Musica Para el Alma

sábado, 28 de febrero de 2026

LAS LECTURAS DEL DOMINGO 1 DE MARZO 2026


 

Lecturas del II Domingo de Cuaresma

01 Mar 2026

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (12,1-4a):

 

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»
Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 32,4-5.18-19.20.22

 

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti

 

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

 

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

 

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,8b-10):

 

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

 

Palabra de Dios

 

Evangelio del II Domingo de Cuaresma

01 Mar 2026

*Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9)*

 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos)  

*El Señor nos muestra que existe un lugar aquí en esta tierra donde se reúnen: El amor, que es (Jesús), los mandamientos y la ley representado por (Moisés), y los profetas, que es la palabra hablada de Dios, está representada por (Elías). Esta reunión es tan Santa, que produce una la luz, tan luminosa que se trasforma en un blanco tan deslumbrante, que nadie en este mundo, lo puede lograr. Pedro nos dice que ese lugar es tan bueno, que nos olvidamos hasta de nuestra propia vida. El Señor hizo con estos apóstoles, como una madre que sabe que su pequeño tiene mucha hambre, y ella está preparando el plato preferido de su hijo, pero es para el almuerzo, entonces la madre saca un poquito y le da a su niño, para que pueda ir saboreando, lo bueno que estará el almuerzo. Del Señor, brota más amor que el de esa madre, Jesús también nos invita a probar lo sabroso que es vivir Transfigurado en el amor, obedeciendo los mandatos y decretos de Dios Padre, a través de su palabra*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.