Musica Para el Alma
miércoles, 17 de mayo de 2023
JUAN 16,16-20 CICLO A
*Lecturas del Jueves de la
6ª semana de Pascua*
Jueves, 18
de mayo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan
(16,16-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro
poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y
dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros
lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis
tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(En
verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el
mundo estará alegre)
*Los
tiempos del Señor y los caminos del Señor no son los nuestros. El “dentro de un
poco” del Señor, puede parecer toda una vida para nosotros. ¿Quiero que el
Señor se dé prisa en sanar a la gente, en resolver las cosas, etc.? Aunque es
posible que no vea como el Señor está obrando, ¿puedo confiar en que él está
obrando arduamente en el mundo y en mi propia vida? Jesús
le dice a sus discípulos que incluso cuando “lloren y se lamenten”, el mundo se
alegrará. Él me dice que siempre ve las cosas desde fuera y que se da cuenta de
nuestro dolor y que le importa. ¡No nos olvidemos que también nos ha sido
prometida verdadera alegría en Él, en un tiempo y de alguna manera que no
esperamos!*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 18
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO PASCUAL*
*JUEVES
DE SEMANA VI*
Propio del Tiempo.
Salterio II
18 de mayo
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Himno: EL AGUA PURA, DON DE LA MAÑANA
El agua pura, don de la mañana,
da a los ojos el brillo de la vida,
y el alma se despierta cuando escucha
que el ángel dice: «¡Cristo resucita!»
¡Cómo quieren las venas de mi cuerpo
ser música, ser cuerdas de la lira,
y cantar, salmodiar como los pájaros,
en esta Pascua santa la alegría!
Mirad cuál surge Cristo transparente:
en medio de los hombres se perfila
su cuerpo humano, cuerpo del amigo
deseado, serena compañía.
El que quiera palparlo, aquí se acerque,
entre con su fe en el Hombre que humaniza,
derrame su dolor y su quebranto,
dé riendas al amor, su gozo diga.
A ti, Jesús ungido, te ensalzamos,
a ti, nuestro Señor, que depositas
tu santo y bello cuerpo en este mundo,
como en el campo se echa la semilla. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Yo soy la vid, vosotros sois los sarmientos. Aleluya.
Salmo 79 - VEN A VISITAR TU VIÑA
Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraím, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.
¡Oh Dios!, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
Señor Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?
Le diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos,
nuestros enemigos se burlan de nosotros.
Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
le preparaste el terreno y echó raíces
hasta llenar el país;
su sombra cubría las montañas,
y sus pámpanos, los cedros altísimos;
extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.
¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?
Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
La han talado y le han prendido fuego:
con un bramido hazlos perecer.
Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo soy la vid, vosotros sois los
sarmientos. Aleluya.
Ant 2. Sacaréis aguas con gozo de las
fuentes de la salvación. Aleluya.
Cántico: ACCION DE GRACIAS DEL PUEBLO SALVADO - Is 12, 1-6
Te doy gracias, Señor,
porque estabas airado contra mí,
pero ha cesado tu ira
y me has consolado.
Él es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.
Aquel día, diréis:
Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso.
Tañed para el Señor, que hizo proezas;
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«¡Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel!».
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sacaréis aguas con gozo de las
fuentes de la salvación. Aleluya.
Ant 3. El Señor nos alimentó con flor de
harina. Aleluya.
Salmo 80 - SOLEMNE RENOVACIÓN DE LA ALIANZA
Aclamad a Dios, nuestra fuerza;
dad vítores al Dios de Jacob:
acompañad, tocad los panderos,
las cítaras templadas y las arpas;
tocad la trompeta por la luna nueva,
por la luna llena, que es nuestra fiesta;
porque es una ley de Israel,
un precepto del Dios de Jacob,
una norma establecida para José
al salir de Egipto.
Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré,
te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel!
No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto;
abre tu boca y yo la saciaré.
Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos.
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios;
los que aborrecen al Señor te adularían,
y su suerte quedaría fijada;
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor nos alimentó con flor de
harina. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 8, 10-11
Si Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo haya muerto por causa del
pecado, el espíritu tiene vida por la justificación. Y si el Espíritu de aquel
que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que
resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos vivificará también vuestros
cuerpos mortales por obra de su Espíritu que habita en vosotros.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
V. En tu resurrección, oh Cristo. Aleluya.
R. El cielo y la tierra se alegran. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
De la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-10
SOMOS HIJOS DE DIOS
Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el
Padre para llamamos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce a
nosotros, porque no lo ha conocido a él. Queridos hermanos, ahora somos hijos
de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se
manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tiene esta esperanza en él se vuelve santo como él es santo. Todo
el que comete pecado traspasa también la ley, porque el pecado es la
transgresión de la ley. Sabéis que él apareció para borrar los pecados, y que
en él no hay pecado. Quien permanece en él no peca. Quien comete pecado ni lo
ha visto ni lo ha conocido a él. Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la
justicia es justo, como él es justo. Quien comete el pecado es del diablo, pues
el diablo peca desde el principio. Y para esto apareció el Hijo de Dios, para destruir
las obras del diablo. Quien ha nacido de Dios no comete pecado, porque su
germen permanece en él; y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. En esto se
reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: quien no obra la justicia
no procede de Dios, como tampoco quien no ama a su hermano.
RESPONSORIO 1Jn 3, 1a. 2
R. Mirad qué
amor nos ha tenido el Padre * para
llamamos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Aleluya.
V. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos
semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
R. Para llamamos hijos de Dios, pues ¡lo somos!
Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 2 Sobre la ascensión, 1-4: PL 54, 397-399)
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR AUMENTA NUESTRA FE
Así como en la solemnidad de Pascua la
resurrección del Señor fue para nosotros causa de alegría, así también ahora su
ascensión al cielo nos es un nuevo motivo de gozo, al recordar y celebrar
litúrgicamente el día en que la pequeñez de nuestra naturaleza fue elevada, en
Cristo, por encima de todos los ejércitos celestiales, de todas las categorías
de ángeles, de toda la sublimidad de las potestades, hasta compartir el trono
de Dios Padre. Hemos sido establecidos y edificados por este modo de obrar
divino, para que la gracia de Dios se manifestara más admirablemente, y así, a
pesar de haber sido apartada de la vista de los hombres la presencia visible
del Señor, por la cual se alimentaba el respeto de ellos hacia él, la fe se
mantuviera firme, la esperanza inconmovible y el amor encendido.
En esto consiste, en efecto, el vigor de los espíritus verdaderamente grandes,
esto es lo que realiza la luz de la fe en las almas verdaderamente fieles:
creer sin vacilación lo que no ven nuestros ojos, tener fijo el deseo en lo que
no puede alcanzar nuestra mirada. ¿Cómo podría nacer esta piedad en nuestros
corazones, o cómo podríamos ser justificados por la fe, si nuestra salvación
consistiera tan sólo en lo que nos es dado ver?
Así, todas las cosas referentes a nuestro Redentor, que antes eran visibles, han
pasado a ser ritos sacramentales; y, para que nuestra fe fuese más firme y
valiosa, la visión ha sido sustituida por la instrucción, de modo que, en
adelante, nuestros corazones, iluminados por la luz celestial, deben apoyarse
en esta instrucción.
Esta fe, aumentada por la ascensión del Señor y fortalecida con el don del
Espíritu Santo, ya no se amilana por las cadenas, la cárcel, el destierro, el
hambre, el fuego, las fieras ni los refinados tormentos de los crueles
perseguidores. Hombres y mujeres, niños y frágiles doncellas han luchado, en
todo el mundo, por esta fe, hasta derramar su sangre. Esta fe ahuyenta a los
demonios, aleja las enfermedades, resucita a los muertos.
Por esto los mismos apóstoles, que, a pesar de los milagros que habían
contemplado y de las enseñanzas que habían recibido, se acobardaron ante las
atrocidades de la pasión del Señor y se mostraron reacios en admitir el hecho
de su resurrección, recibieron un progreso espiritual tan grande de la
ascensión del Señor, que todo lo que antes les era motivo de temor se les
convirtió en motivo de gozo. Es que su espíritu estaba ahora totalmente elevado
por la contemplación de la divinidad, del que está sentado a la derecha del
Padre; y al no ver el cuerpo del Señor podían comprender con mayor claridad que
aquél no había dejado al Padre, al bajar a la tierra, ni había abandonado a sus
discípulos, al subir al cielo.
Entonces, amadísimos hermanos, el Hijo del hombre se mostró, de un modo más
excelente y sagrado, como Hijo de Dios, al ser recibido en la gloria de la
majestad del Padre, y, al alejarse de nosotros por su humanidad, comenzó a
estar presente entre nosotros de un modo nuevo e inefable por su divinidad.
Entonces nuestra fe comenzó a adquirir un mayor y progresivo conocimiento de la
igualdad del Hijo con el Padre, y a no necesitar de la presencia palpable de la
substancia corpórea de Cristo, según la cual es inferior al Padre; pues,
subsistiendo la naturaleza del cuerpo glorificado de Cristo, la fe de los
creyentes es llamada allí donde podrá tocar al Hijo único, igual al Padre, no
ya con la mano, sino mediante el conocimiento espiritual.
RESPONSORIO Hb 8, 1; 10, 22. 23
R. Tenemos un
sumo sacerdote que está sentado a la diestra del trono de la Majestad en los
cielos. * Acerquémonos con sinceridad de corazón, con plenitud de fe,
purificados los corazones de toda mancha de que tengamos conciencia. Aleluya.
V. Mantengamos firmemente la profesión de nuestra
esperanza, porque fiel es Dios que nos hizo las promesas.
R. Acerquémonos con sinceridad de corazón, con
plenitud de fe, purificados los corazones de toda mancha de que tengamos
conciencia. Aleluya.
*Lecturas del Jueves de la
6ª semana de Pascua*
Jueves, 18
de mayo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan
(16,16-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro
poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y
dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros
lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis
tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. «Un poco de tiempo y no me veréis —dice el Señor—; todavía otro
poco y me volveréis a ver, porque voy al Padre.» Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Un poco de tiempo y no me veréis
—dice el Señor—; todavía otro poco y me volveréis a ver, porque voy al Padre.»
Aleluya.
PRECES
Oremos confiados a Dios Padre, que quiso que Cristo fuera la
primicia de la resurrección de los hombres, y aclamémoslo, diciendo:
Que el Señor Jesús sea nuestra vida.
Tú que por la columna de fuego iluminaste a tu pueblo en el desierto,
ilumina hoy con la resurrección de Cristo el día que empezamos.
Tú que por la voz de Moisés adoctrinaste a tu pueblo en el Sinaí,
haz que Cristo, por su resurrección, sea hoy palabra de vida para nosotros.
Tú que con el maná alimentaste a tu pueblo peregrino en el desierto,
haz que Cristo, por su resurrección, sea durante este día nuestro pan de vida.
Tú que por el agua de la roca diste de beber a tu pueblo en el desierto,
por la resurrección de tu Hijo danos hoy parte en tu Espíritu de vida.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Dios nuestro, que has otorgado a tu pueblo el don de la
redención, concédenos vivir eternamente la alegría de la resurrección de tu
Hijo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA.
Es la Pascua real, no ya la sombra,
la verdadera pascua del Señor;
la sangre del pasado es solo un signo,
la mera imagen de la gran unción.
En verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con tus sangrientas manos paternales;
envolviendo en tus alas nuestras almas,
la verdadera alianza tú sellaste.
Y, en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada con tu Padre eterno;
y, desde arriba, vienes a llevarnos
a la danza festiva de tu cielo.
Oh gozo universal, Dios se hizo hombre
para unir a los hombres con su Dios;
se rompen las cadenas del infierno,
y en los labios renace la canción.
Cristo, Rey eterno, te pedimos
que guardes con tus manos a tu Iglesia,
que protejas y ayudes a tu pueblo
y que venzas con él a las tinieblas. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Cristo está constituido por Dios juez de vivos y muertos. Aleluya.
Salmo 71 I - PODER REAL DEL MESÍAS
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.
Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna.
Que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cristo está constituido por Dios
juez de vivos y muertos. Aleluya.
Ant 2. Él será la bendición de todos los
pueblos. Aleluya.
Salmo 71 II
Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;
él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.
Que viva y que le traigan el oro de Saba;
él intercederá por el pobre
y lo bendecirá.
Que haya trigo abundante en los campos,
y ondee en lo alto de los montes,
den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso,
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Él será la bendición de todos los
pueblos. Aleluya.
Ant 3. Ayer como hoy, Jesucristo es el
mismo y lo será siempre. Aleluya.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12,
10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ayer como hoy, Jesucristo es el
mismo y lo será siempre. Aleluya.
LECTURA BREVE 1Pe 3, 18. 21b-22
Cristo murió por los pecados una vez para siempre:
el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. Como era hombre, lo
mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Lo que
actualmente os salva no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en
impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que
llegó al cielo, se le sometieron ángeles autoridades y poderes, y está a la
derecha de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
Aleluya.
V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
Aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Vuestra tristeza se convertirá en gozo, y nadie os quitará vuestra
alegría. Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vuestra tristeza se convertirá en
gozo, y nadie os quitará vuestra alegría. Aleluya.
PRECES
Alabemos y glorifiquemos a Cristo, a quien Dios Padre constituyó
fundamento de nuestra esperanza y primicia de la humanidad resucitada, y
aclamémoslo, suplicantes:
Rey de la gloria, escúchanos.
Señor Jesús, tú que, por tu propia sangre y por tu resurrección, penetraste en
el santuario de Dios,
llévanos contigo al reino del Padre.
Tú que, por tu resurrección, robusteciste la fe de tus discípulos y los
enviaste a anunciar el Evangelio al mundo,
haz que los obispos y presbíteros sean fieles heraldos de tu Evangelio.
Tú que, por tu resurrección, eres nuestra reconciliación y nuestra paz,
haz que todos los bautizados vivan en la unidad de una sola fe y de un solo
amor.
Tú que, por tu resurrección, diste la salud, al tullido del templo,
mira con bondad a los enfermos y manifiesta en ellos tu gloria.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que, por tu resurrección, fuiste constituido primogénito de los muertos que
resucitan,
haz que los difuntos que en ti creyeron y esperaron participen de tu gloria.
Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Dios nuestro, que has otorgado a tu pueblo el don de la
redención, concédenos vivir eternamente la alegría de la resurrección de tu Hijo.
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL JUEVES 18 DE MAYO 2023
*Lecturas del Jueves de la
6ª semana de Pascua*
Jueves, 18 de mayo de 2023
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
(18,1-8):
En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal
Áquila, judío natural del Ponto, y a su mujer, Priscila; habían llegado hacía
poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen
Roma.
Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar
en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados
discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando
Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar,
dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías,
Como ellos se oponían y respondían con blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y
les dijo:
«Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me
voy con los gentiles».
Se marchó de allí y se fue a casa de un cierto Ticio Justo, que adoraba a Dios
y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga,
creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios, al
escuchar a Pablo, creían y se bautizaban.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 97,1-2ab.2cd-3ab.3cd-4
R/. El Señor revela a las naciones su
victoria
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra
entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
*Lecturas del Jueves de la
6ª semana de Pascua*
Jueves, 18
de mayo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan
(16,16-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro
poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y
dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros
lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis
tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(En
verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el
mundo estará alegre)
*Los
tiempos del Señor y los caminos del Señor no son los nuestros. El “dentro de un
poco” del Señor, puede parecer toda una vida para nosotros. ¿Quiero que el
Señor se dé prisa en sanar a la gente, en resolver las cosas, etc.? Aunque es
posible que no vea como el Señor está obrando, ¿puedo confiar en que él está
obrando arduamente en el mundo y en mi propia vida? Jesús
le dice a sus discípulos que incluso cuando “lloren y se lamenten”, el mundo se
alegrará. Él me dice que siempre ve las cosas desde fuera y que se da cuenta de
nuestro dolor y que le importa. ¡No nos olvidemos que también nos ha sido
prometida verdadera alegría en Él, en un tiempo y de alguna manera que no
esperamos!*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
martes, 16 de mayo de 2023
JUAN 16,12-15 CICLO A
*Lecturas del Miércoles de
la 6ª semana de Pascua*
Miércoles,
17 de mayo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;
cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.
Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os
comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de
lo mío y os lo anunciará».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Todo
lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo
mío y os lo anunciará)
*El
misterio de la Trinidad está en el corazón de este pasaje. El Papa Francisco
nos recuerda que “todo, en la vida Cristiana, gira en torno al misterio de la
Trinidad, y se cumple en este misterio infinito. Busquemos pues, mantener alto
el “tono” de nuestra vida, recordándonos para qué fin, para gloria de qué
existimos, trabajamos, luchamos, sufrimos; y para cuyo inmenso premio somos
llamados.” San Agustín resumió el corazón de la creencia de la Iglesia en
el misterio del Padre, Hijo y del Espíritu Santo al declarar de manera simple,
“Si ves la caridad, ves la Trinidad”*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MIERCOLES 17
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO PASCUAL
MIÉRCOLES DE SEMANA VI
Propio del Tiempo. Salterio II
17 de mayo
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Himno: GLORIOSA AURORA DE ESTE NUEVO DÍA
Gloriosa aurora de este nuevo día,
despierta en nuestras almas la alegría
de ver nuestro Señor glorificado,
vencidos ya la muerte y el pecado.
Jesús llena de luz el mundo entero;
de cuantos vivirán, él el primero
entró en la luz de eternas claridades,
glorioso ya sin fin de eternidades.
Torrente de alegría, salte y fluya
el grito jubiloso de aleluya,
los hombres y los pueblos lo repitan,
sus vidas en el Cristo resucitan.
Jesús, presente y vivo en tus hermanos,
acoge nuestras manos en tus manos,
conduce el caminar de nuestras vidas
por sendas de vivir ya redimidas.
Recibe, Padre santo, la alabanza
del pueblo que te aclama en la esperanza
de ser junto a tu Hijo eternamente
reunido por tu Espíritu clemente. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el mar mientras guiabas a tu
pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.
Salmo 76 - RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.
Alzo mi voz a Dios gritando,
alzo mi voz a Dios para que me oiga.
En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.
Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:
¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?
Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.
Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Te vio el mar, ¡oh Dios!,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.
Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.
Rodaba el fragor de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.
Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:
mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el
mar mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.
Ant 2. El Señor da la muerte y la vida.
Aleluya.
Cántico: ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS 1S 2,1-10
Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.
No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quien pesa las acciones.
Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.
Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.
El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor da la muerte y la vida.
Aleluya.
Ant 3. Amanece la luz para el justo, y la
alegría para los rectos de corazón. Aleluya.
Salmo 96 - EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE TODOS LOS DIOSES.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.
Delante de él avanza fuego
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.
Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.
Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;
porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.
El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.
Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Amanece la luz para el justo, y la
alegría para los rectos de corazón. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 6, 8-11
Si verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos
con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no
muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado
de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios. Así también,
considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en
unión con Cristo Jesús.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
V. Dios resucitó a Cristo de entre los muertos.
Aleluya.
R. Para que nuestra fe y esperanza se centren en
Dios. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
De la primera carta del apóstol san Juan 2, 18-29
EL ANTICRISTO
Hijos míos, ésta es la hora última. Habéis oído
decir que va a venir el anticristo. Pues bien, ahora se han levantado muchos
anticristos. Por eso conocemos que ésta es la hora postrera. De entre nosotros
han salido, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros,
habrían quedado con nosotros. Con esto se da a conocer que no todos son de los
nuestros. Vosotros, en cambio, poseéis la unción que viene del Santo, y todos
los sabéis.
Os escribo, no porque no conozcáis la verdad, sino porque la conocéis y porque
sabéis que ninguna mentira tiene su origen en la verdad. ¿Quién es el que
miente sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el anticristo, el que
niega al Padre y al Hijo. Quien niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien
reconoce al Hijo posee también al Padre.
Vosotros, en cambio, procurad manteneros en la doctrina que desde un principio
escuchasteis. Si en vosotros permanece la doctrina que oísteis desde el
principio, permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y ésta es la promesa que él
nos hizo: la vida eterna.
Os escribo la presente a propósito de los que intentan induciros al error. La
unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no tenéis necesidad
de que nadie os enseñe. Como su unción os instruye en todas las cosas (y es
verídica y no mentirosa) ,permaneced en él, tal como él os lo enseñó. Y ahora,
hijos míos, permaneced en él, para que, cuando se manifieste, cobremos plena
confianza y no nos apartemos de él, confundidos, en su advenimiento.
Si sabéis que él es justo, sabéis también que todo el que practica la justicia
ha nacido de él.
RESPONSORIO 1Jn 2, 27; Jl 2, 23
R. La unción
que de Dios habéis recibido permanece en vosotros, * y
no tenéis necesidad de que nadie os enseñe, sino que su unción os instruye en
todas las cosas. Aleluya.
V. Alegraos, gozaos en el Señor vuestro Dios, que
os dará el maestro de la santidad.
R. Y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe,
sino que su unción os instruye en todas las cosas. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 1 Sobre la Ascensión, 2-4: PL 54, 395-396)
LOS DÍAS ENTRE LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENSIÓN DEL
SEÑOR
Aquellos días, amadísimos hermanos, que
transcurrieron entre la resurrección del Señor y su ascensión no fueron
infructuosos, sino que en ellos fueron reafirmados grandes misterios y
reveladas importantes verdades.
En el transcurso de estos días fue abolido el temor de la muerte funesta y
proclamada la inmortalidad, no sólo del alma, sino también del cuerpo. En estos
días, mediante el soplo del Señor, todos los apóstoles recibieron el Espíritu
Santo; en estos días le fue confiado al bienaventurado apóstol Pedro, por
encima de los demás, el cuidado del aprisco del Señor, después de que hubo
recibido las llaves del reino.
Durante estos días, el Señor se juntó, como uno más, a los dos discípulos que
iban de camino y los reprendió por su resistencia en creer, a ellos, que
estaban temerosos y turbados, para disipar en nosotros toda tiniebla de duda.
Sus corazones, por él iluminados, recibieron la llama de la fe y se
convirtieron de tibios en ardientes, al abrirles el Señor el sentido de las
Escrituras. En la fracción del pan, cuando estaban sentados con él a la mesa,
se abrieron también sus ojos, con lo cual tuvieron la dicha inmensa de poder
contemplar su naturaleza glorificada.
Por tanto, amadísimos hermanos, durante todo este tiempo que media entre la
resurrección del Señor y su ascensión, la providencia de Dios se ocupó en
demostrar, insinuándose en los ojos y en el corazón de los suyos, que la
resurrección del Señor Jesucristo era tan real como su nacimiento, pasión y
muerte.
Por esto, los apóstoles y todos los discípulos, que estaban turbados por su
muerte en la cruz y dudaban de su resurrección, fueron fortalecidos de tal modo
por la evidencia de la verdad que, cuando el Señor subió al cielo, no sólo no
experimentaron tristeza alguna, sino que se llenaron de gran gozo.
Y es que en realidad fue motivo de una inmensa e inefable alegría el hecho de
que la naturaleza humana, en presencia de una santa multitud, ascendiera por
encima de la dignidad de todas las creaturas celestiales, para ser elevada más
allá de todos los ángeles, por encima de los mismos arcángeles, sin que ningún
grado de elevación pudiera dar la medida de su exaltación, hasta ser recibida
junto al Padre, entronizada y asociada a la gloria de aquel con cuya naturaleza
divina se había unido en la persona del Hijo.
RESPONSORIO Jn 14, 2. 3. 16. 18
R. Voy a
prepararos un lugar, pero volveré otra vez, * para
tomaros y llevaros conmigo, para que donde yo esté estéis también vosotros.
Aleluya.
V. Yo rogaré al Padre y él os dará otro Abogado
que esté con vosotros para siempre; no os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
R. Para tomaros y llevaros conmigo, para que donde
yo esté estéis también vosotros. Aleluya.
*Lecturas del Miércoles de
la 6ª semana de Pascua*
Miércoles,
17 de mayo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;
cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.
Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os
comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de
lo mío y os lo anunciará».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Tendría aún muchas cosas que deciros, pero no estáis ahora en
disposición de entenderlas; cuando venga el Espíritu de verdad, os conducirá a
la verdad completa. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tendría aún muchas cosas que
deciros, pero no estáis ahora en disposición de entenderlas; cuando venga el
Espíritu de verdad, os conducirá a la verdad completa. Aleluya.
PRECES
Dirijámonos a Dios, que quiso manifestar a Jesús resucitado a los
apóstoles, y digámosle suplicantes:
Ilumínanos, Señor, con la claridad de tu Cristo.
Señor, fuente de toda luz, te aclamamos con acción de gracias en esta mañana,
porque nos has llamado a participar de tu luz admirable
y nos has querido dar la salvación.
Haz, Señor, que la fuerza del Espíritu Santo nos purifique y nos fortalezca,
para que con nuestro trabajo hagamos más humana la vida de los hombres.
Haz que nos entreguemos de tal modo al servicio de nuestros hermanos,
que logremos hacer de la familia humana una ofrenda agradable a tus ojos.
Llénanos, desde el principio de este nuevo día, de tu misericordia,
para que en toda nuestra jornada nos gocemos en tu alabanza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor, que, así como ahora celebramos en la fe la
gloriosa resurrección de tu Hijo Jesucristo, así también merezcamos
regocijarnos con todos los santos, cuando vuelva él triunfalmente al fin de los
tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: HOY ROMPE LA CLAUSURA
Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.
Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.
Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.
SALMODIA
Ant 1. No se turbe vuestro corazón; tan sólo creed en mí. Aleluya.
Salmo 61 - DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.
Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?
Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.
Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.
Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.
No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.
Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:
«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No se turbe vuestro corazón; tan
sólo creed en mí. Aleluya.
Ant 2. ¡Oh Dios!, que te alaben los
pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Oh Dios!, que te alaben los
pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.
Ant 3. Su resplandor eclipsa el cielo, la
tierra se llena de su alabanza. Aleluya.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA
CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Su resplandor eclipsa el cielo, la
tierra se llena de su alabanza. Aleluya.
LECTURA BREVE Hb 7, 24-27
Jesús, como permanece para siempre, tiene un
sacerdocio eterno. De aquí que tiene poder para llevar a la salvación
definitiva a cuantos por él se vayan acercando a Dios, porque vive para siempre
para interceder por ellos. Y tal era precisamente el sumo sacerdote que nos
convenía: santo, sin maldad, sin mancha, excluido del número de los pecadores y
exaltado más alto que los cielos. No tiene necesidad, como los sumos
sacerdotes, de ofrecer víctimas cada día, primero por sus propios pecados y
luego por los del pueblo. Esto lo hizo una vez por todas, ofreciéndose a sí mismo.
RESPONSORIO BREVE
V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
Aleluya.
V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
Aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Espíritu me glorificará, porque tomará de lo que es mío para
dároslo a conocer. Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Espíritu me glorificará, porque
tomará de lo que es mío para dároslo a conocer. Aleluya.
PRECES
Imploremos a Dios Padre, que por la resurrección de su Hijo de
entre los muertos nos ha abierto el camino de la vida eterna, y digámosle:
Por la victoria de Cristo, salva, Señor, a tus redimidos.
Dios de nuestros padres, que has glorificado a tu Hijo Jesús, resucitándolo de
entre los muertos,
convierte nuestros corazones, para que vivamos la nueva vida de tu Hijo
resucitado.
Tú que nos has devuelto al Pastor y guardián de nuestras vidas, cuando éramos
ovejas descarriadas,
consérvanos en fidelidad a tu Evangelio, bajo la guía de los obispos de tu
Iglesia.
Tú que elegiste a los primeros discípulos de tu Hijo de entre el pueblo de
Israel,
revela a los hijos de este pueblo el cumplimiento de las promesas que hiciste a
sus padres.
Acuérdate, Señor, de los huérfanos, de las viudas, de los esposos que viven
separados y de todos nuestros hermanos abandonados,
y no permitas que vivan en la soledad los que fueron reconciliados por la
muerte de tu Hijo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que llamaste a ti a Esteban, el cual confesó que Jesús estaba a tu derecha,
recibe a nuestros hermanos difuntos que esperaron tu venida en la fe y en el
amor.
Digamos ahora todos juntos la oración que nos enseñó el mismo Jesús:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor, que, así como ahora celebramos en la fe la
gloriosa resurrección de tu Hijo Jesucristo, así también merezcamos
regocijarnos con todos los santos, cuando vuelva él triunfalmente al fin de los
tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






