Musica Para el Alma

sábado, 25 de abril de 2026

LAS LECTURAS DEL DOMINGO 26 DE ABRIR 2026


 Lecturas del IV Domingo de Pascua

26 Abr 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (2,14a.36-41):

 

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5

 

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

 

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

 

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

 

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20-25):

 

Queridos hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

 

Palabra de Dios

 

Evangelio del IV Domingo de Pascua

26 Abr 2026

*Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10)*

 

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos)

*El Señor me hace un llamado a entrar por la puerta que es él. Para mi esa puerta, es la humildad, y para poder entrar por esa puerta, tengo que tener mis oídos sintonizado con la voz de mi pastor, tengo que tener mis ojos abiertos para poder seguir el camino por donde me esta guiado y con mi boca tengo que gritar a mi pastor, cuando sienta que me estoy alejando, que no lo estoy viendo, que me siento perdido, que mi vida y mi alma, corren el peligro de ser devoradas, por el lobo, de la soberbia, del orgullo, de la angustia, de la amargura, de la tristeza, de la tentación y sentir que nadie me quiere, que mi vida no tiene ningún sentido, que Dios a mí no me escucha, que se ha olvidado de mí. Si me siento así, es porque brincó y entro un ladrón por la cerca, y el trabajo del ladrón es robarme el alma, destruirme, matarme, diciéndome que Dios a mí no me quiere, que si Dios, me quisiera a mí no me pasaran tantas cosas. Señor tu eres la puerta, dame la humildad para dejarme conducir por ti, que yo pueda decir*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.