Musica Para el Alma
lunes, 27 de noviembre de 2023
LUCAS 212,5-11 CICLO A
*Lecturas
del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 28 de noviembre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san
Lucas (21,5-11)*
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la
piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra
sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de
que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando
mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está
cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de
revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el
final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá
grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también
espantos y grandes signos en el cielo.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Cuidado
con que nadie os engañe).
*Hoy el Señor me hace una invitación a la perseverancia, que es la
capacidad de seguir adelante a pesar de los obstáculos o las cosas que me
impidan avanzar hacia la fe, sabiendo que encontrare dificultades y situaciones
difíciles que trataran de que no pueda avanzar. La buena noticia para mi es que el Señor me ofrece
la palabra perseverar y esto me estimula a continuar a sacar de abajo y lograr
lo que tanto deseo ser, un auténtico amigo del Señor, y el Señor, me regala la
oportunidad de ser su amigo, es por eso que me dice que sea cuidadoso, de que
nadie me valla a engañar diciéndome los lugares equivocado donde no está el
Señor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 28
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*MARTES
SEMANA II*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid,
adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid,
adorémosle.
Himno: TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR
Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos:
«¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande!
¡Su caridad infinita!
¡Que alabe al Señor la tierra!
Cantemos sus maravillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo
el Dios que nos justifica!». Amén.
SALMODIA
Ant 1. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO
Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.
Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Ant 2. Protégenos, Señor, todos los días
de nuestra vida.
Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is 38,
10-14. 17-20
Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»
Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»
Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.
Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.
El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Protégenos, Señor, todos los días
de nuestra vida.
Ant 3. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en
Sión.
Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.
¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.
A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.
Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.
Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;
Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;
riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión.
LECTURA BREVE 1Ts 5, 4-5
No viváis, hermanos, en tinieblas para que el día del Señor no os sorprenda
como ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la
noche ni de las tinieblas.
RESPONSORIO BREVE
V. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
R. Espero en tu palabra.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Enséñame
Señor, a gustar y a comprender.
R. Porque me fío de tus mandatos.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Ezequiel 37, 1-14
VISIÓN SOBRE LA RESURRECCIÓN DEL PUEBLO DE DIOS
En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre
mí y su espíritu me trasladó y me dejó en un valle que estaba lleno de huesos.
Me hizo pasar entre ellos en todas direcciones; eran muchísimos los que había
en la cuenca del valle y estaban completamente secos. Entonces me dijo:
«Hijo de hombre, ¿podrán revivir esos huesos?»
Contesté:
«Tú lo sabes, Señor.»
Me ordenó:
«Conjura así a esos huesos: "Huesos calcinados, escuchad la palabra del
Señor: Esto dice el Señor a esos huesos: Yo os voy a infundir espíritu para que
reviváis. Os injertaré tendones, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré
de piel y os infundiré espíritu para que reviváis. Así sabréis que yo soy el
Señor."»
Pronuncié el conjuro que me había mandado; y mientras lo pronunciaba, resonó un
trueno, luego hubo un terremoto, y los huesos se ensamblaron, hueso con hueso.
Vi que habían prendido en ellos los tendones, que crecía la carne y la piel se
extendía por encima; pero no había en ellos espíritu. Entonces me dijo:
«Conjura al espíritu, conjura, hijo de hombre, diciéndole al espíritu:
"Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla en
estos cadáveres para que revivan."»
Pronuncié el conjuro que se me había mandado. Penetró en ellos el espíritu,
revivieron y se pusieron en pie: era una muchedumbre inmensa. Entonces me dijo:
«Hijo de hombre, esos huesos son toda la casa de Israel. Ahí los tienes
diciendo: "Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra
esperanza; estamos perdidos." Por eso profetiza diciéndoles: "Esto
dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros
sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra
vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo
soy el Señor: os infundiré mi espíritu y viviréis, os colocaré en vuestra
tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago. —Oráculo del
Señor—."»
RESPONSORIO Ez 37, 12. 13; Jn
11, 25
R. Yo mismo
abriré vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré salir de vuestros
sepulcros, * y sabréis que yo soy el
Señor.
V. Yo soy la resurrección y la vida; quien a mí se
una con viva fe, aunque muera, vivirá.
R. Y sabréis que yo soy el Señor.
SEGUNDA LECTURA
De los Tratados de san Agustín, obispo, sobre el
evangelio de san Juan
(Tratado 35, 8-9: CCL 36, 321-323)
LLEGARAS A LA FUENTE, VERÁS LA LUZ
Nosotros los cristianos, en comparación con los
infieles, somos ya luz, como dice el Apóstol: Un tiempo erais tinieblas, pero
ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz. Y en otro lugar dice:
La noche va pasando, el día está encima; desnudémonos, pues, de las obras de
las tinieblas y vistámonos la armadura de la luz. Andemos como en pleno día,
con dignidad.
No obstante, porque el día en que vivimos es todavía noche en comparación con
aquella luz a la que esperamos llegar, oigamos lo que dice el apóstol Pedro.
Nos dice que vino sobre Cristo, el Señor, desde la sublime gloria, aquella voz
que decía: «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias.» Y
nosotros mismos —dice— oímos esta voz venida del cielo, cuando estábamos con él
en el monte santo. Pero, como nosotros no estábamos allí y no oímos esta voz
del cielo, nos dice el mismo Pedro: Y así tenemos confirmada la palabra
profética, a la que hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que brilla
en lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en
vuestro corazón.
Por lo tanto, cuando vendrá nuestro Señor Jesucristo y —como dice también el
apóstol Pablo— sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas, y pondrá al
descubierto las intenciones del corazón, y vendrá a cada uno su alabanza de
parte de Dios, entonces, con la presencia de este día, ya no tendremos
necesidad de lámparas: no será necesario que se nos lean los libros proféticos
ni los escritos del Apóstol, ya no tendremos que indagar el testimonio de Juan,
y el mismo Evangelio dejará de sernos necesario. Ya no tendrán razón de ser
todas las Escrituras que en la noche de este mundo se nos encendían a modo de
lámparas, para que no quedásemos en tinieblas.
Suprimido, pues, todo esto, que ya no nos será necesario, cuando los mismos
hombres de Dios por quienes fueron escritas estas cosas verán, junto con
nosotros, aquella verdadera y clara luz, sin la ayuda de sus escritos, ¿qué es
lo que veremos? ¿Con qué se alimentará nuestro espíritu? ¿De qué se alegrará
nuestra mirada? ¿De dónde procederá aquel gozo que ni el ojo vio, ni el oído
oyó, ni vino a la mente del hombre? Qué es lo que veremos?
Os lo ruego, amemos juntos, corramos juntos el camino de nuestra fe; deseemos
la patria celestial, suspiremos por ella, sintámonos peregrinos en este mundo.
¿Qué es lo que veremos entonces? Que nos lo diga ahora el Evangelio: Ya al
comienzo de las cosas existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la
Palabra era Dios. Entonces llegarás a la fuente con cuya agua has sido rociado;
entonces verás al descubierto la luz cuyos rayos, por caminos oblicuos y
sinuosos, fueron enviados a las tinieblas de tu corazón, y para ver y soportar
la cual eres entretanto purificado. Queridos hermanos —dice el mismo Juan—,
ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos
que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual
es.
Noto cómo vuestros sentimientos se elevan junto con los míos hacia las cosas
celestiales; pero un cuerpo corruptible hace pesada el alma y esta mansión de
tierra oprime el espíritu fecundo en pensamientos. Ha llegado ya el momento en
que yo tengo que dejar el libro santo y vosotros tenéis que regresar cada uno a
sus ocupaciones. Hemos pasado un buen rato disfrutando de una luz común, nos
hemos llenado de gozo y alegría; pero, aunque nos separemos ahora unos de
otros, procuremos no separarnos de él.
RESPONSORIO Ap 22, 5. 4
R. No habrá
más noche, y no necesitarán luz de lámpara ni de sol, * porque
el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.
V. Verán el rostro del Señor, y tendrán su nombre
en la frente.
R. El Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán
por los siglos de los siglos.
*Lecturas
del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 28 de noviembre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san
Lucas (21,5-11)*
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la
piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra
sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de
que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando
mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está
cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de
revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el
final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá
grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también
espantos y grandes signos en el cielo.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la mano de nuestros enemigos,
líbranos, Señor.
PRECES
Bendigamos a nuestro Salvador, que con su resurrección ha
iluminado el mundo, y digámosle suplicantes:
Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal en memoria de tu santa
resurrección,
te pedimos que la esperanza de participar de tu gloria ilumine todo nuestro
día.
Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:
dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicia de nuestro día.
Concédenos crecer hoy en tu amor,
a fin de que todo concurra para nuestro bien y el de nuestros hermanos.
Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante los
hombres,
para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le
muestras el camino de la salvación: concédenos la abundancia de tu gracia para
que preparemos, delante de ti, sendas de justicia y de paz. Tú que vives y
reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
MARTES SEMANA
II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: MENTES CANSADAS.
Mentes cansadas,
manos encallecidas,
labriegos al fin de la jornada,
jornaleros de tu viña,
venimos, Padre,
atardecidos de cansancio,
agradecidos por la lucha,
a recibir tu denario.
Llenos de polvo,
el alma hecha girones,
romeros al filo de la tarde,
peregrinos de tus montes,
venimos, Padre,
heridos por los desengaños,
contentos por servir a tu mesa,
a recibir tu denario.
Hartos de todo,
llenos de nada,
sedientos al brocal de tus pozos
y hambrientos de tu casa,
venimos, Padre,
el corazón entre tus brazos,
la frente humilde de delitos,
a recibir tu denario. Amén.
SALMODIA
Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.
Salmo 48 I - VANIDAD DE LAS RIQUEZAS
Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;
mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.
Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.
El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.
El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No podéis servir a Dios y al
dinero.
Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo»,
dice el Señor.
Salmo 48 II
Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.
Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.
No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.
Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.
El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Atesorad tesoros en el cielo»,
dice el Señor.
Ant 3. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE Rm 3, 23-25a
Todos pecaron y se hallan privados de la gloria de Dios; son justificados gratuitamente,
mediante la gracia de Cristo, en virtud de la redención realizada en él, a
quien Dios ha propuesto como instrumento de propiciación.
RESPONSORIO BREVE
V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y
tu nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, obras grandes por
nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.
PRECES
Alabemos a Cristo, pastor y obispo de nuestras vidas, que vela
siempre con amor por su pueblo, y digámosle suplicantes:
Protege, Señor, a tu pueblo.
Pastor eterno, protege a nuestro obispo N.
y a todos los pastores de la Iglesia.
Mira con bondad a los que sufren persecución
y líbralos de todas sus angustias.
Compadécete de los pobres y necesitados
y da pan a los hambrientos.
Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos
y dales sabiduría y prudencia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
y admítelos en el festín de las bodas eternas.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente
te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre
nuestras vidas para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú
habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 28 DE NOVIEMBRE 2023
*Lecturas
del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes,
28 de noviembre de 2023
Primera lectura
Lectura de la profecía de Daniel (2,31-45):
En aquellos días, dijo Daniel a
Nabucodonosor: «Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una estatua
gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenla
la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos
de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu
visión, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de
hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe, se hicieron pedazos
el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una
era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la
piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme
que ocupaba toda la tierra. Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su
sentido: Tú, majestad, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha concedido el
reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado poder sobre los
hombres, dondequiera que vivan, sobre las bestias del campo y las aves del
cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un
reino de plata, menos poderoso. Después un tercer reino, de bronce, que
dominará todo el orbe. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro.
Como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos. Los
pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero,
representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro, porque
viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro,
son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la
arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo
que no se puede alear el hierro con el barro. Durante ese reinado, el Dios del
cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro,
sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, pero él durará por
siempre; eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención
humana y que destrozó el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro. Éste
es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene
sentido, la interpretación es cierta.»
Palabra de Dios
Salmo
Dn 3,57.58.59.60.61
R/. Ensalzadlo con himnos por los
siglos
Criaturas todas del Señor,
bendecid al Señor. R/.
Ángeles del Señor,
bendecid al Señor. R/.
Cielos, bendecid al Señor. R/.
Aguas del espacio,
bendecid al Señor. R/.
Ejércitos del Señor,
bendecid al Señor. R/.
*Lecturas
del Martes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 28 de noviembre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san
Lucas (21,5-11)*
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la
piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra
sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de
que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando
mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está
cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de
revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el
final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá
grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también
espantos y grandes signos en el cielo.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Cuidado
con que nadie os engañe).
*Hoy el Señor me hace una invitación a la perseverancia, que es la
capacidad de seguir adelante a pesar de los obstáculos o las cosas que me
impidan avanzar hacia la fe, sabiendo que encontrare dificultades y situaciones
difíciles que trataran de que no pueda avanzar. La buena noticia para mi es que el Señor me ofrece
la palabra perseverar y esto me estimula a continuar a sacar de abajo y lograr
lo que tanto deseo ser, un auténtico amigo del Señor, y el Señor, me regala la
oportunidad de ser su amigo, es por eso que me dice que sea cuidadoso, de que
nadie me valla a engañar diciéndome los lugares equivocado donde no está el
Señor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
domingo, 26 de noviembre de 2023
LUCAS 21,1-4 CICLO A
*Lecturas
del Lunes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 27 de noviembre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san
Lucas (21,1-4)*
En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos
en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales,
y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los
demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado
todo lo que tenía para vivir.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Porque
todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad,
ha echado todo lo que tenía para vivir.)
*Ver
a esta viuda pobre dándome ejemplos de vida, descubrir que ella no tiene puesta
su vida en los bienes de esta tierra. Ver como ella, hace fila para
desprenderse de todo cuanto tenía para vivir, a ella no le preocupaba el
mañana, ella vive en el hoy, y lo más lejos que tenía esta viuda es que el
Señor la estaba mirando, que él estaba pendiente de ella. La buena noticia para
mí es la ayuda que me trae el Señor, para que no dude, que no viva para mí, que
me llene de valor; y tenga la fuerza de preocuparme por los demás, porque el
Señor, también está pendiente de mí, sin importar por la situación que esté
pasando, el Señor está cerca y está pendiente de mi*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL LUNES 27
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*LUNES SEMANA
II*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo
con cantos.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo
con cantos.
Himno: ALFARERO DEL HOMBRE, MANO TRABAJADORA
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto los primeros animales.
De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, vigor, origen, meta
de los profundos ríos de la vida.
El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.
No hay brisa si no alientas, monte si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:
tú, por la luz; el hombre, por la muerte.
¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.
SALMODIA
Ant 1. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Salmo 41 - DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»
Recuerdo otros tiempos,
y mi alma desfallece de tristeza:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo,
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.
Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.
De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.
Diré a Dios: Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de
Dios?
Ant 2. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu
compasión.
Cántico: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN Sir. 36,
1-7. 13-16
Sálvanos, Dios del universo,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.
Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.
Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.
Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.
Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel, a quien nombraste tu primogénito.
Ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.
Llena a Sión de tu majestad
y al templo de tu gloria.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu
compasión.
Ant 3. Bendito eres, Señor, en la bóveda
del cielo.
SALMO 18 A - ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO.
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo murmura.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.
Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda
del cielo.
LECTURA BREVE Jr 15, 16
Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la
alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, ¡Señor, Dios
de los ejércitos!
RESPONSORIO BREVE
V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la
alabanza de los buenos.
V. Cantadle un cántico nuevo.
R. Que merece la alabanza de los buenos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la
alabanza de los buenos.
V. Enséñame, Señor, a caminar con lealtad.
R. Porque tú
eres mi Dios y Salvador.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del
profeta Ezequiel 36, 16-36
FUTURO
RESTABLECIMIENTO MATERIAL Y ESPIRITUAL DEL PUEBLO DE DIOS
En aquellos días, el Señor me dirigió la palabra y me dijo:
«Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la contaminó con
su conducta y con sus malas obras; como sangre inmunda fue su proceder ante mí.
Entonces derramé mi cólera sobre ellos por la sangre que habían derramado en el
país y por haberlo contaminado con sus ídolos. Los esparcí por las naciones y
anduvieron dispersos por los países; según su proceder y sus malas obras los
juzgué. Al llegar a las diversas naciones profanaron mi santo nombre, pues
decían de ellos: "Éstos son el pueblo del Señor, han tenido que salir de
su tierra." Entonces tuve consideración de mi nombre santo, profanado por
la casa de Israel en las naciones adonde fue.
Por eso, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor: No lo hago
por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros
en las naciones adonde fuisteis. Mostraré la santidad de mi nombre ilustre
profanado entre los gentiles, que vosotros profanasteis en medio de ellos; y
sabrán los gentiles que yo soy el Señor, cuando manifieste mi santidad a la vista
de ellos, por medio de vosotros.
Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os
purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os
daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi
espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis
mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros
seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.
Os libraré de vuestras inmundicias, llamaré al grano y lo haré
abundar y no os dejaré pasar hambre; haré que abunden los frutos de los árboles
y las cosechas de los campos, para que no os insulten los gentiles llamándoos
"muertos de hambre". Al acordaros de vuestra conducta perversa y de
vuestras malas obras, sentiréis asco de vosotros mismos por vuestras culpas y
abominaciones. Sabedlo bien, no lo hago por vosotros -oráculo del Señor-;
avergonzaos y sonrojaos de vuestra conducta, casa de Israel. Esto dice el
Señor: Cuando os purifique de vuestras culpas, haré que se repueblen las
ciudades y que las ruinas se reconstruyan. Volverán a labrar la tierra
desolada, después de haber estado baldía a la vista de los caminantes. Dirán:
"Esta tierra desolada está hecha un paraíso, y las ciudades arrasadas,
desiertas, destruidas son plazas fuertes habitadas." Y los pueblos que
queden en vuestro contorno sabrán que yo, el Señor, reedifico lo destruido y
planto lo arrasado. Yo, el Señor, lo digo y lo hago.»"
RESPONSORIO Ez 11,19-20. 19
R. Les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de
carne, * para que sigan mis leyes, y así sean ellos mi pueblo y yo sea su Dios.
V. Les daré un corazón íntegro e infundiré en ellos un espíritu
nuevo.
R. Para que sigan mis leyes, y así sean ellos mi pueblo y yo sea
su Dios.
SEGUNDA LECTURA
De los
sermones de san León Magno, papa
(Sermón 92,
1. 2. 3: PL 54, 454-455)
CUAL SEA EL
TRABAJO DE CADA UNO TAL SERÁ SU GANANCIA
Dice el Señor: Si vuestra virtud no es superior a la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Esta superioridad
de nuestra virtud ha de Consistir en que la misericordia triunfe sobre el
juicio. Y en verdad lo más justo y adecuado es que la creatura, hecha a imagen
y semejanza de Dios, imite a su creador, que ha establecido la reparación y
santificación de los creyentes en el perdón de los pecados, prescindiendo de la
severidad del castigo y de cualquier suplicio, y haciendo así que de reos nos
convirtiéramos en inocentes y que la abolición del pecado en nosotros fuera el
origen de las virtudes.
La virtud cristiana puede superar a la de los escribas y fariseos
no por la supresión de la ley, sino por no entenderla en un sentido material.
Por esto el Señor, al enseñar a sus discípulos la manera de ayunar, les dice:
Cuando ayunéis no os hagáis los melancólicos, como los hipócritas, que ponen
una cara mustia, para hacer ver a los demás que están ayunando. Os digo de
veras: Ya recibieron su paga. ¿Qué paga, sino la paga de la alabanza de los
hombres? Por el deseo de esta alabanza se exhibe muchas veces una apariencia de
virtud y se ambiciona una fama engañosa, sin ningún interés por la rectitud
interior; así, lo que no es más que maldad escondida se complace en la falsa
apreciación de los hombres.
El que ama a Dios se contenta con agradarlo, porque el mayor
premio que podemos desear es el mismo amor; el amor, en efecto, viene de Dios,
de tal manera que Dios mismo es el amor. El alma piadosa e íntegra busca en
ello su plenitud y no desea otro deleite. Porque es una gran verdad aquello que
dice el Señor: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón. El tesoro del hombre
viene a ser como la reunión de los frutos recolectados con su esfuerzo. Lo que
uno siembre, eso cosechará, y cual sea el trabajo de cada uno tal será su
ganancia; y donde ponga el corazón su deleite, allí queda reducida su
solicitud. Mas, como sea que hay muchas clases de riquezas y diversos objetos
de placer, el tesoro de cada uno viene determinado por la tendencia de su
deseo, y si este deseo se limita a los bienes terrenos, no hallará en ellos la
felicidad, sino la desdicha.
En cambio, los que ponen su corazón en las cosas del cielo, no en
las de la tierra, y su atención en las cosas eternas, no en las perecederas,
alcanzarán una riqueza incorruptible y escondida, aquella a la que se refiere
el profeta cuando dice: La sabiduría y el saber serán su refugio salvador, el
temor del Señor será su tesoro. Esta sabiduría divina hace que, con la ayuda de
Dios, los mismos bienes terrenales se conviertan en celestiales, cuando muchos
convierten sus riquezas, ya sea legalmente heredadas o adquiridas de otro modo,
en instrumentos de bondad. Los que reparten lo que les sobra para sustento de
los pobres se ganan con ello una riqueza imperecedera; lo que dieron en
limosnas no es en modo alguno un derroche; éstos pueden en justicia tener su
corazón donde está su tesoro, ya que han tenido el acierto de negociar con sus
riquezas sin temor a perderlas.
RESPONSORIO Ga 6, 9-10. 8
R. No nos cansemos de practicar el bien; que a su tiempo
cosecharemos si no desmayamos. * Así que, mientras tengamos oportunidad,
hagamos el bien a todos.
V. Lo que uno siembre, eso cosechará.
R. Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a
todos.
*Lecturas
del Lunes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 27 de noviembre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san
Lucas (21,1-4)*
En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos
en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales,
y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los
demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado
todo lo que tenía para vivir.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de
Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
PRECES
Demos gracias a nuestro salvador que ha hecho de nosotros un
pueblo de reyes y sacerdotes, y digámosle:
Consérvanos, Señor, en tu servicio.
Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio:
haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables al Padre.
Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu Santo:
comprensión, bondad, amabilidad.
Que la luz de la fe ilumine este nuevo día
y que durante el mismo caminemos por las sendas del amor.
Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos
y les ayudemos a progresar en su salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de
este día: danos tu ayuda para que no caigamos hoy en pecado, sino que nuestras
palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LUNES SEMANA
II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: PRESENTEMOS A DIOS NUESTRAS TAREAS.
Presentemos a Dios nuestras tareas,
levantemos orantes nuestras manos,
porque hemos realizado nuestras vidas
por el trabajo.
Cuando la tarde pide ya descanso
y Dios está más cerca de nosotros,
es hora de encontrarnos en sus manos,
llenos de gozo.
En vano trabajamos la jornada,
hemos corrido en vano hora tras hora,
si la esperanza no enciende sus rayos
en nuestra sombra.
Hemos topado a Dios en el bullicio,
Dios se cansó conmigo en el trabajo;
es hora de buscar a Dios adentro,
enamorado.
La tarde es un trisagio de alabanza,
la tarde tiene fuego del Espíritu:
adoremos al Padre en nuestras obras,
adoremos al Hijo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la
gracia.
Salmo 44 I - LAS NUPCIAS DEL REY.
Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.
Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.
Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.
Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre;
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.
A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia.
Ant 2. Llega el esposo, salid a recibirlo.
Salmo 44 II
Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna:
prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.
Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»
Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Llega el esposo, salid a recibirlo.
Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las
cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios proyectó hacer que todas las
cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.
LECTURA BREVE 1Ts 2, 13
Nosotros continuamente damos gracias a Dios; porque habiendo recibido la
palabra de Dios predicada por nosotros, la acogisteis, no como palabra humana,
sino - como es en realidad- como palabra de Dios, que ejerce su acción en
vosotros, los creyentes.
RESPONSORIO BREVE
V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios
mío.
PRECES
Alabemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor,
y roguémosle confiados diciendo:
Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.
Haz, Señor, que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad.
Guarda con tu protección al papa Francisco y a nuestro obispo N.,
ayúdalos con el poder de tu brazo.
Ten compasión de los que no encuentran trabajo
y haz que consigan un empleo digno y estable.
Señor, sé refugio de los oprimidos
y protégelos en todas sus necesidades.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Te pedimos por el eterno descanso de los que durante su vida ejercieron el
ministerio para el bien de tu iglesia:
que también te celebren eternamente en tu reino.
Fieles a la recomendación del Salvador nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que has querido asistirnos en el
trabajo que nosotros, tus siervos inútiles, hemos realizado hoy, te pedimos
que, al llegar al término de este día, acojas benignamente nuestro sacrificio
vespertino de acción de gracias y recibas con bondad la alabanza que te
dirigimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






