Musica Para el Alma
viernes, 3 de febrero de 2023
MARCOS 6,30-34 CICLO A
*Lecturas del Sábado de la
4ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 4
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(6,30-34)*
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron
todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para
comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas
fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar,
Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que
no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
«Venid
vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
*El
corazón compasivo de Jesús alcanza para todos los que necesitan descanso. Él
comprende lo que cada uno necesita en ese momento: ya sea que son como los
apóstoles que predican las buenas nuevas, o sean como las ovejas sin pastor. ¿Recuerdas
un tiempo en que fuiste alimentado con la ayuda de Dios? ¿Puedo ser lo
suficientemente humilde para reconocer mis limitaciones, y permitir al Espíritu
Santo me guíe a una renovación? Necesitamos la reflexión y la renovación del cuerpo
y del alma. Esto nos hace reconocer que somos humanos y necesitados de
compasión para nosotros, y entonces podremos ayudar a los demás*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 4
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO
ORDINARIO LIBRO III. SEMANA 4*
SABADO SEMANA
IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: DADOR DE LUZ ESPLÉNDIDO
Dador de luz espléndido,
A cuya luz serena,
Pasada ya la noche,
El día se despliega.
Mensajero de luz
que de luz centellea,
no es del alba el lucero:
eres tú, Luz de veras,
más brillante que el sol,
todo luz y pureza;
enciende nuestro pecho,
alumbra el alma nuestra.
Ven, Autor de la vida,
prez de la luz paterna,
sin cuya gracia el cuerpo
se sobresalta y tiembla.
A Cristo, rey piadoso,
y al Padre gloria eterna,
y por todos los siglos
al Espíritu sea. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Es bueno tocar para tu nombre, oh altísimo, y proclamar por la
mañana tu misericordia.
Salmo 91 - ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y JUSTICIA DIRIGE LA
VIDA DE LOS HOMBRES.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Es bueno tocar para tu nombre, oh
altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.
Ant 2. Os daré un corazón nuevo y os
infundiré un espíritu nuevo.
Cántico: DIOS RENOVARÁ A SU PUEBLO - Ez 36, 24-28
Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo
y yo seré vuestro Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Os daré un corazón nuevo y os
infundiré un espíritu nuevo.
Ant 3. De la boca de los niños de pecho,
Señor, has sacado una alabanza.
Salmo 8 MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la boca de los niños de pecho,
Señor, has sacado una alabanza.
LECTURA BREVE 2 Pe 3, 13-15a
Nosotros conforme a la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra
nueva, en los que tiene su morada la santidad. Por eso, carísimos, mientras
esperáis estos acontecimientos, procurad con toda diligencia que él os
encuentre en paz, sin mancha e irreprensibles. Considerad esta paciente espera
de nuestro Señor como una oportunidad para alcanzar la salud.
RESPONSORIO BREVE
V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie
para ti.
V. Mi lengua recitará tu auxilio.
R. Cuando salmodie para ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie
para ti.
V. No
dejamos de orar y pedir por vosotros.
R. Que lleguéis al pleno conocimiento de la
voluntad de Dios.
PRIMERA
LECTURA AÑO (I)
De la carta a los Romanos 16, 1-27
RECOMENDACIONES, SALUDOS Y DOXOLOGÍA
Hermanos: Os recomiendo a nuestra hermana Febe, que es también diaconisa de la
Iglesia de Cencreas. Dadle cristiana hospitalidad, como conviene a los fieles;
y asistidla en todo cuanto necesite de vosotros. Ella ha favorecido a muchos y
también a mí en persona.
Saludos a Prisca y a Áquila, mis colaboradores en Cristo Jesús. A éstos, que,
por salvar mi vida, expusieron su cabeza, no sólo yo les debo gratitud, sino
conmigo todas las Iglesias convocadas de la gentilidad. Saludos también a la
Iglesia que se congrega en su casa.
Mis saludos a mi amado Epéneto, primicias del Asia Menor para Cristo. Saludos a
María, que tanto trabajo se tomó por vuestro bien. Mis saludos a Andrónico y a
Junia, hermanos y compañeros míos de prisión, eminentes apóstoles y convertidos
antes que yo a Cristo. Saludad a Ampliato, mi muy querido en el Señor. Saludad
a Urbano, colaborador mío en Cristo, y a mi querido Estaquis. Saludad a Apeles,
cristiano a toda prueba. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.
Saludad a Herodión, hermano mío. Saludad a los fieles de la familia de Narciso.
Saludad a Trifena y a Trifosa, que tanto han trabajado por el Señor. Saludad a
la carísima Pérside, que tanto se ha afanado en el servicio del Señor. Saludad
a Rufo, insigne discípulo, y a su madre, que lo es también mía. Saludad a
Asíncrito, a Flegonté, a Hermes, a Patrobas, a Hermas, y a los hermanos que
viven con ellos. Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a
Olimpia y a todos los fieles que viven con ellos. Saludaos unos a otros con el
ósculo santo. Os saludan todas las Iglesias de Cristo.
Os recomiendo que estéis alerta por los que promueven discordias y escándalos
en contra de la doctrina que habéis recibido. Apartaos de ellos. Esos tales no
sirven a Cristo, Señor nuestro, sino a su vientre; y, con sus palabras de
halago y lisonja, seducen los corazones de los incautos.
Vuestra sumisión al mensaje de salvación ha llegado a conocimiento de todos.
Así que siento una gran alegría por vosotros. Pero quiero que seáis sabios para
el bien y limpios de todo mal. El Dios de la paz aplastará pronto a Satanás
bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
Os envían saludos Timoteo, mi colaborador; y Lucio y Jasón y Sosípatro,
hermanos míos. Os saludo en el Señor, también yo, Tercio, que escribo esta
carta. Os envía saludos Cayo, que me hospeda a mí y a toda la Iglesia. Os
saluda Erasto, el administrador de la ciudad, y el hermano Cuarto.
Al que tiene poder para confirmar vuestra fe en el espíritu de mi mensaje de
salvación y de la doctrina predicada sobre Jesucristo, en el espíritu del
misterio revelado, mantenido en el silencio sin fin de los siglos, pero
manifestado ahora, y, mediante el testimonio de los profetas por disposición
del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles en orden a su sumisión a
la fe: a Dios, al único sabio, sea por Jesucristo la gloria por los siglos de
los siglos. Amén.
RESPONSORIO Rm 16, 19-20; Ef 6, 11
R. Quiero que seais sabios para el bien y limpios
de todo mal. * El Dios de la paz aplastará
pronto a Satanás bajo vuestros pies.
V. Revestíos de la armadura de Dios, para poder
resistir a las asechanzas del demonio.
R. El Dios de la paz aplastará pronto a Satanás
bajo vuestros pies.
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
Del libro del Génesis
37, 2-4. 12-36
JOSÉ ES VENDIDO POR SUS
HERMANOS
Sigue la historia de Jacob.
José tenía diecisiete años y pastoreaba el rebaño con sus hermanos; ayudaba a
los hijos de Bala y Zilfa, mujeres de su padre, y un día trajo a su padre malos
informes acerca de sus hermanos. José era el preferido de Israel, porque le
había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos
que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el
saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquem con los rebaños de su padre. Israel dijo a
José:
«Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquem; ven, que te voy a mandar
donde están ellos.» José le contestó:
«Aquí me tienes.»
Su padre le dijo:
«Ve a ver cómo están tus hermanos y el ganado, y tráeme noticias.»
Y lo envió desde el valle de Hebrón, y él se fue hasta Siquem. Un hombre lo
encontró dando vueltas por el campo, y le preguntó:
«¿Qué buscas?»
Contestó José:
«Busco a mis hermanos; por favor, dime dónde están pastoreando.»
El hombre respondió:
«Se han marchado de aquí, y les he oído decir que iban hacia Dotán.»
José fue tras sus hermanos, y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde
lejos. Antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:
«Ahí viene el de los sueños. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego
diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños.»
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:
«No le quitemos la vida.»
Y añadió:
«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no
pongáis las manos en él.»
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le
quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin
agua. Y se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de
ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a
Egipto. Judá propuso a sus hermanos:
«¿Qué sacamos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a
venderlo a los ismaelitas y no pondremos nuestras manos en él, que al fin es
hermano nuestro y carne nuestra.»
Los hermanos aceptaron. Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su
hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte
monedas. Éstos se llevaron a José a Egipto.
Entre tanto, Rubén volvió al pozo y, al ver que José no estaba allí, se rasgó
las vestiduras; volvió a sus hermanos y les dijo:
«El muchacho no está, ¿a dónde voy yo ahora?»
Ellos cogieron la túnica de José, degollaron un cabrito y, empapando en la sangre
la túnica con mangas, se la enviaron a su padre con un recado:
«Esto hemos encontrado, mira a ver si es la túnica de tu hijo o no.»
Él, al reconocerla, dijo:
«Es la túnica de mi hijo; una fiera lo ha devorado, ha descuartizado a José.»
Jacob rasgó su manto, se ciñó a los lomos un sayo e hizo luto por su hijo
muchos días. Todos sus hijos e hijas intentaron consolarlo, pero él rehusó el
consuelo, diciendo:
«De luto por mi hijo bajaré a la tumba.»
Y su padre lo lloró. Entre tanto, los madianitas lo vendieron en Egipto a
Putifar, ministro y mayordomo del Faraón.
RESPONSORIO Hch 7, 9-10;
Sb 10, 13
R. Los patriarcas, por pura envidia,
vendieron a José como esclavo con destino a Egipto; pero Dios, que estaba con
él, * lo libró de todas las tribulaciones.
V. La Sabiduría no abandonó al justo vendido,
sino que lo libró de caer en mano de los pecadores.
R. Lo libró de todas las tribulaciones.
SEGUNDA LECTURA
De la Constitución
pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio
Vaticano segundo
(Núms. 35-36)
LA ACTIVIDAD HUMANA
La actividad humana, así como procede del hombre, así también se ordena al
hombre, pues éste, con su actuación, no sólo transforma las cosas y la
sociedad, sino que también se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva
sus facultades, se supera y se trasciende.
Un desarrollo de este género, bien entendido, es de más alto valor que las
riquezas exteriores que puedan recogerse. Más vale el hombre por lo que es que
por lo que tiene.
De igual manera, todo lo que el hombre hace para conseguir una mayor justicia,
una más extensa fraternidad, un orden más humano en sus relaciones sociales
vale más que el progreso técnico. Porque éste puede ciertamente suministrar,
como si dijéramos, el material para la promoción humana, pero no es capaz de
hacer por sí solo que esa promoción se convierta en realidad.
De ahí que la norma de la actividad humana es la siguiente: que, según el
designio y la voluntad divina, responda al auténtico bien del género humano y
constituya para el hombre, individual y socialmente considerado, un
enriquecimiento y realización de su entera vocación.
Sin embargo, muchos de nuestros contemporáneos parecen temer que una más
estrecha vinculación entre la actividad humana y la religión sea un obstáculo a
la autonomía del hombre, de las sociedades o de la ciencia. Si por autonomía de
lo terreno entendemos que las cosas y las sociedades tienen sus propias leyes y
su propio valor, y que el hombre debe irlas conociendo, empleando y
sistematizando paulatinamente, es absolutamente legítima esta exigencia de
autonomía, que no sólo reclaman los hombres de nuestro tiempo, sino que
responde además a la voluntad del Creador. Pues, por el hecho mismo de la
creación, todas las cosas están dotadas de una propia consistencia, verdad y
bondad, de propias
leyes y orden, que el hombre está obligado a respetar, reconociendo el método
propio de cada una de las ciencias o artes.
Por esto hay que lamentar ciertas actitudes que a veces se han manifestado
entre los mismos cristianos, por no haber entendido suficientemente la legítima
autonomía de la ciencia, actitudes que, por las contiendas y controversias que
de ellas surgían, indujeron a muchos a pensar que existía una oposición entre
la fe y la ciencia.
Pero si la expresión "autonomía de las cosas temporales" se entiende
en el sentido de que la realidad creada no depende de Dios y de que el hombre
puede disponer de todo sin referirlo al Creador, todo aquel que admita la
existencia de Dios se dará cuenta de cuán equivocado sea este modo de pensar.
La creatura, en efecto, no tiene razón de ser sin su Creador.
RESPONSORIO Dt 2, 7; 8, 5
R. Dios te ha bendecido en todas tus
empresas, ha protegido tu marcha a través de un gran desierto, * y te ha
acompañado sin que te haya faltado nada.
V. Te ha educado como un padre educa a su hijo.
R. Y te ha acompañado sin que te haya faltado
nada.
*Lecturas del Sábado de la
4ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 4
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(6,30-34)*
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron
todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para
comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas
fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar,
Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que
no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Guía nuestros pasos, Dios de
Israel, por el camino de la paz.
PRECES
Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida y esperanza al
mundo, y supliquémosle diciendo:
Escúchanos, Señor.
Señor, Padre de todos, tú que nos has hecho llegar al comienzo de este día,
haz que toda nuestra vida unida a la de Cristo sea alabanza de tu gloria.
Que vivamos siempre arraigados en la fe, esperanza y caridad,
que tú mismo has infundido en nuestras almas.
Haz que nuestros ojos estén siempre levantados hacia ti,
para que respondamos con presteza a tus llamadas.
Defiéndenos de los engaños y seducciones del mal,
y presérvanos de todo pecado.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro padre:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, luz esplendente y día sin ocaso, al
volver a comenzar un nuevo día te pedimos que nos visites con el esplendor de
tu luz y disipes así las tinieblas de nuestros pecados. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: LOS PUEBLOS QUE MARCHAN Y LUCHAN
Los pueblos que marchan y luchan
con firme tesón
aclamen al Dios de la vida.
Cantemos hosanna que viene el Señor.
Agiten laureles y olivos,
es Pascua de Dios,
mayores y niños repitan:
«Cantemos hosanna que viene el Señor.»
Jesús victorioso y presente
ofrece su don
a todos los justos del mundo.
Cantemos hosanna que viene el Señor.
Resuenen en todo camino
de paz y de amor
alegres canciones que digan:
«Cantemos hosanna que viene el Señor.»
Que Dios, Padre nuestro amoroso,
el Hijo y su Don
a todos protejan y acojan.
Cantemos hosanna que viene el Señor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.
Salmo 140, 1-9 - ORACIÓN ANTE EL PELIGRO
Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.
Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo opondré mi oración a su malicia.
Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Suba mi oración, Señor, como
incienso en tu presencia.
Ant 2. Tú eres mi refugio y mi heredad,
Señor, en el país de la vida.
Salmo 141 - ORACIÓN DEL HOMBRE ABANDONADO: TU ERES MI REFUGIO
A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
Me vuelvo a la derecha y miro:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.
A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi heredad en el país de la vida.»
Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres mi refugio y mi heredad,
Señor, en el país de la vida.
Ant 3. El Señor Jesús se rebajó; por eso
Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor Jesús se rebajó; por eso
Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.
LECTURA BREVE Rm 11, 33-36
¡Qué abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Qué insondables son
sus juicios y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás la mente
del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él
le devuelva? Él es origen, camino y término de todo. A él la gloria por los
siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Cuántas son tus obras, Señor.
R. Cuántas son tus obras, Señor.
V. Y todas las hiciste con sabiduría.
R. Tus obras, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Cuántas son tus obras, Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. «Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más
altos que los vuestros», dice el Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Como el cielo es más alto que la
tierra, mis caminos son más altos que los vuestros», dice el Señor.
PRECES
Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y
supliquémosle diciendo:
Escucha a tu pueblo, Señor.
Padre todopoderoso, haz que abunde en la tierra la justicia
y que tu pueblo se alegre en la paz.
Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino
y que el pueblo judío sea salvado.
Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia
y que sean siempre fieles a su mutuo amor.
Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores
y concédeles la vida eterna.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la
guerra
y dales el descanso eterno.
Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos
enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Oh Dios, has hecho del amor a ti y a los hermanos la plenitud de
la ley; concédenos cumplir tus mandamientos y llegar así a la vida eterna. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 4 DE FEBRERO 2023
*Lecturas del Sábado de la
4ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 4 de febrero de 2023
Primera lectura
Lectura de la carta Hebreos (13,15-17.20-21):
Hermanos:
Por medio de Jesús, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza,
es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre.
No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los
sacrificios que agradan a Dios.
Obedeced y someteos a vuestros guías, pues ellos se desvelan por vuestro bien,
sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, cosa que no
os aprovecharía.
Que el Dios de la paz, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor de
las ovejas, Jesús Señor nuestro, en virtud de la sangre de la alianza eterna,
os confirme en todo bien para que cumpláis su voluntad, realizando en nosotros
lo que es de su agrado por medio de Jesucristo.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 22
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
V/. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
V/. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
V/. Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
V/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
*Lecturas del Sábado de la
4ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 4
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(6,30-34)*
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron
todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para
comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas
fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar,
Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que
no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
«Venid
vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
*El
corazón compasivo de Jesús alcanza para todos los que necesitan descanso. Él
comprende lo que cada uno necesita en ese momento: ya sea que son como los
apóstoles que predican las buenas nuevas, o sean como las ovejas sin pastor. ¿Recuerdas
un tiempo en que fuiste alimentado con la ayuda de Dios? ¿Puedo ser lo
suficientemente humilde para reconocer mis limitaciones, y permitir al Espíritu
Santo me guíe a una renovación? Necesitamos la reflexión y la renovación del cuerpo
y del alma. Esto nos hace reconocer que somos humanos y necesitados de
compasión para nosotros, y entonces podremos ayudar a los demás*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 2 de febrero de 2023
MARCOS 6,14-29 CICLO A
*Lecturas del Viernes de la
4ª semana del Tiempo Ordinario
Viernes, 3
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(6,14-29)*
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó
hablar de él. Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas
milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel
encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano
Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes
respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al
escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus
magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.
La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.
El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso
desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de
Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la
entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un
sepulcro.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Juan
le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.)
*Juan
Bautista era muy valiente en su dedicación a la misión de verdad de Dios.
Herodes, por el contrario, muestra su debilidad al ver la popularidad de Juan.
El modelo de Juan, de servicio a Dios, es admirable; necesitamos la fortaleza y
la guía de Dios para ayudarnos en nuestra labor de hacer el bien. Ser
acusado injustamente es doloroso. Esta escena me previene de los desafíos que
puedo enfrentar al vivir los valores del Evangelio. Ruego por la fortaleza
necesaria para continuar en el camino de servir a Dios, cuando se presentan
difíciles elecciones. Podemos confiar en que la Gracia de Dios prevalecerá*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 3
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO
ORDINARIO LIBRO III. SEMANA 4*
VIERNES
SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. El Señor es bueno, bendecid su
nombre.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es bueno, bendecid su
nombre.
Himno: POR EL DOLOR CREYENTE QUE BROTA DEL PECADO.
Por el dolor creyente que brota del pecado,
por no haberte querido de todo corazón,
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
con súplicas te pido, de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por no haberte encontrado,
porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como una hiedra sobre el árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión,
Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a ti, viejo tronco, poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. Amén
SALMODIA
Ant 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón
puro, renuévame por dentro con Espíritu firme.
Ant 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Cántico: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13,
10-15. 17-19
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la ciudad del Santo;
por las obras de tus hijos te azotará,
pero de nuevo se compadecerá
de los hijos de los justos.
Confiesa dignamente al Señor
y bendice al Rey de los siglos,
para que de nuevo sea en ti
edificado su tabernáculo con alegría,
para que alegre en ti a los cautivos
y muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por todas las generaciones y generaciones.
Brillarás cual luz de lámpara
y todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos numerosos vendrán de lejos
al nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo ofrendas en sus manos,
ofrendas para el rey del cielo.
Las generaciones de las generaciones
exultarán en ti.
Y benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,
que serán congregados,
y al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos los que te aman;
en tu paz se alegrarán.
Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues en ti se alegrarán
contemplando toda tu gloria,
y se regocijarán para siempre.
Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,
porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será reedificada,
con piedras preciosas sus muros
y con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Ant 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
LECTURA BREVE Ga 2, 19b-20
Estoy crucificado con Cristo; vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en
mi. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me
amó hasta entregarse por mí.
RESPONSORIO BREVE
V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Desde el cielo me enviará la salvación.
R. El Dios que hace tanto por mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Hijo
mío, haz caso de mi sabiduría.
R. Presta oído a mi inteligencia.
PRIMERA
LECTURA AÑO (I)
De la carta a los Romanos 15, 14-33
MINISTERIO DE PABLO
Estoy personalmente convencido, hermanos, de que ya estáis llenos de buenas
disposiciones, en plena posesión del don de ciencia y con suficiente capacidad
como para exhortaros unos a otros al bien.
Sin embargo, os he escrito, en parte con cierto atrevimiento, como queriendo
recordaros lo que ya sabéis; y lo he hecho en virtud de la gracia que Dios me
ha dado, de ser un ministro de Cristo Jesús entre los gentiles, ministro que
ejerce su sacerdocio de la Buena Nueva de Dios, a fin de que el ofrecimiento
que hago de los gentiles a Dios sea aceptado y santificado en el Espíritu
Santo.
Puedo, pues, gloriarme en Cristo Jesús de este ministerio que mira al servicio
de Dios. Y, en verdad, no osaría yo hablar sino de lo que Cristo, valiéndose de
mí, ha llevado a cabo por la conversión de los gentiles, de palabra o de obra,
con poderosa eficacia de señales y prodigios, y con el poder del Espíritu;
tanto que, desde Jerusalén y en todas direcciones hasta Iliria, he dado
cumplimiento al Evangelio de Cristo.
Pero, de tal modo, que me proponía como una honra no predicar el Evangelio allí
donde el nombre de Cristo era conocido, para no edificar sobre fundamentos
ajenos. A este propósito dice la Escritura: «Lo verán quienes nuevas no
tuvieron, y entenderán quienes no oyeron nada.»
Por eso, me he visto impedido tantas veces de llegarme hasta vosotros; pero
ahora, que no encuentro campo de acción en estas regiones y teniendo desde hace
tantos años vivos deseos de ir a veros, os visitaré cuando vaya para España.
Espero, a mi paso, veros y, dirigido por vosotros, encaminarme para allá,
después de haber disfrutado un poco de vuestra compañía. Ahora me encamino a
Jerusalén, para socorrer a los fieles de allí; porque los de Macedonia y Acaya
han tenido a bien hacer una colecta a beneficio de los pobres de entre los
fieles de Jerusalén. Lo han tenido a bien, y con motivo, porque tienen deuda
con ellos. Y así es. Si participan, como venidos de la gentilidad, en los
bienes espirituales de ellos, deben a su vez servirles en los bienes
materiales.
Una vez que cumpla este encargo, poniendo en sus manos el fruto de esta
colecta, me encaminaré a España, pasando por entre vosotros. Y sé que, yendo a
vosotros, iré con la plenitud de la bendición de Cristo.
Os pido, hermanos, por Jesucristo, nuestro Señor, y por la caridad del
Espíritu: Ayudadme en esta lucha con vuestras plegarias, dirigidas a Dios por
mí. Que me libre él de los que se oponen a la fe en Judea; y que la misión que
llevo a Jerusalén sea del agrado de los fieles. Así podré ir gozoso a
visitaros, si Dios quiere; y tendré mi felicidad y descanso en vuestra
compañía. El Dios de la paz sea con todos vosotros. Amén.
RESPONSORIO Rm 15, 15-16; 1, 9
R. Dios me ha dado la gracia de ser un ministro de
Cristo Jesús entre los gentiles, ministro que ejerce su sacerdocio de la Buena
Nueva de Dios, * a fin de que el ofrecimiento
que hago de los gentiles a Dios sea aceptado y santificado en el Espíritu
Santo.
V. Sirvo a Dios Padre con toda mi alma, anunciando
el mensaje evangélico de su Hijo.
R. A fin de que el ofrecimiento que hago de los
gentiles a Dios sea aceptado y santificado en el Espíritu Santo.
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
Del libro del Génesis
35, 1-29
ÚLTIMOS AÑOS DE JACOB
En aquellos días, Dios dijo a Jacob:
«Anda, sube a Betel, establécete allí y haz un altar al Dios que se te apareció
cuando huías de tu hermano Esaú.»
Jacob dijo a toda su familia y a toda su gente:
«Retirad los dioses extraños que tengáis, purificaos cambiad de ropa; vamos a
subir a Betel, donde haré un altar al Dios que me escuchó en el peligro y me
acompañó en mi viaje.»
Ellos entregaron a Jacob los dioses extraños que tenían y los pendientes que
llevaban; Jacob los enterró bajo la encina que hay junto a Siquem. Cuando
marchaban, cayó el terror de Dios sobre las ciudades de la comarca, de modo que
no persiguieron a los hijos de Jacob. Jacob, con toda su gente, llegó a Luz, en
tierra de Canaán, que hoy es Betel; construyó allí un altar y llamó al lugar
Betel, porque allí se le había revelado el Señor, mientras huía de su hermano.
Débora, nodriza de Rebeca, murió y la enterraron junto a Betel, bajo la encina,
a la que llamaron «Encina del llanto.»
Dios se apareció de nuevo a Jacob, al volver de Padán Aram, y lo bendijo, y le
dijo:
«Tu nombre es Jacob, pero ya no será Jacob: tu nombre será Israel.»
Y lo llamó Israel, Dios añadió:
«Yo soy el Dios Todopoderoso, crece, multiplícate: un pueblo, un grupo de pueblos
nacerá de ti, y saldrán reyes de tus entrañas. La tierra que di a Abraham y a
Isaac, te la doy a ti, y a tus descendientes les daré la tierra.»
Dios se separó de donde había hablado con él. Jacob erigió una estela de piedra
en el lugar donde había hablado con Dios, derramó sobre ella una libación y la
ungió con aceite. Y llamó «Betel» al lugar donde había hablado con Dios.
Después se marchó de Betel y, cuando faltaba un buen trecho para llegar a
Efrata, Raquel sintió los dolores del parto; y, cuando le apretaban los
dolores, la comadrona le dijo:
«No tengas miedo, que tienes un niño.»
Estando para expirar, lo llamó «Hijo de mi pena», y su padre lo llamó Benjamín.
Murió Raquel y la enterraron en el camino de Efrata, hoy Belén, y Jacob erigió
una estela sobre el sepulcro, que es hoy la estela del sepulcro de Raquel.
Israel marchó de allí y acampó al otro lado de Atalaya del Rebaño.
Mientras vivía Israel en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bala,
concubina de su padre; Israel se enteró y se disgustó mucho.
Los hijos de Jacob fueron doce. Hijos de Lía: Rubén, primogénito de Jacob,
Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Hijos de Raquel: José y Benjamín. Hijos
de Bala, la sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Hijos de Zilfa, la sierva de Lía:
Gad y Aser. Éstos son los hijos de Jacob nacidos en Padán Aram.
Jacob volvió a casa de Isaac, su padre, a Mambré, en Quiriat Arba, hoy Hebrón,
donde habían residido Abraham e Isaac. Isaac vivió ciento ochenta años; expiró,
murió y se reunió con los suyos, anciano y colmado de años; y lo enterraron
Esaú y Jacob, sus hijos.
RESPONSORIO
Cf. Hb 11, 13. 14. 16
R. En la fe murieron todos los padres,
sin haber alcanzado la realización de las promesas, pero las vieron desde lejos
y las saludaron, reconociendo que eran «forasteros y peregrinos sobre la
tierra». * Aspiraban a una patria mejor, es decir,
a la celestial.
V. Por eso Dios no se desdeña de llamarse su
Dios, pues les tenía ya preparada una ciudad.
R. Aspiraban a una patria mejor, es decir, a la
celestial.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de un
autor espiritual del siglo cuarto
(Homilía 18, 7-11: PG 34, 639-642)
COLMADOS HASTA POSEER
TODA LA PLENITUD DE CRISTO
Los que han llegado a ser hijos de Dios y han sido hallados dignos de renacer
de lo alto por el Espíritu Santo y poseen en sí a Cristo, que los ilumina y los
crea de nuevo, son guiados por el Espíritu de varias y diversas maneras, y sus
corazones son conducidos de manera invisible y suave por la acción de la
gracia.
A veces, lloran y se lamentan por el género humano y ruegan por él con lágrimas
y llanto, encendidos de amor espiritual hacia el mismo.
Otras veces, el Espíritu Santo los inflama con una alegría y un amor tan
grandes que, si pudieran, abrazarían en su corazón a todos los hombres, sin distinción
de buenos o malos.
Otras veces, experimentan un sentimiento de humildad que los hace rebajarse por
debajo de todos los demás hombres, teniéndose a sí mismos por los más abyectos
y despreciables.
Otras veces, el Espíritu les comunica un gozo inefable.
Otras veces, son como un hombre valeroso que, equipado con toda la armadura
regia y lanzándose al combate, pelea con valentía contra sus enemigos y los
vence. Así también el hombre espiritual, tomando las armas celestiales del
Espíritu, arremete contra el enemigo y lo somete bajo sus pies.
Otras veces, el alma descansa en un gran silencio, tranquilidad y paz, gozando
de un excelente optimismo y bienestar espiritual y de un sosiego inefable.
Otras veces, el Espíritu le otorga una inteligencia, una sabiduría y un
conocimiento inefables, superiores a todo lo que pueda hablarse o expresarse.
Otras veces, no experimenta nada en especial.
De este modo, el alma es conducida por la gracia a través de varios y diversos
estados, según la voluntad de Dios que así la favorece, ejercitándola de
diversas maneras, con el fin de hacerla íntegra, irreprensible y sin mancha
ante el Padre celestial.
Pidamos también nosotros a Dios, y pidámoslo con gran amor y esperanza, que nos
conceda la gracia celestial del don del Espíritu, para que también nosotros
seamos gobernados y guiados por el mismo Espíritu, según disponga en cada
momento la voluntad divina, y para que él nos reanime con su consuelo
multiforme; así, con la ayuda de su dirección y ejercitación y de su moción espiritual,
podremos llegar a la perfección de la plenitud de Cristo, como dice el Apóstol:
Para que seáis colmados hasta poseer toda la plenitud de Cristo.
RESPONSORIO
1Jn 2, 20. 27; Jl 2, 23
R. Vosotros poseéis la unción que
viene del Santo; y la unción que de él habéis recibido permanece en
vosotros, * y no tenéis necesidad de que
nadie os enseñe.
V. Alegraos y gozaos en el Señor vuestro Dios,
porque os ha dado al Maestro de la justicia.
R. Y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe.
*Lecturas del Viernes de la 4ª semana del Tiempo Ordinario
Viernes, 3
de febrero de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(6,14-29)*
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó
hablar de él. Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas
milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel
encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano
Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes
respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al
escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates,
a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.
La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.
El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso
desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de
Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la
entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un
sepulcro.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la entrañable misericordia de
nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.
PRECES
Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha
creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle diciendo:
Escucha, Señor, y ten piedad.
Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera
santidad,
y haz que busquemos siempre cuanto hay de verdadero, noble y justo.
No nos abandones para siempre, por amor de tu nombre
no olvides tu alianza con nosotros.
Con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos,
porque no hay confusión para los que en ti confían.
Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,
haz que proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijámonos al Padre, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a
seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y
alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de
los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.
Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.
Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.
En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.
Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Salmo 144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.
Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y
explicaré tus proezas.
Ant 2. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Salmo 144 II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE Rm 8, 1-2
No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley
del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la
muerte.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos
a Dios.
V. Muerto en la carne, pero vivificado en el
espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para
llevarnos a Dios.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Acuérdate, Señor, de tu
misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.
PRECES
Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre,
diciendo:
Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.
Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.
Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.
Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.
Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja
descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.
Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por
la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti
como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






