Musica Para el Alma

martes, 26 de mayo de 2026

LAS LECTURAS DEL MIERCOLES 27 DE MAYO 2026


 

Lecturas del Miércoles de la VIII Semana del Tiempo Ordinario

27 May 2026

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,18-25):

 

Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza. Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera, porque «toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, la flor se cae; pero la palabra del Señor permanece para siempre.» Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos.

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 147,12-13.14-15.19-20

 

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

 

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

 

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

 

Evangelio del Miércoles de la VIII Semana del Tiempo Ordinario

27 May 2026

*Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,32-45)*

 

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados.
Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.»
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado»).

*Muchas veces tenemos una idea distinta de ser cristiano, pensamos que es algo así como dulce, suave, que uno está lleno de paz, que podríamos tener milagros a nuestra disposición, que ser cristiano es estar cerca del Señor, para que nos aleje los males, el sufrimiento, el miedo, el temor, y que aparte de nosotros las personas que nos hacen daño (Bendecido para Bendecir). Pero esa no es la verdad. Porque si los discípulos estaban asombrados, y los que les seguían están asustados, cuando subían a Jerusalén. Ser cristiano es caminar detrás de Jesús subiendo a Jerusalén: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y seré entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, me condenarán a muerte y me entregarán a los gentiles, se burlarán de mí, me escupirán, me azotarán y me matarán. Jesús está explicando con una calma, una seguridad y una fuerza y al mismo tiempo el amor que sale del él. Porque su misión es restaurarnos a una vida nueva, y nos muestra que ser cristiano, es subir a Jerusalén, es doloroso, pero tiene como recompensa: La Vida Eterna. Si quiero ser cristiano, necesito amar, aunque duela la subida a Jerusalén*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.