*Lecturas del Santísimo
Cuerpo y Sangre de Cristo - Ciclo A*
Jueves, 4 de
junio de 2026
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (8,2-3.14b-16a):
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Recuerda
el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por
el desierto; para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones:
si guardas sus preceptos o no. Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y
después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres,
para enseñarte que no sólo vive el hombre de pan sino de todo cuanto sale de la
boca de Dios. No te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud,
que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y
alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca
de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus
padres.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 147,12-13.14-15.19-20
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.
Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los Corintios (10,16-17):
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no
es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con
el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos,
formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
Palabra de Dios
*Lecturas del Santísimo
Cuerpo y Sangre de Cristo - Ciclo A*
Jueves, 4 de
junio de 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (6,51-58)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo
soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para
siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del
hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne
y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi
carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne
y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo
vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan
que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y
murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Palabra del Señor
*Que la Paz
del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*(El que come mi carne y bebe mi sangre habita en
mí y yo en él)*
*Tenemos que tener mucho
cuidado con algunas predicaciones, no es que tengan malas intenciones, pero nos
hacen ver y nos hacen sentir que somos malas personas y otras nos hacen sentir
que somos súper buenas personas. El mismo Jesús el maestro nos ha dicho que:
Ustedes siendo malos saben dar cosas buenas. Es importante reconocer a quien le
servimos y de quien nos alimentamos, para la fe. Ningún albor bueno da frutos
malos, si nosotros nos alimentamos del mismo Jesús, comemos su carne y bebemos
de su sangre, es imposible que nuestros frutos sean malos, si nuestros frutos
son malos es porque no estamos comiendo del cuerpo y sangre del Señor. Jesús el
buen pastor, poco a poco nos va guiando hacia la fuente tranquila, y el mismo
nos va conduciendo con su vara y su callado; con su vara nos defiende de los
lobos que nos quieren destruir, aunque muchas veces esos lobos están en
nuestros pensamientos, lobos que hemos dejado entrar en nuestra mente y que nos
van interpretando nuestra historia, nos han dicho y nos dicen que somos malas
personas y que no vamos a cambiar, y eso es una gran mentira porque quien nos
va guiado y alimentando es Jesús. Sigamos avanzando con Jesús y confiemos en
él, y cada día nos iremos parecido a Jesús y él mismo ha dicho que aremos cosas
grandes. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
