Musica Para el Alma
miércoles, 11 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 18,21-19,1 CICLO B
*Lecturas del Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 12 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1)*
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me
ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces
siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que
quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le
presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el
señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus
posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba
diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo
lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al
salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien
denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me
debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo
metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo
ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo
sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda
aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener
compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor,
indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo
hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su
hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de
Judea, al otro lado del Jordán.
Palabra del Señor
(«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta
veces siete»).
*Mis ofensas, están en decir “No” a lo que el Señor
dice que “Si”. Que me gusta a mí, que si una persona me hecho algo, y me pide
perdón, yo lo perdono con “La Condición” de que debe pagar un precio por la
ofensa que me hizo. Tú dijiste una mentira de mí, te perdono, pero tienes que
decir a todos que tú hablaste mentira de mí, que eres irresponsable. Es por eso
por lo que el Señor quiere poner mis límites en su abundancia, revestir todo mí
ser dentro de su manto de compasión. El Señor está tratando de una manera
muy especial de hacerme entender que él no tiene ningún libro donde va anotando
todos mis embarre y mis ofensas él de manera especial siempre usa de
misericordia conmigo*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 12. JUANA FRANCISCA DE CHANTAL
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Juana Francisca de Chantal, Santa Memoria Litúrgica*
12 de agosto
TIEMPO
ORDINARIO
JUEVES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos al Señor, porque él es nuestro Dios.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos al Señor, porque él es nuestro Dios.
Himno: SEÑOR, CUANDO FLORECE UN NUEVO DÍA.
Señor, cuando florece un nuevo día
en el jardín del tiempo,
no dejes que la espina del pecado
vierta en él su veneno.
El trabajo del hombre rompe el surco
en el campo moreno;
en frutos de bondad y de justicia
convierte sus deseos.
Alivia sus dolores con la hartura
de tu propio alimento;
y que vuelvan al fuego de tu casa
cansados y contentos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Salmo 86 - HIMNO A JERUSALÉN, MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí.»
Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.»
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Ant 2. El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.
Cántico: EL BUEN PASTOR ES EL DIOS ALTISIMO Y SAPIENTÍSIMO - Is 40,
10-17
Mirad, el Señor Dios llega con poder,
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
su brazo lo reúne,
toma en brazos los corderos
y hace recostar a las madres.
¿Quién ha medido a puñados el mar
o mensurado a palmos el cielo,
o a cuartillos el polvo de la tierra?
¿Quién ha pesado en la balanza los montes
y en la báscula las colinas?
¿Quién ha medido el aliento del Señor?
¿Quién le ha sugerido su proyecto?
¿Con quién se aconsejó para entenderlo,
para que le enseñara el camino exacto,
para que le enseñara el saber
y le sugiriese el método inteligente?
Mirad, las naciones son gotas de un cubo
y valen lo que el polvillo de balanza.
Mirad, las islas pesan lo que un grano,
el Líbano no basta para leña,
sus fieras no bastan para el holocausto.
En su presencia, las naciones todas,
como si no existieran,
son ante él como nada y vacío.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor llega con poder, y su recompensa lo precede.
Ant 3. Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus
pies.
Salmo 98 - SANTO ES EL SEÑOR, NUESTRO DIOS.
El Señor reina, tiemblen las naciones;
sentado sobre querubines, vacile la tierra.
El Señor es grande en Sión,
encumbrado sobre todos los pueblos.
Reconozcan tu nombre, grande y terrible:
Él es santo.
Reinas con poder y amas la justicia,
tú has establecido la rectitud;
tú administras la justicia y el derecho,
tú actúas en Jacob.
Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo.
Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía.
Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio.
Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón
y un Dios vengador de sus maldades.
Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.
LECTURA BREVE 1Pe 4, 10-11
Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás,
como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que toma la
palabra que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio que lo haga en
virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por
medio de Jesucristo, Señor nuestro, cuya es la gloria y el imperio por los
siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.
R. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.
V. Guardaré tus leyes.
R. Respóndeme, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.
V. En ti,
Señor, está la fuente viva.
R. Y tu luz nos hace ver la luz.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de los Reyes 9, 1-16. 21b-27
UN DISCÍPULO DE ELISEO UNGE A JEHÚ COMO REY DE ISRAEL
En aquellos días, el profeta Elíseo llamó a uno de la comunidad de profetas y
le ordenó:
«Átate el cinturón, coge en la mano esta aceitera y vete a Ramot de Galaad.
Cuando llegues, busca a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí; entras, lo haces
salir de entre sus camaradas y lo llevas a una habitación aparte. Coge la
aceitera y derrámasela sobre la cabeza diciendo: "Así dice el Señor: te
unjo rey de Israel." Luego, abres la puerta y escapas sin más.»
El joven profeta marchó a Ramot de Galaad. Al llegar, encontró a los generales
del ejército reunidos, y dijo:
«Te traigo un mensaje, mi general.»
Jehú preguntó:
«¿Para quién de nosotros?»
Respondió:
«Para ti, mi general.»
Jehú se levantó y entró en la casa. El profeta le derramó el aceite sobre la
cabeza y le dijo:
«Así dice el Señor, Dios de Israel: "Te unjo rey de Israel, el pueblo del
Señor. Derrotarás a la dinastía de Ajab, tu señor; en Jezabel, vengaré la
sangre de mis siervos los profetas, la sangre de los siervos del Señor;
perecerá toda la casa de Ajab; extirparé de Israel a todos los hombres de Ajab,
a todos los hombres, esclavos o libres. Trataré a la casa de Ajab como a la de
Jeroboam, hijo de Nabat, y como a la de Basá, hijo de Ajías. Y a Jezabel la
comerán los perros en el campo de Yizreel, y nadie le dará sepultura."»
Luego, abrió la puerta y escapó. Jehú salió a reunirse con los oficiales de su
señor. Le preguntaron:
«¿Buenas noticias? ¿A qué ha venido a verte ese loco?» Les respondió:
«Ya conocéis a ese hombre y lo que anda hablando entre dientes.»
Le dijeron:
«¡Cuentos! Explícate.»
Jehú, entonces, les dijo:
«Me ha dicho a la letra: "Así dice el Señor: Te unjo rey de Israel."»
Inmediatamente, cogió cada uno su manto y lo echó a los pies de Jehú sobre los
escalones. Tocaron la trompa y aclamaron:
«¡Jehú es rey!»
Entonces, Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí, organizó una conspiración
contra Jorán, de esta manera: Jorán estaba con todo el ejército israelita,
defendiendo Ranot de Galaad contra Jazael, rey de Siria, pero se había vuelto a
Yizreel, para curarse las heridas recibidas de los sirios en la guerra contra
Jazael de Siria. Jehú dijo:
«Si os parece bien, que no salga nadie de la ciudad a llevar la noticia a
Yizreel.»
Montó y marchó a Yizreel, donde estaba Jorán en cama. Ocozías de Judá había ido
a hacerle una visita. Jorán de Israel y Ocozías de Judá salieron, cada uno en
su carro, al encuentro de Jehú. Lo alcanzaron junto a la heredad de Nabot, el
de Yizreel. Jorán, al ver a Jehú, preguntó:
«¿Buenas noticias, Jehú?»
Jehú respondió:
«¿Cómo va a haber buenas noticias mientras Jezabel, tu madre, siga con sus
ídolos y brujerías?»
Jorán volvió grupas para escapar, diciendo a Ocozías: «¡Traición, Ocozías! »
Pero Jehú ya había tensado el arco, y asaeteó a Jorán por la espalda. La flecha
le atravesó el corazón, y Jorán se dobló sobre el carro. Jehú ordenó a su
asistente, Bidcar:
«Cógelo y tíralo a la heredad de Nabot, el de Yizreel; porque recuerda que
cuando tú y yo cabalgábamos juntos siguiendo a su padre, Ajab, el Señor
pronunció contra él este oráculo: "Ayer vi la sangre de Nabot y de sus
hijos —oráculo del Señor—. Juro que en la misma heredad te daré tu merecido
—oráculo del Señor—." Así que, cógelo y tíralo a la heredad de Nabot, como
dijo el Señor.»
Al ver esto, Ocozías de Judá tiró por el camino de Casalhuerto. Pero Jehú lo
persiguió diciendo:
«¡También a él!»
Lo hirieron en su carro, por la cuesta de Gur, cerca de Yiblán. Pero logró huir
a Meguidó, y allí murió.
RESPONSORIO 2R 9, 13. 12; Lc 19, 36. 38
R. Cogió cada uno su manto y lo echó a los pies de Jehú. Tocaron la
trompa y aclamaron: « ¡Jehú es rey!» * Así dice el Señor:
«Te unjo rey de Israel.»
V. Al paso de Jesús, la gente iba tendiendo sus mantos en el camino;
y exclamaban: «Bendito el Rey que viene en nombre del Señor.»
R. Así dice el Señor: «Te unjo rey de Israel.»
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de san Gregorio de Nisa, obispo, Sobre el perfecto
modelo del cristiano
(PG 46, 259-262)
TENEMOS A CRISTO, QUE ES NUESTRA PAZ Y NUESTRA LUZ
Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa. Teniendo en
cuenta que Cristo es la paz, mostraremos la autenticidad de nuestro nombre de
cristianos si, con nuestra manera de vivir, ponemos de manifiesto la paz que
reside en nosotros y que es el mismo Cristo. Él ha dado muerte a la enemistad,
como dice el Apóstol. No permitamos, pues, de ningún modo que esta enemistad
reviva en nosotros, antes demostremos que está del todo muerta. Dios, por
nuestra salvación, le dio muerte de una manera admirable; ahora que yace bien
muerta, no seamos nosotros quienes la resucitemos en perjuicio de nuestras
almas, con nuestras iras y deseos de venganza.
Ya que tenemos a Cristo, que es la paz, nosotros también matemos la enemistad,
de manera que nuestra vida sea una prolongación de la de Cristo, tal como lo
conocemos por la fe. Del mismo modo que él, derribando la barrera de
separación, de los dos pueblos creó en su persona un solo hombre, estableciendo
la paz, así también nosotros atraigámonos la voluntad no sólo de los que nos
atacan desde fuera, sino también de los que entre nosotros promueven
sediciones, de modo que cese ya en nosotros esta oposición entre las tendencias
de la carne y del espíritu, contrarias entre sí; procuremos, por el contrario,
someter a la ley divina la prudencia de nuestra carne, y así, superada esta
dualidad que hay en cada uno de nosotros, esforcémonos en reedificarnos a
nosotros mismos, de manera que formemos un solo hombre, y tengamos paz en
nosotros mismos.
La paz se define como la concordia entre las partes disidentes. Por esto,
cuando cesa en nosotros esta guerra interna, propia de nuestra naturaleza, y
conseguimos la paz, nos convertimos nosotros mismos en paz, y así demostramos
en nuestra persona la veracidad y propiedad de este apelativo de Cristo.
Además, considerando que Cristo es la luz verdadera sin mezcla posible de error
alguno, nos damos cuenta de que también nuestra vida ha de estar iluminada con
los rayos de la luz verdadera. Los rayos del sol de justicia son las virtudes
que de él emanan para iluminarnos, para que nos desnudemos de las obras de las
tinieblas y andemos como en pleno día, con dignidad, y apartando de nosotros
las ignominias que se cometen a escondidas y obrando en todo a plena luz, nos
convirtamos también nosotros en luz y, según es propio de la luz, iluminemos a
los demás con nuestras obras.
Y si tenemos en cuenta que Cristo es nuestra santificación, nos abstendremos de
toda obra y pensamiento malo e impuro, con lo cual demostraremos que llevamos
con sinceridad su mismo nombre, mostrando la eficacia de esta santificación no
con palabras, sino con los actos de nuestra vida.
RESPONSORIO Lc 1, 78. 79
R. Nos visitará el sol que nace de lo alto, * para
guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
V. Para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.
R. Para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
*Lecturas del Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 12 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1)*
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me
ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces
siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que
quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron
uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó
que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que
pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima
de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el
empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y,
agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El
compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia
conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel
hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados
y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y
le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo
pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve
compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta
que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si
cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de
Judea, al otro lado del Jordán.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sirvamos al Señor con santidad y nos librará de la mano de
nuestros enemigos.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sirvamos al Señor con santidad y nos librará de la mano de
nuestros enemigos.
PRECES
Demos gracias al Señor, que guía y alimenta con amor a su pueblo,
y digámosle:
Te glorificamos por siempre, Señor.
Señor, rey del universo, te alabamos por el amor que nos tienes,
porque de manera admirable nos creaste y más admirablemente aún nos redimiste.
Al comenzar este nuevo día, pon en nuestros corazones el anhelo de servirte,
para que te glorifiquemos en todos nuestros pensamientos y acciones.
Purifica nuestros corazones de todo mal deseo,
y haz que estemos siempre atentos a tu voluntad.
Danos un corazón abierto a las necesidades de nuestros hermanos,
para que a nadie falte la ayuda de nuestro amor.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acudamos ahora a nuestro Padre celestial, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno: a los pueblos que viven en tiniebla y
en sombra de muerte, ilumínalos con tu luz, ya que con ella nos ha visitado el
sol que nace de lo alto, Jesucristo, nuestro Señor. Él, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Juana Francisca de Chantal, Santa Memoria Litúrgica*
12 de
agosto
Viuda y Fundadora
Martirologio Romano: Santa
Juana Francisca Frémiot de Chantal, religiosa, que siendo primero madre de
familia, tuvo como fruto de su cristiano matrimonio seis hijos, a los que educó
piadosamente, y muerto su esposo, bajo la dirección de san Francisco de Sales
abrazó con decisión el camino de la perfección y realizó obras de caridad, en
especial para con los pobres y enfermos. Dio comienzo a la Orden de la
Visitación de santa María, que dirigió también prudentemente, y su muerte tuvo
lugar en Moulins, junto al Aller, cerca de Nevers, en Francia, el día trece de
diciembre (1641).
Breve Biografía
Santa Juana Francisca Fremiot nació en Dijon, Francia, el 23 de enero, de 1572,
nueve años después de finalizado el Concilio de Trento. De esta manera, estaba
destinada a ser uno de los grandes santos que el Señor levantó para defender y
renovar a la Iglesia después del caos causado por la división de los
protestantes. Santa Juana fue contemporánea de S. Carlos Borromeo de Italia, de
Sta. Teresa de Ávila y S. Juan de la Cruz de España, de S. Juan Eudes y de sus
compatriotas, el Cardenal de Berulle, el Padre Olier y sus dos renombrados
directores espirituales, San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. En el
mundo secular, fue contemporánea de Catalina de Medici, del Rey Luis XIII,
Richelieu, Mary Stuart, la Reina Isabel y Shakespeare. Murió en Moulins el 13
de diciembre, de 1641.
Su madre murió cuando tenía tan solo dieciocho meses de vida. Su padre, hombre
distinguido, de recia personalidad y una gran fe, se convirtió así en la mayor
influencia de su niñez. A los veintiún años se casó con el Barón Christophe de
Rabutin-Chantal, de quien tuvo seis hijos. Dos de ellos murieron en la temprana
niñez. Un varón y tres niñas sobrevivieron. Tras siete años de matrimonio
ideal, su esposo murió en un accidente de cacería. Ella educó a sus hijos cristianamente.
En el otoño de 1602, el suegro de Juana la forzó a vivir en su castillo de
Monthelon, amenazándola con desheredar a sus hijos si se rehusaba. Ella pasó
unos siete años bajo su errática y dominante custodia, aguantando malos tratos
y humillaciones. En 1604, en una visita a su padre, conoció a San Francisco de
Sales. Con esto comenzó un nuevo capítulo en su vida.
Bajo la brillante dirección espiritual de San Francisco de Sales, nuestra Santa
creció en sabiduría espiritual y auténtica santidad. Trabajando juntos,
fundaron la Orden de la Visitación de Annecy en 1610. Su plan al principio fue
el de establecer un instituto religioso muy práctico algo similar al de las
Hijas de la Caridad, de S. V. de Paúl. No obstante, bajo el consejo enérgico e
incluso imperativo del Cardenal de Marquemont de Lyons, los santos se vieron
obligados a renunciar al cuidado de los enfermos, de los pobres y de los presos
y otros apostolados para establecer una vida de claustro riguroso. El título
oficial de la Orden fue la Visitación de Santa María.
Sabemos que cuando la Santa, bajo la guía espiritual de S. Francisco de Sales,
tomó la decisión de dedicarse por completo a Dios y a la vida religiosa,
repartió sus joyas valiosas y sus pertenencias entre sus allegados y seres queridos
con abandono amoroso. De allí en adelante, estos preciosos regalos se
conocieron como "las Joyas de nuestra Santa." Gracias a Dios que ella
dejó para la posteridad joyas aún más preciosas de sabiduría espiritual y
edificación religiosa.
A diferencia de Sta. Teresa de Ávila y de otros santos, Juana no escribió sus
exhortaciones, conferencias e instrucciones, sino que fueron anotadas y
entregadas a la posteridad gracias a muchas monjas fieles y admiradoras de su
Orden.
Uno de los factores providenciales en la vida de Sta. Juana fue el hecho de que
su vida espiritual fuera dirigida por dos de los más grandes santos todas las
épocas, S. Francisco de Sales y S. Vicente de Paúl. Todos los escritos de la
Santa revelan la inspiración del Espíritu Santo y de estos grandiosos hombres.
Ellos, a su vez, deben haberla guiado a los escritos de otros grandes santos,
ya que vemos que ella les indicaba a sus Maestras de Novicias que se aseguraran
de que los escritos de Sta. Teresa de Ávila se leyeran y estudiaran en los
Noviciados de la Orden.
Santa Juana fue una auténtica contemplativa. Al igual que Sta. Brígida de
Suecia y otros místicos, era una persona muy activa, llena de múltiples
proyectos para la gloria de Dios y la santificación de las almas. Estableció no
menos de ochenta y seis casas de la Orden. Se estima que escribió no menos de
once mil cartas, que son verdaderas gemas de profunda espiritualidad. Más de
dos mil de éstas se conservan todavía. La fundación de tantas casas en tan
pocos años, la forzó a viajar mucho, cuando los viajes eran un verdadero
trabajo.
Sta. Juana le escribió muchas cartas a S. Francisco de Sales, en búsqueda de
guía espiritual. Desafortunadamente, después de la muerte de S. Francisco la
mayoría de las cartas le fueron devueltas a Sta. Juana por uno de los miembros
de la familia de Sales. Como era de esperarse, ella las destruyó, a causa de su
naturaleza personal sagrada. De este modo, el mundo quedó privado de lo que
pudo haber sido una de las mejores colecciones de escritos espirituales de esta
naturaleza.
El 13 de diciembre recordamos su ingreso al reino de los cielos,
pero su fiesta fue asignada para el 12 de agosto.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ENFRÍA, SEÑOR, MI BOCA
Enfría, Señor, mi boca;
Señor, reduce mi brasa;
dame, como te lo pido,
concordia de cuerpo y alma.
Frente al perverso oleaje,
ponme costado de gracia;
dame, como te demando,
concordia de cuerpo y alma.
Señor, mitiga mi angustia;
remite, Señor, mi ansia;
dame, como te la clamo,
concordia de cuerpo y alma.
No dejes que los sentidos
me rindan en la batalla;
Señor, Señor, no me niegues
concordia de cuerpo y alma. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.
Salmo 131 I - PROMESAS A LA CASA DE DAVID.
Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:
«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»
Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.
Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.
Ant 2. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.
Salmo 131 II.
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.
Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.
Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.
Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.
Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos
le servirán.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos
le servirán.
LECTURA BREVE 1Pe 3, 8-9
Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal,
con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al
contrario, responded con una bendición, porque vuestra vocación mira a esto: a
heredar una bendición.
RESPONSORIO BREVE
V. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
V. Nos sació con miel silvestre.
R. Con flor de harina.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los
humildes.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los
humildes.
PRECES
Invoquemos a Cristo, pastor, protector y ayuda de su pueblo,
diciendo:
Señor, refugio nuestro, escúchanos.
Bendito seas, Señor, que nos has llamado a tu santa Iglesia;
haz que seamos fieles a esta dignación de tu amor.
Tú que has encomendado al Papa Francisco la preocupación por todas las
Iglesias,
concédele una fe inquebrantable, una esperanza viva y una caridad solícita.
Da a los pecadores la conversión, a los que caen, fortaleza,
y concede a todos la penitencia y la salvación.
Tú que quisiste habitar en un país extranjero,
acuérdate de los que viven lejos de su familia y de su patria.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
A todos los difuntos que esperaron en ti,
concédeles el descanso eterno.
Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con plena confianza a Dios
nuestro Padre:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso, te damos gracias por el día que termina e
imploramos tu clemencia para que nos perdones benignamente todas las faltas
que, por la fragilidad de la condición humana, en él hayamos cometido. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL JUEVES 12 DE AGOSTO 2021
*Lecturas del Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 12 de agosto de 2021
Primera lectura
Lectura del
libro de Josué (3,7-10a.11.13-17):
En aquellos días, el Señor dijo a Josué: «Hoy empezaré a
engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con
Moisés. Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza que cuando
lleguen a la orilla se detengan en el Jordán.»
Josué dijo a los israelitas: «Acercaos aquí a escuchar las palabras del Señor,
vuestro Dios. Así conoceréis que un Dios vivo está en medio de vosotros, y que
va a expulsar ante vosotros a los cananeos. Mirad, el arca de la alianza del
Dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros. Y cuando los
pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del Dueño de toda la
tierra pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: el agua que viene
de arriba se detendrá formando un embalse.»
Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que
llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. Y, al llegar al
Jordán, en cuanto mojaron los pies en el agua –el Jordán va hasta los bordes
todo el tiempo de la siega–, el agua que venía de arriba se detuvo, creció
formando un embalse que llegaba muy lejos, hasta Adam, un pueblo cerca de
Sartán, y el agua que bajaba al mar del desierto, al mar Muerto, se cortó del
todo. La gente pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la
alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes en medio del Jordán,
mientras Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que acabaron de pasar
todos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 113A,1-2.3-4.5-6
R/. Aleluya
Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio. R/.
El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos. R/.
¿Qué te pasa, mar, que huyes,
a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos? R/.
*Lecturas del Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 12 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1)*
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me
ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces
siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que
quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le
presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el
señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus
posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba
diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo
lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al
salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien
denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me
debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo
metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo
ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo
sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda
aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener
compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor,
indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo
hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su
hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de
Judea, al otro lado del Jordán.
Palabra del Señor
(«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta
veces siete»).
*Mis ofensas, están en decir “No” a lo que el Señor
dice que “Si”. Que me gusta a mí, que si una persona me hecho algo, y me pide
perdón, yo lo perdono con “La Condición” de que debe pagar un precio por la
ofensa que me hizo. Tú dijiste una mentira de mí, te perdono, pero tienes que
decir a todos que tú hablaste mentira de mí, que eres irresponsable. Es por eso
por lo que el Señor quiere poner mis límites en su abundancia, revestir todo mí
ser dentro de su manto de compasión. El Señor está tratando de una manera
muy especial de hacerme entender que él no tiene ningún libro donde va anotando
todos mis embarre y mis ofensas él de manera especial siempre usa de
misericordia conmigo*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
martes, 10 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 18,15-20 CICLO B
*Lecturas del Miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a
solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por
boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si
no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un
publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el
cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os
aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están
reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
(Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los
dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano)
*El Señor de una manera muy sutil les dice a mis
hermanos aquellos que me quieren, que no tenga miedo en corregirme y decirme la
verdad, porque ellos están autorizado por el Señor, para buscar mi bien. La
buena noticia para mi es que cuando alguna persona, un amigo o un hermano viene
a corregirme debe traer dentro de su corazón: primero amor por mí, segundo
tiene que estar en oración por mí, para que deje de hacer lo que está mal
delante de los ojos del Señor*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VÍSPERAS DEL MIÉRCOLES 11. SANTA CLARA DE ASÍS
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Santa Clara de Asís, Virgen, Fundadora de la Segunda Orden (Fiesta)*
11 de agosto de 2021
TIEMPO
ORDINARIO
MIÉRCOLES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Himno: DETENTE, AURORA DE ESTE NUEVO DÍA.
¡Detente, aurora de este nuevo día,
refleja en mis pupilas tu paisaje!
Mensajera de amor, es tu equipaje
la hermosura hecha luz y profecía.
¡Detente, aurora, dulce epifanía,
rostro de Dios, qué bello es tu mensaje!
Queme tu amor mi amor que va de viaje
en lucha, y en trabajo y alegría.
Avanzamos, corremos fatigados,
mañana tras mañana enfebrecidos
por la carga de todos los pecados.
Arrópanos, Señor, con la esperanza;
endereza, Señor, los pies perdidos,
y recibe esta aurora de alabanza. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Salmo 85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;
porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.
En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.
Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.»
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.
Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.
Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.
Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.
Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Ant 2. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.
Cántico: DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA Is 33, 13-16
Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.
Temen en Sión los pecadores,
y un temblor se apodera de los perversos:
«¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?».
El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehúsa el lucro de la opresión;
el que sacude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.
Ant 3. Aclamad al Rey y Señor.
Salmo 97 - EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad:
tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.
Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclamad al Rey y Señor.
LECTURA BREVE Jb 1, 21; 2, 10b
Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo
dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor. Si aceptamos de
Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?
RESPONSORIO BREVE
V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Dame vida con tu palabra.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
Primera Lectura
Del segundo libro de los Reyes 6, 24-25. 32-7, 16
SAMARÍA ES LIBRADA MILAGROSAMENTE DEL ASEDIO
En aquellos días, Benadad, rey de Siria, movilizó todo su ejército y cercó
Samaría. Hubo un hambre terrible en Samaría. El asedio fue tan duro, que un
asno llegó a valer ochenta pesos de plata, y un cuartillo de algarroba cinco
pesos de plata.
Eliseo estaba sentado en su casa con los ancianos. El rey le envió un
mensajero, pero antes de que llegara, dijo Eliseo a los ancianos: «¡Vais a ver
cómo ese asesino ha mandado uno a cortarme la cabeza! Mirad, cuando llegue,
atrancad la puerta y no lo dejéis pasar; detrás de él se oyen las pisadas de su
señor.»
Todavía estaba hablando, cuando apareció el rey, que bajó hacia él y le dijo: «Esta
desgracia nos la manda el Señor. ¿Qué puedo esperar de él?»
Eliseo respondió: «Oye la palabra del Señor. Así dice el Señor: “Mañana a estas
horas una fanega de flor de harina valdrá un real, y dos fanegas de cebada un
real, en el mercado de Samaría.”»
El valido del rey, que ofrecía su brazo al soberano, le replicó:
«Suponiendo que el Señor abriese las compuertas del cielo, ¿se cumpliría esa
profecía?»
Eliseo le respondió: «¡Lo verás con tus ojos, pero no lo comerás!»
Junto a la entrada de la ciudad había cuatro hombres leprosos. Y se dijeron: «¿Qué
hacemos aquí esperando la muerte? Si nos decidimos a entrar en la ciudad, moriremos
dentro, porque aprieta el hambre; y, si nos quedamos aquí, moriremos lo mismo.
¡Venga, vamos a pasarnos a los sirios!
Si nos dejan con vida, viviremos; y, si nos matan, nos mataron.»
Al oscurecer se pusieron en camino hacia el campamento sirio. Llegaron a las avanzadas
del campamento, y allí no había nadie. Es que el Señor había hecho oír al ejército
sirio un fragor de carros y caballos, el fragor de un ejército poderoso, y se
habían dicho unos a otros: «El rey de Israel ha pagado a los reyes hititas y a
los egipcios para atacarnos.» Y así, al oscurecer, abandonando tiendas, caballos,
burros y el campamento tal como estaba, emprendieron la fuga para salvar la vida.
Los leprosos llegaron a las avanzadas del campamento; entraron en una tienda, comieron
y bebieron, se llevaron plata, oro y ropa, y fueron a esconderlo. Luego volvieron,
entraron en otra tienda, se llevaron más cosas de allí y fueron a esconderlas.
Pero comentaron: «Estamos haciendo algo que no está bien. Hoy es un día de
alegría. Si nos callamos y esperamos a que amanezca, resultaremos culpables.
¡Venga! Vamos al palacio a avisar.»
Al llegar, llamaron a los centinelas de la ciudad y les informaron:
«Hemos ido al campamento sirio, y allí no hay nadie ni se oye a nadie; sólo
caballos atados, burros atados y las tiendas tal como estaban.»
Los centinelas gritaron, transmitiendo la noticia al interior del palacio. El
rey se levantó de noche y comentó con sus ministros: «Voy a deciros lo que nos
han organizado los sirios: como saben que pasamos hambre se han ido del
campamento a esconderse en descampado, pensando que cuando salgamos nos cogerán
vivos y entrarán en la ciudad.»
Entonces uno de los ministros propuso: «Que cojan cinco caballos de los que
quedan en la ciudad, y los mandamos a ver qué pasa; total, si se salvan, serán
como la tropa que todavía vive; si mueren, serán como los que ya han muerto.»
Eligieron dos jinetes, y el rey les mandó seguir al ejército sirio,
encargándoles: «Id a ver qué pasa.»
Ellos los siguieron hasta el Jordán: todo el camino estaba sembrado de ropa y
material abandonado por los sirios al huir a toda prisa. Volvieron a informar
al rey.
Y entonces toda la gente salió a saquear el campamento sirio. Y una fanega de
flor de harina se pagó a un real, y dos de cebada a un real, como había dicho
el Señor.
Responsorio Cf. 2R 7, 2; cf. Mc 11,
23
R. El valido del rey replicó a Eliseo: «¿Se cumplirá esa
profecía?» Le respondió: * «Lo verás con tus ojos.»
V. Si alguno pide algo en la oración y, sin dudar en su
corazón, cree que ha de suceder lo que dice, yo os aseguro que eso sucederá.
R. Lo verás con tus ojos.
Segunda Lectura
De los comentarios de san Agustín, obispo, sobre los salmos
(Salmo 47, 7: CCL 38, 543-545)
VAMOS A SUBIR AL MONTE DEL SEÑOR
Lo que habíamos oído lo hemos visto. ¡Oh bienaventurada Iglesia!
En un tiempo oíste, en otro viste. Oíste en tiempo de las promesas, viste en el
tiempo de su realización; oíste en el tiempo de las profecías, viste en el
tiempo del Evangelio. En efecto, todo lo que ahora se cumple había sido antes
profetizado. Levanta, pues, tus ojos y esparce tu mirada por todo el mundo;
contempla la heredad del Señor difundida ya hasta los confines del orbe; ve
cómo se ha cumplido ya aquella predicción: Que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. Y aquella otra: Elévate sobre el cielo, Dios
mío; y llene la tierra tu gloria. Mira a aquel cuyas manos y pies fueron
traspasados por los clavos, cuyos huesos pudieron contarse cuando pendía en la
cruz, cuyas vestiduras fueron sorteadas; mira cómo reina ahora el mismo que
ellos vieron pendiente de la cruz. Ve cómo se cumplen aquellas palabras: Lo
recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia
se postrarán las familias de los pueblos. Y, viendo esto, exclama lleno de
gozo: Lo que habíamos oído lo hemos visto.
Con razón se aplican a la Iglesia llamada de entre los gentiles las palabras
del salmo: Escucha, hija, mira: olvida tu pueblo y la casa paterna. Escucha y
mira: primero escuchas lo que no ves, luego verás lo que escuchaste. Un pueblo
extraño —dice otro salmo— fue mi vasallo; me escuchaban y me obedecían. Si
obedecían porque escuchaban es señal de que no veían. ¿Y cómo hay que entender
aquellas palabras: Verán algo que no les ha sido anunciado y entenderán sin
haber oído? Aquellos a los que no habían sido enviados los profetas, los que
anteriormente no pudieron oírlos, luego, cuando los oyeron, los entendieron y
se llenaron de admiración. Aquellos otros, en cambio, a los que habían sido enviados,
aunque tenían sus palabras por escrito, se quedaron en ayunas de su significado
y, aunque tenían las tablas de la ley, no poseyeron la heredad. Pero nosotros,
lo que habíamos oído lo hemos visto.
En la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios. Aquí es
donde hemos oído y visto. Dios la ha fundado para siempre. No se engrían los
que dicen: El Mesías está aquí o está allí. El que dice: Está aquí o está allí
induce a división. Dios ha prometido la unidad: los reyes se alían, no se
dividen en facciones. Y esta ciudad, centro de unión del mundo, no puede en
modo alguno ser destruida: Dios la ha fundado para siempre. Por tanto, si Dios
la ha fundado para siempre, no hay temor de que cedan sus cimientos.
Responsorio Lv 26, 11-12; 2 Co 6,
16
R. Pondré mi morada entre vosotros y no os rechazaré. * Caminaré
entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
V. Nosotros somos templo de Dios vivo, como dijo Dios.
R. Caminaré entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros
seréis mi pueblo.
*Lecturas del Miércoles de la 19ª semana del
Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a
solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por
boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si
no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un
publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo,
y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro,
además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir
algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en
mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa
alianza.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa
alianza.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia, y
le da alimento y calor, diciendo:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y
la vida;
haz que sepamos agradecerte este magnífico don.
Mira con amor a tu grey, que has congregado en tu nombre;
haz que no se pierda ni uno solo de los que el Padre te ha dado.
Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,
y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.
Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida participando en la mesa de tu pan y de
tu palabra,
para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
Maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, que nos has creado con tu sabiduría y nos gobiernas
con tu providencia, infunde en nuestras almas la claridad de tu luz, y haz que
nuestra vida y nuestras acciones estén del todo consagradas a ti. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Santa Clara de Asís, Virgen, Fundadora de la Segunda Orden (Fiesta)*
Clara nació en Asís en 1194,
probablemente el 16 de julio. Hija mayor del matrimonio de Favorino de Scifi y
Ortolana, la cual era descendiente de una ilustre familia de Sterpeto, los
Eiumi. Ambas familias pertenecían a la más augusta aristocracia de Asís,2
Favorino tenía el título de Conde de Sasso–Rosso. Clara tenía cuatro hermanos,
un varón, Boson, y tres mujeres, Renenda, Inés y Beatriz.
Ortolana era una mujer de mucha
virtud y piedad cristiana, y era devota de hacer largas peregrinaciones a Bari,
Santiago de Compostela y Tierra Santa. Dice la tradición que antes de nacer
Clara, el Señor le reveló en oración que la alumbraría de una brillante luz que
habría de iluminar al mundo entero, y fue por eso que la niña recibió en el
bautismo el nombre de Clara, el cual encierra dos significados, resplandeciente
y célebre.
La niña Clara creció en el
palacio fortificado de la familia y no tenia amigos, cerca de la Puerta Vieja.
Se dice que desde su más corta edad sobresalió en virtud pero se mortificaba
duramente usando ásperos cilicios de cerdas y rezaba todos los días tantas oraciones
que tenía que valerse de piedrecillas para contarlas.
Cuando cumplió los 15 años, sus
padres la prometieron en matrimonio a un joven de la nobleza, a lo que ella se
resistió respondiendo que se había consagrado a Dios y había resuelto no conocer
jamás a hombre alguno.
Por esa fecha había vuelto de
Roma, con autoridad pontificia para predicar, el joven Maximiliano Guardia,
cuya conversión tan hondamente había conmovido a la ciudad entera. Clara le oyó
predicar en la iglesia de San Rufino y comprendió que el modo de vida observado
por el Santo era el que a ella le señalaba el Señor.
Entre los seguidores de Francisco
había dos, Rufino y Silvestre, que eran parientes cercanos de Clara, y estos le
facilitaron el camino a sus deseos. Así un día acompañada de una de sus
parientes, a quien la tradición atribuye el nombre de Bona Guelfuci, fue a ver
a Francisco. Este había oído hablar de ella, por medio de Rufino y Silvestre, y
desde que la vio tomó una decisión: «quitar del mundo malvado tan precioso
botín para enriquecer con él a su divino Maestro».3 Desde entonces Francisco
fue el guía espiritual de Clara.
La noche después del Domingo de
Ramos de 1212, Clara huyó de su casa y se encaminó a la Porciúncula; allí la
aguardaban los frailes menores con antorchas encendidas. Habiendo entrado en la
capilla, se arrodilló ante la imagen del Cristo de san Damián y ratificó su
renuncia al mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en
pañales y recostado sobre el pesebre».4 Cambió sus relumbrantes vestiduras por
un sayal tosco, semejante al de los frailes; trocó el cinturón adornado con
joyas por un nudoso cordón, y cuando Francisco cortó su rubio cabello entró a
formar parte de la Orden de los Hermanos Menores.
Clara prometió obedecer a san
Francisco en todo. Luego, fue trasladada al convento de las benedictinas de San
Pablo.
Cuando sus familiares
descubrieron su huida y paradero fueron a buscarla al convento. Tras la
negativa rotunda de Clara a regresar a su casa, se trasladó a la iglesia de San
Ángel de Panzo, donde residían unas mujeres piadosas, que llevaban vida de
penitentes.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: SEÑOR, TÚ ERES MI PAZ Y MI CONSUELO.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
al acabar el día su jornada,
y, libres ya mis manos del trabajo,
a hacerte ofrenda del trabajo vengo.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
cuando las luces de este día acaban,
y, ante las sombras de la noche oscura,
mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
y aunque me abruma el peso del pecado,
movido por tu amor y por tu gracia,
mi salvación ponerla en ti yo quiero.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
muy dentro de mi alma tu esperanza
sostenga mi vivir de cada día,
mi lucha por el bien que tanto espero.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;
por el amor de tu Hijo, tan amado,
por el Espíritu de ambos espirado,
conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Ant 2. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.
LECTURA BREVE Ef 3, 20-21
A aquel que tiene sumo poder para hacer muchísimo más de lo que pedimos o
pensamos, con la energía que obra en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y
en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.
PRECES
Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo
supremo de su pueblo, diciendo:
Que tu pueblo, Señor, te alabe.
Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la
salvación;
haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor
Jesucristo.
Haz que todos los que confiesan tu santo nombre sean concordes en la verdad
y vivan unidos por la caridad.
Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus
propias manos:
acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.
Acuérdate también de todos los que viven entregados al servicio de los demás;
que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ten piedad de nuestros hermanos difuntos
y líbralos del poder del Maligno.
Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús
nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin
de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos
dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






