Musica Para el Alma
viernes, 17 de marzo de 2023
LUCAS 18,9-14 CICLO A
*Lecturas del Sábado de la
3ª semana de Cuaresma*
Sábado, 18
de marzo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(18,9-14)*
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos
por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El
fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones,
injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana
y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos
al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de
este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Porque
todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido)
*Dios,
ten misericordia de mí, que soy pecador, que esta sea mi oración hoy y siempre.
¡No debo dejar mi lugar de oración hoy, agradecido de no ser como el fariseo!
Es Dios quien ‘justifica’ al recaudador de impuestos impío, cuya única virtud
es ser honesto ante Dios. ¿Soy
honesto conmigo mismo cuando vengo ante ti, Señor? Tú lees mi pobre corazón. Es
el verdadero yo a quien amas, con todo que soy, incluso mis defectos. Ruego por
la humildad, y que pueda aceptar tu gran amor por mí, tal como soy*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 18
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO DE CUARESMA
SÁBADO
DE LA SEMANA III
Propio del Tiempo. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. A Cristo, el Señor, que por
nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A Cristo, el Señor, que por
nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.
Himno: LOS HOMBROS TRAIGO CARGADOS.
Los hombros traigo cargados
de graves culpas, mi Dios;
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.
Yo soy quien ha de llorar,
por ser acto de flaqueza;
que no hay en naturaleza
más flaqueza que el pecar.
Y, pues andamos trocados,
que yo peco y lloráis vos,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.
Vos sois quien cargar se puede
estas mis culpas mortales,
que la menor destas tales
a cualquier peso excede;
y, pues que son tan pesados
aquestos yerros, mi Dios,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.
Al Padre, al Hijo, al Amor,
alegres cantad, criaturas,
y resuene en las alturas
toda gloria y todo honor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus
mandatos son estables.
Ant 2. Mándame tu sabiduría, Señor, para
que me asista en mis trabajos.
Cántico: DAME SEÑOR, LA SABIDURÍA Sb 9, 1-6. 9-11
Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus creaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón.
Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
Pues aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.
Contigo está la sabiduría conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala de tus santos cielos
y de tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para
que me asista en mis trabajos.
Ant 3. La fidelidad del Señor dura por
siempre.
Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La fidelidad del Señor dura por
siempre.
LECTURA BREVE Is 1, 16-18
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de
obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo, haced justicia al
oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y
litigaremos —dice el Señor—. Aunque vuestros pecados sean como la grana,
blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos
como lana.»
RESPONSORIO BREVE
V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. El
que obra la verdad viene a la luz.
R. y
sus obras quedan de manifiesto.
PRIMERA LECTURA AÑO (I)
De la carta a los Hebreos 6,
9-20
LA FIDELIDAD DE DIOS ES EL FUNDAMENTO DE NUESTRA ESPERANZA
Hermanos, abrigamos las
mejores esperanzas sobre vuestra salvación. Que no es Dios injusto para olvidar
vuestra labor y el amor que mostrasteis por su nombre, al prestar ayuda a los
fieles y al perseverar ahora en su asistencia. Sólo deseamos que cada uno de
vosotros demuestre hasta el fin el mismo interés por la plena realización de la
esperanza. No os hagáis perezosos, sino imitad a aquellos que, por su fe y
constancia, entran en posesión de las promesas.
Así sucedió con Abraham.
Dios, al hacerle las promesas, como no podía jurar por otro mayor, juró por sí
mismo, diciendo: «Te colmaré de bendiciones y te multiplicaré
extraordinariamente.» Y así, Abraham, perseverando con toda constancia, obtuvo
la realización de la promesa.
Los hombres juran por otro mayor
que ellos, y el juramento es la garantía que pone fin a todas sus
controversias. Por eso Dios, queriendo demostrar con más claridad a los
herederos de la promesa lo irrevocable de su decisión, empeñó su palabra con
juramento. Así, por dos hechos irrevocables, en que no cabe mentira por parte
de Dios, cobramos más ánimos nosotros, los que buscamos refugio en él, para
asirnos fuertemente a la esperanza que nos propone. Ésta es el áncora firme y
segura de nuestra alma, «que penetra más allá del velo», hasta el interior del
santuario, adonde entró Jesús como precursor nuestro, constituido sumo
sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec.
RESPONSORIO Hb 6, 19b-20; 7, 24b-25
R. Jesús
penetró, más allá del velo, hasta el interior del santuario, como precursor
nuestro, constituido sumo sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec.
* Él vive para siempre para interceder por nosotros.
V. Jesús
tiene un sacerdocio eterno; de aquí que tiene poder para llevar a la salvación
definitiva a cuantos por él se vayan acercando a Dios.
R. Él
vive para siempre para interceder por nosotros.
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
Del libro del Éxodo 40,
14-36
ERECCIÓN DEL SANTUARIO.
LA NUBE DEL SEÑOR
En aquellos días, Moisés llevó a cabo todo lo que el Señor le había mandado.
El día uno del mes primero del segundo año, fue levantado el santuario. Moisés
erigió el santuario, colocó las bases, puso los tablones con sus travesaños y
plantó las columnas; luego desplegó la Tienda por encima del santuario y puso
la cubierta sobre la Tienda, como el Señor se lo había ordenado.
Colocó luego el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca las barras y
la cubrió con la placa de oro o propiciatorio. Después introdujo el arca en el
santuario y colgó la cortina de separación, de modo que ocultase el arca de la
alianza, como el Señor lo había ordenado a Moisés.
Colocó también la mesa en la Tienda de Reunión, en la parte norte del santuario
y fuera de la cortina. Sobre ella colocó los panes de oblación presentados al
Señor, como se lo había ordenado el Señor a Moisés. Instaló en seguida el
candelabro en la Tienda de Reunión, en la parte sur del santuario, frente a la
mesa, y colocó en él las lámparas en presencia del Señor, como el Señor lo
había ordenado a Moisés. Puso el altar de oro en la Tienda de Reunión, frente a
la cortina, y quemó sobre él el incienso aromático, como el Señor se lo había
ordenado. Colgó luego una cortina a la entrada del santuario y, junto a esta
entrada del santuario de la Tienda de Reunión, colocó el altar de los
holocaustos y ofreció sobre él el holocausto y la ofrenda, como lo había
ordenado el Señor a Moisés.
Colocó la pila entre la Tienda de Reunión y el altar, y echó agua en ella para
las abluciones. Moisés, Aarón y los hijos de éste se lavaron con esta agua las
manos y los pies. Y después, siempre que entraban a la Tienda de Reunión y se
acercaban al altar, se lavaban, como lo había ordenado el Señor a Moisés.
Finalmente, éste levantó el atrio alrededor del santuario y del altar, y colgó un
tapiz a la entrada del atrio. Y así dio término Moisés a toda la obra.
Entonces la nube cubrió la Tienda de Reunión, y la gloria del Señor llenó el
santuario. Moisés no pudo entrar en la Tienda de Reunión, porque la nube se
había posado sobre ella y la gloria del Señor llenaba el santuario.
Cuando la nube se alzaba del santuario, los hijos de Israel levantaban el
campamento para sus marchas por etapas. Pero, si la nube no se alzaba, ellos no
levantaban el campamento, sino que esperaban hasta que se alzase la nube. De
día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche brillaba como
fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedió durante todo el tiempo
de su marcha.
RESPONSORIO
1Co 10, 1. 2; Ex 40, 32. 33
R. Nuestros padres estuvieron todos
bajo la nube, y todos atravesaron el mar; * todos fueron bautizados en Moisés
por la nube.
V. La nube cubrió la Tienda de
Reunión, y la gloria del Señor llenó el santuario.
R. Todos fueron bautizados en Moisés
por la nube.
SEGUNDA LECTURA
De las Disertaciones de
san Gregorio de Nacianzo, obispo
(Disertación 14, Sobre el amor a los pobres, 38. 40: PG 35, 907. 910)
SIRVAMOS A CRISTO EN LA
PERSONA DE LOS POBRES
Dichosos los misericordiosos -dice la Escritura-, porque ellos alcanzarán
misericordia. La misericordia no es, ciertamente, la última de las
bienaventuranzas. Y dice también el salmo: Dichoso el que cuida del pobre y
desvalido. Y asimismo: Dichoso el que se apiada y presta. Y en otro lugar: El
justo a diario se compadece y da prestado. Hagámonos, pues, dignos de estas
bendiciones divinas.
Ni la misma noche ha de interrumpir el ejercicio de nuestra misericordia. No
digas al prójimo: Anda, vete; mañana te lo daré. Que no haya solución de
continuidad entre nuestra decisión y su cumplimiento. La beneficencia es lo
único que no admite dilación.
Parte tu pan con el que tiene hambre, da hospedaje a los pobres que no tienen
techo, y ello con prontitud y alegría. Quien practique la misericordia -dice el
Apóstol-, que lo haga con jovialidad; esta prontitud y diligencia duplicarán el
premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta
en modo alguno agradable ni hermoso. Hemos de alegrarnos en vez de
entristecernos cuando prestamos algún beneficio. Si quitas las cadenas y la
opresión, dice la Escritura, esto es, la avaricia y la reticencia, las dudas y
palabras quejumbrosas, ¿qué resultará de ello? Algo grande y admirable. Una
gran recompensa. Brillará tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne
sana. ¿Y quién hay que no desee la luz y la salud?
Por esto, si me juzgáis digno de alguna atención, siervos de Cristo, hermanos y
coherederos suyos, visitemos a Cristo siempre que se presente la ocasión,
alimentemos a Cristo, vistamos a Cristo, demos albergue a Cristo, honremos a
Cristo, no sólo en la mesa, como Simón, ni sólo con ungüentos, como María, ni
sólo en el sepulcro, como José de Arimatea, ni con lo necesario para la
sepultura, como aquel que amaba a medias a Cristo, Nicodemo, ni, por último,
con oro, incienso y mirra, como los Magos, sino que, ya que el Señor de todo
quiere misericordia y no sacrificios, y ya que la compasión está por encima de
la grasa de millares de carneros, démosela en la persona de los pobres y de los
que están hoy echados en el polvo, para que, al salir de este mundo, nos
reciban en las moradas eternas, por el mismo Cristo nuestro Señor, a quien sea
la gloria por los siglos. Amén.
RESPONSORIO
Mt 25, 35. 40; Jn 15, 12
R. Tuve hambre y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis. * Os aseguro
que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo
lo hicisteis.
V. Este es mi mandamiento, que os
améis unos a otros como yo os he amado.
R. Os aseguro que cada vez que lo
hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.
*Lecturas del Sábado de la 3ª semana de Cuaresma*
Sábado, 18
de marzo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(18,9-14)*
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos
por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El
fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones,
injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana
y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos
al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de
este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. El publicano, quedándose a cierta distancia, no se atrevía ni
siquiera a levantar los ojos al cielo; y se daba golpes de pecho, mientras
decía: «¡Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador!»
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El publicano, quedándose a cierta
distancia, no se atrevía ni siquiera a levantar los ojos al cielo; y se daba
golpes de pecho, mientras decía: «¡Dios mío, ten compasión de mí, que soy un
pecador!»
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, que para hacer de nosotros creaturas
nuevas ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su
carne, y supliquémosle, diciendo:
Renuévanos con tu gracia, Señor.
Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, danos entrañas de
misericordia, bondad y humildad
y danos comprensión para con todos.
Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren,
para imitarte a ti, el buen Samaritano.
Que María, la Virgen Madre, interceda por las vírgenes que se han consagrado a
tu servicio,
para que vivan su virginidad con un grande amor hacia ti, en bien de la
Iglesia.
Concédenos la abundancia de tu misericordia
y perdona la multitud de nuestros pecados y el castigo que por ellos merecemos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos
libre del mal:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, danos la gracia de celebrar esta Cuaresma con alegría y de
penetrar a fondo el verdadero sentido del misterio pascual, para que podamos
alcanzar plenamente su eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: INSIGNE DEFENSOR DE NUESTRA CAUSA.
Insigne defensor de nuestra causa,
Señor y Salvador del pueblo humano,
acoge nuestras súplicas humildes,
perdona nuestras culpas y pecados.
El día con sus gozos y sus penas
pasó dejando huellas en el alma,
igual que nuestros pies en su camino
dejaron en el polvo sus pisadas.
No dejes de mirarnos en la noche,
dormida nuestra vida en su regazo;
vigila el campamento de los hombres,
camino de tu reino ya cercano.
Ahuyenta de tu pueblo la zozobra,
sé nube luminosa en el desierto,
sé fuerza recobrada en el descanso,
mañana y horizonte siempre abierto.
Bendice, Padre santo, la tarea
del pueblo caminante en la promesa;
llegados a Emaús, tu Hijo amado
nos parta el pan y el vino de la cena. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Vamos a la casa del Señor, con alegría.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vamos a la casa del Señor, con
alegría.
Ant 2. Despierta, tú que duermes, surge de
entre los muertos; y Cristo con su luz te alumbrará.
Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Despierta, tú que duermes, surge de
entre los muertos; y Cristo con su luz te alumbrará.
Ant 3. Dios, por el gran amor con que nos
amó, aún cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con
Cristo.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios, por el gran amor con que nos
amó, aún cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con
Cristo.
LECTURA BREVE 2Co 6, 1-4a
Os exhortamos a que deis pruebas de no haber recibido en vano la gracia de
Dios, pues dice él en la Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te
ayudé en el día de salvación.» Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de
salvación. A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer
caer en descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos
acreditarnos siempre en todo como verdaderos servidores de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos
pecado contra ti.
V. Cristo, oye los ruegos de los que te
suplicamos.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos
pecado contra ti.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Tanto amó Dios al mundo que le entregó su Hijo único; el que cree
en él no perece, sino que tiene vida eterna
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tanto amó Dios al mundo que le
entregó su Hijo único; el que cree en él no perece, sino que tiene vida eterna
PRECES
Bendigamos al Señor, solícito y providente para con todos los
hombres, e invoquémosle, diciendo:
Salva, Señor, a los que has redimido.
Señor, fuente de todo bien y origen de toda verdad, llena con tus dones a todos
los obispos
y conserva en la doctrina de los apóstoles a los fieles que les han sido
confiados.
Que aquellos que se nutren con el mismo pan de vida vivan unidos en la caridad,
para que todos seamos uno en el cuerpo de tu Hijo.
Que nos despojemos de nuestra vieja condición humana y de sus obras,
y nos renovemos a imagen de Cristo, tu Hijo.
Concede a tu pueblo que por la penitencia obtenga el Perdón de sus pecados
y tenga parte en los méritos de Jesucristo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Haz que nuestros hermanos difuntos puedan alabarte eternamente en el cielo,
y que nosotros esperemos confiadamente unirnos a ellos en tu reino.
Pidamos a nuestro Padre, con las palabras que Cristo nos enseñó, que nos dé la
fuerza que necesitamos para no caer en la tentación:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, que por tu Palabra hecha carne has reconciliado
contigo admirablemente al género humano, haz que el pueblo cristiano se apreste
a celebrar las próximas fiestas pascuales con una fe viva y con una entrega
generosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 18 DE MARZO 2023
*Lecturas del Sábado de la
3ª semana de Cuaresma*
Sábado, 18 de marzo de 2023
Primera lectura
Lectura de la profecía de Oseas (6,1-6):
Vamos, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 50,3-4.18-19.20-21ab
R/. Quiero misericordia, y no sacrificios
V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.
V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.
V/. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R/.
*Lecturas del Sábado de la
3ª semana de Cuaresma*
Sábado, 18
de marzo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(18,9-14)*
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos
por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El
fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones,
injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana
y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos
al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de
este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Porque
todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido)
*Dios,
ten misericordia de mí, que soy pecador, que esta sea mi oración hoy y siempre.
¡No debo dejar mi lugar de oración hoy, agradecido de no ser como el fariseo!
Es Dios quien ‘justifica’ al recaudador de impuestos impío, cuya única virtud
es ser honesto ante Dios. ¿Soy
honesto conmigo mismo cuando vengo ante ti, Señor? Tú lees mi pobre corazón. Es
el verdadero yo a quien amas, con todo que soy, incluso mis defectos. Ruego por
la humildad, y que pueda aceptar tu gran amor por mí, tal como soy*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 16 de marzo de 2023
MARCOS 12,28b-34 CICLO A
*Lecturas del Viernes de la
3ª semana de Cuaresma*
Viernes,
17 de marzo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(12,28b-34)*
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu
mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo
y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el
entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más
que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
«No
estás lejos del reino de Dios».
*Esta
idea, de que el bien inquieta a la mente. Jesús no fomenta un enfoque
simplista. Más bien, nos llama a la humildad desde el amor, la paciencia desde
el amor y la tolerancia desde el amor, así estamos permitiendo que Dios obre en
nuestras vidas. Tal vez pueda recordar los
eventos de mi vida que parecían estériles o llenos de malas hierbas, y pueda
ver ahora que Dios estaba obrando. ¿Qué me dice eso sobre amarlo a él, y amar
al prójimo?*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 17
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO DE CUARESMA
VIERNES
DE LA SEMANA III
Propio del Tiempo. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. A Cristo, el Señor, que por
nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A Cristo, el Señor, que por
nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.
Himno: DELANTE DE LA CRUZ LOS OJOS MÍOS
Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Contra ti, contra ti solo pequé,
Señor; ten misericordia de mí.
Ant 2. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr
14,17-21
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Ant 3. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
LECTURA BREVE Is 53, 11b-12
Mi siervo justificará a muchos, porque cargó sobre sí los crímenes de ellos. Le
daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre, porque se
entregó a sí mismo a la muerte y fue contado entre los malhechores; él tomó
sobre sí el pecado de las multitudes e intercedió por los pecadores.
RESPONSORIO BREVE
V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Convertíos
al Señor, vuestro Dios.
R. Porque
es compasivo y misericordioso.
PRIMERA LECTURA AÑO (I)
De la carta a los Hebreos 5,
11 -- 6, 8
EXHORTACIÓN A ATENDER LAS ENSEÑANZAS DE LO QUE ES PERFECTO
Hermanos: Tenemos mucho que
decir de este tema; y es difícil de explicar, porque os habéis vuelto perezosos
para entender. Pues debiendo ser ya maestros con el tiempo que lleváis, tenéis
de nuevo necesidad de que se os enseñen los primeros rudimentos de los oráculos
divinos, y os habéis vuelto tales que necesitáis leche y no manjar sólido. Pero
quien se alimenta de leche no es capaz de entender la doctrina de la santidad,
porque es todavía un niño. En cambio, el alimento sólido es propio de
perfectos, de aquellos que, por la costumbre, tienen sus facultades ejercitadas
para discernir el bien y el mal.
Por eso, dejando a un lado
lo elemental de la doctrina de Cristo, vengamos a tratar de lo que es perfecto,
sin reiterar los artículos fundamentales, como son: el arrepentimiento de las
obras muertas y la fe en Dios; la doctrina sobre los bautismos e imposición de
las manos; la resurrección de los muertos y el juicio eterno. Y lo vamos a
hacer con la gracia de Dios.
Por lo que se refiere a los
que una vez han sido iluminados, que saborearon el don celestial, que se
hicieron partícipes del Espíritu Santo y gustaron la dulzura de la palabra de
Dios y los prodigios del mundo futuro, pero luego cayeron en la apostasía, es
imposible volverlos a renovar en el arrepentimiento; crucifican de nuevo por su
cuenta al Hijo de Dios y lo exponen a pública afrenta. Pues la tierra que
absorbe la lluvia que una y otra vez cae sobre ella, y da frutos valiosos para
quienes la cultivan, recibe las bendiciones de Dios; pero la que da espinas y
abrojos es inútil y está próxima a ser maldecida, y su fin será el fuego.
RESPONSORIO Hb 5, 12. 14; 1Co 3, 2
R. Debiendo
ser ya maestros con el tiempo que lleváis, os habéis vuelto tales que necesitáis
leche y no manjar sólido. * El alimento sólido es propio de perfectos.
V. Os
di a beber leche; no os ofrecí manjar sólido, porque aún no lo admitíais.
R. El
alimento sólido es propio de perfectos.
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
Del libro del Éxodo 35,
30-36, 1; 37, 1-9
CONSTRUCCIÓN DEL
SANTUARIO Y DEL ARCA
En aquellos días, dijo Moisés a los hijos de Israel:
«El Señor ha escogido a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá,
y lo ha llenado de un espíritu de sabiduría, de prudencia y de habilidad para
toda clase de trabajos, para concebir y realizar proyectos labrando el oro, la
plata y el bronce, para tallar piedras y engastarlas, para labrar madera y
realizar cualquier otra labor de artesanía. También le ha dado talento para
enseñar a otros, lo mismo que a Ohliab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan.
Los ha llenado de habilidad para llevar a cabo toda clase de labores en
recamado de púrpura violeta, escarlata o carmesí y en trabajos de lino. Son
capaces de idear toda clase de proyectos y de ejecutar toda clase de trabajos.»
Besalel, Ohliab y todos los artesanos, a quienes el Señor había dotado de
habilidad y destreza para ejecutar las diversas obras del santuario, realizaron
lo que el Señor había ordenado.
Besalel hizo el arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo por uno
y medio de ancho y uno y medio de alto. La revistió de oro puro por dentro y
por fuera, y le aplicó alrededor una moldura de oro. Fundió oro para hacer
cuatro anillas que colocó en los cuatro ángulos. Hizo luego unas barras de
madera de acacia y las revistió de oro, y pasó las barras a través de las
anillas laterales del arca, para poder transportarla.
Hizo también una placa de oro puro de dos codos y medio de largo por uno y
medio de ancho. En sus dos extremos hizo dos querubines cincelados en oro, cada
uno a un extremo de la placa; la cubrían con sus alas extendidas hacia arriba y
estaban uno frente al otro, mirando al centro de la placa.
RESPONSORIO
Sal 83, 2-3; 45, 5b-6ª
R. ¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, * mi
corazón y mi carne se alegran por el Dios vivo.
V. El Altísimo consagra su morada;
teniendo a Dios en medio de él, su pueblo no vacila.
R. Mi corazón y mi carne se alegran
por el Dios vivo.
SEGUNDA LECTURA
De los libros de las
Morales de san Gregorio Magno, papa, sobre el libro de Job
(Libro 13, 21-23: PL 75, 1028.1029)
EL MISTERIO DE NUESTRA
VIVIFICACIÓN
El venerable Job, figura de la Iglesia, unas veces habla en nombre del cuerpo,
otras en nombre de la cabeza; y, así, a veces está hablando de los miembros y,
súbitamente, toma las palabras de la cabeza. Por esto dice: Todo esto lo he
sufrido aunque en mis manos no hay violencia y es sincera mi oración.
Sin que hubiera violencia en sus manos, en efecto, sufrió aquel que no cometió
pecado, ni se halló engaño en su boca, y sin embargo padeció por nuestra
redención los dolores de la cruz. Él fue el único que dirigió a Dios una
oración sincera, ya que en medio de los sufrimientos de su pasión oró al Padre,
diciendo: Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen.
¿Se puede, en efecto, pronunciar o pensar una oración más sincera que ésta, por
la cual intercede por los mismos que lo atormentan? De ahí deriva el hecho de
que la sangre de nuestro Redentor, derramada por la furia de sus perseguidores,
se convirtiera luego en fuente de vida para los creyentes, los cuales lo
proclamarían Hijo de Dios.
Con respecto a esta sangre, añade con razón el libro santo: ¡Tierra, no cubras
mi sangre, no encierres mi demanda de justicia! Al hombre pecador se le había
dicho: Eres tierra y a la tierra volverás.
Pero esta tierra no sorbió la sangre de nuestro Redentor, pues cualquier
pecador, al beber el precio de su redención, lo confiesa y proclama, y así se
hace patente a todos su valor.
La tierra no sorbió su sangre, pues la santa Iglesia ha predicado ya en todas
partes el misterio de su redención. Es digno de notarse también lo que sigue:
No encierres mi demanda de justicia. La misma sangre redentora que bebemos, en
efecto, es la demanda de justicia de nuestro Redentor. Por eso dice Pablo: Os
habéis acercado a la aspersión de una sangre que habla mejor que la de Abel. De
la sangre de Abel se había dicho: La sangre de tu hermano está clamando a mí
desde la tierra.
Pero la sangre de Jesús habla mejor que la de Abel, pues la sangre de Abel
pedía la muerte del hermano fratricida, mientras que la sangre del Señor
impetró la vida para sus perseguidores.
Por tanto, para que dé su fruto en nosotros el sacramento de la pasión del
Señor, debemos imitar aquello que bebemos, y anunciar a los demás aquello que
veneramos.
Pues su demanda de justicia quedaría oculta en nosotros, si nuestra lengua
callara lo que cree nuestra mente. Para que su demanda de justicia no quede
oculta en nosotros, sólo falta que cada uno de nosotros, a medida de sus
posibilidades, dé a conocer a los demás el misterio de su vivificación.
RESPONSORIO
Cf. Gn 4, 10. 11; cf. Hb 12, 24
R. La sangre de tu Hijo, nuestro hermano,
está clamando a ti desde la tierra, Señor. * Bendita sea esta tierra que abrió
su boca para recibir la sangre del Redentor.
V. Ésta es la aspersión purificadora
de una sangre que habla mejor que la de Abel.
R. Bendita sea esta tierra que abrió
su boca para recibir la sangre del Redentor.
*Lecturas del Viernes de la 3ª semana de Cuaresma*
Viernes,
17 de marzo de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(12,28b-34)*
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu
mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo
y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento
y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los
holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Uno de los escribas se acercó a Jesús para preguntarle cuál era el
primero de todos los mandamientos. Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu
Dios, con todo tu corazón.»
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Uno de los escribas se acercó a
Jesús para preguntarle cuál era el primero de todos los mandamientos. Jesús le
respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón.»
PRECES
Demos gracias a Cristo, el Señor, que al morir en cruz nos dio la
vida, y digámosle con fe:
Tú que por nosotros moriste, escúchanos, Señor.
Maestro y Salvador nuestro, tú que nos revelaste con tu palabra el designio de
Dios y nos renovaste con tu gloriosa pasión,
no permitas que nuestros días transcurran entre vicios y pecados.
Que sepamos, Señor, mortificarnos hoy al tomar los manjares del cuerpo,
para ayudar con nuestra abstinencia a los hambrientos y necesitados.
Que vivamos santamente este día de penitencia cuaresmal
y lo consagremos a tu servicio mediante obras de misericordia.
Sana, Señor, nuestras voluntades rebeldes
y llénanos de tu gracia y de tus dones.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que sepamos
refrenar nuestros excesos mundanos y seguir fielmente las inspiraciones que nos
vienen de ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: MUERE LA VIDA Y VIVO YO SIN VIDA.
Muere la vida y vivo yo sin vida
ofendiendo la vida de mi muerte;
sangre divina de las venas vierte
y mi diamante su dureza olvida.
Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte
y de su cuerpo la mayor herida.
¡Oh duro corazón de mármol frío!
¿Tiene tu Dios abierto el lado izquierdo
y no te vuelves un copioso río?
Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y, como no la tengo, no la pierdo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es grande, nuestro dueño
más que todos los dioses.
Ant 2. Casa de Israel, bendice al Señor;
tañed para su nombre, que es amable.
Salmo 134 II.
Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed
para su nombre, que es amable.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
LECTURA BREVE St 5, 16. 19-20
Confesaos mutuamente vuestros pecados y rogad unos por otros, para alcanzar
vuestra curación, pues la oración ferviente del justo tiene gran eficacia.
Hermanos, si alguno de entre vosotros se desvía de la verdad y otro logra
convertirlo, sepa que quien convierte a un pecador de su camino equivocado
salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados.
RESPONSORIO BREVE
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los
sacrificios.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Amar al prójimo como a sí mismo
vale más que todos los sacrificios.
PRECES
Oremos a Jesús, el Señor, que santificó por su propia sangre al
pueblo, y digámosle:
Compadécete, Señor, de tu pueblo.
Redentor nuestro, por tu pasión, concede a tus fieles la fuerza necesaria para
mortificar sus cuerpos, ayúdalos en su lucha contra el mal y fortalece su
esperanza,
para que se dispongan a celebrar santamente tu resurrección.
Haz que los cristianos cumplan con su misión profética anunciando al mundo tu
Evangelio
y dando testimonio de él por su fe, esperanza y caridad.
Conforta, Señor, a los que están tristes,
y otórganos a nosotros el poder consolar a nuestros hermanos.
Haz que tus fieles aprendan a participar en tu pasión con sus propios
sufrimientos,
para que sus vidas manifiesten tu salvación a los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que eres autor de la vida, acuérdate de los difuntos
y dales parte en tu gloriosa resurrección.
Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que sepamos
refrenar nuestros excesos mundanos y seguir fielmente las inspiraciones que nos
vienen de ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






