Lecturas
del Lunes de la V Semana de Pascua
04 May 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14,5-18):
En aquellos días, cuando en Iconio se
produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con
sus autoridades, para maltratar a Pablo y a Bernabé y apedrearlos; al darse
cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y
alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su
madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y
este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la
salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el
gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar.
El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a
las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un
sacrificio.
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por
medio del gentío, gritando y diciendo:
«Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma
condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os
convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que
contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera su
camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios,
mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos
comida y alegría en abundancia».
Con estas palabras, a dura penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un
sacrificio.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 113B,1-2.3-4.15-16
R/. No a nosotros, Señor, no a
nosotros,
sino a tu nombre da la gloria
No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R/.
Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.
Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres. R/.
Evangelio del Lunes de la V Semana de Pascua
04 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (14,21-26)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será
amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y
haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es
mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el
Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo
y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(El que me ama guardará mi palabra)
*No hay duda de que Jesús es el buen pasto, es
el gran maestro y lo expresa con esta palabra: El que acepta mis mandamientos y
los guarda, ese me ama. Esto es signo de que él, no nos obliga, sino de que
respeta nuestra libertad, nos está diciendo de que, a él, no lo debemos seguir
por obligación, sino por convicción personal y también nos dice los beneficios
que podemos obtener cuando lo aceptamos en nuestra vida; amar a Jesús, es dejar
que el Padre entre en nuestra vida y nos ame, y Jesús también nos amara, y se
manifestara a nosotros de una manera donde el amor será el centro de nuestra
vida, donde el miedo será algo caduco, algo que pasara a otro plano en nuestra
vida, sabemos que la acumulación de distintos miedos solo causan enfermedades.
El Señor de distintas formas se manifiesta en nuestra vida, sabemos que él
habla en el silencio, pero con tantos ruidos interior se nos hace difícil
escuchar su voz, también sabemos que su presencia es tan sencilla, que nuestros
ojos en muchas ocasiones no le pueden ver. Pero tenemos una gracias que, a la
misma ves, es una gran promesa cuando él dice: El que me ama guardará mi
palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
