Musica Para el Alma
lunes, 11 de octubre de 2021
EVANGELIO DE LUCAS 11,37-41 CICLO B
*Lecturas
del Martes de la 28ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 12 de octubre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (11,37-41)*
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a
su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer,
el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el
plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo
lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo
tendréis limpio todo.»
Palabra del Señor
(Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras
para vosotros).
*Que gran maestro es el Señor; me
conoce por dentro y por fuera, por eso me invita a dar limosna de lo de
adentro, no de lo de fuera. Porque la limosna que doy, como dinero, ropa o
alguna otra cosa, no me hacen cambiar, porque siempre doy de lo que me sobra o
de lo que ya no uso o no me gusta o simplemente no lo necesito, y él sabe que
eso no me ayuda en la fe. Por eso me invita a dar mis limosnas desde dentro, y
esas son dolorosas para mí, porque esa limosna son: Donarme, gastarme por los
demás. El Señor me invita a un cambio real que produzca alegría dentro de mí y que
también produzca alegría y felicidad en los demás. Dar alegría, y felicidad,
darse uno mismo, eso es amar*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 12. NUESTRA SEÑORA DE APARECIDA
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Nuestra Señora de Aparecida*
MARTES SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.
Himno: ESTÁTE, SEÑOR, CONMIGO.
Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.
Llévame, en tu compañía
donde tu vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.
Por eso, más que a la muerte
temo, Señor, tu partida,
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tú das,
sé que alcanzarla no puedo,
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.
Salmo 100 - PROPÓSITO DE UN PRÍNCIPE JUSTO
Voy a cantar la bondad y la justicia,
para ti es mi música, Señor;
voy a explicar el camino perfecto:
¿Cuándo vendrás a mí?
Andaré con rectitud de corazón
dentro de mi casa;
no pondré mis ojos
en intenciones viles.
Aborrezco al que obra mal,
no se juntará conmigo;
lejos de mí el corazón torcido,
no aprobaré al malvado.
Al que en secreto difama a su prójimo
lo haré callar;
ojos engreídos, corazones arrogantes
no los soportaré.
Pongo mis ojos en los que son leales,
ellos vivirán conmigo;
el que sigue un camino perfecto,
ése me servirá.
No habitará en mi casa
quien comete fraudes;
el que dice mentiras
no durará en mi presencia.
Cada mañana haré callar
a los hombres malvados,
para excluir de la ciudad del Señor
a todos los malhechores.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.
Ant 2. No nos desampares, Señor, para siempre.
Cántico: ORACIÓN DE AZARÍAS EN EL HORNO Dn 3, 26-27. 29. 34-41
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
digno de alabanza y glorioso es tu nombre.
Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros
y todas tus obras son verdad,
y rectos tus caminos,
y justos todos tus juicios.
Hemos pecado y cometido iniquidad
apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.
Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abraham, tu amigo,
por Isaac, tu siervo,
por Israel, tu consagrado,
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito,
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados;
que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No nos desampares, Señor, para siempre.
Ant 3. Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.
Salmo 143, 1-10 - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.
LECTURA BREVE Is 55, 1
Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid,
comprad trigo, comed sin pagar: vino y leche de balde.
RESPONSORIO BREVE
V. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
R. Espero en tu palabra.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
Primera Lectura
Del libro del profeta Jeremías 2, 1-13. 20-25
INFIDELIDAD DEL PUEBLO DE DIOS
En aquellos días,
recibí esta palabra del Señor: «Ve y grita a los oídos de Jerusalén: "Así
dice el Señor: Recuerdo el cariño de tu juventud, tu amor de novia, cuando me seguías
por el desierto, por tierra yerma. Israel era sagrada para el Señor, primicia de
su cosecha: quien se atrevía a comer de ella lo pagaba, la desgracia caía sobre
él —oráculo del Señor—. Escucha la palabra del Señor, casa de Jacob, tribus
todas de Israel. Así dice el Señor: ¿Qué falta encontraron en mí vuestros
padres, para alejarse de mí? Siguieron vaciedades y se quedaron vacíos, en vez
de preguntar: «¿Dónde está el Señor que nos sacó de Egipto, que nos guió por el
desierto, por estepas y barrancos por tierra sedienta y oscura, tierra que
nadie atraviesa: que el hombre no habita?» Yo os conduje a un país de huertos,
para que comieseis sus buenos frutos; pero entrasteis y profanasteis mi tierra,
hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no preguntaban: «¿Dónde está el
Señor?», los doctores de la ley no me reconocían, los pastores se rebelaron
contra mí, los profetas profetizaban por Baal, siguiendo dioses que de nada
sirven.
Por eso vuelvo a pleitear con vosotros, y con vuestros nietos pleitearé
—oráculo del Señor—. Navegad hasta las costas de Chipre, y mirad, despachad
gente a Cadar, y considerad a ver si ha sucedido cosa semejante: ¿Cambia de
dioses un pueblo?, y eso que no son dioses. Pero mi pueblo cambió su Gloria por
los que no sirven.
Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos —oráculo del Señor—. Porque
dos maldades ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, la fuente de aguas
vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de retener el agua.
Desde antiguo has roto el yugo, has hecho saltar las correas, diciendo: «No
quiero servir». En todo alto collado, bajo todo árbol frondoso, te echabas y te
prostituías.
Yo te había plantado, viña elegida, de cepas legítimas, ¿cómo te has convertido
en espino y en viña bastarda. Aunque te laves con sosa y con lejía abundante,
queda aún ante mí la mancha de tu pecado —oráculo del Señor—. ¿Cómo te atreves
a decir: «No me he profanado, no he ido detrás de ídolos? Observa tu camino por
el valle, reconoce lo que has hecho, camella liviana de extraviados caminos, asna
salvaje criada en la estepa, cuando está en celo otea el viento, ¿quién domará
sus deseos? Los que la buscan no necesitan cansarse, en su tiempo de celo la
encuentran. Ahórrales calzado a tus pies, sed a tu garganta». Pero tú
respondías: «No quiero; yo amo a los extranjeros e iré detrás de ellos.»
Responsorio Jr 2, 21; Mt 21, 43; Is 5, 7
R. Yo te había
plantado, viña elegida, de cepas legítimas; ¿cómo te has convertido en espino y
en viña bastarda? * Por eso se os quitará el reino de Dios y se entregará a un pueblo
que le haga dar sus frutos.
V. Esperaba de ellos justicia, y ahí tenéis: asesinatos; esperé honradez, y
sólo hay lamentos.
R. Por eso se os quitará el reino de Dios y se entregará a un pueblo que le
haga dar sus frutos.
Segunda Lectura
De las instrucciones de san Columbano, abad
(Instrucción 12, Sobre la compunción, 2-3: Opera, Dublín 1957, pp. 112-114)
LUZ PERENNE EN EL TEMPLO DEL PONTÍFICE ETERNO
¡Cuán dichosos son
los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentra en vela! Feliz aquella
vigilia en la cual se espera al mismo Dios y Creador del universo, que todo lo
llena y todo lo supera.
¡Ojalá se dignara el Señor despertarme del sueño de mi desidia, a mí, que, aun
siendo vil, soy su siervo. Ojalá me inflamara en el deseo de su amor
inconmensurable y me encendiera con el fuego de su divina caridad!;
resplandeciente con ella, brillaría más que los astros, y todo mi interior
ardería continuamente con este divino fuego.
¡Ojalá mis méritos fueran tan abundantes que mi lámpara ardiera sin cesar,
durante la noche, en el templo de mi Señor e iluminara a cuantos penetran en la
casa de mi Dios!
Concédeme, Señor, te lo suplico en nombre de Jesucristo, tu Hijo y mi Dios, un
amor que nunca mengüe, para que con él brille siempre mi lámpara y no se apague
nunca, y sus llamas sean para mí fuego ardiente y para los demás luz brillante.
Señor Jesucristo, dulcísimo Salvador nuestro, dígnate encender tú mismo
nuestras lámparas, para que brillen sin cesar en tu templo y de ti, que eres la
luz perenne, reciban ellas la luz indeficiente con la cual se ilumine nuestra
oscuridad, y se alejen de nosotros las tinieblas del mundo.
Te ruego, Jesús mío, que enciendas tan intensamente mi lámpara con tu
resplandor que, a la luz de una claridad tan intensa, pueda contemplar el santo
de los santos que está en el interior de aquel gran templo, en el cual tú,
Pontífice eterno de los bienes eternos, has penetrado; que allí, Señor, te
contemple continuamente y pueda así desearte, amarte y quererte solamente a ti,
para que mi lámpara, en tu presencia, esté siempre luciente y ardiente.
Te pido, Salvador amantísimo, que te manifiestes a nosotros, que llamamos a tu
puerta, para que, conociéndote te amemos sólo a ti y únicamente a ti; que seas
tú nuestro único deseo, que día y noche meditemos sólo en ti, y en ti únicamente
pensemos. Alumbra en nosotros un amor inmenso hacia ti, cual corresponde a la
caridad con la que Dios debe ser amado y querido; que esta nuestra dilección
hacia ti invada todo nuestro interior y nos penetre totalmente, y, hasta tal
punto inunde todos nuestros sentimientos, que nada podamos ya amar fuera de ti,
el único eterno. Así, por muchas que sean las aguas de la tierra y del
firmamento, nunca llegarán a extinguir en nosotros la caridad, según aquello que
dice la Escritura: Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor.
Que esto llegue a realizarse, al menos parcialmente, por don tuyo, Señor
Jesucristo, a quien pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Responsorio 2 M 1, 5. 3
R. Que el Señor
escuche vuestras súplicas y se reconcilie con vosotros, * y que no os abandone
en tiempo de tribulación.
V. Que os dé a todos corazón para adorarlo y hacer su voluntad.
R. Y que no os abandone en tiempo de tribulación.
*Lecturas
del Martes de la 28ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 12 de octubre de 2021
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,37-41)*
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a
su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer,
el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el
plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo
lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo
tendréis limpio todo.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
PRECES
Dios nos otorga el gozo de poder alabarlo en este comienzo del
día, reavivando con ello nuestra esperanza. Invoquémosle, pues, diciendo:
Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.
Dios y Padre de nuestro Salvador Jesucristo,
te damos gracias porque, por mediación de tu Hijo, nos has dado el conocimiento
y la inmortalidad.
Danos, Señor, un corazón humilde
para que vivamos sujetos unos a otros en el temor de Cristo.
Infunde tu Espíritu en nosotros, tus siervos,
para que nuestro amor fraterno sea sin fingimiento.
Tú que has dispuesto que el hombre dominara el mundo con su esfuerzo,
haz que nuestro trabajo te glorifique y santifique a nuestros hermanos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que Dios nos muestra siempre su amor de Padre, velando amorosamente por
nosotros, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Aumenta, Señor, nuestra fe, para que esta alabanza que brota de
nuestro corazón vaya siempre acompañada de frutos de vida eterna. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Nuestra Señora de Aparecida*
A unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de
Sao Paulo, se encuentra el pueblo de la Aparecida, que debe su nombre y origen
al Santuario de la Virgen que fue levantado en 1743. En octubre de 1716 pasaba
por Guaratinguetá con rumbo a Minas, el gobernador de San Pablo, Pedro de Almeida
y Portugal. Los pescadores de la zona querían darle la mejor atención, por lo
que tendieron sus redes al río Parahiba, pero con escasa fortuna. Viendo esto,
uno de ellos llamado Juan Alves, corrió hasta el lugar denominado Itaguassú y
habiendo allí lanzado sus avíos de pesca, sacó del primer lance entre las
mallas de su red una imagen de la Virgen a la que falta la cabeza.
Volvió de nuevo a lanzar la red en otra dirección y esta vez logró
aprisionar la cabeza de la imagen. Lleno de asombro ante tal hallazgo, dirigió
su barca hacia la orilla y después de limpiarla descubrió que era una Virgen
Inmaculada. Sus compañeros participaron de esta alegría y animados por este
suceso volvieron a echar sus redes consiguiendo una abundante pesca. Aún se
ignora el cómo vino a parar al río esta imagen pero todo hace creer que se
remonta a los primeros tiempos de la colonización del Brasil. Los pescadores se
llevaron a la imagen y en la casa de uno de ellos, le arreglaron un sencillo
altar. Más tarde otro pescador al trasladarse a Itaguassú, construyó en su
nuevo domicilio un oratorio y en él puso la imagen, ante la cual los vecinos se
reunían para rezar el rosario y entonar himnos.
En 1904 fue coronada canónicamente, y en 1930 Pio XII la nombró
Patrona de Brasil.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: TÚ QUE ERES CRISTO, EL ESPLENDOR Y EL DÍA.
Tú que eres, Cristo, el esplendor y el día,
y de la noche ahuyentas las tinieblas,
Luz de Luz que a tus fieles
cual luz te manifiestas,
te pedimos, Señor, humildemente
esta noche que estés de centinela,
en ti hallemos reposo
y la paz nos concedas.
Si se entregan al sueño nuestros ojos,
en ti vigile el corazón alerta,
y rogamos tus hijos,
Señor, que nos protejas.
Defensor nuestro, míranos, rechaza
al enemigo cruel que nos acecha
y, a quienes redimiste
con tu sangre, gobierna.
A ti, Cristo, Señor del universo,
y a ti, Padre, alabanza dondequiera,
y al Amor, por los siglos
loores. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.
Salmo 136, 1-6 - JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA.
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.
Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»
¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;
que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.
Ant 2. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.
Salmo 137 - HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.
Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE Col 3, 16
Que la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos
unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle
gracias de todo corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
RESPONSORIO BREVE
V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y
tu nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y
tu nombre es santo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:
Señor, escúchanos.
Cristo, fortaleza nuestra, concede a todos tus fieles, a quienes has llamado a
la luz de tu verdad,
que tengan siempre fidelidad y constancia.
Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,
y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.
Tú que con cinco panes saciaste a la multitud,
enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.
Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del
bienestar de su nación,
sino que piensen también en los otros pueblos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Cuando vengas en tu día a ser glorificado en los santos,
da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.
Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús, y oremos
al Padre diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te
pedimos que nuestras palabras concuerden siempre con los sentimientos de
nuestro corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 12 DE OCTUBRE 2021
*Lecturas
del Martes de la 28ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 12 de octubre de 2021
Primera
lectura
Lectura de
la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1,16-25):
Yo no me avergüenzo del Evangelio; es fuerza de salvación de
Dios para todo el que cree, primero para el judío, pero también para el griego.
Porque en él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en
virtud de su fe, como dice la Escritura: «El justo vivirá por su fe.» Desde el
cielo Dios revela su reprobación de toda impiedad e injusticia de los hombres
que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque, lo que puede
conocerse de Dios lo tienen a la vista; Dios mismo se lo ha puesto delante.
Desde la creación del mundo, sus perfecciones invisibles, su poder eterno y su
divinidad, son visibles para la mente que penetra en sus obras. Realmente no
tienen disculpa, porque, conociendo a Dios, no le han dado la gloria y las
gracias que Dios se merecía, al contrario, su razonar acabó en vaciedades, y su
mente insensata se sumergió en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron unos
necios que cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre
mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. Por esa razón, abandonándolos a los
deseos de su corazón, los ha entregado Dios a la inmoralidad, con la que
degradan ellos mismos sus propios cuerpos; por haber cambiado al Dios verdadero
por uno falso, adorando y dando culto a la criatura en vez de al Creador.
¡Bendito él por siempre! Amén.
Palabra de Dios
Salmo
Sal
18,2-3.4-5
R/. El cielo proclama la gloria de Dios
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.
*Lecturas
del Martes de la 28ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 12 de octubre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (11,37-41)*
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a
su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer,
el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el
plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo
lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo
tendréis limpio todo.»
Palabra del Señor
(Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras
para vosotros).
*Que gran maestro es el Señor; me
conoce por dentro y por fuera, por eso me invita a dar limosna de lo de
adentro, no de lo de fuera. Porque la limosna que doy, como dinero, ropa o
alguna otra cosa, no me hacen cambiar, porque siempre doy de lo que me sobra o
de lo que ya no uso o no me gusta o simplemente no lo necesito, y él sabe que
eso no me ayuda en la fe. Por eso me invita a dar mis limosnas desde dentro, y
esas son dolorosas para mí, porque esa limosna son: Donarme, gastarme por los
demás. El Señor me invita a un cambio real que produzca alegría dentro de mí y que
también produzca alegría y felicidad en los demás. Dar alegría, y felicidad,
darse uno mismo, eso es amar*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
domingo, 10 de octubre de 2021
EVANGELIO DE LUCAS 11,29-32 CICLO B
*Lecturas
del Lunes de la Semana 28 del Tiempo Ordinario*
Lunes, 11 de octubre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (11,29-32)*
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a
decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no
se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los
habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará
y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para
escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando
sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los
condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay
uno que es más que Jonás.»
Palabra del Señor
(Esta generación es una generación perversa)
*Esta generación es una generación perversa. Este
lenguaje fuerte del Señor, para mí es una corrección de amor, porque el Señor lo
que busca es sacudirme para que despierte y me convierta de corazón. Lo malo es
que me saco de esta frase y te pongo a ti, y pienso que es a ti que hay que
corregir, porque ya soy salvo por la gracia, y si tú dice algo o escribe un
comentario, como ya yo hiedo a santidad, porque la palabra es para aplicártela
a ti; no a mí. Porque tú está muy mal y yo ya soy salvo por la gracia. El Señor
desea abrirme los ojos y el entendimiento, para iluminarme y pueda ser
perdonado y salvado como los Ninivitas*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL LUNES 11. SAN JUAN XXIII
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*San Juan XXIII*
LUNES SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Himno: SEÑOR, COMO QUISIERA.
Señor, cómo quisiera
en cada aurora aprisionar el día,
y ser tu primavera
en gracia y alegría,
y crecer en tu amor más todavía.
En cada madrugada
abrir mi pobre casa, abrir la puerta,
el alma enamorada,
el corazón alerta,
y conmigo tu mano siempre abierta.
Ya despierta la vida
con su canción de ruidos inhumanos;
y tu amor me convida
a levantar mis manos
y a acariciarte en todos mis hermanos.
Hoy elevo mi canto
con toda la ternura de mi boca,
al que es tres veces santo,
a ti que eres mi Roca
y en quien mi vida toda desemboca. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.
Salmo 89 - BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR
Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.
Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vigilia nocturna.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.
¡Cómo nos ha consumido tu cólera
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.
Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.
¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.
Ant 2. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.
Cántico: CÁNTICO NUEVO AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR Is 42, 10-16
Cantad al Señor un cántico nuevo,
llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;
muja el mar y lo que contiene,
las islas y sus habitantes;
alégrese el desierto con sus tiendas,
los cercados que habita Cadar;
exulten los habitantes de Petra,
clamen desde la cumbre de las montañas;
den gloria al Señor,
anuncien su alabanza en las islas.
El Señor sale como un héroe,
excita su ardor como un guerrero,
lanza el alarido,
mostrándose valiente frente al enemigo.
«Desde antiguo guardé silencio,
me callaba y aguantaba;
mas ahora grito como la mujer cuando da a luz,
jadeo y resuello.
Agostaré montes y collados,
secaré toda su hierba,
convertiré los ríos en yermo,
desecaré los estanques;
conduciré a los ciegos
por el camino que no conocen,
los guiaré por senderos que ignoran.
Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo escabroso en llano.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.
Ant 3. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.
Salmo 134, 1-12 - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.
LECTURA BREVE Jdt 8, 21b-23
Recordad que Dios ha querido probarnos como a nuestros padres. Recordad lo que
hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a
Jacob. Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el
Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos,
sino para amonestarnos.
RESPONSORIO BREVE
V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V. Cantadle un cántico nuevo.
R. Que merece la alabanza de los buenos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Primera Lectura
Comienza el libro del profeta Jeremías 1, 1-49
VOCACIÓN DEL PROFETA JEREMÍAS
Palabras de Jeremías,
hijo de Helcías, de los sacerdotes residentes en Anatot, territorio de
Benjamín.
Recibió Jeremías la palabra del Señor en tiempo de Josías, hijo de Amón, rey de
Judá, el año trece de su reinado, y en tiempo de Joaquín, hijo de Josías, rey
de Judá, hasta el final del año once de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá;
hasta la deportación de Jerusalén en el quinto mes.
Recibí esta palabra del Señor: «Antes de formarte en el vientre, te escogí;
antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los
gentiles.»
Yo repuse: «¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho.»
El Señor me contestó: «No digas: "Soy un muchacho", que adonde yo te
envíe irás, y lo que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy
contigo para librarte -oráculo del Señor-.» El Señor extendió la mano y me tocó
la boca; y me dijo:
«Mira: yo pongo mis palabras en tu boca, hoy te establezco sobre pueblos y
reyes, para arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para edificar y
plantar.»
Recibí entonces esta palabra del Señor: «¿Qué ves, Jeremías?»
Respondió: «Veo una rama de almendro.»
El Señor me dijo: «Bien visto, porque yo velo para cumplir mi palabra.» Recibí
luego otra palabra del Señor: «¿Qué ves?»
Respondí: «Veo una olla hirviendo que se vuelca de norte a sur.» Me dijo el
Señor: «Desde el norte se derramará la desgracia sobre todos los habitantes del
país. Pues yo he de convocar a todos los reinos del norte -oráculo del Señor-,
vendrán y pondrá cada uno su trono junto a las puertas de Jerusalén, en torno a
sus murallas y frente a las ciudades de Judá, contra las que yo entablaré
juicio por todas sus maldades: porque me abandonaron, quemaron incienso a
dioses extranjeros, y se postraron ante las obras de sus manos.
Pero tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les
tengas miedo, que yo no te haré desmayar delante de ellos. Mira: Yo te
convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce,
frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los
sacerdotes y la gente del pueblo; lucharán contra ti, pero no podrán contigo,
porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-.»
Responsorio Jr 1, 5. 9; Is 42, 6
R. Antes de formarte
en el seno materno, te escogí; antes de que nacieses, te consagré.* Y puse mis
palabras en tu boca.
V. Yo, el Señor, te he llamado en la justicia y te he puesto como alianza del
pueblo y luz de las naciones.
R. Y puse mis palabras en tu boca.
Segunda Lectura
Del tratado de san Fulgencio de Ruspe, obispo,
contra Fabiano
(Cap. 28,16-19: CCL 91 A, 813-814)
LA PARTICIPACIÓN DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
NOS SANTIFICA
Cuando ofrecemos
nuestro sacrificio, realizamos aquello mismo que nos mandó el Salvador; así nos
lo atestigua el Apóstol, al decir: El Señor Jesús, en la noche en que iban a
entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo:
"Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria
mía". Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este
cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo
bebáis, en memoria mía". Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis
del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Nuestro sacrificio, por tanto, se ofrece para proclamar la muerte del Señor y
para reavivar, con esta conmemoración, la memoria de aquel que por nosotros
entregó su propia vida. Ha sido el mismo Señor quien ha dicho: Nadie tiene amor
más grande que el que da la vida por sus amigos. Y, porque Cristo murió por
nuestro amor, cuando hacemos conmemoración de su muerte en nuestro sacrificio,
pedimos que venga el Espíritu Santo y nos comunique el amor; suplicamos
fervorosamente que aquel mismo amor que impulsó a Cristo a dejarse crucificar
por nosotros sea infundido por el Espíritu Santo en nuestros propios corazones,
con objeto de que consideremos al mundo como crucificado para nosotros, y
nosotros sepamos vivir crucificados para el mundo; así, imitando la muerte de nuestro
Señor, como Cristo murió al pecado de una vez para siempre, y su vivir es un
vivir para Dios, también nosotros andemos en una vida nueva, y, llenos de
caridad, muertos para el pecado vivamos para Dios.
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo
que se nos ha dado, y la participación del cuerpo y sangre de Cristo, cuando
comemos el pan y bebemos el cáliz, nos lo recuerda, insinuándonos, con ello,
que también nosotros debemos morir al mundo y tener nuestra vida escondida con
la de Cristo en Dios, crucificando nuestra carne con sus concupiscencias y
pecados.
Debemos decir, pues, que todos los fieles que aman a Dios y a su prójimo,
aunque no lleguen a beber el cáliz de una muerte corporal, deben beber, sin
embargo, el cáliz del amor del Señor, embriagados con el cual, mortificarán sus
miembros en la tierra y, revestidos de nuestro Señor Jesucristo, no se
entregarán ya a los deseos y placeres de la carne ni vivirán dedicados a los
bienes visibles, sino a los invisibles. De este modo, beberán el cáliz del
Señor y alimentarán con él la caridad, sin la cual, aunque haya quien entregue
su propio cuerpo a las llamas, de nada le aprovechará. En cambio, cuando poseemos
el don de esta caridad, llegamos a convertirnos realmente en aquello mismo que
sacramentalmente celebramos en nuestro sacrificio.
Responsorio Sal 87, 2-3; I-s 26, 8
R. Señor, Dios mío,
de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia; * llegue hasta ti mi
súplica.
V. Ansío tu nombre y tu recuerdo.
R. Llegue hasta ti mi súplica.
*Lecturas del Lunes de la Semana 28 del Tiempo Ordinario*
Lunes, 11 de octubre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (11,29-32)*
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a
decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no
se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los
habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se
levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la
tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que
Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y
harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de
Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo.
PRECES
Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian,
acudamos a él diciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;
continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.
Tú que con el Padre sigues actuando siempre en el mundo,
renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.
Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos
para que podamos contemplar hoy tus maravillas.
Ya que nos llamas hoy a tu servicio,
haz que seamos buenos administradores de tu multiforme gracia en favor de
nuestros hermanos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de
la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio, concédenos hoy que, con tu
ayuda, trabajemos sin desfallecer para tu gloria y para el bien de nuestro
prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*San Juan
XXIII*
Angelo Giuseppe
Roncalli nació en Lombardía (Italia) el 25 de noviembre de 1881. Fue el cuarto
hijo de un total de catorce del matrimonio formado por Giovanni Battista
Roncalli (1854–1935) y Marianna Giulia Mazzolla (1854–1939) quienes trabajaban
como aparceros. El ambiente religioso de su familia y la vida parroquial bajo
la guía del padre Francesco Rebuzzini, le proporcionaron a Angelo formación
cristiana.Ingresó en el seminario de Bérgamo en 1892. En 1896 fue admitido en
la Orden Franciscana Seglar por el director espiritual del Seminario de Bérgamo
, el Padre Luigi Isacchi. Hizo una profesión de esa Regla de vida el 23 de mayo
de 1897. De 1901 a 1905 fue alumno en el Pontificio Seminario Romano. El 10 de
agosto de 1904 fue ordenado sacerdote en la Basílica de Santa María de Monte
Santo, en la Piazza del Popolo. En 1905, fue nombrado secretario del Obispo de
Bérgamo, Giacomo Radini Tedeschi, y en el año siguiente fue el encargado de la
enseñanza de Historia y Patrología en el seminario de Bérgamo. Ocupó estos
puestos hasta la muerte de «su» obispo, como siempre recordaría a Radini
Tedeschi, acaecida en 1914.
El 12 de enero de 1953 el papa Pío XII lo crea Cardenal presbítero
con el título de Santa Prisca, siendo designado tres días después como
patriarca de Venecia.
Como patriarca de Venecia, solía navegar por los canales de la
ciudad sin la vestimenta de cardenal, y detenerse para hablar con los
gondoleros, las prostitutas y menesterosos, quienes le contaban sus problemas.
Su forma de ejercicio del poder se caracterizó por el servicio y el perdón.
Era patriarca de Venecia. Supo que uno de sus sacerdotes llevaba
una vida turbia y que frecuentaba un lugar poco digno para un eclesiástico.
Pudo suspenderle en sus funciones; pudo aplastarle con su poder; pudo ejercer
toda la fuerza de su autoridad. Pero ¿qué hizo? Lo esperó un día en el lugar
que solía frecuentar. El sacerdote palidece. El Patriarca lo toma del brazo y
con naturalidad le pide que le acompañe al palacio. Y una vez en su despacho se
arrodilla ante el sacerdote caído y le pide: «Por favor, confiéseme». Y lo hace
con toda humildad y naturalidad.
El sacerdote lo absuelve y el patriarca abrazándolo le dice: «Hijo
mío, me gustaría que reflexionases acerca del don maravilloso que Dios te ha
dado de perdonar los pecados a los hombres, incluso a tu mismo arzobispo. Que
esto te anime a evitar lo más posible el pecado en tu misma vida y como
gratitud a Cristo».
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: YA NO TEMO, SEÑOR, LA TRISTEZA
Ya no temo, Señor, la tristeza,
ya no temo, Señor, la soledad;
porque eres, Señor, mi alegría,
tengo siempre tu amistad.
Ya no temo, Señor, a la noche,
ya no temo, Señor, la oscuridad;
porque brilla tu luz en las sombras,
ya no hay noche, tú eres luz.
Ya no temo, Señor, los fracasos,
ya no temo, Señor, la ingratitud;
porque el triunfo, Señor, en la vida,
tú lo tienes, tú lo das.
Ya no temo, Señor, los abismos,
ya no temo, Señor, la inmensidad;
porque eres, Señor, el camino
y la vida, la verdad. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Salmo 135 I - HIMNO A DIOS POR LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN Y DEL
ÉXODO.
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Dios de los dioses:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Señor de los señores:
porque es eterna su misericordia.
Sólo él hizo grandes maravillas:
porque es eterna su misericordia.
Él hizo sabiamente los cielos:
porque es eterna su misericordia.
El afianzó sobre las aguas la tierra:
porque es eterna su misericordia.
Él hizo lumbreras gigantes:
porque es eterna su misericordia.
El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
La luna que gobierna la noche:
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Ant 2. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.
Salmo 135 II
El hirió a Egipto en sus primogénitos:
porque es eterna su misericordia.
Y sacó a Israel de aquel país:
porque es eterna su misericordia.
Con mano poderosa, con brazo extendido:
porque es eterna su misericordia.
Él dividió en dos partes el mar Rojo:
porque es eterna su misericordia.
Y condujo por en medio a Israel:
porque es eterna su misericordia.
Arrojó en el mar Rojo al Faraón:
porque es eterna su misericordia.
Guió por el desierto a su pueblo:
porque es eterna su misericordia.
Él hirió a reyes famosos:
porque es eterna su misericordia.
Dio muerte a reyes poderosos:
porque es eterna su misericordia.
A Sijón, rey de los amorreos:
porque es eterna su misericordia.
Y a Hog, rey de Basán:
porque es eterna su misericordia.
Les dio su tierra en heredad:
porque es eterna su misericordia.
En heredad a Israel, su siervo:
porque es eterna su misericordia.
En nuestra humillación se acordó de nosotros:
porque es eterna su misericordia.
Y nos libró de nuestros opresores:
porque es eterna su misericordia.
Él da alimento a todo viviente:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Dios del cielo:
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.
Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por
cabeza, cuando llegase el momento culminante.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por
cabeza, cuando llegase el momento culminante.
LECTURA BREVE 1Ts 3, 12-13
Que el Señor os haga aumentar y rebosar en amor de unos con otros y con todos,
así como os amamos nosotros, para que conservéis vuestros corazones intachables
en santidad ante Dios, Padre nuestro, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con
todos sus santos.
RESPONSORIO BREVE
V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
PRECES
Llenos de confianza en el Señor Jesús que no abandona nunca a los
que se acogen a él, invoquémosle diciendo:
Escúchanos, Señor, Dios nuestro.
Señor Jesucristo, tú eres nuestra luz; ilumina a tu Iglesia
para que proclame a todas las naciones el gran misterio de piedad manifestado
en tu encarnación.
Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia,
y haz que con su palabra y su ejemplo edifiquen tu pueblo santo.
Tú que, por tu sangre, pacificaste el mundo,
aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra.
Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio,
para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas,
para que sean contados entre tus elegidos.
Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de
Dios:
Padre nuestro...
ORACION
Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque el día ya se acaba; sé
nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra
esperanza; así nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en
las Escrituras y en la fracción del pan. Tú que vives y reinas con el Padre en
la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.