Musica Para el Alma
viernes, 19 de enero de 2024
MARCOS 3,20-21 CICLO B
*Lecturas del Sábado de la 2ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 20 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (3,20-21)*
En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta
gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a
llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Jesús fue a casa con sus
discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer)
*En
este pasaje donde el Señor, no tenía tiempo, ni para comer, porque eran tanto
los enfermos. Se puede ver claramente que Jesús, nunca deja de escuchar, estar
pendiente o atender las necesidades de ningunas de las personas que les buscan
hasta encontrarlo y postrarse ante él, a sus pies, pidiendo misericordia,
justicia, sanado, liberado o transformado. El señor deja todo, hasta sus
alientos, tan solo por dar oportunidad cercanía, bendición o bienestar a todas
las personas que quieren estar con él y a todas las personas que siente necesidad
de estar con él. Me llega a la mente el pasaje bíblico que dice: (Mi alimento
es hacer la voluntad de Aquél que me ha enviado). Esto debe llenarnos de alegría
el saber que el Señor, deja hasta de comer, para ayudar al necesitado. También el
Señor deja todo por nosotros, a él no le importa morir, para que nosotros
vivamos*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 20
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*SABADO
SEMANA II*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Escuchemos la voz del Señor y entremos
en su descanso.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: SEÑOR YO SÉ QUE EN LA MAÑANA PURA.
Señor, yo sé que, en la mañana pura
de este mundo, tu diestra generosa
hizo la luz antes que toda cosa,
porque todo tuviera su figura.
Yo sé que te refleja la segura
línea inmortal del lirio y de la rosa
mejor que la embriagada y temerosa
música de los vientos de la altura.
Por eso te celebro yo en el frío
pensar exacto a la verdad sujeto,
y en la ribera sin temblor del río;
por eso yo te adoro, mudo y quieto,
y por eso, Señor, el dolor mío
para llegar hasta ti se hizo soneto. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Por la mañana proclamamos, Señor, tu
misericordia y de noche tu fidelidad.
Salmo 91 - ALABANZA A DIOS QUE CON
SABIDURÍA Y JUSTICIA DIRIGE LA VIDA DE LOS HOMBRES.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu
fidelidad.
Ant 2. Dad gloria a nuestro Dios.
Cántico: BENEFICIOS DE DIOS PARA CON SU
PUEBLO Dt 32, 1-12
Escuchad, cielos, y hablaré;
oye, tierra, los dichos de mi boca;
descienda como lluvia mi doctrina,
destile como rocío mi palabra;
como llovizna sobre la hierba,
como sereno sobre el césped;
voy a proclamar el nombre del Señor:
dad gloria a nuestro Dios.
Él es la Roca, sus obras son perfectas,
sus caminos son justos,
es un Dios fiel, sin maldad;
es justo y recto.
Hijos degenerados, se portaron mal con él,
generación malvada y pervertida.
¿Así le pagas al Señor,
pueblo necio e insensato?
¿no es él tu padre y tu creador,
el que te hizo y te constituyó?
Acuérdate de los días remotos,
considera las edades pretéritas,
pregunta a tu padre y te lo contará,
a tus ancianos y te lo dirán:
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad,
y distribuía a los hijos de Adán,
trazando las fronteras de las naciones,
según el número de los hijos de Dios,
la porción del Señor fue su pueblo,
Jacob fue la parte de su heredad.
Lo encontró en una tierra desierta,
en una soledad poblada de aullidos:
lo rodeó cuidando de él,
lo guardó como a las niñas de sus ojos.
Como el águila incita a su nidada,
revolando sobre los polluelos,
así extendió sus alas, los tomó
y los llevó sobre sus plumas.
El Señor solo los condujo
no hubo dioses extraños con él.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gloria a nuestro Dios.
Ant 3. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!
Salmo 8 - MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD
DEL HOMBRE.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!
LECTURA BREVE Rm 12, 14-16a
Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran;
llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir entre vosotros, sin apetecer
grandezas; atraídos más bien por lo humilde.
RESPONSORIO BREVE
V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando
salmodie para ti.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.
V. Mi lengua recitará tu auxilio.
R. Cuando salmodie para ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.
V. Señor, enséñame tus caminos.
R. Instrúyeme en tus sendas.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 17, 1-27
LA CIRCUNCISIÓN, SEÑAL DEL PACTO ENTRE DIOS Y
ABRAHAM
Cuando Abram tenía noventa y nueve años, se le
apareció el Señor y le dijo:
«Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia con lealtad. Estableceré
mi alianza contigo y te multiplicaré en modo extraordinariamente grande.»
Abram cayó de bruces, y Dios le dijo:
«Mira, éste es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos; ya no
te llamarás Abram, sino Abraham, porque te hago padre de muchedumbre de
pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de
ti. Cumpliré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones,
como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a
ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas (la tierra de
Canaán), como posesión perpetua; y seré su Dios.»
El Señor añadió a Abraham:
«Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones.
Éste es el pacto que hago con vosotros y con tus descendientes, y que habéis de
guardar: circuncidad a todos vuestros varones; circuncidaréis la carne del
prepucio, y será una señal de mi pacto con vosotros. A los ocho días de nacer,
todos vuestros varones, de cada generación, serán circuncidados; también los
esclavos nacidos en casa o comprados a extranjeros que no sean de vuestra raza.
Circuncidad a los esclavos nacidos en casa o comprados. Así llevaréis en la
carne mi pacto como pacto perpetuo. Todo varón incircunciso, que no ha
circuncidado la carne de su prepucio, será apartado de su pueblo, por haber
quebrantado mi pacto.»
El Señor dijo a Abraham:
«Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino que se llamará Sara. La
bendeciré, y te dará un hijo, y lo bendeciré; de ella nacerán pueblos y reyes
de naciones.»
Abraham cayó rostro en tierra y se dijo, sonriendo: «¿Un centenario va a tener
un hijo, y Sara va a dar a luz a los noventa?»
Y Abraham dijo a Dios:
«Me contento con que conserves sano a Ismael en tu presencia.»
Dios replicó:
«No; es Sara quien te va a dar un hijo; lo llamarás Isaac; con él estableceré
mi pacto y con sus descendientes, un pacto perpetuo. En cuanto a Ismael,
escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer en extremo,
engendrará doce príncipes y se hará un pueblo numeroso. Pero mi pacto lo
establezco con Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas
fechas.»
Cuando el Señor terminó de hablar con Abraham, se retiró. Entonces, Abraham
tomó a su hijo Ismael, a los esclavos nacidos en casa o comprados, a todos los
varones de la casa de Abraham, y les circuncidó la carne del prepucio aquel
mismo día, como se lo había mandado Dios.
Abraham tenía noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio;
Ismael tenía trece años cuando se circuncidó la carne de su prepucio. Aquel
mismo día, se circuncidaron Abraham y su hijo Ismael. Y todos los varones de
casa, nacidos en casa o comprados a extranjeros, se circuncidaron con él.
RESPONSORIO Gn 17, 16. 19; cf.
Lc 1, 32. 33
R. La
bendeciré, y te dará un hijo, y lo bendeciré; * con
él estableceré mi pacto, un pacto perpetuo.
V. Será grande, se llamará hijo del Altísimo y
reinará para siempre.
R. Con él estableceré mi pacto, un pacto perpetuo.
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las
herejías
(Libro 4, 18, 1-2. 4. 5: SC 100, 596-598. 606. 610-612)
LA OBLACIÓN PURA DE LA IGLESIA
El sacrificio puro y acepto a Dios es la oblación
de la Iglesia, que el Señor mandó que se ofreciera en todo el mundo, no porque
Dios necesite nuestro sacrificio, sino porque el que ofrece es glorificado él
mismo en lo que ofrece, con tal de que sea aceptada su ofrenda. La ofrenda que
hacemos al rey es una muestra de honor y de afecto; y el Señor nos recordó que
debemos ofrecer nuestras ofrendas con toda sinceridad e inocencia, cuando dijo:
Si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas que un hermano tuyo tiene algo
contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar, y ve primero a reconciliarte con
tu hermano; vuelve luego y presenta tu ofrenda. Hay que ofrecer a Dios las
primicias de su creación, como dice Moisés: No te presentarás al Señor tu Dios
con las manos vacías; de este modo el hombre, hallado grato en aquellas mismas
cosas que a él le son gratas, es honrado por parte de Dios.
Y no hemos de pensar que haya sido abolida toda clase de oblación, pues las
oblaciones continúan en vigor ahora como antes: el antiguo pueblo de Dios
ofrecía sacrificios y la Iglesia los ofrece también. Lo que ha cambiado es la
forma de la oblación, puesto que los que ofrecen no son ya siervos, sino
hombres libres. El Señor es uno y el mismo, pero es distinto el carácter de la
oblación, según sea ofrecida por siervos o por hombres libres; así la oblación
demuestra el grado de libertad. Por lo que se refiere a Dios nada hay sin
sentido, nada que no tenga su significado y su razón de ser. Y por esto los
antiguos hombres debían consagrarle los diezmos de sus bienes; pero nosotros,
que ya hemos alcanzado la libertad, ponemos al servicio del Señor la totalidad
de nuestros bienes, dándolos con libertad y alegría, aun los de más valor, pues
lo que esperamos vale más que todos ellos; echamos en el cepillo de Dios todo
nuestro sustento, imitando así el desprendimiento de aquella viuda pobre del
evangelio.
Es necesario, por tanto, que presentemos nuestra ofrenda a Dios y que le seamos
gratos en todo, ofreciéndole con mente sincera, con fe sin mezcla de engaño,
con firme esperanza, con amor ferviente, las primicias de su creación. Esta
oblación pura sólo la Iglesia puede ofrecerla a su Hacedor, ofreciéndole con
acción de gracias del fruto de su creación.
Le ofrecemos, en efecto, lo que es suyo, significando con nuestra ofrenda
nuestra unión y mutua comunión, y proclamando nuestra fe en la resurrección de
la carne y del espíritu. Pues del mismo modo que el pan, fruto de la tierra,
cuando recibe la invocación divina, deja de ser pan común y corriente y se
convierte en eucaristía, compuesta de dos realidades, terrena y celestial, así
también nuestros cuerpos, cuando reciben la eucaristía, dejan ya de ser
corruptibles, pues tienen la esperanza de la resurrección.
RESPONSORIO Hb 10, 1. 14; Ef 5,
2
R. La ley
contiene sólo una sombra, no la realidad misma de las cosas; por eso, mediante
unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar, no puede de ninguna manera
dar la perfección a quienes buscan acercarse a Dios. Cristo, en cambio, * con
una sola oblación, ha llevado para siempre a la perfección a los que ha
santificado.
V. Él nos amó y se entregó por nosotros a Dios
como oblación de suave fragancia.
R. Con una sola oblación, ha llevado para siempre
a la perfección a los que ha santificado.
*Lecturas del Sábado de la 2ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 20 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (3,20-21)*
En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta
gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a
llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por
el camino de la paz.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.
PRECES
Celebremos la sabiduría y la bondad de
Cristo, que ha querido ser amado y servido en los hermanos, especialmente en
los que sufren, y supliquémosle insistentemente diciendo:
Señor, acrecienta nuestro amor.
Al recordar esta mañana tu santa resurrección,
te pedimos, Señor, que extiendas los beneficios de tu redención a todos los
hombres.
Que todo el día de hoy sepamos dar buen testimonio del nombre cristiano
y ofrezcamos nuestra jornada como un culto espiritual agradable al Padre.
Enséñanos, Señor, a descubrir tu imagen en todos los hombres
y a saberte servir a ti en cada uno de ellos.
Cristo, Señor nuestro, vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos,
haz que permanezcamos en ti y demos fruto abundante para que con ello sea
glorificado nuestro Padre que está en el cielo.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Con la confianza que nos da nuestra fe, acudamos ahora al Padre, diciendo como
Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Que nuestra voz, Señor, nuestro espíritu
y toda nuestra vida sean una continua alabanza en tu honor, y ya que toda
nuestra existencia es un don gratuito de tu liberalidad, haz que también cada
una de nuestras acciones te esté plenamente dedicada. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ÉSTE ES EL TIEMPO EN QUE LLEGAS
Éste es el tiempo en que llegas,
Esposo, tan de repente,
que invitas a los que velan
y olvidas a los que duermen.
Salen cantando a tu encuentro
doncellas con ramos verdes
y lámparas que guardaron
copioso y claro el aceite.
¡Cómo golpean las necias
las puertas de tu banquete!
¡Y cómo lloran a oscuras
los ojos que no han de verte!
Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,
y está el corazón velando
mientras los ojos se duermen.
Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro
Salvador.»
Salmo 140, 1-9 - ORACIÓN ANTE EL PELIGRO
Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.
Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo opondré mi oración a su malicia.
Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Anunciad a los pueblos y decidles:
«Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»
Ant 2. Mirad: el Señor vendrá y todos sus
santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya.
Salmo 141 - ORACIÓN DEL HOMBRE ABANDONADO: TU ERES MI REFUGIO
A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
Me vuelvo a la derecha y miro:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.
A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi heredad en el país de la vida.»
Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mirad: el Señor vendrá y todos sus
santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya.
Ant 3. Vendrá el Señor con gran poder y lo
contemplarán todos los hombres.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrá el Señor con gran poder y lo
contemplarán todos los hombres.
LECTURA BREVE 1Ts 5, 23-24
Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser
-espíritu, alma y cuerpo- sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de
nuestro Señor Jesucristo. Fiel es a sus promesas el que os ha convocado; y él
las cumplirá.
RESPONSORIO BREVE
V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
V. Y danos tu salvación.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Mirad: el Señor viene de lejos y su resplandor ilumina toda la
tierra.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mirad: el Señor viene de lejos y su
resplandor ilumina toda la tierra.
PRECES
Invoquemos a Cristo, alegría y júbilo de cuantos esperan su llegada,
y digámosle:
Ven, Señor, y no tardes más.
Esperamos alegres tu venida,
ven, Señor Jesús.
Tú que existes antes de los tiempos,
ven y salva a los que viven en el tiempo.
Tú que creaste el mundo y a todos los que en él habitan,
ven a restaurar la obra de tus manos.
Tú que no despreciaste nuestra naturaleza mortal,
ven y arráncanos del dominio de la muerte.
Tú que viniste para que tuviéramos vida abundante,
ven y danos tu vida eterna.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que quieres congregar a todos los hombres en tu reino,
ven y reúne a cuantos desean contemplar tu rostro.
Pidamos ahora con grande confianza la venida del reino de Dios, con las
palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, despierta en tus fieles el deseo de prepararse a la venida
de Cristo por la práctica de las buenas obras, para que, colocados un día a su
derecha, merezcan poseer el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 20 DE ENERO 2024
*Lecturas del Sábado de la 2ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 20 de enero de 2024
Primera
lectura
Lectura
del segundo libro de Samuel (1,1-4.11-12.19.23-27):
En aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se
detuvo dos días en Sicelag.
Al tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha
jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó en tierra, postrándose ante
David.
David le preguntó: «¿De dónde vienes?»
Respondió: «Me he escapado del campamento israelita.»
David dijo: «¿Qué ha ocurrido? Cuéntame.»
Él respondió: «Pues que la tropa ha huido de la batalla, y ha habido muchas
bajas entre la tropa y muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatán.»
Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron
lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por
su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían
muerto a espada.
Y dijo David: «¡Ay, la flor de Israel, herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los
valientes! Saúl y Jonatán, mis amigos queridos, ni vida ni muerte los pudo
separar; más ágiles que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel,
llorad por Saúl, que os vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro
vuestros vestidos. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatán,
herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío!
¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de
mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!»
Palabra de Dios
Salmo
Sal
79,2-3.5-7
R/. Que
brille tu rostro, Señor, y nos salve
Pastor de Israel, escucha,
tú que guias a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.
Señor Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica? R/.
Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos
nuestros enemigos se burlan de nosotros. R/.
*Lecturas del Sábado de la 2ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 20 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (3,20-21)*
En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta
gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a
llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Jesús fue a casa con sus
discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer)
*En
este pasaje donde el Señor, no tenía tiempo, ni para comer, porque eran tanto
los enfermos. Se puede ver claramente que Jesús, nunca deja de escuchar, estar
pendiente o atender las necesidades de ningunas de las personas que les buscan
hasta encontrarlo y postrarse ante él, a sus pies, pidiendo misericordia,
justicia, sanado, liberado o transformado. El señor deja todo, hasta sus
alientos, tan solo por dar oportunidad cercanía, bendición o bienestar a todas
las personas que quieren estar con él y a todas las personas que siente necesidad
de estar con él. Me llega a la mente el pasaje bíblico que dice: (Mi alimento
es hacer la voluntad de Aquél que me ha enviado). Esto debe llenarnos de alegría
el saber que el Señor, deja hasta de comer, para ayudar al necesitado. También el
Señor deja todo por nosotros, a él no le importa morir, para que nosotros
vivamos*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 18 de enero de 2024
MARCOS 3,13-19 CICLO B
*Lecturas del Viernes de la 2ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 19 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (3,13-19)*
En aquel tiempo, Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él
quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a
predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los
Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su
hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges –Los Truenos–, Andrés,
Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes
y Judas Iscariote, que lo entregó.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(El
Señor, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso, y se
fueron con él).
*Jesús,
mientras tomo la decisión de caminar hacia la montaña, cuando Jesús tomó la
decisión de subir a la montaña, también los que les seguían pudieron tomar
varias decisiones como: me arriesgo y sigo, me detengo porque esta montaña es más
fuerte que yo, o pierdo el ánimo y me digo es demasiado para mí, no puedo. Jesús
mira el corazón de todos y en su mirada encontró a 12 con deseo de seguir
adelante. Si Jesús echa una mirada sobre nosotros en esto momento que verían sus
ojos en nosotros, encontraría en nosotros el deseo de seguir adelante, o me encontraría
sin animo, sin esperanza, por los acontecimiento que están sucediendo en el
mundo en estos momento. Jesús llamo a lo que él quiso, los llamo a ellos y en
este tiempo nos llama a nosotros, para que podamos continuar su trabajo, y su
trabajo es amar y dar la vida por los demás. No tengamos miedo de subir con el
Señor a la montaña donde nos espera una gran transformación para nuestro bien y
el bien de las personas que nos rodean*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 19
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*VIERENES
SEMANA II*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. El Señor es bueno, bendecid su
nombre.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es bueno, bendecid su
nombre.
Himno: TE DOY GRACIAS SEÑOR.
Te doy gracias, Señor.
¡Tanto estabas enojado conmigo!
Tú eres un Dios de amor,
y ahora soy tu amigo,
te busco a cada instante y te persigo.
Eres tú mi consuelo,
tú eres el Dios que salva y da la vida;
eres todo el anhelo
de esta alma que va herida,
ansiándote sin tasa ni medida.
En mi tierra desierta,
tú de la salvación eres la fuente;
eres el agua cierta
que se vuelve torrente,
y el corazón arrasa dulcemente.
¡Quiero escuchar tu canto!
¡Que tu Palabra abrase mi basura
con alegría y llanto!
¡Que mi vida futura
espejo sea sin fin de tu hermosura! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias, Señor.
Ant 2. En Tu juicio, Señor, acuérdate de
la misericordia.
Cántico: JUICIO DE DIOS - Ha 3, 2-4. 13a. 15-19
¡Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la misericordia.
El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi salvador.
El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En Tu juicio, Señor, acuérdate de
la misericordia.
Ant 3. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Glorifica al Señor, Jerusalén.
LECTURA BREVE Ef 2,13-16
Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los
que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos,
judíos y gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los
separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo
las paces, para crear en él un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos
pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte en él al
odio.
RESPONSORIO BREVE
V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Desde el cielo me enviará la salvación.
R. El Dios que hace tanto por mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Mis
ojos se consumen aguardando tu salvación.
R. Y tu promesa de justicia.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 16, 1-16
NACIMIENTO DE ISMAEL
En aquellos días, Saray, la mujer de Abram, no le
daba hijos; pero tenía una sierva egipcia, llamada Hagar. Y Saray dijo a Abram:
«El Señor no me deja tener hijos, llégate a mi sierva a ver si por ella tengo
hijos.»
Abram aceptó la propuesta. A los diez años de habitar Abram en Canaán, Saray,
la mujer de Abram, tomó a Hagar, la esclava egipcia, y se la dio a Abram, su
marido, como esposa. Él se llegó a Hagar, y ella concibió. Y, al verse encinta,
le perdió el respeto a su señora. Entonces Saray dijo a Abram:
«Tú eres responsable de esta injusticia; yo he puesto en tus brazos a mi
esclava, y ella, al verse encinta, me desprecia. El Señor juzgue entre nosotros
dos.»
Abram dijo a Saray:
«En tu poder está tu esclava, trátala como te parezca.» Saray la maltrató, y
ella se escapó. El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto,
la fuente del camino de Sur, y le dijo:
«Hagar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?»
Ella respondió:
«Vengo huyendo de mi señora.» El ángel del Señor le dijo:
«Vuelve a tu señora y sométete a su poder.» Y el ángel del Señor añadió:
«Haré tan numerosa tu descendencia, que no se podrá contar.»
Y el ángel del Señor concluyó:
«Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el
Señor ha escuchado tu aflicción. Será un potro salvaje: su mano irá contra
todos, y la de todos contra él; vivirá separado de sus hermanos.»
Hagar invocó el nombre del Señor, que le había hablado:
«Tú eres Dios que me ve.» Pues decía:
«¿No he visto aquí al que me ve?»
Por eso, aquel pozo se llama «Pozo del que vive y me ve» y está entre Cadés y
Bared.
Hagar dio un hijo a Abram, y Abram llamó Ismael al hijo que le había dado
Hagar. Abram tenía ochenta y seis años cuando Hagar le engendró a Ismael
RESPONSORIO Cf. Gn 17, 20. 21;
21, 13
R. El Señor
dijo a Abraham: «Bendeciré a Ismael, lo haré fecundo, lo haré crecer en
extremo; * pero mi pacto lo establezco con Isaac, el hijo que te dará
Sara.»
V. También al hijo de la criada lo convertiré en
un gran pueblo, pues es descendiente tuyo.
R. Pero mi pacto lo establezco con Isaac, el hijo
que te dará Sara.
SEGUNDA LECTURA
De los Capítulos de Diadoco de Foticé, obispo,
Sobre la perfección espiritual
(Capítulos 12. 13. 14: PG 65, 1171-1172)
HAY QUE AMAR SOLAMENTE A DIOS
El que se ama a sí mismo no puede amar a Dios; en
cambio, el que, movido por la superior excelencia de las riquezas del amor a
Dios, deja de amarse a sí mismo ama a Dios. Y como consecuencia ya no busca
nunca su propia gloria, sino más bien la gloria de Dios. El que se ama a sí
mismo busca su propia gloria, pero el que ama a Dios desea la gloria de su
Hacedor.
En efecto, es propio del alma que siente el amor a Dios buscar siempre y en
todas sus obras la gloria de Dios y deleitarse en su propia sumisión a él, ya
que la gloria conviene a la magnificencia de Dios; al hombre, en cambio, le
conviene la humildad, la cual nos hace entrar a formar parte de la familia de
Dios. Si de tal modo obramos, poniendo nuestra alegría en la gloria del Señor,
no nos cansaremos de repetir, a ejemplo de Juan Bautista: Es preciso que él
crezca y que yo disminuya.
Sé de cierta persona que, aunque se lamentaba de no amar a Dios como ella
hubiera querido, sin embargo lo amaba de tal manera que el mayor deseo de su
alma consistía en que Dios fuera glorificado en ella y que ella fuese tenida en
nada. El que así piensa no se deja impresionar por las palabras de alabanza,
pues sabe lo que es en realidad; al contrario, por su gran amor a la humildad,
no piensa en su propia dignidad, aunque fuese el caso que sirviese a Dios en
calidad de sacerdote; su deseo de amar a Dios hace que se vaya olvidando poco a
poco de su dignidad y que extinga en las profundidades de su amor a Dios, por
el espíritu de humildad, la jactancia que su dignidad pudiese ocasionar, de
modo que llega a considerarse siempre a sí mismo como un siervo inútil, sin
pensar para nada en su dignidad, por su amor a la humildad. Lo mismo debemos
hacer también nosotros, rehuyendo todo honor y toda gloria, movidos por la superior
excelencia de las riquezas del amor a Dios, que nos ha amado de verdad.
Dios conoce a los que lo aman sinceramente, porque cada cual lo ama según la
capacidad de amor que hay en su interior. Por tanto, el que así obra desea con
ardor que la luz de este conocimiento divino penetre hasta lo más íntimo de su
ser, llegando a olvidarse de sí mismo, transformado todo él por el amor.
El que es así transformado vive y no vive; pues, mientras vive en su cuerpo, el
amor lo mantiene en un continuo peregrinar hacia Dios; su corazón, encendido en
el ardiente fuego del amor, está unido a Dios por la llama del deseo y su amor
a Dios le hace olvidarse completamente del amor a sí mismo, pues, como dice el
Apóstol, si nos hemos portado como faltos de juicio, ha sido por Dios; si ahora
somos razonables, es por vuestro bien.
RESPONSORIO Jn 3, 16; 1Jn 4, 10
R. Tanto amó
Dios al mundo que le entregó su Hijo único, * para
que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
V. En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó.
R. Para que todo el que crea en él no perezca,
sino que tenga vida eterna.
*Lecturas del Viernes de la 2ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 19 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (3,13-19)*
En aquel tiempo, Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él
quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a
predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los
Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su
hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges –Los Truenos–, Andrés,
Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes
y Judas Iscariote, que lo entregó.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc
1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la entrañable misericordia de
nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.
PRECES
Adoremos a Cristo, que se ofreció a Dios como sacrificio sin
mancha para purificar nuestras conciencias de las obras muertas, y digámosle
con fe:
En tu voluntad, Señor, encontramos nuestra paz.
Tú que nos has dado la luz del nuevo día,
concédenos también caminar durante sus horas por sendas de vida nueva.
Tú que todo lo has creado con tu poder y con tu providencia lo conservas,
ayúdanos a descubrirte presente en todas tus creaturas.
Tú que has sellado con tu sangre una alianza nueva y eterna,
haz que, obedeciendo siempre tus mandatos, permanezcamos fieles a esa alianza.
Tú que colgado en la cruz quisiste que de tu costado manara sangre y agua,
purifica con esta agua nuestros pecados y alegra con este manantial a la ciudad
de Dios.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó
Jesucristo:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas que del mismo
modo que hemos cantado tus alabanzas en esta celebración matutina así también
las podamos cantar plenamente en la asamblea de tus santos por toda la
eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VIERENES
SEMANA II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: OH CRISTO, TÚ NO TIENES.
Oh Cristo, tú no tienes
la lóbrega mirada de la muerte;
tus ojos no se cierran:
son agua limpia donde puedo verme.
Oh Cristo, tú no puedes
cicatrizar la llaga del costado:
un corazón tras ella
noches y días me estará esperando.
Oh Cristo, tú conoces
la intimidad oculta de mi vida;
tú sabes mis secretos:
te los voy confesando día a día.
Oh Cristo, tú aleteas
con los brazos unidos al madero;
¡oh valor que convida
a levantarse puro sobre el suelo!
Oh Cristo, tú sonríes
cuando te hieren sordas las espinas;
si mi cabeza hierve,
haz, Señor, que te mire y te sonría.
Oh Cristo, tú que esperas
mi último beso darte ante la tumba,
también mi joven beso
descansa en ti de la incesante lucha. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Arranca, Señor, mi vida de la muerte, mis pies de la caída.
Salmo 114 - ACCIÓN DE GRACIAS
Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.
Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Arranca, Señor, mi vida de la
muerte, mis pies de la caída.
Ant 2. El auxilio me viene del Señor, que
hizo el cielo y la tierra.
Salmo 120 - EL GUARDIÁN DEL PUEBLO.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El auxilio me viene del Señor, que
hizo el cielo y la tierra.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE 1Co 2, 7-10a
Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios
antes de los siglos para nuestra gloria, que no conoció ninguno de los
príncipes de este siglo; pues si la hubieran conocido, nunca hubieran
crucificado al Señor de la gloria. Pero, según está escrito: «Ni el ojo vio, ni
el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los
que le aman.» Pero a nosotros nos lo ha revelado por su Espíritu.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para
llevarnos a Dios.
V. Muerto en la carne, pero vivificado en el
espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos
a Dios.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia
como lo habías prometido a nuestros padres.
PRECES
Bendigamos ahora al Señor Jesús, que en su vida mortal escuchó
siempre con bondad las súplicas de los que acudían a él y enjugaba con amor las
lágrimas de los que lloraban, y digámosle también nosotros:
Señor, ten piedad.
Señor Jesucristo, tú que consolaste a los tristes y desconsolados, pon ahora
tus ojos en los sufrimientos de los pobres
y consuela a los deprimidos.
Escucha los gemidos de los agonizantes
y envíales tus ángeles para que los consuelen y conforten.
Que los emigrantes sientan el consuelo de tu amor en el destierro, que puedan
regresar a su patria
y que un día alcancen también la patria eterna.
Que los pecadores escuchando tu voz se conviertan,
y encuentren en tu Iglesia el perdón y la paz.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Perdona las faltas de los que han muerto
y dales la plenitud de tu salvación.
Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena
confianza:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que con el escándalo de la cruz has manifestado de
una manera admirable tu sabiduría escondida, concédenos contemplar, con tal
plenitud de fe, la gloria de la pasión de tu Hijo, que encontremos siempre
nuestra gloria en su cruz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






