Musica Para el Alma

viernes, 20 de febrero de 2026

LAS LECTURAS DEL SABADO 21 DE FEBRERO 2026


 

Lecturas del Sábado después de Ceniza

21 Feb 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (58,9b-14):

 

Esto dice el Señor:
«Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía.
El Señor te guiará siempre,
hartará tu alma en tierra abrasada,
dará vigor a tus huesos.
Serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas que no engañan.
Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas,
volverás a levantar los cimientos de otros tiempos;
te llamarán “reparador de brechas”,
“restaurador de senderos”,
para hacer habitable el país.
Si detienes tus pasos el sábado,
para no hacer negocios en mi día santo,
y llamas al sábado “mi delicia”
y lo consagras a la gloria del Señor;
si lo honras, evitando viajes,
dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos,
entonces encontrarás tu delicia en el Señor.
Te conduciré sobre las alturas del país
y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre.
Ha hablado la boca del Señor».

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 85,1-2.3-4.5-6

 

R/. Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad

 

V/. Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R/.

 

V/. Piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R/.

 

V/. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

 

Evangelio del Sábado después de Ceniza

21 Feb 2026

*Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32)*

 

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(No necesita, médico los sanos, sino los enfermos)

*Estas palabras me llenan de esperanza, de fortaleza y de alegría. El señor, sale en busca de enfermos y yo sin saber que es a mí, directamente a quien busca y me hace un llamado me dice: que no me preocupe por nada, que él es el médico y al mismo tiempo la medicina que yo nenecito, que él es lo que a mí me hace falta. Esto es una buena noticia para mí, el Señor, me invita a sentir y a escuchar su llamado, y así pueda seguirle por el camino de su voluntad. El Señor tiene todo cuanto necesito para fortalecer mi corazón, endurecido y encallecido, por las fatigas, los miedos, los temores, las angustias y algunas cosas más. Ahora tengo la alegría de aceptar este llamado para mi bien y el de lo demás*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.