama
sobre el mundo las bendiciones divinas que proceden del Padre.
Por lo cual, dice acertadamente san Pablo: Todo esto se lo debemos a Dios, que
nos ha reconciliado consigo por medio de Cristo, ya que el misterio de la
encarnación y la renovación consiguiente a la misma se realizaron de acuerdo
con el designio del Padre. No hay que olvidar que por Cristo tenemos acceso al
Padre, ya que nadie va al Padre, como afirma el mismo Cristo, sino por él. Y,
así, todo esto se lo debemos a Dios, que nos ha reconciliado por medio de
Cristo, y nos ha confiado el ministerio de esta reconciliación.
RESPONSORIO Rm 5, 11; Col 1. 19-20
R. Ponemos nuestra gloria y confianza en Dios
gracias a nuestro Señor Jesucristo, * por
cuyo medio hemos obtenido ahora la reconciliación. Aleluya.
V. En él quiso Dios que residiera toda plenitud; y
por él quiso reconciliar consigo todas las cosas.
R. Por cuyo medio hemos obtenido ahora la
reconciliación. Aleluya.
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (14,15-21)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé
otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El
mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio,
lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré
huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero
vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo
estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis
mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre,
y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Vosotros conocéis al Espíritu Santo, porque permanece con vosotros
y está con vosotros.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vosotros conocéis al Espíritu
Santo, porque permanece con vosotros y está con vosotros.
PRECES
Invoquemos a Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús,
nuestro jefe y salvador, y aclamémoslo, diciendo:
Ilumínanos, Señor, con la luz de Cristo.
Padre santo, que hiciste pasar a tu Hijo amado de las tinieblas de la muerte a
la luz de tu gloria,
haz que podamos llegar también nosotros a tu luz admirable.
Tú que nos has salvado por la fe,
haz que vivamos hoy según la fe que profesamos en nuestro bautismo.
Tú que quieres que busquemos las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a
tu derecha,
líbranos de la seducción del pecado.
Haz que nuestra vida, oculta en ti con Cristo, brille en el mundo,
para que aparezcan los cielos nuevos y la tierra nueva.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijámonos ahora al Padre con las palabras que el Espíritu del Señor
resucitado pone en nuestra boca:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con amor
ferviente estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, y que los
misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en
nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
II VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: AL FIN SERÁ LA PAZ Y LA CORONA
Al fin será la paz y la corona,
los vítores, las palmas sacudidas,
y un aleluya inmenso como el cielo
para cantar la gloria del Mesías.
Será el estrecho abrazo de los hombres,
sin muerte, sin pecado, sin envidia;
será el amor perfecto del encuentro,
será como quien llora de alegría.
Porque hoy remonta el vuelo el sepultado
y va por el sendero de la vida
a saciarse de gozo junto al Padre
y a preparar la mesa de familia.
Se fue, pero volvía, se mostraba,
lo abrazaban, hablaba, compartía;
y escondido la Iglesia lo contempla,
lo adora más presente todavía.
Hundimos en sus ojos la mirada,
y ya es nuestra la historia que principia,
nuestros son los laureles de su frente,
aunque un día le dimos las espinas.
Que el tiempo y el espacio limitados
sumisos al Espíritu se rindan,
y dejen paso a Cristo omnipotente,
a quien gozoso el mundo glorifica. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar en su
gloria. Aleluya.
Salmo 109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios resucitó a Cristo de entre los
muertos y lo hizo sentar en su gloria. Aleluya.
Ant 2. Habéis renunciado a los ídolos para
consagraros al Dios vivo. Aleluya.
Salmo 113 B - HIMNO AL DIOS VERDADERO.
No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria;
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»?
Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas:
tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen;
tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan;
no tiene voz su garganta:
que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Los fieles del Señor confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
bendiga a la casa de Israel,
bendiga a la casa de Aarón;
bendiga a los fieles del Señor,
pequeños y grandes.
Que el Señor os acreciente,
a vosotros y a vuestros hijos;
benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres.
Los muertos ya no alaban al Señor,
ni los que bajan al silencio.
Nosotros, sí, bendeciremos al Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Habéis renunciado a los ídolos para
consagraros al Dios vivo. Aleluya.
Ant 3. Aleluya. La salvación y la gloria y
el poder son de nuestro Dios. Aleluya.
Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2, 5-7
El cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados
cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente
decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada
estrofa.
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya. La salvación y la gloria y
el poder son de nuestro Dios. Aleluya.
LECTURA BREVE Hb 10, 12-14
Cristo, habiendo ofrecido un solo sacrificio en expiación de los pecados, está
sentado para siempre a la diestra de Dios, y espera el tiempo que falta «hasta
que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies». Así, con una sola
oblación, ha llevado para siempre a la perfección en la gloria a los que ha
santificado.
RESPONSORIO BREVE
V. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.
R. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya,
aleluya.
V. Y se ha aparecido a Simón.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya,
aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a
fijar en él nuestra morada. Aleluya
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El que me ama guardará mi palabra;
mi Padre lo amará y vendremos a fijar en él nuestra morada. Aleluya
PRECES
Oremos a Dios Padre, que resucitó a su Hijo Jesucristo y lo exaltó
a su derecha, y digámosle:
Haz que participemos, Señor, de la gloria de Cristo.
Padre justo, que por la victoria de la cruz elevaste a Cristo sobre la tierra,
atrae hacia él a todos los hombres.
Por tu Hijo glorificado, envía, Señor, sobre tu Iglesia al Espíritu Santo,
a fin de que tu pueblo sea en medio del mundo signo de la unidad de los
hombres.
Conserva en la fe de su bautismo a la nueva prole renacida del agua y del
Espíritu Santo,
para que alcance la vida eterna.
Por tu Hijo glorificado, ayuda, Señor, a los que sufren, da la libertad a los
presos, la salud a los enfermos
y la abundancia de tus bienes a todos los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
A nuestros hermanos difuntos, a quienes mientras vivían en este mundo diste el
cuerpo y la sangre de tu Hijo glorioso,
concédeles la gloria de la resurrección en el último día.
Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con amor
ferviente estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, y que los
misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en
nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL DOMINGO 25 DE MAYO 2025
Lecturas
del VI Domingo de Pascua
25 Mayo 2025
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,1-2.22-29):
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se
pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la
tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una
violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y
algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros
sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia
acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y
Bernabé.
Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y
les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a
los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos
enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e
inquietado con sus palabras.
Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros
queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor
Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de
palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no
imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne
sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la
fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 66,2-3.5.6.8
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te
alaben
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R/.
Segunda Lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (21,10-14.21-23):
El ángel me transportó en éxtasis a un monte
altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada
por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como
jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas
por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de
Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a
occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce
nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno,
porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no
necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su
lámpara es el Cordero.
Palabra de Dios
Lecturas
del VI Domingo de Pascua
25 Mayo 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan 14,23-29)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y
haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra
que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto
ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que
enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya
recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy
yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me
habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais, os
alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho
ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*(El que me ama guardará mi palabra)*
*Para que un
gobernante pueda hacer un una buena gestión, necesita que todo el personal sea
fiel en todo. Pero el gobernante tiene que dar garantía de su buenas
intenciones y no debe haber nada oculto, ni oscuro en sus gestión que pueda
llevar a la duda a los que están bajo su mando. Esas son las garantías que me
ofrece el Señor, si guardo su palabra. Primero: su Padre me amara. Segundo:
vendrán a mí. Tercero: harán su morada en mí. El Señor me ofrece tres cosas
donde se encuentra el tesoro inagotable del amor, y me pone un guía que es el
Espíritu Santo que me lo enseñara todo, solo tengo que ser fiel a su palabra*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
viernes, 23 de mayo de 2025
JUAN 15,18-21 CICLO C
Lecturas
del Sábado de la V Semana de Pascua
24 Mayo 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del
mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os
odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han
perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra,
también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que
me envió».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*(«No sois del mundo, sino que yo os he escogido
sacándoos del mundo.»)*
*El Señor me invita
a la alegría, y para eso es bueno, que me ejercite, en el amor a su palabra, en
el deseo de la oración. Siento alegría porque el Señor, me invita a vivir en
esta tierra, como un ciudadano del cielo, porque él, me ha escogido para él,
(tengo amigos y familiares que se han ido a vivir a otro país y pasado un
tiempo su hablar cambia, su acento y su tono de hablar es el de ese país en el
cual están viviendo, y algunos no es que quieren tener ese tono de voz o ese
acento, es que se les pega aunque ellos no quiera, y no sedan ni
cuenta). Esto espera el Señor de mí, que se me pegue su forma de amar, su
manera de hablar, de escuchar, su manera de estar siempre en movimiento
caminando en busca del que está cansado, de extender una mano y levantar al que
ha caído, porque para eso me ha elegido*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL VIERNES 24
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*SABADO
SEMANA V PASCUA*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Himno: VELARON LAS ESTRELLAS EL SUEÑO DE
SU MUERTE
Velaron las estrellas el sueño de su muerte,
sus luces de esperanzas las recogió ya el sol,
en haces luminosos la aurora resplandece,
es hoy el nuevo día en que el Señor actuó.
Los pobres de sí mismos creyeron su palabra,
la noche de los hombres fue grávida de Dios,
él dijo volvería colmando su esperanza,
más fuerte que la muerte fue su infinito amor.
De angustia estremecida lloró y gimió la tierra,
en lágrimas y sangre su humanidad vivió,
pecado, mal y muerte perdieron ya su fuerza,
el Cristo siempre vivo es hoy nuestro blasón.
De gozo reverdecen los valles y praderas,
los pájaros y flores, su canto y su color,
celebran con los hombres la eterna primavera
del día y la victoria en que el Señor actuó.
Recibe, Padre santo, los cánticos y amores
de cuantos en tu Hijo hallaron salvación,
tu Espíritu divino nos llene de sus dones,
los hombres y los pueblos se abran a tu Amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Por tu misericordia dame vida. Aleluya.
Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO
CORAZÓN
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por tu misericordia dame vida. Aleluya.
Ant 2. Los que habían vencido a la bestia cantaban el cántico de Moisés, el
siervo de Dios, y el canto del Cordero. Aleluya.
Cántico: HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA
VICTORIA DEL MAR ROJO Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18
Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar rojo a sus mejores capitanes.
Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.
Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»
Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tú, terrible entre los santos,
temibles por tus proezas, autor de maravillas?
Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.
Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los que habían vencido a la bestia cantaban el cántico de Moisés, el
siervo de Dios, y el canto del Cordero. Aleluya.
Ant 3. Su misericordia con nosotros dura por siempre. Aleluya.
Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA
ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Su misericordia con nosotros dura por siempre. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 14, 7-9
Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí. Que si vivimos,
vivimos para el Señor; y si morimos, para el Señor morimos. En fin, que tanto
en vida como en muerte somos del Señor. Para esto murió Cristo y retornó a la
vida, para ser Señor de vivos y muertos.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro.
Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V. Dios nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva. Aleluya.
R. Por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Apocalipsis 22, 10-21
FUNDAMENTO DE NUESTRA ESPERANZA
A mí, Juan, me dijo esto el ángel:
«No cierres bajo sello el contenido de la profecía escrita en este libro,
porque el tiempo de su cumplimiento está cerca. Que el malo siga aún en su
maldad; que el manchado prosiga aún manchándose; que el justo persista en su
justificación; y que el santo continúe todavía en su santidad.
"Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario; yo daré a cada uno
según sus obras. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el
principio y el fin. Dichosos los que lavan sus vestiduras, así tendrán derecho
al árbol de la vida, y tendrán acceso por las puertas a la ciudad. Fuera
quedarán los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras y
todos los que aman y practican la mentira. Yo, Jesús, he enviado a mi ángel,
para revelaros estas cosas referentes a las Iglesias. Yo soy el vástago y la
descendencia de David, el lucero radiante del alba".»
El Espíritu y la esposa dicen: «¡Ven!» Y el que escucha, diga: «¡Ven!» Y el que
tenga sed y quiera, que venga a beber gratuitamente el agua de la vida.
Yo prevengo a todo el que escucha las palabras proféticas contenidas en este
libro: S¡ alguno les añade algo, Dios añadirá sobre él el castigo de las
plagas, que quedan descritas en este libro. Y si alguno quita algo de las
palabras proféticas en él contenidas, Dios quitará su parte del árbol de la
vida y de la ciudad santa que en este libro quedan descritos.
El que da testimonio de todo esto dice:
«Sí. Pronto vendré.»
Amén. Ven, Señor Jesús.
La gracia del Señor Jesús esté con todos.
RESPONSORIO Ap 22, 16.
17. 20; Is 55, 1. 3
R. Yo soy el vástago y la descendencia de David, el lucero radiante del
alba; el Espíritu y la esposa dicen: «¡Ven!» * y el que escucha, diga: «¡Ven!»
Ven, Señor Jesús. Amén. Aleluya.
V. Sedientos todos, acudid por agua; inclinad el oído, venid a mí.
R. Y el que escucha, diga: «¡Ven!» Ven, Señor Jesús. Amén. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Comentarios de san Agustín,
obispo, sobre los salmos
(Salmo 148, 1-2: CCL 40, 2165-2166)
EL ALELUYA PASCUAL
Toda nuestra vida presente debe discurrir en la alabanza de Dios, porque en
ella consistirá la alegría sempiterna de la vida futura; y nadie puede hacerse
idóneo de la vida futura, si no se ejercita ahora en esta alabanza. Ahora,
alabamos a Dios, pero también le rogamos. Nuestra alabanza incluye la alegría,
la oración, el gemido. Es que se nos ha prometido algo que todavía no poseemos;
y, porque es veraz el que lo ha prometido, nos alegramos por la esperanza; mas,
porque todavía no lo poseemos, gemimos por el deseo. Es cosa buena perseverar
en este deseo, hasta que llegue lo prometido; entonces cesará el gemido y
subsistirá únicamente la alabanza.
Por razón de estos dos tiempos —uno, el presente, que se desarrolla en medio de
las pruebas y tribulaciones de esta vida, y el otro, el futuro, en el que
gozaremos de la seguridad y alegría perpetuas—, se ha instituido la celebración
de un doble tiempo, el de antes y el de después de Pascua. El que precede a la
Pascua significa las tribulaciones que en esta vida pasamos; el que celebramos
ahora, después de Pascua, significa la felicidad que luego poseeremos. Por
tanto, antes de Pascua celebramos lo mismo que ahora vivimos; después de Pascua
celebramos y significamos lo que aún no poseemos. Por esto, en aquel primer
tiempo nos ejercitamos en ayunos y oraciones; en el segundo, el que ahora
celebramos, descansamos de los ayunos y lo empleamos todo en la alabanza. Esto
significa el Aleluya que cantamos.
En aquel que es nuestra cabeza, hallamos figurado y demostrado este doble
tiempo. La pasión del Señor nos muestra la penuria de la vida presente, en la
que tenemos que padecer la fatiga y la tribulación, y finalmente la muerte; en
cambio, la resurrección y glorificación del Señor es una muestra de la vida que
se nos dará.
Ahora, pues, hermanos, os exhortamos a la alabanza de Dios; y esta alabanza es
la que nos expresamos mutuamente cuando decimos: Aleluya. «Alabad al Señor»,
nos decimos unos a otros; y, así, todos hacen aquello a lo que se exhortan
mutuamente. Pero procurad alabarlo con toda vuestra persona, esto es, no sólo
vuestra lengua y vuestra voz deben alabar a Dios, sino también vuestro
interior, vuestra vida, vuestras acciones.
En efecto, lo alabamos ahora, cuando nos reunimos en la iglesia; y, cuando
volvemos a casa, parece que cesamos de alabarlo. Pero, si no cesamos en nuestra
buena conducta alabaremos continuamente a Dios. Dejas de alabar a Dios cuando
te apartas de la justicia y de lo que a él le place. Si nunca te desvías del buen
camino, aunque calle tu lengua, habla tu conducta; y los oídos de Dios atienden
a tu corazón. Pues, del mismo modo que nuestros oídos escuchan nuestra voz, así
los oídos de Dios escuchan nuestros pensamientos.
RESPONSORIO Jn 16, 20
R. Vuestra tristeza se convertirá en gozo. Aleluya.
V. El mundo se alegrará, mientras vosotros estaréis tristes.
R. Pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. Aleluya.
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (15,18-21)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del
mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os
odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han
perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra,
también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que
me envió».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Para esto murió Cristo y retornó a la
vida, para ser Señor de vivos y muertos. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Para esto murió Cristo y retornó a la vida, para ser Señor de vivos y
muertos. Aleluya.
PRECES
Oremos a Cristo, pan de vida, que en el
último día resucitará a los que se alimentan con su palabra y con su cuerpo, y
digámosle:
Señor, danos paz y alegría.
Hijo de Dios, que resucitado de entre los muertos eres el Príncipe de la vida,
bendice y santifica a tus fieles y a todos los hombres.
Tú que concedes paz y alegría a todos los que creen en ti,
danos vivir como hijos de la luz y alegrarnos de tu victoria.
Aumenta la fe de tu Iglesia, peregrina en la tierra,
para que dé al mundo testimonio de tu resurrección.
Tú que, habiendo padecido mucho, has entrado ya en la gloria del Padre,
convierte en gozo la tristeza de los afligidos.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Concluyamos nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que por el
nuevo nacimiento del bautismo has infundido en nosotros la vida eterna,
concédenos alcanzar la plenitud de la gloria a los que, por la justificación,
has hecho capaces de llegar a la inmortalidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: REVESTIDOS DE BLANCAS VESTIDURAS
Revestidos de blancas vestiduras,
vayamos al banquete del Cordero
y, terminado el cruce del mar Rojo
alcemos nuestro canto al rey eterno.
La caridad de Dios es quien nos brinda
y quien nos da a beber su sangre propia,
y el Amor sacerdote es quien se ofrece
y quien los miembros de su cuerpo inmola.
Las puertas salpicadas con tal sangre
hacen temblar al ángel vengativo,
y el mar deja pasar a los hebreos
y sumerge después a los egipcios.
Ya el Señor Jesucristo es nuestra pascua,
ya el Señor Jesucristo es nuestra víctima:
el ázimo purísimo y sincero
destinado a las almas sin mancilla.
Oh verdadera víctima del cielo,
que tiene a los infiernos sometidos,
ya rotas las cadenas de la muerte,
y el premio de la vida recibido.
Vencedor del averno subyugado,
el Redentor despliega sus trofeos
y, sujetando al rey de las tinieblas,
abre de par en par el alto cielo.
Para que seas, oh Jesús, la eterna
dicha pascual de nuestras almas limpias,
líbranos de la muerte del pecado
a los que renacimos a la vida.
Gloria sea a Dios Padre y a su Hijo,
que de los muertos ha resucitado,
así como también al sacratísimo
Paracleto, por tiempo ilimitado. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El que realiza la verdad se acerca a la
luz. Aleluya.
Salmo 118, 105-112 - HIMNO A LA LEY DIVINA
Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.
Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El que realiza la verdad se acerca a la luz. Aleluya.
Ant 2. El Señor, libre de las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.
Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN
LA RESURRECCIÓN.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor, libre de las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.
Ant 3. Era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria.
Aleluya.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU
MISTERIO PASCUAL - Flp 2, 6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria.
Aleluya.
LECTURA BREVE 1Pe 2, 9-10
Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a
entrar en su luz maravillosa. Vosotros, que en otro tiempo no erais pueblo,
sois ahora pueblo de Dios; vosotros, que estabais excluidos de la misericordia,
sois ahora objeto de la misericordia de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Los discípulos se llenaron de alegría.
Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Yo rogaré al Padre y él os dará otro
Abogado que esté con vosotros para siempre. Aleluya
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL
SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo rogaré al Padre y él os dará otro Abogado que esté con vosotros para
siempre. Aleluya
PRECES
Oremos a Cristo, que resucitando de
entre los muertos destruyó la muerte y nos dio nueva vida, y digámosle:
Tú que vives eternamente, escúchanos, Señor.
Tu que eres la piedra rechazada por los arquitectos, pero convertida en piedra
angular,
conviértenos a nosotros en piedras vivas de tu Iglesia.
Tú que eres el testigo fiel y el primogénito de entre los muertos,
haz que tu Iglesia sea también siempre testimonio ante el mundo.
Tú que eres el único esposo de la Iglesia, nacida de tu costado,
haz que todos nosotros seamos signos de tus bodas con la Iglesia.
Tú que eres el primero y el último, el que estabas muerto y ahora vives por los
siglos de los siglos,
concede a todos los bautizados perseverar fieles hasta la muerte, a fin de
recibir la corona de la victoria.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Tu que eres la lámpara que ilumina la ciudad santa de Dios,
alumbra con tu claridad a nuestros hermanos difuntos.
Sintiéndonos verdaderos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Dios todopoderoso, continuar
celebrando con amor ferviente estos días de alegría en honor de Cristo
resucitado, y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida
y se manifiesten en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






