Musica Para el Alma
martes, 21 de febrero de 2023
MATEO 6,1-6.16-18 CICLO A
*Lecturas del Miércoles de
Ceniza*
Miércoles,
22 de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(6,1-6.16-18)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos
por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como
hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la
gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace
tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto,
te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en
las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres.
En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu
Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo
recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus
rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han
recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu
ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu
Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Tú,
en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre,
que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará)
*Este
tiempo Sagrado me invita a una relación personal con Dios, cada vez más
profunda. Esta relación posee una cualidad secreta: nadie más conoce lo que
sucede entre nosotros. Mi oración se vuelve viva cuando comprendo que Dios
realmente me observa, se alegra conmigo y dialoga conmigo. ¡Dios y yo poseemos
una relación única! El Papa Francisco enfatiza cuánto
Dios me ama, cuando escribe: “¡Cuando todo haya sido dicho y hecho, seremos
infinitamente amados!” (Alegría del Evangelio, 6). Me tomará una eternidad para
asumir el hecho que soy el amado de Dios – Dios me ama tal como si fuera su
único hijo, como nos dice San Agustín. Cuando yo asuma esta verdad, mi oración
será un encuentro de amor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MIERCOLES DE CENIZA
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO DE CUARESMA*
*MIÉRCOLES
DE CENIZA*
Del propio. Salterio IV. En Laudes, las
antífonas y salmos del viernes III.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del
Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del
Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
Himno: CUANDO VUELTO HACIA TI DE MI PECADO.
Cuando vuelto hacia ti de mi pecado
iba pensando en confesar sincero
el dolor desgarrado y verdadero
del delito de haberte abandonado;
cuando pobre volvime a ti humillado,
me ofrecí como inmundo pordiosero;
cuando, temiendo tu mirar severo,
bajé los ojos, me sentí abrazado.
Sentí mis labios por tu amor sellados
y ahogarse entre tus lágrimas divinas
la triste confesión de mis pecados.
Llenóse el alma en luces matutinas,
y, viendo ya mis males perdonados,
quise para mi frente tus espinas. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Contra ti, contra ti solo pequé,
Señor; ten misericordia de mí.
Ant 2. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr
14,17-21
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Ant 3. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
LECTURA BREVE Dt 7, 6. 8-9
El Señor, tu Dios, te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la
tierra, el pueblo de su propiedad. Por el amor que os tiene y por mantener el
juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte
y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto. Así
conocerás que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero, el Dios fiel que
mantiene su alianza y su favor, por mil generaciones, con los que lo aman y
guardan sus preceptos.
RESPONSORIO BREVE
V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Convertíos
y haced penitencia.
R. Haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías
Is 58, 1-12
EL AYUNO QUE AGRADA A DIOS
Esto dice el Señor:
«Grita a voz en cuello, sin
cejar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la
casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a
diario, muestran afán de saber mis caminos, como si fueran un pueblo que
practicara la justicia y no hubiesen abandonado los preceptos de Dios. Me piden
sentencias justas, quieren tener cerca a su Dios y exclaman: "¿Para qué
ayunar, si no haces caso? ¿Para qué mortificarnos si tú no te fijas?"
Mirad: es que el día de
ayuno buscáis vuestro interés y explotáis a vuestros servidores; es que ayunáis
entre riñas y pleitos, dando puñetazos sin piedad. No es ese ayuno que ahora
hacéis el que hará oír en el cielo vuestras voces.
¿Acaso es ése el ayuno que
yo quiero para el día en que el hombre hace penitencia? Doblar la cabeza como
un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso llamáis ayuno, día agradable al
Señor?
El ayuno que yo quiero es
éste: abrir las prisiones injustas, desatar las coyundas de los yugos, dejar
libres a los oprimidos, romper todas las cadenas; partir tu pan con el que
tiene hambre, dar hospedaje a los pobres que no tienen techo; cuando veas a
alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante.
Entonces brillará tu luz
como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; tu justicia te abrirá
camino y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y él
te responderá, gritarás y él te dirá: «Aquí estoy».
Cuando destierres de ti los
yugos, el gesto amenazante y las malas intenciones; cuando partas tu pan con el
hambriento y sacies el estómago del indigente, entonces brillará tu luz en las
tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.
El Señor te dará reposo
permanente, en el desierto saciará tu hambre, dará vigor a tus huesos, serás un
huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena no se agota; reconstruirás
viejas ruinas, levantarás cimientos de antaño, te llamarán "Reparador de
brechas", "Restaurador de casas en ruinas"».
RESPONSORIO Is 58, 6. 7. 9; Mt 25, 31. 34. 35
R. El ayuno
que yo quiero es éste -dice el Señor-: partir tu pan con el que tiene hambre,
dar hospedaje a los pobres que no tienen techo. * Entonces clamarás al Señor y
él te responderá, gritarás y él te dirá: «Aquí estoy».
V. Cuando
venga el Hijo del hombre dirá a los que están a su derecha: «Venid, pues tuve
hambre y me disteis de comer».
R. Entonces
clamarás al Señor y él te responderá, gritarás y él te dirá: «Aquí estoy».
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
Del libro del profeta Isaías Is 58, 1-12
EL AYUNO QUE AGRADA A DIOS
Esto dice el Señor:
«Grita a voz en cuello, sin cejar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi
pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario, muestran afán de saber mis caminos, como si
fueran un pueblo que practicara la justicia y no hubiesen abandonado los
preceptos de Dios. Me piden sentencias justas, quieren tener cerca a su Dios y
exclaman: "¿Para qué ayunar, si no haces caso? ¿Para qué mortificarnos si
tú no te fijas?"
Mirad: es que el día de ayuno buscáis vuestro interés y explotáis a vuestros
servidores; es que ayunáis entre riñas y pleitos, dando puñetazos sin piedad.
No es ese ayuno que ahora hacéis el que hará oír en el cielo vuestras voces.
¿Acaso es ése el ayuno que yo quiero para el día en que el hombre hace
penitencia? Doblar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a
eso llamáis ayuno, día agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, desatar las
coyundas de los yugos, dejar libres a los oprimidos, romper todas las cadenas;
partir tu pan con el que tiene hambre, dar hospedaje a los pobres que no tienen
techo; cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante.
Entonces brillará tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana;
tu justicia te abrirá camino y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces
clamarás al Señor y él te responderá, gritarás y él te dirá: «Aquí estoy».
Cuando destierres de ti los yugos, el gesto amenazante y las malas intenciones;
cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente,
entonces brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.
El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, dará
vigor a tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya
vena no se agota; reconstruirás viejas ruinas, levantarás cimientos de antaño,
te llamarán "Reparador de brechas", "Restaurador de casas en
ruinas"».
RESPONSORIO Is 58, 6. 7. 9; Mt 25, 31. 34. 35
R. El ayuno que yo quiero es éste —dice el Señor—:
partir tu pan con el que tiene hambre, dar hospedaje a los pobres que no tienen
techo. * Entonces clamarás al Señor y él te responderá, gritarás y él
te dirá: «Aquí estoy».
V. Cuando venga el Hijo del hombre dirá a los que
están a su derecha: «Venid, pues tuve hambre y me disteis de comer».
R. Entonces clamarás al Señor y él te responderá,
gritarás y él te dirá: «Aquí estoy».
SEGUNDA LECTURA
De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios
(Cap. 7, 4—8, 3; 8, 5—9, 1; 13, 1-4; 19, 2: Funk, 1, 71-73. 77-79. 87)
CONVERTÍOS
Fijémonos atentamente en la sangre de Cristo y démonos cuenta de cuán valiosa
es a los ojos del Dios y Padre suyo, ya que, derramada por nuestra salvación,
ofreció a todo el mundo la gracia de la conversión.
Recorramos todas las etapas de la historia y veremos cómo en cualquier época el
Señor ha concedido oportunidad de arrepentirse a todos los que han querido
convertirse a él. Noé predicó la penitencia, y los que le hicieron caso se
salvaron. Jonás anunció la destrucción a los ninivitas, pero ellos, haciendo
penitencia de sus pecados, aplacaron la ira de Dios con sus plegarias y
alcanzaron la salvación, a pesar de que no pertenecían al pueblo de Dios.
Los ministros de la gracia divina, inspirados por el Espíritu Santo, hablaron
acerca de la conversión. El mismo Señor de todas las cosas habló también de la
conversión, avalando sus palabras con juramento: Por mi vida —dice el Señor—,
no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta,
añadiendo además aquellas palabras tan conocidas: Cesad de obrar mal, casa de
Israel. Di a los hijos de mi pueblo: «Aunque vuestros pecados lleguen hasta el
cielo, aunque sean como la grana y rojos como escarlata, si os convertís a mí
de todo corazón y decís: "Padre", os escucharé como a mí pueblo santo
que sois.»
Queriendo, pues, que todos los que él ama se beneficien de la conversión,
confirmó aquella sentencia con su voluntad omnipotente.
Sometámonos, pues, a su espléndida y gloriosa voluntad, e, implorando
humildemente su misericordia y benignidad, refugiémonos en su clemencia,
abandonando las obras vanas, las riñas y la envidia, cosas que llevan a la
muerte. Seamos, pues, hermanos, humildes de espíritu; abandonemos toda soberbia
y altanería, toda insensatez, y pongamos por obra lo que está escrito, pues
dice el Espíritu Santo: No se gloríe el sabio de su sabiduría, no se gloríe el
fuerte de su fortaleza, no se gloríe el rico de su riqueza, quien se gloríe,
que se gloríe en el Señor, buscándolo a él y obrando el derecho y la justicia,
recordando sobre todo las palabras del Señor Jesús, con las que enseña la
equidad y la bondad.
En efecto, él dijo: Sed misericordiosos y alcanzaréis misericordia; perdonad y
seréis perdonados; como vosotros hagáis, así se os hará a vosotros; dad y se os
dará; no juzguéis y no seréis juzgados; en la medida en que seáis benignos,
experimentaréis la benignidad; con la medida con que midáis se os medirá a
vosotros.
Ajustemos nuestra conducta a estos mandatos y así, obedeciendo a sus palabras,
comportémonos siempre con toda humildad. Dice, en efecto, la palabra de Dios:
En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis
palabras.
De este modo, imitando las obras de tantos otros, grandes e ilustres, corramos
de nuevo hacia la meta que se nos ha propuesto desde el principio y que es la
paz; no perdamos de vista al que es Padre y Creador de todo el mundo, y
tengamos puesta nuestra esperanza en la munificencia y exuberancia del don de
la paz que nos ofrece.
RESPONSORIO Is 55, 7; Jl 2, 13; cf. Ez 33, 11
R. Que el malvado abandone su camino y el criminal
sus planes; que regrese al Señor y él tendrá piedad; * porque
el Señor, nuestro Dios, es compasivo y misericordioso y se arrepiente de las
amenazas.
V. No se complace el Señor en la muerte del
pecador, sino en que cambie de conducta y viva.
R. Porque el Señor, nuestro Dios, es compasivo y
misericordioso y se arrepiente de las amenazas.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo
(6,1-6.16-18):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos
por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como
hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la
gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace
tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto,
te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en
las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres.
En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu
Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo
recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus
rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han
recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu
ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu
Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Cuando ayunéis, no os hagáis los melancólicos como los hipócritas.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cuando ayunéis, no os hagáis los
melancólicos como los hipócritas.
PRECES
Demos gracias a Dios Padre, que nos concede el don de iniciar hoy
el tiempo cuaresmal; roguémosle que, durante estos días de salvación, la acción
de su Espíritu purifique nuestros corazones y los llene de su amor, y
digámosle:
Danos, Señor, tu Espíritu Santo.
Danos vivir de toda palabra
que sale de tu boca.
Haz que practiquemos la caridad no sólo en los acontecimientos importantes,
sino también en lo pequeño de nuestra vida de cada día.
Ayúdanos a privarnos de lo superfluo,
para compartir lo nuestro con los hermanos necesitados.
Concédenos llevar en nuestros cuerpos la pasión de tu Hijo,
tú que nos has vivificado en su cuerpo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Digamos al Padre, unidos a Jesús, la oración que él nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Al empezar esta Cuaresma, te pedimos, Señor, que nos des un
verdadero espíritu de conversión: así la austeridad de la penitencia de estos
días nos servirá de ayuda en nuestra lucha contra el espíritu del mal. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: HEME, SEÑOR, A TUS DIVINAS PLANTAS
Heme, Señor, a tus divinas plantas,
baja la frente y de rubor cubierta,
porque mis culpas son tales y tantas,
que tengo miedo a tus miradas santas
y el pecho mío a respirar no acierta.
Mas ¡ay!, que renunciar la lumbre hermosa
de esos divinos regalados ojos
es condenarme a noche tenebrosa;
y esa noche es horrible, es espantosa
para el que gime ante tus pies de hinojos.
Dame licencia ya, Padre adorado,
para mirarte y moderar mi miedo;
mas no te muestres de esplendor cercado;
muéstrate, Padre mío, en cruz clavado,
porque sólo en la cruz mirarte puedo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, tu saber me sobrepasa.
Salmo 138, 1-18. 23-24 - I TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me envuelves por doquier,
me cubres con tu mano.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
tu diestra llegará hasta mí.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.
Ant 2. Yo, el Señor, penetro el corazón,
sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.
Salmo 138 II
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has formado portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro,
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón,
sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.
Ant 3. Todo fue creado por él y para él.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Todo fue creado por él y para él.
LECTURA BREVE Flp 2, 12b-15a
Trabajad por vuestra salvación con respeto y seriedad. Porque es Dios el que
obra en vosotros haciendo que queráis y obréis movidos por lo que a él le
agrada. Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis
irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha.
RESPONSORIO BREVE
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cuando des limosna, que no sepa tu
mano izquierda lo que hace tu derecha.
PRECES
Demos gracias a Dios Padre, que estableció en la sangre de Cristo
una alianza nueva y eterna con su pueblo y la renueva en el sacramento del
altar, y supliquémosle, diciendo:
Bendice, Señor, a tu pueblo.
Dirige, Señor, el sentir de los pueblos y la mente de sus gobernantes por los
caminos de tu voluntad,
para que procuren con empeño el bien común.
Aumenta el fervor de aquellos que, habiéndolo dejado todo, siguieron a Cristo,
para que su vida sea luz para los hombres y claro testimonio de la santidad de
tu Iglesia.
Tú que creaste a todos los hombres a imagen tuya,
haz que sintamos horror de las injusticias y desigualdades entre los hombres.
Llama a tu amistad y a tu verdad a los que viven alejados de ti,
y a nosotros enséñanos cómo podemos ayudarlos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Admite a los difuntos en tu gloria,
para que te alaben eternamente.
Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, digamos confiados a nuestro Padre:
Padre nuestro...
ORACION
Al empezar esta Cuaresma, te pedimos, Señor, que nos des un
verdadero espíritu de conversión: así la austeridad de la penitencia de estos
días nos servirá de ayuda en nuestra lucha contra el espíritu del mal. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MIERCOLES DE CENIZA 22 DE FEBRERO 2023
*Lecturas del Miércoles de
Ceniza*
Miércoles, 22 de febrero de 2023
Primera lectura
Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):
Ahora —oráculo del Señor—,,
convertíos a mí de todo corazón,
con ayunos, llantos y lamentos;
rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos,
y convertíos al Señor vuestro Dios,
un Dios compasivo y misericordioso,
lento a la cólera y rico en amor,
que se arrepiente del castigo.
¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá
dejando tras de sí la bendición,
ofrenda y libación
para el Señor, vuestro Dios!
Tocad la trompeta en Sion,
proclamad un ayuno santo,
convocad a la asamblea,
reunid a la gente,
santificad a la comunidad,
llamad a los ancianos;
congregad a los muchachos
y a los niños de pecho;
salga el esposo de la alcoba
y la esposa del tálamo.
Entre el atrio y el altar
lloren los sacerdotes,
servidores del Señor,
y digan:
«Ten compasión de tu pueblo, Señor;
no entregues tu heredad al oprobio
ni a las burlas de los pueblos».
¿Por qué van a decir las gentes:
«Dónde está su Dios»?
Entonces se encendió
el celo de Dios por su tierra
y perdonó a su pueblo.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado
V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.
V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.
V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.
V/. Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a
los Corintios (5,20–6,2):
Hermanos:
Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio
de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros
llegáramos a ser justicia de Dios en él.
Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de
Dios. Pues dice:
«En el tiempo favorable te escuché,
en el día de la salvación te ayudé».
Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
Palabra de Dios
*Lecturas del Miércoles de
Ceniza*
Miércoles,
22 de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(6,1-6.16-18)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos
por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como
hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la
gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace
tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto,
te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en
las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres.
En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu
Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo
recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus
rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han
recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu
ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu
Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Tú,
en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre,
que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará)
*Este
tiempo Sagrado me invita a una relación personal con Dios, cada vez más
profunda. Esta relación posee una cualidad secreta: nadie más conoce lo que
sucede entre nosotros. Mi oración se vuelve viva cuando comprendo que Dios
realmente me observa, se alegra conmigo y dialoga conmigo. ¡Dios y yo poseemos
una relación única! El Papa Francisco enfatiza cuánto
Dios me ama, cuando escribe: “¡Cuando todo haya sido dicho y hecho, seremos
infinitamente amados!” (Alegría del Evangelio, 6). Me tomará una eternidad para
asumir el hecho que soy el amado de Dios – Dios me ama tal como si fuera su
único hijo, como nos dice San Agustín. Cuando yo asuma esta verdad, mi oración
será un encuentro de amor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
lunes, 20 de febrero de 2023
MARCOS 9,30-37 CICLO A
*Lecturas del Martes de la
7ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 21
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(9,30-37)*
En aquel tiempo, Jesús y sus
discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba
instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y
después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a
Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más
importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de
todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me
acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
«Quien
quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
*Es
irónico que mientras Jesús trataba de enseñar a los apóstoles el profundo acto
de amor que expresaría en la cruz, ellos estaban pensando completamente
diferente. En todo acto verdadero de amor, siempre se pone al ser amado al
centro, y la alegría de hacer eso es el gozo experimentado en hacerlo. Según
Jesús, todos esos actos son vistos por Dios como un darse a uno mismo a Dios.
¡Qué privilegio! Cuando repases el día por la
noche, ¿puedes encontrar esos actos de amor que podrías haber hecho? También,
¿has recibido tú mismo alguna gentileza de alguien?*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 21
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
MARTES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid,
adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid,
adorémosle.
Himno: GRACIAS, SEÑOR POR EL DÍA
Gracias, Señor, por el día,
por tu mensaje de amor
que nos das en cada flor;
por esta luz de alegría,
te doy las gracias, Señor.
Gracias, Señor, por la espina
que encontraré en el sendero,
donde marcho pregonero
de tu esperanza divina;
gracias, por ser compañero.
Gracias, Señor, porque dejas
que abrase tu amor mi ser,
porque haces aparecer
tus flores a mis abejas,
tan sedientas de beber.
Gracias por este camino,
donde caigo y me levanto,
donde te entrego mi canto
mientras marcho peregrino,
Señor, a tu monte santo.
Gracias, Señor, por la luz
que ilumina mi existir;
por este dulce dormir
que me devuelve a tu cruz.
¡Gracias, Señor, por vivir! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu
pueblo.
Salmo 84 - NUESTRA SALVACIÓN ESTA CERCA
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.
Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, has sido bueno con tu
tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.
Ant 2. Mi alma te ansía de noche, Señor;
mi espíritu madruga por ti.
Cántico: HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO Is 26, 1-4.
7-9. 12
Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes:
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:
La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi alma te ansía de noche, Señor;
mi espíritu madruga por ti.
Ant 3. Ilumina, Señor, tu rostro sobre
nosotros.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, tu rostro sobre
nosotros.
LECTURA BREVE 1Jn 4, 14-15
Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para
ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios
permanece en él y él en Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Mi alcázar, mi libertador.
R. En que me amparo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Voy
a escuchar lo que dice el Señor.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
PRIMERA
LECTURA AÑO (I)
De la primera carta a los Corintios 11, 17-34
LA CENA DEL SEÑOR
Hermanos: Siguiendo con mis avisos, tampoco os puedo alabar en esto: os reunís
en asamblea no para provecho, sino para daño vuestro. Efectivamente, en primer
lugar oigo decir que, cuando os reunís en asamblea, se forman grupos entre
vosotros. Y en parte lo creo.
Conviene, en efecto, que haya hasta sectas entre vosotros para que se vea
quiénes son de probada virtud. No se puede, pues, decir que lo de reuniros en
asamblea es comer la cena del Señor. Porque cada uno se adelanta a tomar su
propia cena; y, mientras unos pasan hambre, otros están ebrios.
Pero, ¿no tenéis vuestras casas para comer y beber? O ¿es que no os importa
nada la asamblea de Dios, y queréis avergonzar a los pobres? ¿Qué voy a
deciros? ¿Alabanzas? No. En esto no os puedo alabar.
Yo recibí del Señor lo que, a mi vez, os he trasmitido: que Jesús, el Señor, en
la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de pronunciar la
Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Éste es mi cuerpo, que se da por
vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con la copa después de la
cena, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Cada
vez que la bebáis, hacedlo en memoria mía.»
Y de hecho, cada vez que coméis de ese pan y bebéis de esa copa, proclamáis la
muerte del Señor, hasta que él vuelva. Por lo tanto, cualquiera que
indignamente coma el pan o beba el cáliz del Señor tendrá que dar cuenta del
cuerpo y de la sangre del Señor. Pero examine cada uno su conciencia; y coma
así de aquel pan y beba de aquel cáliz. Porque quien come o bebe sin distinguir
el cuerpo del Señor se come y bebe su propia condenación.
Por esta razón, hay entre vosotros muchos delicados y enfermos, y mueren
muchos. Si nos examinásemos, no seríamos castigados por Dios. Pero con tales
castigos nos amonesta el Señor, a fin de que no seamos condenados junto con
este mundo.
En resumen, hermanos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros. El
que tenga hambre, que coma en su casa. Así no os reuniréis para vuestra
condenación. Lo demás ya lo dispondré cuando vaya.
RESPONSORIO Mt 26, 26; 1Co 11, 24. 25
R. Tomad y comed: éste es mi cuerpo, que se da por
vosotros. * Haced esto en memoria mía.
V. Esta copa es la nueva alianza que se sella con
mi sangre.
R. Haced esto en memoria mía.
SEGUNDA LECTURA
Del Comentario de santo
Tomás de Aquino, presbítero, sobre el evangelio de san Juan
(Cap. 14, lect. 2)
EL CAMINO PARA LLEGAR A
LA VIDA VERDADERA
Cristo en persona es el camino, por esto dice: Yo soy el camino. Lo cual tiene
una explicación muy verdadera, ya que por medio de él tenemos acceso al Padre.
Mas, como este camino no dista de su término, sino que está unido a él, añade:
La verdad y la vida; y, así, él mismo es a la vez el camino y su término. Es el
camino según su humanidad, el término según su divinidad. En este sentido, en
cuanto hombre, dice: Yo soy el camino; en cuanto Dios, añade: La verdad y la
vida, dos expresiones que indican adecuadamente el término de este camino.
Efectivamente, el término de este camino es la satisfacción del deseo humano, y
el hombre desea principalmente dos cosas: en primer lugar el conocimiento de la
verdad, lo cual es algo específico suyo; en segundo lugar la prolongación de su
existencia, lo cual le es común con los demás seres. Ahora bien, Cristo es el
camino para llegar al conocimiento de la verdad, con todo y que él mismo en
persona es la verdad: Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.
Cristo es asimismo el camino para llegar a la vida, con todo y que él mismo en
persona es la vida: Me enseñarás el sendero de la vida.
Por esto el evangelista identifica el término de este camino con las nociones
de verdad y vida, que ya antes ha aplicado a Cristo. En primer lugar, afirma
que él es la vida, al decir que él era la fuente de la vida; en segundo lugar,
afirma que es la verdad, cuando dice que era la luz para los hombres, ya que
luz y verdad significan lo mismo.
Si buscas, pues, por donde has de ir, acoge en ti a Cristo, porque él es el
camino: Éste es el camino, caminad por él. Y san Agustín dice: «Camina a través
del hombre y llegarás a Dios.» Es mejor andar por el camino, aunque sea
cojeando, que caminar rápidamente fuera de camino. Porque el que va cojeando
por el camino, aunque adelante poco, se va acercando al término; pero el que
anda fuera del camino, cuanto más corre, tanto más se va alejando del término.
Si buscas a dónde has de ir, adhiérete a Cristo, porque él es la verdad a la
que deseamos llegar: Mi paladar repasa la verdad. Si buscas dónde has de
quedarte, adhiérete a Cristo, porque él es la vida: Quien me alcanza encuentra
la vida y obtiene el favor del Señor.
Adhiérete, pues, a Cristo, si quieres vivir seguro; es imposible que te
desvíes, porque él es el camino. Por esto, los que a él se adhieren no van
descaminados, sino que van por el camino recto. Tampoco pueden verse engañados,
ya que él es la verdad y enseña la verdad completa, pues dice: Yo para esto
nací y para esto vine al mundo: para declarar, como testigo, en favor de la
verdad. Tampoco pueden verse decepcionados, ya que él es la vida y dador de
vida, tal como dice: Yo he venido para que tengan vida, y que la tengan en
abundancia.
RESPONSORIO Jb 42, 10.
11. 12; 1Co 10, 13
R. El Señor cambió la suerte de Job y
duplicó todas sus posesiones; y vinieron a visitarlo sus hermanos. * El Señor
bendijo la nueva situación de Job, más aún que la anterior.
V. Fiel es Dios para no permitir que
seáis tentados más allá de lo que podéis. Por el contrario, él dispondrá con la
misma tentación el buen resultado de poder resistirla.
R. El Señor bendijo la nueva situación
de Job, más aún que la anterior.
*Lecturas del Martes de la
7ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 21
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(9,30-37)*
En aquel tiempo, Jesús y sus
discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba
instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y
después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a
Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más
importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de
todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me
acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había
predicho por boca de sus santos profetas.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha suscitado el Señor una
fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.
PRECES
Adoremos a Cristo, que con su sangre ha adquirido el pueblo de la
nueva alianza, y digámosle suplicantes:
Acuérdate, Señor, de tu pueblo.
Rey y redentor nuestro, escucha la alabanza que te dirige tu Iglesia en el
comienzo de este día,
y haz que no deje nunca de glorificarte.
Que nunca, Señor, quedemos confundidos
los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.
Mira compasivo nuestra debilidad y ven en ayuda nuestra,
ya que sin ti nada podemos hacer.
Acuérdate de los pobres y desvalidos;
que este día que comienza les traiga solaz y alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo
lo creado; haz que comencemos este día con ánimo alegre, y que realicemos
nuestras obras movidos por el amor a ti y a los hermanos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor rodea a su pueblo.
Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no
entraréis en el reino de los cielos.
Salmo 130 - COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Si no volvéis a ser como niños, no
entraréis en el reino de los cielos.
Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un
reino de sacerdotes para nuestro Dios.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un
reino de sacerdotes para nuestro Dios.
LECTURA BREVE Rm 12, 9-12
Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto
a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua
estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo,
sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres;
estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
RESPONSORIO BREVE
V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que
el cielo.
V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que
el cielo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi
salvador.
PRECES
Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu
Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.
En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y
obrar.
Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti
procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.
Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y
descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora
y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






