Lecturas
del Sábado de la IV Semana del Tiempo Ordinario
07 Feb 2026
Primera Lectura
Lectura del primer libro de los Reyes (3,4-15):
En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer
allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció
Salomón mil holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que
quieras.»
Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David,
porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le
has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo
que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a
David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme.
Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable,
innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para
discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo
tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por
haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida
de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te
cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido
antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido:
riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 118,9.10.11.12.13.14
R/. Enséñame, Señor, tus leyes
¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.
Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe
de tus mandamientos. R/.
En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.
Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. R/.
Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca. R/.
Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.
Evangelio del Sábado de la IV Semana del Tiempo Ordinario
07 Feb 2026
*Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34)*
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a
reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para
comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron
marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por
tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una
multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se
puso a enseñarles con calma.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
《Volvieron
a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les
dijo: Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco 》
*Aquí puedo ver una buena noticia
para mí, hay momentos en mi vida, que el Señor, me está esperando, porque a él,
le interesa escucharme, para que le cuente como estoy y le diga que estoy haciendo
con todas las bendiciones recibida de él, y luego me invita a un lugar
desierto, este lugar desierto para mi es la oración, para que yo pueda entrar
en él y el en mí. El Señor me muestra el camino de llegar a una intimidad
profunda con él a través de la oración. Cuando voy al cine a ver una película
que a mí me interesa, voy al baño antes de comenzar, apago el móvil, y no
quiero que nadie me interrumpa ni un solo instante durante una hora y media, no
quiero perder un solo detalle, más cuándo estoy en la oración, en media hora,
me paro apagar la estufa porque subió el café, si me llama dejo la oración y
voy, si tengo que usar el móvil lo uso, y siempre pendiente al reloj para que
no coja el tarde. El Señor que me quiere, que me ama, me invita a descansar, e
ir al desierto, entrar en la oración porque él quiere escucharme*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
