Viernes 30 de enero 2026
*Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,26-34)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El
reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme
de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él
sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos,
luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la
hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola
usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más
pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa
ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su
entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo
explicaba todo en privado.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Es la
semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las
demás)
*El amor al nacer es muy pequeño, pero con el tiempo
va en aumento, va creciendo y sea hace muy grande. El Señor nos está mostrando
hasta qué punto debe crecer el amor de Dios, dentro de nosotros. Cuando el amor
va en crecimiento es muy importante, y cuando llega a su punto más elevado, más
sublimen, nos da la capacidad “De orar por nuestros enemigos, de bendecir a los
que nos odian y dicen con mentira toda clase de mal contra nosotros. Cuando
nuestro amor viene de Jesús crucificado, de Jesús maltratado, de Jesús
humillado, de Jesús azotado, cuando nuestro amor viene de ese Jesús que dijo en
la cruz padre perdónalos, estamos creciendo de una manera tal que podremos
desea el bien, a quién nos ha hecho un mal”. Ese es el amor del reino de lo
cielo, ese es el amor del Dios justo, por nosotros injustos*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
