Musica Para el Alma
domingo, 18 de julio de 2021
EVANGELIO DE MATEO 12,38-42 CICLO B
*Lecturas del Lunes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 19 de julio de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (12,38-42)*
En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro,
queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no
se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo
Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo
del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los
hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la
condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la
sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»
Palabra del Señor
(«Maestro,
queremos ver un signo tuyo.»)
*En cursos que se dan de primero
auxilio, me he fijado que el salva vida cuando una persona se está ahogando y
está en pánico, la solución inmediata es darle un fuerte golpe a esa persona
para inmovilizarlo y así poderle salvar la vida. Ese golpe me lo da el
Señor a mí con esta lectura cuando me dice: Esta generación perversa y adúltera exige un signo. Esta respuesta me da un fuerte
golpe para poderme tranquilizar y para que yo entienda que la finalidad del
Señor es que yo me salve, y él es mi salvavidas*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL LUNES 19. SANTA JUSTA Y RUFINA VÍRGENES Y MÁRTIRES
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Santas Justa y Rufina,
Vírgenes y Mártires*
19 de Julio
LUNES SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
Himno: SEÑOR, COMO QUISIERA.
Señor, cómo quisiera
en cada aurora aprisionar el día,
y ser tu primavera
en gracia y alegría,
y crecer en tu amor más todavía.
En cada madrugada
abrir mi pobre casa, abrir la puerta,
el alma enamorada,
el corazón alerta,
y conmigo tu mano siempre abierta.
Ya despierta la vida
con su canción de ruidos inhumanos;
y tu amor me convida
a levantar mis manos
y a acariciarte en todos mis hermanos.
Hoy elevo mi canto
con toda la ternura de mi boca,
al que es tres veces santo,
a ti que eres mi Roca
y en quien mi vida toda desemboca. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.
Salmo 89 - BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR
Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.
Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios.
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vigilia nocturna.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.
¡Cómo nos ha consumido tu cólera
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.
Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.
¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.
Ant 2. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.
Cántico: CÁNTICO NUEVO AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR Is 42, 10-16
Cantad al Señor un cántico nuevo,
llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;
muja el mar y lo que contiene,
las islas y sus habitantes;
alégrese el desierto con sus tiendas,
los cercados que habita Cadar;
exulten los habitantes de Petra,
clamen desde la cumbre de las montañas;
den gloria al Señor,
anuncien su alabanza en las islas.
El Señor sale como un héroe,
excita su ardor como un guerrero,
lanza el alarido,
mostrándose valiente frente al enemigo.
«Desde antiguo guardé silencio,
me callaba y aguantaba;
mas ahora grito como la mujer cuando da a luz,
jadeo y resuello.
Agostaré montes y collados,
secaré toda su hierba,
convertiré los ríos en yermo,
desecaré los estanques;
conduciré a los ciegos
por el camino que no conocen,
los guiaré por senderos que ignoran.
Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo escabroso en llano.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.
Ant 3. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.
Salmo 134, 1-12 - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.
LECTURA BREVE Jdt 8, 21b-23
Recordad que Dios ha querido probarnos como a nuestros padres. Recordad lo que
hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a
Jacob. Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el
Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos,
sino para amonestarnos.
RESPONSORIO BREVE
V. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V. Cantadle un cántico nuevo.
R. Que merece la alabanza de los buenos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V. Escucha,
pueblo mío, que voy a hablarte.
R. Yo, el Señor, tu Dios.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de Samuel 2, 1-11; 3, 1-5
DAVID ES UNGIDO EN HEBRÓN COMO REY DE JUDÁ
En aquellos días, consultó David al Señor: «¿Debo subir a alguna de las
ciudades de Judá?» El Señor respondió:
«Sube.»
Preguntó David:
«¿A cuál subiré?»
Respondió el Señor:
«A Hebrón.»
Subió allí David con sus dos mujeres, Ajinoam de Yizreel y Abigail, la mujer de
Nabal de Carmelo. David hizo subir a los hombres que estaban con él, cada cual
con su familia, y se asentaron en las ciudades de Hebrón. Llegaron los hombres
de Judá y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judá.
Comunicaron a David que los hombres de Yabés de Galaad habían sepultado a Saúl,
y David envió mensajeros a los hombres de Yabés de Galaad para decirles:
«Benditos seáis del Señor por haber hecho esta misericordia con Saúl, vuestro
señor, dándole sepultura. Que el Señor sea con vosotros misericordioso y fiel.
También yo os trataré bien por haber hecho esto. Y ahora, tened fortaleza y sed
valerosos, pues murió Saúl, vuestro señor, pero la casa de Judá me ha ungido a
mí por rey suyo.»
Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de Saúl, tomó a Isbaal hijo de Saúl y lo
hizo pasar a Majanáyim. Lo proclamó rey sobre Galaad, sobre los aseritas, sobre
Yizreel, sobre Efraím y Benjamín y sobre todo Israel. Cuarenta años tenía
Isbaal, hijo de Saúl, cuando fue proclamado rey; reinó dos años. Solamente la
casa de Judá siguió a David. El número de días que estuvo David en Hebrón como
rey de la casa de Judá fue de siete años y seis meses.
Se prolongó la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, pero David se
iba fortaleciendo, mientras que la casa de Saúl se debilitaba.
David tuvo hijos en Hebrón. Su primogénito Ammón, hijo de Ajinoam de Yizreel;
el segundo, Kilab, de Abigaíl, mujer de Nabal de Carmelo; el tercero, Absalón,
hijo de Maaká, la hija de Talmay, rey de Guesur; el cuarto, Adonías, hijo de
Jagguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital; el sexto, Yitream, de Eglá, mujer
de David. Éstos le nacieron a David en Hebrón.
RESPONSORIO Gn 49, 10. 8
R. No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre
sus rodillas, * hasta que venga aquel a quien le está reservado, a quien
rendirán homenaje las naciones.
V. A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, se inclinarán ante ti los
hijos de tu padre.
R. Hasta que venga aquel a quien le está reservado, a quien rendirán
homenaje las naciones.
SEGUNDA LECTURA
De los libros de las Morales de san Gregorio Magno, papa, sobre el
libro de Job.
(Libro 3, 15-16: PL 75, 606-608)
SI ACEPTAMOS DE DIOS LOS BIENES, ¿NO VAMOS A ACEPTAR LOS MALES?
El apóstol Pablo, considerando en sí mismo las riquezas de la sabiduría
interior y viendo al mismo tiempo que en lo exterior no es más que un cuerpo
corruptible, dice: Llevamos este tesoro en vasos de barro. En el bienaventurado
Job, el vaso de barro experimenta exteriormente las desgarraduras de sus
úlceras, pero el tesoro interior permanece intacto. En lo exterior crujen sus
heridas, pero del tesoro de sabiduría que nace sin cesar en su interior emanan
estas palabras llenas de santas enseñanzas: Si aceptamos de Dios los bienes,
¿no vamos a aceptar los males? Entiendo por bienes los dones de Dios, tanto
temporales como eternos, y por males las calamidades presentes, acerca de las
cuales dice el Señor por boca del profeta: Yo soy el Señor y no hay otro:
artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la
desgracia.
Artífice de la luz, creador de las tinieblas, porque, cuando por las
calamidades exteriores son creadas las tinieblas del sufrimiento, en lo
interior se enciende la luz del conocimiento espiritual. Autor de la paz,
creador de la desgracia, porque precisamente entonces se nos devuelve la paz
con Dios, cuando las cosas creadas, que son buenas en sí, pero que no siempre
son rectamente deseadas, se nos convierten en calamidades y causa de desgracia.
Por el pecado perdemos la unión con Dios; es justo, por tanto, que volvamos a
la paz con él a través de las calamidades; de este modo, cuando cualquier cosa
creada, buena en sí misma, se nos convierte en causa de sufrimiento, ello nos
sirve de corrección, para que volvamos humildemente al autor de la paz.
Pero en estas palabras de Job, con las que responde a las imprecaciones de su
esposa, debemos considerar principalmente lo llenas que están de buen sentido.
Dice, en efecto: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los
males? Es un gran consuelo en medio de la tribulación acordarnos, cuando llega
la adversidad, de los dones recibidos de nuestro Creador. Si acude en seguida a
nuestra mente el recuerdo reconfortante de los dones divinos, no nos dejaremos
doblegar por el dolor. Por esto dice la Escritura: En el día dichoso no te
olvides de la desgracia, en el día desgraciado no te olvides de la dicha. En
efecto, aquel que en el tiempo de los favores se olvida del temor de la
calamidad cae en la arrogancia por su actual satisfacción. Y el que en el
tiempo de la calamidad no se consuela con el recuerdo de los favores recibidos
es llevado a la más completa desesperación por su estado mental.
Hay que juntar, pues, lo uno y lo otro, para que se apoyen mutuamente; así el
recuerdo de los favores templará el sufrimiento de la calamidad, y la previsión
y temor de la calamidad moderará la alegría de los favores. Por esto aquel
santo varón, en medio de los sufrimientos causados por sus calamidades, calmaba
su mente angustiada por tantas heridas con el recuerdo de los favores pasados,
diciendo: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?
RESPONSORIO Jb 2, 10; 1, 21-22
R. Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los
males? * El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el
nombre del Señor.
V. En todo esto no pecó Job, ni dijo nada insensato contra Dios.
R. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre
del Señor.
*Lecturas del Lunes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 19 de julio de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (12,38-42)*
En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro,
queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no
se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo
Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo
del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los
hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la
condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la
sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido
a su pueblo.
PRECES
Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian,
acudamos a él diciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;
continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.
Tú que con el Padre sigues actuando siempre en el mundo,
renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.
Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos
para que podamos contemplar hoy tus maravillas.
Ya que nos llamas hoy a tu servicio,
haz que seamos buenos administradores de tu multiforme gracia en favor de
nuestros hermanos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de
la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio, concédenos hoy que, con tu
ayuda, trabajemos sin desfallecer para tu gloria y para el bien de nuestro
prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Santas Justa y Rufina, Vírgenes y Mártires*
Estas dos santas fueron dos hermanas que nacieron en Sevilla, en
el seno de una familia muy modesta pero de firmes costumbres y sólida fe
cristiana. En aquella época España era dominada por los romanos, y con ellos,
la idolatría y la corrupción. Mientras tanto las dos hermanas se conservaban en
santidad y pureza de costumbres, empleando todo su cuidado en conocer el
Evangelio, en su propia santificación y en beneficio de sus prójimos. Todos los
años celebraban los idólatras fiestas en honor de Venus, recordando la tristeza
de ésta en la muerte de su adorado Adonis. Las mujeres recorrían las calles de
la ciudad llevando al ídolo en sus hombros, importunaban a todos y les pedían
una cuantiosa limosna para la festividad. Al llegar a la casa de Justa y
Rufina, les exigieron adorar al ídolo; las dos santas se negaron y las mujeres,
enfadadas, dejaron caer el ídolo rompiendo muchas vasijas. Las santas,
horrorizadas por ver en su casa un ídolo, cogieron el ídolo y lo hicieron
pedazos, provocando la ira de los idólatras que se lanzaron contra ellas.
Diogeniano, prefecto de Sevilla, las hizo prisioneras, las
interrogó y las amenazó con crueles tormentos si persistían en la religión
cristiana, a la vez que les ofrecía grandes recompensas y beneficios, si
idolatraban a los ídolos. Las santas se opusieron con gran valor a las inicuas
propuestas del prefecto, afirmando que ellas sólo adoraban a Jesucristo. El
prefecto mandó que las torturasen con garfios de hierro y en el potro, creyendo
que cederían ante los tormentos, pero ellas soportaban todo con alegría y sus
ánimos se fortalecían a la vez que crecían las torturas. Mandó entonces a
encerrarlas en una lóbrega cárcel y que allí las atormentasen lentamente con
hambre y con sed. Pero la divina Providencia les socorría y sustentaba con
gozos inefables, según las necesidades del momento, provocando el desconcierto
de los carceleros. Luego, el prefecto quiso agotarlas obligándoles a seguirle
descalzas en un viaje que él iba a hacer a Sierra Morena; sin embargo, aquel
camino pedregoso era para ellas como de rosas. Volvieron a meterlas en la
cárcel hasta que murieran. Santa Justa, sumamente debilitada, entregó
serenamente su espíritu, recibiendo las dos coronas, de virgen y de mártir. El
prefecto mandó lanzar el cuerpo de la virgen en un pozo, pero el obispo Sabino
logró rescatarlo.
El Prefecto creyó que, estando sola, sería más fácil doblegar a
Rufina. Pero al no conseguir nada, mandó llevarla al anfiteatro y echarle un
león furioso para que la despedazase. El león se acercó a Rufina y se contentó
con blandir la cola y lamerle los vestidos como un corderillo. Enfurecido el
Prefecto, mandó degollarla. Asi Rufina entregó su alma a Dios. Era el año 287.
Se quemó el cadáver para sustraerlo a la veneración, pero el obispo Sabino
recogió las cenizas y las sepultó junto a los restos de su hermana. Su culto se
extendió pronto por toda la iglesia. Famoso y antiquísimo es el templo de Santa
Justa en Toledo, el primero de los mozárabes.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: YA NO TEMO, SEÑOR, LA TRISTEZA
Ya no temo, Señor, la tristeza,
ya no temo, Señor, la soledad;
porque eres, Señor, mi alegría,
tengo siempre tu amistad.
Ya no temo, Señor, a la noche,
ya no temo, Señor, la oscuridad;
porque brilla tu luz en las sombras,
ya no hay noche, tú eres luz.
Ya no temo, Señor, los fracasos,
ya no temo, Señor, la ingratitud;
porque el triunfo, Señor, en la vida,
tú lo tienes, tú lo das.
Ya no temo, Señor, los abismos,
ya no temo, Señor, la inmensidad;
porque eres, Señor, el camino
y la vida, la verdad. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Salmo 135 I - HIMNO A DIOS POR LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN Y DEL
ÉXODO.
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Dios de los dioses:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Señor de los señores:
porque es eterna su misericordia.
Sólo él hizo grandes maravillas:
porque es eterna su misericordia.
Él hizo sabiamente los cielos:
porque es eterna su misericordia.
El afianzó sobre las aguas la tierra:
porque es eterna su misericordia.
Él hizo lumbreras gigantes:
porque es eterna su misericordia.
El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
La luna que gobierna la noche:
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Ant 2. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.
Salmo 135 II
El hirió a Egipto en sus primogénitos:
porque es eterna su misericordia.
Y sacó a Israel de aquel país:
porque es eterna su misericordia.
Con mano poderosa, con brazo extendido:
porque es eterna su misericordia.
Él dividió en dos partes el mar Rojo:
porque es eterna su misericordia.
Y condujo por en medio a Israel:
porque es eterna su misericordia.
Arrojó en el mar Rojo al Faraón:
porque es eterna su misericordia.
Guió por el desierto a su pueblo:
porque es eterna su misericordia.
Él hirió a reyes famosos:
porque es eterna su misericordia.
Dio muerte a reyes poderosos:
porque es eterna su misericordia.
A Sijón, rey de los amorreos:
porque es eterna su misericordia.
Y a Hog, rey de Basán:
porque es eterna su misericordia.
Les dio su tierra en heredad:
porque es eterna su misericordia.
En heredad a Israel, su siervo:
porque es eterna su misericordia.
En nuestra humillación se acordó de nosotros:
porque es eterna su misericordia.
Y nos libró de nuestros opresores:
porque es eterna su misericordia.
Él da alimento a todo viviente:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Dios del cielo:
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.
Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por
cabeza, cuando llegase el momento culminante.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por
cabeza, cuando llegase el momento culminante.
LECTURA BREVE 1Ts 3, 12-13
Que el Señor os haga aumentar y rebosar en amor de unos con otros y con todos,
así como os amamos nosotros, para que conservéis vuestros corazones intachables
en santidad ante Dios, Padre nuestro, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con
todos sus santos.
RESPONSORIO BREVE
V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
PRECES
Llenos de confianza en el Señor Jesús que no abandona nunca a los
que se acogen a él, invoquémosle diciendo:
Escúchanos, Señor, Dios nuestro.
Señor Jesucristo, tú eres nuestra luz; ilumina a tu Iglesia
para que proclame a todas las naciones el gran misterio de piedad manifestado
en tu encarnación.
Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia,
y haz que con su palabra y su ejemplo edifiquen tu pueblo santo.
Tú que, por tu sangre, pacificaste el mundo,
aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra.
Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio,
para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas,
para que sean contados entre tus elegidos.
Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de
Dios:
Padre nuestro...
ORACION
Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque el día ya se acaba; sé
nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra
esperanza; así nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en
las Escrituras y en la fracción del pan. Tú que vives y reinas con el Padre en
la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL LUNES 19 DE JULIO 2021
*Lecturas del Lunes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 19 de julio de 2021
Primera
lectura
Lectura del
libro del Éxodo (14,5-18):
En aquellos días, cuando comunicaron al rey de Egipto que el pueblo había
escapado, el Faraón y su corte cambiaron de parecer sobre el pueblo, y se
dijeron: «¿Qué hemos hecho? Hemos dejado marchar a nuestros esclavos
israelitas.»
Hizo preparar un carro y tomó consigo sus tropas: tomó seiscientos carros
escogidos y los demás carros de Egipto con sus correspondientes oficiales. El
Señor hizo que el Faraón se empeñase en perseguir a los israelitas, mientras
éstos saltan triunfantes. Los egipcios los persiguieron con caballos, carros y
jinetes, y les dieron alcance mientras acampaban en Fehirot, frente a Baal
Safón. Se acercaba el Faraón, los israelitas alzaron la vista y vieron a los
egipcios que avanzaban detrás de ellos y, muertos de miedo, gritaron al Señor.
Y dijeron a Moisés: «¿No había sepulcros en Egipto?, nos has traído a morir en
el desierto; ¿qué es lo que nos has hecho sacándonos de Egipto? ¿No te lo
decíamos en Egipto: "Déjanos en paz, y serviremos a los egipcios; más nos
vale servir a los egipcios que morir en el desierto"?»
Moisés respondió al pueblo: «No tengáis miedo; estad firmes, y veréis la
victoria que el Señor os va a conceder hoy: esos egipcios que estáis viendo
hoy, no los volveréis a ver jamás. El Señor peleará por vosotros; vosotros
esperad en silencio.»
El Señor dijo a Moisés: «¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que
se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y
divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo
voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré
de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los
guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de
gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»
Palabra de Dios
Salmo
Ex
15,1-2.3-4.5-6
R/. Cantaré al Señor,
sublime es su victoria
Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R/.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R/.
Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R/.
*Lecturas del Lunes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario*
Lunes, 19 de julio de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (12,38-42)*
En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro,
queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no
se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo
Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo
del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los
hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la
condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la
sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»
Palabra del Señor
(«Maestro,
queremos ver un signo tuyo.»)
*En cursos que se dan de primero
auxilio, me he fijado que el salva vida cuando una persona se está ahogando y
está en pánico, la solución inmediata es darle un fuerte golpe a esa persona
para inmovilizarlo y así poderle salvar la vida. Ese golpe me lo da el
Señor a mí con esta lectura cuando me dice: Esta generación perversa y adúltera exige un signo. Esta respuesta me da un fuerte
golpe para poderme tranquilizar y para que yo entienda que la finalidad del
Señor es que yo me salve, y él es mi salvavidas*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
sábado, 17 de julio de 2021
EVANGELIO DE MARCOS 6,30-34 CICLO B
*Lecturas del Domingo 16º del Tiempo Ordinario - Ciclo B*
Domingo, 18 de julio de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (6,30-34)*
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron
todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para
comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron
marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por
tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una
multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se
puso a enseñarles con calma.
Palabra del Señor
*(Venid vosotros a solas a un lugar desierto a
descansar un poco)*
*Hay momentos que el Señor me está esperando, porque
le interesa escucharme, y saber todo lo que hago con las bendiciones recibidas
de él. Y luego me invita a un lugar desierto, éste lugar desierto para mí, es
la oración, la oración es para que pueda entrar en él y él pueda penetrar dentro
de mí. El Señor me muestra el camino de cómo llegar a una intimidad profunda
con él, y llegar al descanso, y a la contemplación, atreves de la oración. El
Señor que me quiere, que me ama, me invita a lo sublime, e ir al
desierto, porque siente mucho deseo de escucharme*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL DOMINGO 18. SAN ARSENIO, MONJEN
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*San Arsenio, Monje*
18 de Julio
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Pueblo del Señor, rebaño que él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Pueblo del Señor, rebaño que él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.
Himno: ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA.
Es la Pascua real, no ya la sombra,
la verdadera pascua del Señor;
la sangre del pasado es solo un signo,
la mera imagen de la gran unción.
En verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con tus sangrientas manos paternales;
envolviendo en tus alas nuestras almas,
la verdadera alianza tú sellaste.
Y, en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada con tu Padre eterno;
y, desde arriba, vienes a llevarnos
a la danza festiva de tu cielo.
Oh gozo universal, Dios se hizo hombre
para unir a los hombres con su Dios;
se rompen las cadenas del infierno,
y en los labios renace la canción.
Cristo, Rey eterno, te pedimos
que guardes con tus manos a tu Iglesia,
que protejas y ayudes a tu pueblo
y que venzas con él a las tinieblas. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia. Aleluya.
Salmo 117 - HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.
El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que confiar en los magnates.
Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios: él nos ilumina.
Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia. Aleluya.
Ant 2. Aleluya. Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.
Cántico: QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE AL SEÑOR Dn 3, 52-57
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
a él gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres sobre el trono de tu reino:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya. Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.
Ant 3. Todo ser que alienta, alabe al Señor. Aleluya.
Salmo 150 - ALABAD AL SEÑOR.
Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su augusto firmamento.
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
Alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,
alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
Todo ser que alienta, alabe al Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Todo ser que alienta, alabe al Señor. Aleluya.
LECTURA BREVE 2Tm 2, 8. 11-13
Acuérdate de Cristo Jesús, del linaje de David, que vive resucitado de entre
los muertos. Verdadera es la sentencia que dice: Si hemos muerto con él,
viviremos también con él. Si tenemos constancia en el sufrir, reinaremos
también con él; si rehusamos reconocerle, también él nos rechazará; si le somos
infieles, él permanece fiel; no puede él desmentirse a sí mismo.
RESPONSORIO BREVE
V. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.
R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.
V. Pregonando tus maravillas.
R. Invocando tu nombre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te damos gracias, ¡oh Dios!, invocando tu nombre.
Primera Lectura
Del segundo libro de Samuel 15, 7-14. 24-30; 16, 5-13
REBELIÓN DE ABSALÓN Y HUÍDA DE DAVID
En aquellos días, dijo Absalón al rey David: «Permíteme que vaya a
Hebrón a cumplir el voto que hice al Señor. Porque tu siervo hizo voto cuando
estaba en Guesur de Aram, diciendo: "Si el Señor me permite volver a
Jerusalén, le daré culto en Hebrón."»
El rey le dijo: «Vete en paz.»
Él se levantó y se fue a Hebrón. Envió Absalón mensajeros a todas las tribus de
Israel, diciendo: «Cuando oigáis sonar el cuerno decid: "¡Absalón
se ha proclamado rey en Hebrón!"»
Con Absalón habían partido de Jerusalén doscientos hombres invitados; eran
inocentes y no sabían absolutamente nada. Absalón mandó a buscar a su ciudad de
Güilo a Ajitófelel guilonita, consejero de David, y lo tuvo consigo cuando ofrecía
los sacrificios. Así la conjuración le fortalecía y los partidarios de Absalón
iban aumentando. Llegó uno que avisó a David: «El corazón de los hombres de
Israel va tras de Absalón.»
Entonces David dijo a todos los servidores que estaban con él en Jerusalén: «Levantaos
y huyamos, porque no tenemos escape ante Absalón. Apresuraos a partir, no sea
que venga a toda prisa y nos dé alcance, vierta sobre nosotros la ruina y pase
la ciudad a filo de espada.»
Iban también con él Sadoq y todos los levitas, llevando el arca de la alianza
de Dios. Se detuvieron con el arca de Dios junto a Abiatar hasta que todo el
pueblo acabó de salir de la ciudad. Dijo el rey a Sadoq: «Haz volver el arca de
Dios a la ciudad. Si he hallado gracia a los ojos del Señor, me hará volver y
me permitirá ver el arca y su morada. Y si él dice: "No me has
agradado", que me haga lo que mejor le parezca.»
Dijo también el rey al sacerdote Sadoq:«Mirad, tú y Abiatar volveos en paz a la
ciudad, con vuestros dos hijos, Ajimaas, tu hijo, y Jonatán, hijo de Abiatar.
Mirad, yo me detendré en las llanuras del desierto, hasta queme llegue una
palabra vuestra que me dé noticias.»
Sadoq y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén y se quedaron allí. David
subía la cuesta de los Olivos, subía llorando con la cabeza cubierta y los pies
desnudos; y toda la gente que estaba con él había cubierto su cabeza y subía la
cuesta llorando.
Cuando el rey David llegó a Bajurim salió de allí un hombre de la familia de la
casa de Saúl, llamado Semeí, hijo de Güera. Iba maldiciendo mientras avanzaba.
Tiraba piedras a David y a todos los servidores del rey, mientras toda la gente
y todos los servidores se colocaban a derecha e izquierda. Semeí decía
maldiciendo:
«Vete, vete, hombre sanguinario y malvado. El Señor haga caer sobre ti toda la
sangre de la casa de Saúl, cuyo reino usurpaste. Así el Señor ha entregado tu
reino en manos de Absalón, tu hijo. Has caído en tu propia maldad, porque eres
un hombre sanguinario.»
Abisay, hijo de Sarvia, dijo al rey: «¿Por qué ha de maldecir este perro muerto
a mi señor el rey? Voy ahora mismo y le corto la cabeza.»
Respondió el rey: «¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Deja que maldiga,
pues, si el Señor le ha dicho: "Maldice a David", ¿quién le puede
decir: "Por qué haces esto"?» Y añadió David a Abisay y a todos sus
siervos: «Mirad, mi hijo, salido de mis entrañas, busca mi muerte, pues ¿cuánto
más ahora un benjaminita? Dejadlo que maldiga, pues se lo ha mandado el Señor.
Acaso el Señor mire mi aflicción y me devuelva el Señor bien por las
maldiciones de este día.»
Y David y sus hombres prosiguieron su camino, mientras Semeí marchaba por el
flanco de la montaña, paralelo a él; iba maldiciendo, tirando piedras y
arrojando polvo.
Responsorio Sal 40, 10; Mc 14, 18
R. Mi amigo, de quien yo me fiaba, * el
que compartía mi pan es el primero en traicionarme.
V. Uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo
conmigo.
R. El que compartía mi pan es el primero en traicionarme.
Segunda Lectura
Comienza la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a
los Magnesios
(Caps. 1,1-5, 2: Funk 1,191-195)
ES NECESARIO NO SÓLO LLAMARSE CRISTIANOS, SINO SERLO EN REALIDAD
Ignacio, por sobrenombre Teóforo, es decir, Portador de Dios, a la
Iglesia de Magnesia del Meandro, a la bendecida en la gracia de Dios Padre por
Jesucristo, nuestro Salvador: mi saludo en él y mis votos por su más grande
alegría en Dios Padre y en Jesucristo.
Después de enterarme del orden perfecto de vuestra caridad según Dios, me he determinado,
con regocijo mío, a tener en la fe en Jesucristo esta conversación con vosotros.
Habiéndose dignado el Señor honrarme con un nombre en extremo glorioso, voy entonando
en estas cadenas que llevo por doquier un himno de alabanza a las Iglesias, a las
que deseo la unión con la carne y el espíritu de Jesucristo, que es nuestra
vida para siempre, una unión en la fe y en la caridad, a la que nada puede
preferirse, y la unión con Jesús y con el Padre; en él resistimos y logramos
escapar de toda malignidad del príncipe de este mundo, y así alcanzaremos a
Dios.
Tuve la suerte de veros a todos vosotros en la persona de Damas, vuestro
obispo, digno de Dios, y en la persona de vuestros dignos presbíteros Baso y
Apolonio, así como del diácono Soción, consiervo mío, de cuya compañía ojalá me
fuera dado gozar, pues se somete a su obispo como a la gracia de Dios, y al colegio
de los presbíteros como a la ley de Jesucristo.
Es necesario que no tengáis en menos la poca edad de vuestro obispo, sino que, mirando
en él el poder de Dios Padre, le tributéis toda reverencia. Así he sabido que vuestros
santos presbíteros no menosprecian su juvenil condición; que salta a la vista, sino
que, como prudentes en Dios, le son obedientes, o por mejor decir, no a él,
sino al Padre de Jesucristo, que es el obispo o supervisor de todos. Así pues,
para honor de aquel que nos ha amado es conveniente obedecer sin ningún género
de fingimiento; porque no es a este o a aquel obispo que vemos a quien se
trataría de engañar, sino que el engaño iría dirigido contra el obispo
invisible; es decir, en este caso, ya no es contra un hombre mortal, sino contra
Dios, a quien aún lo escondido está patente.
Es pues necesario no sólo llamarse cristianos, sino serlo en realidad; pues hay
algunos que reconocen ciertamente al obispo su título de vigilante o
supervisor, pero luego lo hacen todo a sus espaldas. Los tales no me parece a mí
que tengan buena conciencia, pues no están firmemente reunidos con la grey,
conforme al mandamiento.
Ahora bien, las cosas están tocando a su término, y se nos proponen juntamente
estas dos cosas: la muerte y la vida, y cada uno irá a su propio lugar. Es como
si se tratara de dos monedas, una de Dios y otra del mundo, que llevan cada una
grabado su propio cuño: los incrédulos el de este mundo, y los que han
permanecido fieles por la caridad, el cuño de Dios Padre, grabado por Jesucristo.
Y si no estamos dispuestos a morir por él, para imitar su pasión, tampoco
tendremos su vida en nosotros.
Responsorio 1 Tm 4, 12. 16. 15
R. Sé modelo para los fieles en las palabras y en el trato, en
la caridad, en la fe y en la pureza de vida. * Obrando
así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.
V. Pon interés en estas cosas, ocúpate de ellas, de modo que
tus progresos sean manifiestos a todos.
R. Obrando así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.
*Lecturas del Domingo 16º del Tiempo Ordinario - Ciclo B*
Domingo, 18 de julio de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (6,30-34)*
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron
todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para
comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron
marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por
tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una
multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se
puso a enseñarles con calma.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Antífona
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona
PRECES
Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; invoquémosle, pues,
diciendo:
Te bendecimos y en ti confiamos, Señor.
Te alabamos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y
pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad;
haz que te sirvamos con santidad y justicia.
Vuélvete hacia nosotros, Señor, tú que has querido abrirnos la puerta de tu
misericordia,
y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida.
Ya que hoy celebramos la resurrección del Hijo de tu amor,
haz que este día transcurra lleno de gozo espiritual.
Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de alabanza,
para que en toda ocasión te demos gracias.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado acudamos
a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Oh Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman,
infunde el amor de tu nombre en nuestros corazones, para que, amándote en todo
y sobre todas las cosas, consigamos tus promesas que superan todo deseo. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*San Arsenio, Monje*
Cuando el emperador Teodosio el Grande buscaba un buen profesor
para sus dos hijos, el Papa San Dámaso le recomendó a Arsenio, un senador
sumamente sabio y muy práctico en sus consejos. Durante diez años, San Arsenio
vivió en el palacio del emperador educando a sus dos hijos, Arcadio y Honorio.
Estando un día orando, en medio de una gran crisis espiritual,
mientras le pedía a Dios que le iluminara lo que debía hacer para santificarse,
oyó una voz que le decía: "Apártate del trato con la gente, y vete a la
soledad". Entonces dispuso irse al desierto a orar y a hacer penitencia
con los monjes.
Cuando llegó al monasterio del desierto, los monjes, sabiendo que
había estado viviendo tanto tiempo como senador y como alto empleado del Palacio
imperial, dispusieron ponerle algunas pruebas para saber si en verdad era apto
para esa vida de humillación y mortificación. Fue ahí, donde San Arsenio se
hizo muy conocido por todos por sus penitencias extraordinarias.
Por muchos siglos han sido enormemente estimados los dichos o
frases breves que San Arsenio acostumbraba decir a la gente. Desde remotas
tierras iban viajeros ansiosos de escuchar sus enseñanzas que eran cortas pero
sumamente provechosas. Entre muchas de sus enseñanzas o frases que el Santo
pronunciaba están: "muchas veces he tenido que arrepentirme de haber
hablado. Pero nunca me he arrepentido de haber guardado silencio"; o
"siempre he sentido temor a presentarme al juicio de Dios, porque soy un
pecador".
II VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: HACEDOR DE LA LUZ: TÚ QUE CREASTE
Hacedor de la luz: tú que creaste
la que brilla en los días de este suelo,
y que, mediante sus primeros rayos,
diste principio al universo entero.
Tú que nos ordenaste llamar día
al tiempo entre la aurora y el ocaso,
ahora que la noche se aproxima
oye nuestra oración y nuestro llanto.
Que cargados con todas nuestras culpas
no perdamos el don de la otra vida,
al no pensar en nada duradero
y al continuar pecando todavía.
Haz que, evitando todo lo dañoso
y a cubierto de todo lo perverso,
empujemos las puertas celestiales
y arrebatemos el eterno premio.
Escucha nuestra voz, piadoso Padre,
que junto con tu Hijo Jesucristo
y con el Santo Espíritu Paráclito,
reinas y reinarás en todo siglo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Yo mismo te engendré entre esplendores sagrados, antes de la
aurora. Aleluya.
Salmo 109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo mismo te engendré entre esplendores sagrados, antes de la
aurora. Aleluya.
Ant 2. Dichosos los que tienen hambre y sed de ser justos, porque ellos
serán saciados.
Salmo 111- FELICIDAD DEL JUSTO
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichosos los que tienen hambre y sed de ser justos, porque ellos
serán saciados.
Ant 3. Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.
Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2, 5-7
El cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados
cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente
decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.
LECTURA BREVE Hb 12, 22-24
Vosotros os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén
del cielo, a la asamblea de los innumerables ángeles, a la congregación de los
primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los
justos que han llegado a su destino, al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y
a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.
RESPONSORIO BREVE
V. Nuestro Señor es grande y poderoso.
R. Nuestro Señor es grande y poderoso.
V. Su sabiduría no tiene medida.
R. Nuestro Señor es grande y poderoso.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Nuestro Señor es grande y poderoso.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Mujer, grande es tu fe; que se cumpla lo que deseas.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mujer, grande es tu fe; que se cumpla lo que deseas.
PRECES
Alegrándonos en el Señor, de quien vienen todos los dones,
digámosle:
Escucha, Señor, nuestra oración.
Padre y Señor de todos, que enviaste a tu Hijo al mundo para que tu nombre
fuese glorificado desde donde sale el sol hasta el ocaso,
fortalece el testimonio de tu Iglesia entre los pueblos.
Haz que seamos dóciles a la predicación de los apóstoles,
y sumisos a la fe verdadera.
Tú que amas la justicia,
haz justicia a los oprimidos.
Libera a los cautivos, abre los ojos al ciego,
endereza a los que ya se doblan, guarda a los peregrinos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Haz que nuestros hermanos que duermen ya el sueño de la paz
lleguen, por tu Hijo, a la santa resurrección.
Unidos entre nosotros y con Jesucristo, y dispuestos a perdonarnos siempre unos
a otros, dirijamos al Padre nuestra súplica confiada:
Padre nuestro...
ORACION
Oh Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman,
infunde el amor de tu nombre en nuestros corazones, para que, amándote en todo
y sobre todas las cosas, consigamos tus promesas que superan todo deseo. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






