Tiempo Ordinario, Año Impar,
Semana No. 26, Jueves
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Primera lectura
Nehemías 8:1-12
1 todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza
que está delante de la puerta del Agua. Dijeron al escriba Esdras que trajera
el libro de la Ley de Moisés que Yahveh había prescrito a Israel.
2 Trajo el sacerdote Esdras la Ley ante la asamblea, integrada
por hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era el día uno del
mes séptimo.
3 Leyó una parte en la plaza que está delante de la puerta del
Agua, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de los hombres, las mujeres
y todos los que tenían uso de razón; y los oídos del pueblo estaban atentos al
libro de la Ley.
4 El escriba Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera
levantado para esta ocasión; junto a él estaban: a su derecha, Matitías, Semá,
Anaías, Urías, Jilquías y Maaseías, y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malkías,
Jasum, Jasbaddaná, Zacarías y Mesullam.
5 Esdras abrió el libro a los ojos de todo el pueblo - pues
estaba más alto que todo el pueblo - y al abrirlo, el pueblo entero se puso en
pie.
6 Esdras bendijo a Yahveh, el Dios grande; y todo el pueblo,
alzando las manos, respondió: «¡Amén! ¡Amén!»; e inclinándose se postraron ante
Yahveh, rostro en tierra.
7 (Josué, Baní, Serebías, Yamín, Aqcub, Sabtay, Hodiyías,
Maaseías, Quelitá, Azarías, Yozabad, Janán, Pelaías, que eran levitas,
explicaban la Ley al pueblo que seguía en pie.)
8 Y Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios, aclarando e
interpretando el sentido, para que comprendieran la lectura.
9 Entonces (Nehemías - el gobernador - y) Esdras, el sacerdote
excriba (y los levitas que explicaban al pueblo) dijeron a todo el pueblo:
«Este día está consagrado a Yahveh vuestro Dios; no estéis tristes ni lloréis»;
pues todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.
10 Díjoles también: «Id y comed manjares grasos, bebed bebidas
dulces y mandad su ración a quien no tiene nada preparado. Porque este día está
consagrado a nuestro Señor. No estéis tristes: la alegría de Yahveh es vuestra
fortaleza.»
11 También los levitas tranquilizaban al pueblo diciéndole:
«Callad: este día es santo. No estéis tristes.»
12 Y el pueblo entero se fue a comer y beber, a repartir
raciones y hacer gran festejo, porque habían comprendido las palabras que les
habían enseñado.
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Salmo responsorial
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Salmo 19:8-11
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8 La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma, el
dictamen de Yahveh, veraz, sabiduría del sencillo.
9 Los preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro
el mandamiento de Yahveh, luz de los ojos.
10 El temor de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los
juicios de Yahveh, justos todos ellos,
11 apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus
palabras más dulces que la miel, más que el jugo de panales.
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Evangelio
Lucas 10:1-12
1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de
dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir.
2 Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad,
pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.
4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a
nadie en el camino.
5 En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta
casa."
6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre
él; si no, se volverá a vosotros.
7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que
tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.
8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os
pongan;
9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El
Reino de Dios está cerca de vosotros."
10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus
plazas y decid:
11 "Hasta el polvo de vuestra ciuadad que se nos ha pegado
a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está
cerca."
12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que
para aquella ciudad.
Palabra del Señor