Evangelio del Sábado de la XI Semana del Tiempo Ordinario
20 Jun 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,24-34)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá
al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No
podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la
vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os
vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el
vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo,
vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién
de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo:
ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba
vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y
mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por
vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o
qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas
cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre
todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.
Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio
agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(¿No valéis vosotros más que
ellos?)
*Esta es una lectura para aprender a descansar,
a sanar interiormente y para vivir es la liberta, como un hijo de Dios, que
somos. El Señor, me conoce y sabe que las preocupaciones, tienen raíces muy
profundas dentro de mi vida. Porque las preocupaciones, tiene el poder de
quitarme el sueño, tienen el poder de llevarme a pensar mal de las personas, y
tienen el poder de llevarme a la desesperación, a la desesperanza y ese es un punto
peligroso, porque cuando llego a la desesperación, a la desesperanza y a la
angustia, me olvido del Señor y de todo el bien que me ha hecho, y en ese punto
uno corre peligro. La buena noticia para mí, es que el Señor, lo primero que me
confirma es que yo soy muy importante para él, que valgo mucho para él, y me
hace una invitación especial, a sentirme y a vivir como hijo de Dios*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
