Musica Para el Alma

sábado, 6 de junio de 2026

MATEO 9,9-13 CICLO A


 

*Lecturas del Domingo de la 10ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A*

Domingo, 7 de junio de 2026

EVANGELIO

No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores

*  Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 9-13*

 

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: —«Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:

—«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo:

—«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

*Sígueme. No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos*  

*Solo podemos seguir a Jesús, cuando hemos experimentando el mal sabor del sufrimiento que nos deja el pecado, cuando hemos tocado fondo , cuando nuestra vida se ha dejado arrastrar por los vicios, cuando nos hemos ido detrás de otros dioses, cuando nos ha dominado la superstición, cuando nos han dominado nuestras bajas paciones, cuando nos han dominado los miedos, cuando la incertidumbre y la duda han hecho estrago en nuestra vida y en medio de nuestros sufrimiento derrotado por la angustia, los miedos, los temores y fatiga. Estando ya sentado en la mesa de los impuestos, que es una mesa donde las personas nos rechazan, justo ahí pasa Jesús y nos dice: (Sígueme) en ese mismo instante cuando levantamos la cabeza y podemos ver que hay uno que está pendiente de nosotros, lo primero que hacemos es invitarlo a nuestra casa, una casa que ha estaba cerrada porque nadie quería saber de nosotros y cuando Jesús llega a nuestra casa todas las puertas se abren y las personas llegan, entran y se sientan porque ya nuestra casa esta bendecida por Jesús y nuestra casa se convierte en un gran hospital donde todos nosotros enfermos por distintas enfermedades tenemos un médico que lo sana todo y el mismo medico se convierte en el medicamento que necesitamos, Jesús es el médico y el medicamento. El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.