Musica Para el Alma
lunes, 23 de octubre de 2023
LUCAS 12,35-38 CICLO A
*Lecturas del Martes de la 29ª semana del
Tiempo Ordinario*
Martes, 24 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,35-38)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y
encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor
vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a
quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá,
los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o
de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que
mis palabras*
(Tened ceñida la
cintura y encendidas las lámparas)
*El Señor me hace una invitación a estar alerta, a estar preparado,
porque no se en que momento tengo que abrir al Señor para que entre. Algo que
me gusta mucho del Señor es que él no quiere llegar como un inoportuno, por eso
siempre me está avisando que esté preparado, que este pendiente. La buena
noticia para mi es que el Señor se alegra cuando encuentra en mí el deseo de
estar pendiente de él. Para mi estar pendiente es: Estar siempre dispuesto y
preparado para hacer el bien, tener en mi cuerpo la disposición y el deseo de
obedecer a la palabra del Señor, y que mi corazón siempre este a disposición
para dar razón de mi fe en cualquier momento y en cualquier lugar*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 24
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*MARTES SEMANA I*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al gran
Rey, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al gran
Rey, venid, adorémosle.
Himno:
AL CANTO DE LOS GALLOS.
Al canto de los gallos
viene la aurora;
los temores se alejan
como las sombras.
¡Dios, Padre nuestro,
en tu nombre dormimos
y amanecemos!
Como luz nos visitas,
Rey de los hombres,
como amor que vigila
siempre de noche;
cuando el que duerme
bajo el signo del sueño
prueba la muerte.
Del sueño del pecado
nos resucitas,
y es señal de tu gracia
la luz amiga.
¡Dios que nos velas!,
tú nos sacas por gracia
de las tinieblas.
Gloria al Padre y al Hijo,
gloria al Espíritu,
al que es paz, luz y vida,
al Uno y Trino;
gloria a su nombre
y al misterio divino
que nos lo esconde. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del
Señor.
Salmo
23 - ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El hombre de
manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.
Ant
2. Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.
Cántico:
ESPERANZA DE ISRAEL EN BABILONIA Tb 13, 1-10
Bendito sea Dios, que vive eternamente,
y cuyo reino dura por los siglos:
él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano.
Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.
Proclamad allí su grandeza,
ensalzadlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro Padre por todos los siglos.
Él nos azota por nuestros delitos,
pero se compadecerá de nuevo,
y os congregará de entre todas las naciones
por donde estáis dispersados.
Si volvéis a él de todo corazón
y con toda el alma,
siendo sinceros con él,
él volverá a vosotros
y no os ocultará su rostro.
Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos.
Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder
a un pueblo pecador.
Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión.
Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,
y me alegraré de su grandeza.
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ensalzad con
vuestras obras al rey de los siglos.
Ant
3. El Señor merece la alabanza de los buenos.
Salmo
32 - HIMNO AL PODER Y A LA PROVIDENCIA DE DIOS
Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando vuestra música con aclamaciones:
que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales,
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.
Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y existió;
él lo mandó, y surgió.
El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres;
desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.
No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza,
nada valen sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros esperamos en el Señor:
él es nuestro auxilio y escudo,
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor merece
la alabanza de los buenos.
LECTURA
BREVE Rm 13, 11b. 12-13a
Ya es hora que despertéis del sueño. La noche va pasando, el día está encima;
desnudémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistámonos de las armas de
la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad.
RESPONSORIO
BREVE
V. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
R. Dios mío, mi
escudo y peña en que me amparo.
V. Mi alcázar, mi
libertador.
R. En que me amparo.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dios mío, mi
escudo y peña en que me amparo.
V. El
Señor hace caminar a los humildes con rectitud.
R. Enseña su camino a los
humildes.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de las
Crónicas 35, 20--36, 12
CORRUPCIÓN DE JUDÁ PRIMERA
INVASIÓN DE JERUSALÉN
En aquellos días, bastante después de que Josías restaurase el
templo, el rey de Egipto, Necó, se dirigió a Cárquemis, junto al Eufrates, para
entablar batalla. Josías salió a hacerle frente. Entonces, Necó le envió este
mensaje:
«No te metas en mis asuntos, rey de Judá. No vengo contra ti, sino
contra la dinastía que me hace la guerra. Dios me ha dicho que me dé prisa.
Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que él te destruya.»
Pero Josías, en vez de dejarle paso franco, se empeñó en combatir.
Desatendiendo lo que Dios le decía por medio de Necó, entabló batalla en la
llanura de Meguidó. Los arqueros dispararon contra el rey Josías, y éste dijo a
sus servidores:
«Sacadme del combate, porque estoy gravemente herido.»
Sus servidores lo sacaron del carro, lo trasladaron al otro que
poseía y lo llevaron a Jerusalén, donde murió. Lo enterraron en las tumbas de
sus antepasados. Todo Judá y Jerusalén hizo duelo por Josías. Jeremías compuso
una elegía en su honor, y todos los cantores y cantoras siguen recordándolo en
sus elegías. Se han hecho tradicionales en Israel; pueden verse en las
Lamentaciones. Para más datos sobre Josías, las obras de piedad que hizo de
acuerdo con la ley del Señor y todas sus gestas, de las primeras a las últimas,
véase el libro de los reyes de Israel y Judá.
La gente tomó a Joacaz, hijo de Josías, y lo nombraron rey sucesor
en Jerusalén. Cuando Joacaz subió al trono tenía veintitrés años, y reinó tres
meses en Jerusalén. El rey de Egipto lo destronó, impuso al país un tributo de
cien pesos de plata y un peso de oro, y nombró rey de Judá y Jerusalén a su
hermano Eliacim, cambiándole el nombre por el de Joaquín. A su hermano Joacaz
se lo llevó Necó a Egipto.
Cuando Joaquín subió al trono tenía veinticinco años, y reinó en
Jerusalén once años. Hizo lo que el Señor, su Dios, reprueba. Nabucodonosor de
Babilonia subió contra él y lo condujo a Babilonia atado con cadenas de bronce.
También se llevó algunos objetos del templo y los colocó en su palacio de
Babilonia. Para más datos sobre Joaquín, las iniquidades que cometió y todo lo
que le sucedió, véase el libro de los reyes de Israel y Judá. Su hijo Jeconías
le sucedió en el trono.
Cuando Jeconías subió al trono tenía ocho años, y reinó en
Jerusalén tres meses y diez días. Hizo lo que el Señor reprueba. A principios
de año, el rey Nabucodonosor envió a por él y lo llevaron a Babilonia, junto
con los objetos de valor del templo. Nombró rey de Judá y Jerusalén a su
hermano Sedecías.
Cuando Sedecías subió al trono tenía veintiún años, y reinó en
Jerusalén once años. Hizo lo que el Señor, su Dios, reprueba; no se humilló
ante el profeta Jeremías, que le hablaba en nombre de Dios.
RESPONSORIO
Ne 9, 30. 29
R. Fuiste paciente con ellos durante muchos años, los amonestaste
para que volvieran a tu ley; pero ellos, altivos, no prestaron atención. * Y
los entregaste en manos de pueblos paganos.
V. Pecaron contra tus normas, volvieron la espalda con rebeldía;
no quisieron escuchar.
R. Y los entregaste en manos de pueblos paganos.
SEGUNDA
LECTURA
De las Instrucciones de san
Columbano, abad
(Instrucción 12, Sobre la
compunción, 2-3: Opera, Dublín 1957, pp. 112-114)
LUZ PERENNE EN EL TEMPLO DEL
PONTÍFICE ETERNO
¡Cuán dichosos son aquellos siervos, a quienes el amo a su llegada
encuentra velando! Feliz aquella vigilia en la cual se espera al mismo Dios y
Creador del universo, que todo lo llena y todo lo supera.
¡Ojalá se dignara el Señor despertarme del sueño de mi desidia, a
mí, que, aun siendo vil, soy su siervo! ¡Ojalá me inflamara en el deseo de su
amor inconmensurable y me encendiera con el fuego de su divina caridad!;
resplandeciente con ella, brillaría más que los astros y todo mi interior
ardería continuamente con este divino fuego.
¡Ojalá mis méritos fueran tan abundantes que mi lámpara ardiera
sin cesar, durante la noche, en el templo de mi Señor e iluminara a cuantos
penetran en la casa de mi Dios! Concédeme, Señor, te lo suplico en nombre de
Jesucristo, tu Hijo y mi Dios, un amor que nunca mengüe, para que con él brille
siempre mi lámpara y no se apague nunca y sus llamas sean para mí fuego
ardiente y para los demás luz brillante.
Señor Jesucristo, dulcísimo Salvador nuestro, dígnate encender tú
mismo nuestras lámparas para que brillen sin cesar en tu templo y de ti, que
eres la luz perenne, reciban ellas la luz indeficiente con la cual se ilumine
nuestra oscuridad y se alejen de nosotros las tinieblas del mundo. Te ruego,
Jesús mío, que enciendas tan intensamente mi lámpara con tu resplandor que, a
la luz de una claridad tan intensa, pueda contemplar el santo de los santos que
está en el interior de aquel gran templo, en el cual tú, Pontífice eterno de
los bienes eternos, has penetrado; que allí, Señor, te contemple continuamente
y pueda así desearte, amarte y quererte solamente a ti, para que mi lámpara, en
tu presencia, esté siempre luciente y ardiente.
Te pido, Salvador amantísimo, que te manifiestes a nosotros, que
llamamos a tu puerta, para que, conociéndote, te amemos sólo a ti y únicamente
a ti; que seas tú nuestro único deseo, que día y noche meditemos sólo en ti y
en ti únicamente pensemos. Alumbra en nosotros un amor inmenso hacia ti, cual
corresponde a la caridad con la que Dios debe ser amado y querido; que esta
nuestra dilección hacia ti invada todo nuestro interior y nos penetre
totalmente, y hasta tal punto inunde todos nuestros sentimientos que nada
podamos ya amar fuera de ti, el único eterno. Así, por muchas que sean las
aguas de la tierra y del firmamento nunca llegarán a extinguir en nosotros la
caridad, según aquello que dice la Escritura: Las aguas torrenciales no podrían
apagar el amor.
Que esto llegue a realizarse, al menos parcialmente, por don tuyo,
Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RESPONSORIO
Is 60, 19-20
R. Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará en la noche
la claridad de la luna; * porque el Señor será tu luz perenne, y tu Dios será
tu esplendor.
V. Tu sol ya no se pondrá, ni menguará tu luna.
R. Porque el Señor será tu luz perenne, y tu Dios será tu
esplendor.
*Lecturas del Martes de la 29ª semana del
Tiempo Ordinario*
Martes, 24 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,35-38)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y
encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor
vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a
quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá,
los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o
de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había
predicho por boca de sus santos profetas.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha suscitado
el Señor una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus
santos profetas.
PRECES
Ya
que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por
ello a Jesús, el pontífice de nuestra fe, y supliquémosle diciendo:
Escúchanos, Señor.
Señor Jesús, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real,
haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de alabanza.
Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos
para que por la fuerza del Espíritu Santo nosotros permanezcamos en ti y tú en
nosotros.
Danos tu sabiduría eterna
para que permanezca con nosotros y con nosotros trabaje.
Concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean
y fuente de esperanza para los decaídos.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que
Cristo nos enseñó:
Padre
nuestro...
ORACION
Escucha,
Señor, nuestra oración matutina y con la luz de tu misericordia alumbra la
oscuridad de nuestro corazón: para que, habiendo sido iluminados por tu
claridad, no andemos nunca tras las obras de las tinieblas. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
MARTES SEMANA I
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa
en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
NOS DIJERON DE NOCHE.
Nos dijeron de noche
que estabas muerto,
y la fe estuvo en vela
junto a tu cuerpo;
La noche entera,
la pasamos queriendo
mover la piedra.
Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.
No supieron contarlo
los centinelas,
nadie supo la hora
ni la manera;
antes del día,
se cubrieron de gloria
tus cinco heridas.
Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.
Si los cinco sentidos
buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo
vivo y despierto;
la fe velando,
para verte de noche
resucitando.
Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor da la victoria a su Ungido.
Salmo
19 - ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY.
Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión;
que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.
Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.
Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.
Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.
Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.
Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor da la
victoria a su Ungido.
Ant
2. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.
Salmo
20, 2-8. 14 - ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.
Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.
Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.
Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al son de
instrumentos cantaremos tu poder.
Ant
3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro
Dios.
Cántico:
HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Has hecho de
nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.
LECTURA
BREVE 1Jn 3, 1a. 2
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo
somos! Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él,
porque lo veremos tal cual es.
RESPONSORIO
BREVE
V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra,
Señor, es eterna, más estable que el cielo.
V. Tu fidelidad de
generación en generación.
R. Más estable que
el cielo.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra,
Señor, es eterna, más estable que el cielo.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Se alegra mi
espíritu en Dios mi salvador.
PRECES
Alabemos
a Cristo, que mora en medio de nosotros, su pueblo adquirido, y supliquémosle
diciendo:
Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.
Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que
las gobiernan:
que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la
paz.
Tú que al subir al cielo llevaste contigo una gran multitud de cautivos,
devuelve la libertad de los hijos de Dios a nuestros hermanos que sufren
esclavitud en el cuerpo o en el espíritu.
Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas
y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida.
Que los niños imiten tu ejemplo
y crezcan siempre en sabiduría y en gracia.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Acoge a los difuntos en tu reino,
donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.
Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre:
Padre
nuestro...
ORACION
Te
damos gracias, Señor Dios todopoderoso, porque has permitido que lleguemos a
esta noche; te pedimos aceptes con agrado el alzar de nuestras manos como
ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 24 DE OCTUBRE 2023
*Lecturas del Martes de la 29ª semana del
Tiempo Ordinario*
Martes, 24 de octubre de 2023
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
(5,12.15b.17-19.20b-21):
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la
muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Si por
la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios,
el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para
la multitud. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte,
por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo,
vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de
la justificación. En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos,
también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la
desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia
de uno todos se convertirán en justos. Si creció el pecado, más desbordante fue
la gracia. Y así como reinó el pecado, causando la muerte, así también, por
Jesucristo, nuestro Señor, reinará la gracia, causando una justificación que
conduce a la vida eterna.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 39,7-8a.8b-9.10.17
R/. Aquí
estoy, Señor, para hacer tú voluntad
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.
«–Como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.
Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R/.
*Lecturas del Martes de la 29ª semana del
Tiempo Ordinario*
Martes, 24 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,35-38)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y
encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor
vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a
quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá,
los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o
de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que
mis palabras*
(Tened ceñida la
cintura y encendidas las lámparas)
*El Señor me hace una invitación a estar alerta, a estar preparado,
porque no se en que momento tengo que abrir al Señor para que entre. Algo que
me gusta mucho del Señor es que él no quiere llegar como un inoportuno, por eso
siempre me está avisando que esté preparado, que este pendiente. La buena
noticia para mi es que el Señor se alegra cuando encuentra en mí el deseo de
estar pendiente de él. Para mi estar pendiente es: Estar siempre dispuesto y
preparado para hacer el bien, tener en mi cuerpo la disposición y el deseo de
obedecer a la palabra del Señor, y que mi corazón siempre este a disposición
para dar razón de mi fe en cualquier momento y en cualquier lugar*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
domingo, 22 de octubre de 2023
LUCAS 12,13-21 CICLO A
*Lecturas del Lunes de la 29ª semana del Tiempo
Ordinario*
Lunes, 23 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,13-21)*
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que
reparta conmigo la herencia.»
Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno
ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»
Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a
echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y
se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más
grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces
me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate,
come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche
te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será
el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que
mis palabras*
(Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos
de toda clase de codicia).
*El Señor me esta hablando bien claro, me dice que
deje de estar codiciando y deseando las cosas que tienen un final, invita a
codiciar y a desear las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la derecha
de Dios, que ponga todo mi esfuerzo en aspirad las cosas del cielo, no la de la
tierra, me invita a morir a todo esto, y a tomar mi cruz, y que le dé permiso
al Espíritu Santo, para que se introduzca en mi vida. La buena noticia para mi
es, que el Señor me viene a enseñar que puedo contar con el Espíritu Santo que
me puede ayudar a cuidarme de toda codicia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL LUNES 23
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*LUNES SEMANA I*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza
Ant. Entremos a la presencia
del Señor dándole gracias.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entremos a la
presencia del Señor dándole gracias.
Himno:
DEJADO YA EL DESCANSO DE LA NOCHE
Dejado ya el descanso de la noche,
despierto en la alegría de tu amor,
concédeme tu luz que me ilumine
como ilumina el sol.
No sé lo que será del nuevo día
que entre luces y sombras viviré,
pero sé que, si tú vienes conmigo,
no fallará mi fe.
Tal vez me esperen horas de desierto
amargas y sedientas, mas yo sé
que, si vienes conmigo de camino,
jamás yo tendré sed.
Concédeme vivir esta jornada
en paz con mis hermanos y mi Dios,
al sentarnos los dos para la cena,
párteme el pan, Señor.
Recibe, Padre santo, nuestro ruego,
acoge por tu Hijo la oración
que fluye del Espíritu en el alma
que sabe de tu amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.
Salmo
5, 2-10. 12-13 - ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO
Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.
A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.
Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.
Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.
Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.
Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.
En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.
Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.
Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A ti te suplico,
Señor; por la mañana escucharás mi voz.
Ant
2. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.
Cantico:
SÓLO A DIOS HONOR Y GLORIA 1Cro 29, 10-13
Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.
Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabamos, Dios
nuestro, tu nombre glorioso.
Ant
3. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
Salmo
28 - MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD.
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria hace oír su trueno,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.
Hace brincar al Líbano como a un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.
La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.
La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!
El trono del Señor está encima de la tempestad,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Postraos ante el
Señor en el atrio sagrado.
LECTURA
BREVE 2Ts 3, 10b-13
Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que
hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero
metiéndose en todo. A éstos les mandamos y les exhortamos en el Señor
Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan. Vosotros,
hermanos, no os canséis de hacer el bien.
RESPONSORIO
BREVE
V. Bendito el Señor ahora y por siempre.
R. Bendito el Señor
ahora y por siempre.
V. Solo él hizo
maravillas.
R. Ahora y por
siempre.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendito el Señor
ahora y por siempre.
V. Enséñame a
cumplir tu voluntad.
R. Y a guardarla de
todo corazón.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del profeta Nahúm 1, 1-8; 3, 1-7. 12-15a
JUICIO DE DIOS CONTRA NÍNIVE
Oráculo contra Nínive: texto de la visión de
Nahúm, el elcasita.
El Señor es un Dios celoso y vengador, el Señor se venga con cólera, se venga
el Señor de sus enemigos, se irrita contra sus contrarios. El Señor es lento a
la ira, poderoso, pero no deja impune; el Señor camina en la tormenta y
tempestad, las nubes son el polvo de sus pasos. Ruge sobre el mar, y lo seca,
evapora todos los ríos; aridecen Basán y Carmelo, se marchita la flor del
Líbano. Los montes tiemblan ante él, los collados se derriten; la tierra se
hunde en su presencia, el orbe y sus habitantes. ¿Quién resistirá su cólera,
quién se mantendrá en pie ante el incendio de su ira? Su furor se derrama como
fuego, y las rocas se rompen ante él.
El Señor es bueno: refugio en el día de la angustia, acoge a los que se
refugian en él, en medio del torrente desbordado. Extermina a sus contrarios y
persigue en las tinieblas a sus enemigos. ¡Ay de la ciudad sanguinaria y
traidora, llena de crueldades, insaciable de despojos! Escuchad: látigos,
estrépito de ruedas, caballos al galope, carros rebotando, jinetes al asalto,
llamear de espadas, relampagueo de lanzas, muchos heridos, masas de cadáveres,
cadáveres sin fin, se tropieza en cadáveres.
Por las muchas fornicaciones de la prostituta, tan hermosa y seductora, que
compraba pueblos con sus seducciones y tribus con sus hechicerías, ¡aquí estoy
yo contra ti! —oráculo del Señor de los ejércitos—. Te levantaré hasta la cara
las faldas, enseñaré tu desnudez a los pueblos, tu afrenta a los reyes.
Arrojaré basura sobre ti, haré de ti un espectáculo vergonzoso. Quien te vea,
se apartará de ti diciendo: «Desolada está Nínive, ¿quién lo sentirá?, ¿dónde encontrar
quien la consuele?»
Tus plazas fuertes son higueras cargadas de higos, al sacudirlas, caen y se los
comen. Mira: tus soldados se han vuelto mujeres ante el enemigo; se abrirán las
puertas de tu tierra, el fuego consumirá tus cerrojos. Haz acopio de agua para
el asedio, fortifica las defensas, pisa el lodo, aplasta la arcilla, métela en
el molde. El fuego te consumirá, la espada te destruirá.
RESPONSORIO Na 1, 6. 7; Rm 5, 9
R. ¿Quién se mantendrá en pie ante el incendio de la ira del Señor?,
¿quién resistirá su cólera? * El Señor es bueno: acoge a los que se refugian en él.
V. Justificados por
la sangre de Cristo, seremos salvados por él de la cólera divina.
R. El Señor es
bueno: acoge a los que se refugian en él.
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de san Fulgencio de Ruspe, obispo, Contra Fabiano
(Cap. 28, 16-19: CCL 91 A, 813-814)
LA PARTICIPACIÓN DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO NOS SANTIFICA
Cuando ofrecemos nuestro sacrificio realizamos
aquello mismo que nos mandó el Salvador; así nos lo atestigua el Apóstol, al
decir: Jesús, el Señor, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y,
después de pronunciar la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Éste es mi
cuerpo, que se da por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con
la copa después de la cena, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza que se
sella con Mi sangre. Cada vez que la bebáis hacedlo en memoria mía.» Porque
cuantas veces coméis de este pan y bebéis de este cáliz, vais anunciando la
muerte del Señor hasta que él venga.
Nuestro sacrificio, por tanto, se ofrece para anunciar la muerte del Señor y
para reavivar, con esta conmemoración, la memoria de aquel que por nosotros
entregó su propia vida. Ha sido el mismo Señor quien ha dicho: Nadie tiene más
amor que el que da la vida por sus amigos. Y porque Cristo murió por nuestro
amor, cuando hacemos conmemoración de su muerte en nuestro sacrificio pedimos
que venga el Espíritu Santo y nos comunique el amor; suplicamos fervorosamente
que aquel mismo amor que impulsó a Cristo a dejarse crucificar por nosotros sea
infundido por el Espíritu Santo en nuestros propios corazones, con objeto de
que consideremos al mundo como crucificado para nosotros y nosotros sepamos
vivir crucificados para el mundo; así, imitando la muerte de nuestro Señor,
como Cristo murió al pecado de una vez para siempre, y su vida es vida para
Dios, también nosotros vivamos una vida nueva, y, llenos de caridad, muertos
para el pecado vivamos para Dios.
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo
que se nos ha dado y la participación del cuerpo y sangre de Cristo, cuando
comemos el pan y bebemos el cáliz, nos lo recuerda, insinuándonos, con ello,
que también nosotros debemos morir al mundo y tener nuestra vida escondida con
la de Cristo en Dios, crucificando nuestra carne con sus concupiscencias y
pecados.
Debemos decir, pues, que todos los fieles que aman a Dios y a su prójimo,
aunque no lleguen a beber el cáliz de una muerte corporal, deben beber, sin
embargo, el cáliz del amor del Señor, embriagados con el cual, mortificarán sus
miembros en la tierra y, revestidos de nuestro Señor Jesucristo, no se
entregarán ya a los deseos y placeres de la carne ni vivirán dedicados a los
bienes visibles, sino a los invisibles. De este modo, beberán el cáliz del
Señor y alimentarán con él la caridad, sin la cual, aunque haya quien entregue
su propio cuerpo a las llamas, de nada le aprovechará. En cambio, cuando
poseemos el don de esta caridad, llegamos a convertirnos realmente en aquello
mismo que sacramentalmente celebramos en nuestro sacrificio.
RESPONSORIO Lc 22, 19; Jn 6, 59
R. Jesús tomó pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo: * «Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros;
haced esto en memoria mía.»
V. Éste es el pan
que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Esto es mi cuerpo
que va a ser entregado por vosotros; haced esto en memoria mía.
*Lecturas del Lunes de la 29ª semana del Tiempo
Ordinario*
Lunes, 23 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,13-21)*
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que
reparta conmigo la herencia.»
Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno
ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»
Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a
echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y
se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más
grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces
me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate,
come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche
te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será
el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el
Señor, Dios nuestro.
PRECES
Proclamemos
la grandeza de Cristo, lleno de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a él
diciendo:
*Concédenos,
Señor, tu Espíritu*.
Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría y de inocencia
para que, al llegar a la noche, podamos alabarte con gozo y limpios de pecado.
Que baje hoy a nosotros tu bondad
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz
para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.
Mira con bondad a cuantos se han encomendado a nuestras oraciones
y enriquécelos con toda clase de bienes.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Terminemos nuestra oración con la plegaria que Cristo nos enseñó:
Padre
nuestro...
ORACION
Tu
gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe; para que todo
nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa
en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
LIBRA MIS OJOS DE LA MUERTE.
Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz, que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.
Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva,
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.
Haz que mi pie vaya ligero.
Da de tu pan y de tu vaso
al que te sigue, paso a paso,
por lo más duro del sendero.
Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.
Guarda mi fe del enemigo.
¡Tantos me dicen que estás muerto!
Y entre la sombra y el desierto
dame tu mano y ven conmigo. Amén
SALMODIA
Ant 1. El Señor se complace en los justos.
Salmo
10 - EL SEÑOR ESPERANZA DEL JUSTO
Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:
«escapa como un pájaro al monte,
porque los malvados tensan el arco,
ajustan las saetas a la cuerda,
para disparar en la sombra contra los buenos?
Cuando fallan los cimientos,
¿qué podrá hacer el justo?»
Pero el Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.
El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo detesta.
Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
les tocará en suerte un viento huracanado.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor se
complace en los justos.
Ant
2. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Salmo
14 - ¿QUIÉN ES JUSTO ANTE EL SEÑOR?
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda
y habitar en tu monte santo?
El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua,
el que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor,
el que no retracta lo que juró
aún en daño propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichosos los
limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Ant
3. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.
Cántico:
EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios nos ha
destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.
LECTURA
BREVE Col 1, 9b-11
Llegad a la plenitud en el conocimiento de la voluntad de Dios, con toda
sabiduría e inteligencia espiritual. Así caminaréis según el Señor se merece y
le agradaréis enteramente, dando fruto en toda clase de obras buenas y
creciendo en el conocimiento de Dios. Fortalecidos en toda fortaleza, según el
poder de su gloria, podréis resistir y perseverar en todo con alegría.
RESPONSORIO
BREVE
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Sáname, porque he
pecado contra ti.
V. Yo dije: «Señor,
ten misericordia.»
R. Porque he pecado
contra ti.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sáname, porque he
pecado contra ti.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi
humillación.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclama mi alma
la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.
PRECES
Demos
gracias a Dios, nuestro Padre, que recordando siempre su santa alianza, no cesa
de bendecirnos, y digámosle con ánimo confiado:
Favorece a tu pueblo, Señor.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice a tu heredad.
Congrega en la unidad a todos los cristianos:
para que el mundo crea en Cristo, tu enviado.
Derrama tu gracia sobre nuestros familiares y amigos:
que encuentren en ti, Señor, su verdadera felicidad.
Muestra tu amor a los agonizantes:
que puedan contemplar tu salvación.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Ten piedad de los que han muerto
y acógelos en el descanso de Cristo.
Terminemos nuestra oración con las palabras que nos enseñó Cristo:
Padre
nuestro...
ORACION
Nuestro
humilde servicio, Señor, proclame tu grandeza, y ya que por nuestra salvación
te dignaste mirar la humillación de la Virgen María, te rogamos nos enaltezcas
llevándonos a la plenitud de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






