Las lecturas
del lunes 5 de enero 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,11-21):
Éste es el mensaje que habéis oído desde el
principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que procedía del
Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran
malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprenda, hermanos,
que el mundo os odie; nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos
porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia
a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna.
En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También
nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene de qué
vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a
estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino
de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y
tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra
conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos,
si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 99
R/. Aclama al Señor, tierra entera
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.
Las lecturas
del lunes 5 de enero 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (1,43-51)*
En aquel tiempo, determinó Jesús salir para
Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.»
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a
Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los
profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»
Felipe le contestó: «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí
tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la
higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has de ver cosas mayores.»
Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios
subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de
él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño)
*Estas
palabras que utilizo el Señor sobre Natanael “Ahí tenéis a un israelita de
verdad, en quien no hay engaño” a mí me derrite, como el fuego al hielo, y
me dan una Santa Envidia de Natanael. Porque a mí en lo personal, me gustaría,
enredarme y apegarme como la hiedra a la pared y me gustaría enamorarme de una
manera tan profundamente de la Palabra de Dios, y llegar a un punto tal que el
Señor, diga eso mismo de mí, y que yo también pueda decir, con entera seguridad
las tres palabras que le regalaron una promesa del Señor, a Natanael que
“Tendría el poder de ver el Cielo abierto y ver los ángeles de Dios subir y
bajar sobre el Hijo del hombre” estas palabras fueron: (Rabí) (Tú eres el Hijo
Dios) (Tú eres el Rey de Israel), Cuanto me gustaría llegar a reconocer al
Señor, como mi gran maestro (Rabí). Que yo pueda tener mis ojos y mis oídos
bien despiertos y tener una seguridad absoluta de poder decir (Tu ere el Hijo
de Dios)*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
