Musica Para el Alma
lunes, 2 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 14,22-36 CICLO B
*Lecturas del Martes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 3 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (14,22-36)*
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que
subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía
a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para
orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy
lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De
madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole
andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un
fantasma.
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el
agua.»
Él le dijo: «Ven.»
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero,
al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame.»
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué
has dudado?»
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel
lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y
trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su
manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor
*(Viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a
hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!»)*.
*He sentido en mi vida, momento en que se han
levantado, grandes y fuertes dificultades, donde he experimentado que me estoy
hundiendo que el peligro está muy cerca, y en medio de mi desesperación, he
gritado al Señor y en su gran amor y misericordia ha venido en mi ayuda. El
Señor, está siempre cerca de mí, y con estas palabras me dice: « ¡Animo!, que soy yo; no
temáis.» Estas palabras me hacen sentir alegre,
contento, por todo lo que el Señor está haciendo por mí, y para que reconozca que él es mi único y
verdadero salvador, que no dude nunca de su amor por mí*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 3. BEATO AGUSTIN, OBISPO DE LUCERA
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Beato Agustin, Obispo
de Lucera*
3 de Agosto
MARTES SEMANA II
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.
Himno: TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR
Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos:
«¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande!
¡Su caridad infinita!
¡Que alabe al Señor la tierra!
Cantemos sus maravillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo
el Dios que nos justifica!». Amén.
SALMODIA
Ant 1. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO
Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.
Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Ant 2. Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.
Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is 38,
10-14. 17-20
Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»
Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»
Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.
Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.
El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.
Ant 3. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión.
Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.
¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.
A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.
Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.
Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;
Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;
riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión.
LECTURA BREVE 1Ts 5, 4-5
No viváis, hermanos, en tinieblas para que el día del Señor no os sorprenda
como ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la
noche ni de las tinieblas.
RESPONSORIO BREVE
V. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
R. Espero en tu palabra.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Enséñame
Señor, a gustar y a comprender.
R. Porque me fío de tus mandatos.
PRIMERA LECTURA
Del primer libro de los Reyes 22, 1-9. 15-23. 29. 34-38
SENTENCIA DE DIOS SOBRE EL IMPIO REY AJAB
En aquellos días, transcurrieron tres años sin guerra entre Aram e Israel. Al
tercer año bajó Josafat, rey de Judá, hacia Ajab, rey de Israel, y el rey de
Israel dijo a sus servidores:
«Vosotros sabéis que Ramot de Galaad nos pertenece y no hacemos nada por
rescatarla de manos del rey de Aram.»
Dijo a Josafat:
«¿Quieres venir conmigo para atacar a Ramot de Galaad?»
Josafat respondió al rey de Israel:
«Tú y yo, tu pueblo y mi pueblo, tus caballos y mis caballos son una misma
cosa.»
Pero añadió Josafat al rey de Israel:
«Consulta antes, por favor, la palabra del Señor.»
El rey de Israel reunió a los profetas, cuatrocientos hombres, y les dijo:
«¿Debo atacar a Ramot de Galaad, o debo desistir?» Le respondieron:
«Sube, porque el Señor la entregará en tus manos.» Pero Josafat dijo:
«¿No hay aquí algún otro profeta del Señor a quien podamos consultar?»
Dijo el rey de Israel a Josafat:
«Queda todavía un hombre por quien podríamos consultar al Señor, pero yo lo
aborrezco, porque no me profetiza el bien, sino el mal. Es Miqueas, hijo de
Yimlá.» Replicó Josafat:
«No hable el rey así.»
Entonces el rey de Israel llamó a un eunuco y le dijo: «Trae enseguida a
Miqueas, hijo de Yimlá.» Llegó Miqueas, y el rey le dijo:
«Miqueas, ¿debemos subir a Ramot de Galaad para atacarla o debemos desistir?»
Le respondió:
«Sube, tendrás éxito, el Señor la entregará en manos del rey.»
Pero el rey dijo:
«¿Cuántas veces he de conjurarte a que no me digas más que la verdad en nombre
del Señor?»
Entonces él dijo:
«He visto todo Israel disperso por las montañas como ovejas sin pastor. El
Señor ha dicho: "No tienen señor; que vuelvan en paz cada cual a su
casa."»
El rey de Israel dijo a Josafat:
«¿No te dije que nunca me anuncia el bien, sino el mal?»
Miqueas continuó:
«Escucha la palabra del Señor: He visto al Señor sentado en un trono y todo el
ejército de los cielos estaba a su lado, a derecha e izquierda. Preguntó el
Señor: "¿Quién engañará a Ajab para que suba y caiga en Ramot de
Galaad?". Y el uno decía una cosa y el otro, otra. Se adelantó un
espíritu, se puso ante el Señor y dijo: "Yo lo engañaré." El Señor le
preguntó: "¿De qué modo?" Aquél respondió: "Iré y me haré
espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas." El Señor dijo: "Tú
conseguirás engañarle. Vete y hazlo así." Ahora, pues, el Señor ha puesto
espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos, pues el Señor ha
predicho el mal contra ti.»
El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, subieron contra Ramot de Galaad. Y
acaeció que un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por
entre las placas de la coraza. El rey dijo a su auriga:
«Da la vuelta y sácame de la batalla, porque me siento mal.»
Arreció aquel día la batalla y el rey fue sostenido en pie en su carro frente a
los arameos, y a la tarde murió; la sangre de la herida corría por el fondo del
carro. A la caída del sol se corrió un grito por el campamento:
«Cada uno a su ciudad, cada uno a su tierra. El rey ha muerto.»
Llegaron a Samaría y allí sepultaron al rey Ajab. Lavaron el carro con agua
abundante junto a la alberca de Samaria, y los perros lamían la sangre y las
prostitutas se bañaron en ella, según la palabra que el Señor había dicho.
RESPONSORIO Jr 29, 8. 9. 11; Dt 18, 18
R. «Que no os engañen los profetas que viven entre vosotros, porque
os profetizan falsamente en mi nombre; * yo sé muy bien lo
que pienso hacer con vosotros», dice el Señor.
V. Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.
R. «Yo sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros», dice el Señor.
SEGUNDA LECTURA
De la carta llamada de Bernabé
(Cap. 5, 1-8; 6, 11-16: Funk 1, 13-15.19-21)
LA NUEVA CREACIÓN
El Señor soportó que su cuerpo fuera entregado a la destrucción para que
nosotros fuéramos santificados mediante el perdón de nuestros pecados, por la
aspersión de su sangre. En efecto, hallamos en la Escritura estas palabras
acerca de él, referidas ya a Israel, ya a nosotros: Fue herido por nuestras
rebeldías, triturado por nuestros crímenes; por sus llagas hemos sido curados.
Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no
abría la boca. Por esto debemos estar sumamente agradecidos al Señor, ya que
nos ha mostrado las cosas pasadas, nos ha instruido acerca de las presentes y
no nos ha dejado en la ignorancia respecto a las futuras.
Dice la Escritura: No se tiende injustamente la red a lo que tiene alas. Con
estas palabras quiere significar que con justicia se condena el hombre que,
habiendo conocido el camino de la justicia, escoge el camino de las tinieblas. Hay
más, hermanos míos: si el Señor soportó el sufrir por nuestras almas, con todo
y ser el alma del universo, a quien dijo Dios en la creación del mundo: Hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza, ¿cómo es que soportó el sufrir por mano
de hombres? Voy a explicároslo. Los profetas, con la gracia que de él habían
recibido, profetizaron acerca de él; y él, porque tenía que mostrarse en
nuestra condición humana, para destruir la muerte y manifestar la resurrección
de entre los muertos, sufrió para cumplir las promesas hechas a los padres y
para demostrar, formándose un nuevo pueblo, mientras estaba en la tierra, su
futura condición de juez. Finalmente, él predicó y enseñó al pueblo de Israel e
hizo tan grandes prodigios y señales para demostrarle su gran amor.
Y al renovarnos por el perdón de nuestros pecados, nos dio un nuevo ser, un
alma como de niños, ya que nos creó de nuevo. Dice, en efecto, la Escritura,
citando las palabras con que el Padre habla al Hijo: Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza, y que domine a las bestias de la tierra, a las aves
del cielo y a los peces del mar. Y dijo el Señor, al contemplar la hermosura de
nuestra naturaleza: Creced y multiplicaos y llenad la tierra.
Todo esto lo decía el Padre a su Hijo. Pero voy a mostrarte también lo que nos
dice a nosotros. Al llegar la plenitud de los tiempos realizó la segunda
creación. Dice, en efecto, el Señor: Mirad que hago lo último igual que lo
primero. El profeta tenía estas palabras ante sus ojos cuando decía: Entrad en
la tierra que mana leche y miel y enseñoreaos de ella. Por tanto nosotros hemos
sido creados de nuevo, tal como dice otro de los profetas: He aquí, dice el
Señor, que quitaré de ellos, es decir, de aquellos que veía por adelantado el
Espíritu del Señor, el corazón de piedra, y pondré en su interior un corazón de
carne. Por esto él quiso manifestarse en carne y habitar entre nosotros. La
morada de nuestro corazón, hermanos míos, es, en efecto, un templo santo para
el Señor.
Por esto el Señor dice también: Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la
asamblea de los santos te alabaré. Por consiguiente, somos nosotros los que el
Señor ha introducido en la tierra buena.
RESPONSORIO Cf. Hch 3, 25; Ga 3, 8
R. Vosotros sois hijos de los profetas y de la alianza que estableció
Dios con vuestros padres cuando dijo a Abraham: * «En
tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra.»
V. Previendo la Escritura que Dios justificaría a los gentiles por la
fe, predijo a Abraham:
R. «En tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la
tierra.»
*Lecturas del Martes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 3 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (14,22-36)*
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que
subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía
a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para
orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos
de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada
se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar
sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el
agua.»
Él le dijo: «Ven.»
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero,
al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame.»
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué
has dudado?»
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel
lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y
trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su
manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
PRECES
Bendigamos a nuestro Salvador, que con su resurrección ha
iluminado el mundo, y digámosle suplicantes:
Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal en memoria de tu santa
resurrección,
te pedimos que la esperanza de participar de tu gloria ilumine todo nuestro
día.
Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:
dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicia de nuestro día.
Concédenos crecer hoy en tu amor,
a fin de que todo concurra para nuestro bien y el de nuestros hermanos.
Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante los
hombres,
para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le
muestras el camino de la salvación: concédenos la abundancia de tu gracia para
que preparemos, delante de ti, sendas de justicia y de paz. Tú que vives y
reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Beato Agustin, Obispo de Lucera*
Agustín Gazotic nació en Trogir, ciudad de la Dalmacia, en 1260.
Tomó el hábito de los frailes predicadores antes de cumplir los veinte años.
Estudió en la Universidad de París. El beato predicó con gran fruto a sus
compatriotas y fundó en su patria varios conventos de su orden, a los que dio
por lema las palabras de San Agustín: "Desde que estoy al servicio de Dios
no he conocido hombres más buenos que los monjes que viven santamente, pero
tampoco he conocido hombres más malos que los monjes que no viven como
debieran".
Fue enviado a Hungría, donde conoció al cardenal Nicolás
Boccasini, legado pontificio, quien sería más tarde Papa con el nombre de
Benedicto XI. En 1303, el cardenal Boccasini consagró al Beato Agustín obispo
de Zagreb, en Croacia.
El clero y toda la diócesis de Zagreb necesitaban urgentemente una
reforma. El beato reunió varios sínodos disciplinares, cuyos cánones puso en
ejecución en frecuentes visitas pastorales y fomentó las ciencias sagradas y el
estudio de la Biblia mediante la fundación de un convento de la Orden de Santo
Domingo. Además, asistió al Concilio ecuménico de Vienne (1311-12). A su
retorno, sufrió la persecución del gobernador de Dalmacia, Miladino, contra
cuya tiranía y exacciones había protestado.
Tras de regir durante 14 años la diócesis de Zagreb, el beato fue
trasladado a la sede de Lucera, en la provincia de Benevento. Ahí trabajó por
desarraigar la corrupción moral y religiosa que los sarracenos habían dejado
tras de sí.
El beato poseía el don de curar a los enfermos. Su muerte ocurrió
el 3 de agosto de 1323. Su culto fue oficialmente confirmado en 1702.
MARTES SEMANA II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: MENTES CANSADAS.
Mentes cansadas,
manos encallecidas,
labriegos al fin de la jornada,
jornaleros de tu viña,
venimos, Padre,
atardecidos de cansancio,
agradecidos por la lucha,
a recibir tu denario.
Llenos de polvo,
el alma hecha girones,
romeros al filo de la tarde,
peregrinos de tus montes,
venimos, Padre,
heridos por los desengaños,
contentos por servir a tu mesa,
a recibir tu denario.
Hartos de todo,
llenos de nada,
sedientos al brocal de tus pozos
y hambrientos de tu casa,
venimos, Padre,
el corazón entre tus brazos,
la frente humilde de delitos,
a recibir tu denario. Amén.
SALMODIA
Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.
Salmo 48 I - VANIDAD DE LAS RIQUEZAS
Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;
mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.
Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.
El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.
El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.
Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.
Salmo 48 II
Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.
Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.
No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.
Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.
El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.
Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE Rm 3, 23-25a
Todos pecaron y se hallan privados de la gloria de Dios; son justificados
gratuitamente, mediante la gracia de Cristo, en virtud de la redención
realizada en él, a quien Dios ha propuesto como instrumento de propiciación.
RESPONSORIO BREVE
V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y
tu nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y
tu nombre es santo.
PRECES
Alabemos a Cristo, pastor y obispo de nuestras vidas, que vela
siempre con amor por su pueblo, y digámosle suplicantes:
Protege, Señor, a tu pueblo.
Pastor eterno, protege a nuestro obispo N.
y a todos los pastores de la Iglesia.
Mira con bondad a los que sufren persecución
y líbralos de todas sus angustias.
Compadécete de los pobres y necesitados
y da pan a los hambrientos.
Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos
y dales sabiduría y prudencia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
y admítelos en el festín de las bodas eternas.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche,
humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia,
ilumine siempre nuestras vidas para que así merezcamos gozar un día de aquella
luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 3 DE AGOSTO 2021
*Lecturas del Martes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 3 de agosto de 2021
Primera
lectura
Lectura del
libro de los Números (12,1-13):
En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés, a causa la mujer cusita
que había tomado por esposa.
Dijeron: «¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a
nosotros?»
El Señor lo oyó. Moisés era el hombre más sufrido del mundo.
El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María: «Salid los tres hacia la
tienda del encuentro.»
Y los tres salieron. El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la
entrada de la tienda, y llamó a Aarón y María.
Ellos se adelantaron, y el Señor dijo: «Escuchad mis palabras: Cuando hay entre
vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en
sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le
hablo cara a cara; en presencia y no adivinando, contempla la figura del Señor.
¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?»
La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó. Al apartarse
la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve. Aarón
se volvió y la vio con toda la piel descolorida.
Entonces Aarón dijo a Moisés: «Perdón, señor; no nos exijas cuentas del pecado
que hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un aborto que sale
del vientre, con la mitad de la carne comida.»
Moisés suplicó al Señor: «Por favor, cúrala.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal
50,3-4.5-6.12-13
R/. Misericordia,
Señor: hemos pecado
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente. R/.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.
*Lecturas del Martes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 3 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (14,22-36)*
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que
subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía
a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para
orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy
lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De
madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole
andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un
fantasma.
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el
agua.»
Él le dijo: «Ven.»
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero,
al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame.»
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué
has dudado?»
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel
lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y
trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su
manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor
*(Viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a
hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!»)*.
*He sentido en mi vida, momento en que se han
levantado, grandes y fuertes dificultades, donde he experimentado que me estoy
hundiendo que el peligro está muy cerca, y en medio de mi desesperación, he
gritado al Señor y en su gran amor y misericordia ha venido en mi ayuda. El
Señor, está siempre cerca de mí, y con estas palabras me dice: « ¡Animo!, que soy yo; no
temáis.» Estas palabras me hacen sentir alegre,
contento, por todo lo que el Señor está haciendo por mí, y para que reconozca que él es mi único y
verdadero salvador, que no dude nunca de su amor por mí*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
domingo, 1 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 14 13-21 CICLO B
*Lecturas del Lunes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 2 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (14,13-21)*
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se
marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente,
lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le
dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en
despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y
se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los
dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y
se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron
todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras.
Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor
(Y
levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición).
*El
Señor, podía hacer el milagro sin mirar al cielo, pero este signo de mirar al
cielo es para que aprenda que cuando sienta en mi vida, la escasez, para que
cuando no ve las soluciones a mis problemas, sepa con seguridad que el Señor,
es abundancia, el Señor es solución, el Señor es el sumo bien. La buena noticia
para mies que también puedo abrir mis brazos con fe y mirar al cielo y veré la
grandeza del Señor, que ha creado todo y nunca me dejara marchar de su
presencia sin primero haberme saciado de él*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VÍSPERAS DEL LUNES 2. SAN EUSEBIO DE VERCELLI
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*San Eusebio de
Vercelli*
2 de Agosto
LUNES SEMANA II
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Himno: ALFARERO DEL HOMBRE, MANO TRABAJADORA
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto los primeros animales.
De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, vigor, origen, meta
de los profundos ríos de la vida.
El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.
No hay brisa si no alientas, monte si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:
tú, por la luz; el hombre, por la muerte.
¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.
SALMODIA
Ant 1. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Salmo 41 - DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»
Recuerdo otros tiempos,
y mi alma desfallece de tristeza:
cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo,
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.
Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.
De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.
Diré a Dios: Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Ant 2. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.
Cántico: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN Sir. 36,
1-7. 13-16
Sálvanos, Dios del universo,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.
Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.
Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.
Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.
Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel, a quien nombraste tu primogénito.
Ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.
Llena a Sión de tu majestad
y al templo de tu gloria.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.
Ant 3. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
SALMO 18 A - ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO.
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo murmura.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.
Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
LECTURA BREVE Jr 15, 16
Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la
alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, ¡Señor, Dios
de los ejércitos!
RESPONSORIO BREVE
V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V. Cantadle un cántico nuevo.
R. Que merece la alabanza de los buenos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Primera Lectura
Del primer libro de los Reyes 21, 1-21. 27-29
ELÍAS DEFENSOR DE LA JUSTICIA PARA CON LOS POBRES
En aquel tiempo, Nabot de Yizreel tenía una viña junto al palacio
de Ajab, rey de Samaría, y Ajab habló a Nabot, diciendo: «Dame tu viña para que
me sirva de huerto para hortalizas, ya que está contigua a mi casa, y yo te
daré por ella una viña mejor que ésta, o si parece bien a tus ojos te daré su precio
en dinero.»
Respondió Nabot a Ajab: «Líbreme el Señor de darte la herencia de mis padres.»
Se fue Ajab a su casa triste e irritado por la palabra que le dijo Nabot de
Yizreel: «No te daré la heredad de mis padres.»
Se acostó en su lecho, volvió su rostro y no quiso comer. Vino hacia él su
mujer, Jezabel, y le habló: «¿Por qué está triste tu espíritu y por qué no quieres
comer?»
Él le respondió: «Porque he hablado con Nabot de Yizreel y le he dicho: “Dame
tu viña por dinero o, si lo prefieres, te daré una viña a cambio”, y me dijo:
“No te daré mi viña.”»
Su mujer, Jezabel, le dijo: «¿Y eres tú el que ejerces la realeza en Israel?
Levántate, come y alégrate. Yo te daré la viña de Nabot de Yizreel.»
Entonces ella escribió cartas en nombre de Ajab y las selló con su sello, y
envió las cartas a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot. En las
cartas había escrito: «Proclamad un ayuno y haced sentar a Nabot a la cabeza
del pueblo. Haced que se sienten frente a él dos malvados que lo acusarán diciendo:
“Has maldecido a Dios y al rey”, y lo sacaréis y lo apedrearéis para que
muera.»
Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en
su ciudad, hicieron lo que Jezabel les había mandado, de acuerdo con lo escrito
en las cartas que les había remitido. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a
Nabot a la cabeza del pueblo. Llegaron los dos malvados, se sentaron frente a
él y lo acusaron delante del pueblo, diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al
rey.» Lo sacaron fuera de la ciudad, lo apedrearon y murió. En seguida enviaron
a decir a Jezabel: «Nabot ha sido apedreado y ha muerto.» Cuando Jezabel oyó
que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Ajab: «Levántate, toma posesión
de la viña de Nabot, el de Yizreel, el que se negó a dártela por dinero, pues
Nabot ya no vive, ha muerto.» Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se
levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yizreel, para tomar posesión de ella.
Entonces fue dirigida la palabra del Señor a Elías tesbita, de esta manera: «Levántate,
baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. Está en la viña
de Nabot, a donde ha bajado para apropiársela. Le hablarás de esta manera: “Así
habla el Señor: Has asesinado ¿y además usurpas?” Luego le dirás: “Por esto,
así habla el Señor: En el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de
Nabot, lamerán también los perros tu propia sangre.”» Ajab dijo a Elías: «Has
vuelto a encontrarme, enemigo mío.» Respondió: «Te he vuelto a encontrar porque
te has vendido para hacer el mal a los ojos del Señor.
Yo mismo voy a traer el mal sobre ti y voy a barrer tu posteridad y a
exterminar todo varón de los de Ajab, libre o esclavo, en Israel.»
Cuando Ajab oyó estas palabras desgarró sus vestidos y se puso un saco sobre su
carne, ayunó y se acostaba con el cilicio puesto; y caminaba abatido. Entonces
fue dirigida la palabra del Señor a Elías tesbita, diciéndole: «¿Has visto cómo
Ajab se ha humillado en mi presencia? Por haberse humillado en mi presencia, no
traeré el mal en vida suya; en vida de su hijo traeré el mal sobre su casa.»
Responsorio St 4, 8. 9. 10; 5, 6
R. Purificad, pecadores, vuestras manos; lavad vuestros
corazones, los que obráis con doblez. * Llorad y lamentaos,
humillaos en la presencia del Señor.
V. Habéis condenado al justo y le habéis dado muerte, pues él
no os opone resistencia.
R. Llorad y lamentaos, humillaos en la presencia del Señor.
Segunda Lectura
De la carta llamada de Bernabé
(Cap. 2, 6-10; 3,1,3; 4,10-14: Funk 1, 7-9. 13)
LA NUEVA LEY DE NUESTRO SEÑOR
Dios invalidó los sacrificios antiguos, para que la nueva ley de
nuestro Señor Jesucristo, que no está sometida al yugo de la necesidad, tenga una
ofrenda no hecha por mano de hombre. Por esto les dice también: Cuando saqué a
vuestros padres de Egipto, no les ordené ni les hablé de holocaustos y
sacrificios; ésta fue la orden que les di: “Que nadie maquine maldades contra
su prójimo, y no améis los juramentos falsos”. Y, ya que no somos insensatos,
debemos comprender el designio de bondad de nuestro Padre. Él nos habla para
que no caigamos en el mismo error que ellos, cuando buscamos el camino para acercarnos
a él. Por esta razón, nos dice: Sacrificio para el Señor es un espíritu quebrantado;
olor de suavidad para el Señor es un corazón que glorifica al que lo ha plasmado.
Por tanto, hermanos, debemos preocuparnos con todo cuidado de nuestra salvación,
para que el Maligno seductor no se introduzca furtivamente entre nosotros y, por
el error, nos arroje, como una honda a la piedra, lejos de lo que es nuestra
vida.
Acerca de esto afirma en otro lugar: ¿Para qué ayunáis —dice el Señor—,
haciendo oír hoy en el cielo vuestras voces? No es ése el ayuno que yo deseo
—dice el Señor—, sino al hombre que humilla su alma. A nosotros, en cambio, nos
dice: El ayuno que yo quiero es éste —oráculo del Señor—: abrir las prisiones
injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos,
romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, vestir al que ves
desnudo, hospedar a los pobres sin techo.
Huyamos de toda vanidad, odiemos profundamente las obras del mal camino; no
viváis aislados, replegados en vosotros mismos, como si ya estuvierais
justificados, sino reuníos para encontrar todos juntos lo que a todos conviene.
Pues la Escritura afirma: ¡Ay de los que se tienen por sabios y se creen
perspicaces! Hagámonos hombres espirituales, seamos un templo perfecto para
Dios. En cuanto esté de nuestra parte, meditemos el temor de Dios y
esforcémonos por guardar sus mandamientos, a fin de alegrarnos en sus justificaciones.
El Señor juzgará al mundo sin parcialidad. Cada uno recibirá según sus obras;
el bueno será precedido de su justicia, el malo tendrá ante sí el salario de su
iniquidad. No nos abandonemos al descanso, bajo el pretexto de que hemos sido llamados,
no vaya a suceder que nos durmamos en nuestros pecados y el Príncipe de la maldad
consiga poder sobre nosotros y nos arroje lejos del reino del Señor.
Además, hermanos, debemos considerar también este hecho: si, después de tantos signos
y prodigios como fueron realizados en Israel, los veis ahora abandonados,
estemos vigilantes para que no nos suceda a nosotros también lo que afirma la
Escritura: Muchos son los llamados y pocos los elegidos.
Responsorio Ga 3, 24-25. 23
R. La ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, a fin de ser
justificados por la fe. * Pero una vez llegada la era
de la fe, no estamos más bajo la potestad del ayo.
V. Antes de venir la economía de la fe, estábamos encerrados
bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que había de revelarse.
R. Pero una vez llegada la era de la fe, no estamos más bajo la
potestad del ayo.
*Lecturas del Lunes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 2 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (14,13-21)*
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se
marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente,
lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le
dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en
despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y
se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los
dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y
se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron
todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras.
Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo.
PRECES
Demos gracias a nuestro salvador que ha hecho de nosotros un
pueblo de reyes y sacerdotes, y digámosle:
Consérvanos, Señor, en tu servicio.
Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu
sacerdocio:
haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables al Padre.
Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu Santo:
comprensión, bondad, amabilidad.
Que la luz de la fe ilumine este nuevo día
y que durante el mismo caminemos por las sendas del amor.
Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos
y les ayudemos a progresar en su salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de
este día: danos tu ayuda para que no caigamos hoy en pecado, sino que nuestras
palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*San Eusebio de Vercelli*
Obispo, nacido en la isla de Cerdeña a finales del siglo III.
Murió, probablemente, en Vercelli (Italia), en el año 371. En el Martirologio
romano figura como mártir, pero son varios los historiadores que lo niegan.
La persecución volvía a sacudir violentamente a la Iglesia.
Constancio, por caminos de sangre, se había hecho dueño absoluto del Imperio
romano; y quería también imponer en ella su voluntad.
Ganado a la herejía arriana por su esposa, de clarábase adicto a
la impiedad, con el mismo tesón con que su padre, Constantino, defendiera a la
Iglesia recién salida de su bautismo de sangre.
Eusebio de Vercelli, es, sin duda, una de las más brillantes
figuras del orden episcopal; y ha pasado a la historia como uno de los más
celosos y fuertes defensores de la fe católica, contra la violencia impetuosa
de la primera gran herejía que conoció la Iglesia: el arrianismo, que negaba la
divinidad de Jesucristo.
Clérigo dotado de vivo ingenio y generoso y noble corazón, residía
en Roma ejerciendo sus ministerios, respetado y venerado por todos. Y aconteció
que, habiendo vacado la sede episcopal de Vercelli, ciudad comprendida hoy en
el Piamonte, y conociendo sus moradores las grandes virtudes de Eusebio, fue
proclamado por todo el clero y pueblo Obispo de la Diócesis.
Los arrianos fueron solamente quienes lamentaron su consagración
episcopal.
El nuevo Prelado vivía comunitariamente con su clero, llevando una
vida parecida a la de los monjes del desierto. Se ocupaban en la oración, el
estudio y el trabajo manual. El fue el primero que reunió, en Italia, la vida
monástica y la clerical.
Su casa era como un pequeño seminario, de donde salieron ilustres
sacerdotes y obispos.
Pero el arrianismo, después de asolar casi toda la Iglesia oriental,
había penetrado hasta Occidente; y no satisfecho Eusebio con mantener a sus
ovejas en la firmeza de la fe católica, no cesaba de declararse contra el
error, por cuyo motivo era considerado como uno de los más temibles enemigos de
la herejía.
Afligido el Papa Liberio por las sangrientas disputas que turbaban
la paz y la tranquilidad de la Iglesia, pensó en la reunión de un Concilio,
pidiendo a Eusebio interpusiera su autoridad ante el emperador para lograr de
él la convocación. Asimismo, el Pontífice le suplicaba que juntamente con sus
legados presidiera la asamblea.
Eusebio, sin considerar el riesgo a que exponía su vida, con su
celo y elocuencia consiguió del emperador la convocación en Milán para fines
del año 355. Reunido el sínodo con la asistencia de gran número de obispos
arrianos, Eusebio tuvo la valentía de proponer que antes que nada se
suscribiera el Símbolo de Nicea, lo que era equivalente a obligar a todos los
asistentes a hacer profesión de fe católica.
Opusiéronse enseguida a ello los arrianos, y el emperador, que
asistía a la asamblea, intentó obligar por la fuerza a los obispos católicos a
que firmaran un documento en el que se condenaba a San Atanasio, el heroico
defensor de las verdades definidas en el concilio de Nicea. Y aunque algunos
débiles, por cobardía, condescendieron, revestido Eusebio de la fortaleza del
apóstol, resistió junto con los legados papales a tan injusta pretensión.
Ofendido el emperador por esta intransigencia, mandó fueran enviados al exilio.
Grandes fueron las penalidades vividas resignadamente por el
Obispo Eusebio a través de su largo destierro.
En Scitópolis, cayó en manos de uno de los hombres más crueles del
arrianismo, llegando al extremo de no suministrarle cosa alguna de alimento
durante varios días. Pero los adeptos y fieles hijos de Vercelli, expusieron su
vida, haciendo llegar a su amado pastor limosnas para aliviar sus necesidades,
así cono cartas llenas de filial afecto. Enterados de ello los arrianos,
recrudecieron los castigos y los malos tratos.
Muerto Constancio, el nuevo emperador Juliano el Apóstata concedió
a los obispos el derecho de regresar del destierro y a sus respectivas sedes.
Entonces es cuando empieza para Eusebio una nueva etapa gloriosa.
Comisionado por el Papa, visita las iglesias de Oriente en las cuales la
herejía había hecho grandes estragos. En todas ellas el sabio Obispo deja las
huellas de su celo apostólico; prepara y ordena sacerdotes y obispos capaces de
defender la ortodoxia y atacar el error.
Concluida esta difícil expedición, de la cual consiguió positivos
resultados, por su tenacidad, competencia y sacrificios, emprende el ansiado
retorno a su querida diócesis de Vercelli, donde es recibido como el gran
defensor de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
LUNES SEMANA II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: PRESENTEMOS A DIOS NUESTRAS TAREAS.
Presentemos a Dios nuestras tareas,
levantemos orantes nuestras manos,
porque hemos realizado nuestras vidas
por el trabajo.
Cuando la tarde pide ya descanso
y Dios está más cerca de nosotros,
es hora de encontrarnos en sus manos,
llenos de gozo.
En vano trabajamos la jornada,
hemos corrido en vano hora tras hora,
si la esperanza no enciende sus rayos
en nuestra sombra.
Hemos topado a Dios en el bullicio,
Dios se cansó conmigo en el trabajo;
es hora de buscar a Dios adentro,
enamorado.
La tarde es un trisagio de alabanza,
la tarde tiene fuego del Espíritu:
adoremos al Padre en nuestras obras,
adoremos al Hijo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la
gracia.
Salmo 44 I - LAS NUPCIAS DEL REY.
Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.
Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.
Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.
Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre;
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.
A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la
gracia.
Ant 2. Llega el esposo, salid a recibirlo.
Salmo 44 II
Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna:
prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.
Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»
Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Llega el esposo, salid a recibirlo.
Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por
cabeza, cuando llegase el momento culminante.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por
cabeza, cuando llegase el momento culminante.
LECTURA BREVE 1Ts 2, 13
Nosotros continuamente damos gracias a Dios; porque habiendo recibido la
palabra de Dios predicada por nosotros, la acogisteis, no como palabra humana,
sino - como es en realidad- como palabra de Dios, que ejerce su acción en
vosotros, los creyentes.
RESPONSORIO BREVE
V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
PRECES
Alabemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor,
y roguémosle confiados diciendo:
Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.
Haz, Señor, que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad.
Guarda con tu protección al papa Francisco y a nuestro obispo N.,
ayúdalos con el poder de tu brazo.
Ten compasión de los que no encuentran trabajo
y haz que consigan un empleo digno y estable.
Señor, sé refugio de los oprimidos
y protégelos en todas sus necesidades.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Te pedimos por el eterno descanso de los que durante su vida ejercieron el
ministerio para el bien de tu iglesia:
que también te celebren eternamente en tu reino.
Fieles a la recomendación del Salvador nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que has querido asistirnos en el
trabajo que nosotros, tus siervos inútiles, hemos realizado hoy, te pedimos
que, al llegar al término de este día, acojas benignamente nuestro sacrificio
vespertino de acción de gracias y recibas con bondad la alabanza que te
dirigimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






