Musica Para el Alma

viernes, 6 de febrero de 2026

LAS LECTURAS DEL SABADO 7 DE FEBRERO 2026


 

Lecturas del Sábado de la IV Semana del Tiempo Ordinario

07 Feb 2026

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (3,4-15):

 

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 118,9.10.11.12.13.14

 

R/. Enséñame, Señor, tus leyes

 

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.

 

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe
de tus mandamientos. R/.

 

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

 

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. R/.

 

Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca. R/.

 

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

 

Evangelio del Sábado de la IV Semana del Tiempo Ordinario

07 Feb 2026

*Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34)*

 

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

Volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco

*Aquí puedo ver una buena noticia para mí, hay momentos en mi vida, que el Señor, me está esperando, porque a él, le interesa escucharme, para que le cuente como estoy y le diga que estoy haciendo con todas las bendiciones recibida de él, y luego me invita a un lugar desierto, este lugar desierto para mi es la oración, para que yo pueda entrar en él y el en mí. El Señor me muestra el camino de llegar a una intimidad profunda con él a través de la oración. Cuando voy al cine a ver una película que a mí me interesa, voy al baño antes de comenzar, apago el móvil, y no quiero que nadie me interrumpa ni un solo instante durante una hora y media, no quiero perder un solo detalle, más cuándo estoy en la oración, en media hora, me paro apagar la estufa porque subió el café, si me llama dejo la oración y voy, si tengo que usar el móvil lo uso, y siempre pendiente al reloj para que no coja el tarde. El Señor que me quiere, que me ama, me invita a descansar, e ir al desierto, entrar en la oración porque él quiere escucharme*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.