Musica Para el Alma
martes, 22 de julio de 2025
MATEO 13,1-9 CICLO C
Lecturas
del miércoles 23 de la XVI Semana del Tiempo Ordinario
Santa Brígida, Religiosa
*Evangelio según san Mateo: 13, 1-9*
Un día salió Jesús de la casa donde se
hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente,
que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente
permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas
y les dijo: "Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la
semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se
los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra;
ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el
sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros
cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas.
Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno;
otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga".
Palabra
del Señor.
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones
antes que mis palabras*
(Cayó en tierra buena y dio grano).
*La semilla al borde del camino, hicieron una función y fue convertirse
en alimento para las aves. Las que cayeron en terreno pedregoso quisieron, pero
perecieron por falta de tierra y sol, ósea si dejo mi vida crecer sin la
palabra que es la tierra y sin el sol que es el mismo Dios, aunque yo quiera si
no lo intento, también voy a perecer. Otras cayeron entre espino y fueron
sofocadas, esta no tuvo la oportunidad que tengo yo, porque yo tengo la
oportunidad de parar algo o dejarlo seguir, yo tengo la oportunidad de hablar
mal de alguien o hablar bien yo soy quien decide, si me dejo sofocar o no. El deseo
del sembrado es que toda semilla de buen fruto, una forma de abonar la semilla
es: Escuchar, leer y meditar la palabra, cuando escucho, leo y medito, algo se
va quedando en mi y poco a poco va tocando mi vida y comienzo a crecer para
bien y mi corazón se ilumina y comiencen a salir de mis frutos de amor y de paz*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MIERCOLES 23
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
MIERCOLES
SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría.
Himno: AL RETORNAR ESTE DÍA.
Al retornar este día,
con voz alegre y canora,
celebrando al Redentor,
cantemos de Dios la gloria.
Por Cristo, el Creador inmenso
hizo la noche y la aurora,
con inmóvil ley fijando
la sucesión de las horas.
La luz eterna eres tú,
la antigua ley perfeccionas,
y no conoces crepúsculo,
y no te apagan las sombras.
Concédenos, Padre eterno,
que vivamos hoy con loa,
con que agrademos a Cristo,
si tu Espíritu nos colma. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme.
Salmo 107 - ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO.
Dios mío, mi corazón está firme,
para tí cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa,
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor,
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.
Dios habló en su santuario:
«Triunfante ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;
mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;
Moab, una jofaina para lavarme,
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»
Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, ¡oh Dios!, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil;
con Dios haremos proezas,
El pisoteará a nuestros enemigos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi corazón está firme, Dios mío, mi
corazón está firme.
Ant 2. El Señor me ha revestido de
justicia y santidad.
Cántico: ALEGRIA DEL PROFETA ANTE LA NUEVA JERUSALÉN Is 61, 10—62, 5
Desbordo de gozo en el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como a un novio que se pone la corona,
o a una novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos, ante todos los pueblos.
Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que despunte la aurora de su justicia
y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes, tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»;
ni a tu tierra, «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra, «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.
Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor me ha revestido de
justicia y santidad.
Ant 3. Alabaré al Señor mientras viva.
Salmo 145 - FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS.
Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.
No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;
que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos;
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabaré al Señor mientras viva.
LECTURA BREVE Dt 4, 39-40a
Has de reconocer hoy y recordar que el Señor es Dios, en lo alto del cielo y
abajo en la tierra, y que no hay otro. Guarda los mandatos y preceptos que te
voy a dar hoy.
RESPONSORIO BREVE
V. Bendigo al Señor en todo momento.
R. Bendigo al Señor en todo momento.
V. Su alabanza está siempre en mi boca.
R. En todo momento.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Bendigo al Señor en todo momento.
V. Ábreme,
Señor, los ojos.
R. Y contemplaré las maravillas de tu voluntad.
PRIMERA LECTURA
Del primer libro de las Crónicas 22, 5-19
DAVID PREPARA LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
En aquellos días, dijo David:
«Mi hijo Salomón es todavía jóven y débil, y la casa que ha de edificarse para
el Señor debe ser grandiosa sobre toda ponderación, para tener nombre y gloria
en todos los países. Así que le haré yo los preparativos.»
Hizo David, en efecto, grandes preparativos antes de su muerte. Después llamó a
su hijo Salomón y le mandó que edificase una casa para el Señor, el Dios de
Israel. Dijo David a Salomón:
«Hijo mío, yo había deseado edificar una casa al nombre del Señor, mi Dios.
Pero me fue dirigida la palabra del Señor que me dijo: "Tú has derramado
mucha sangre y hecho grandes guerras; no podrás edificar tú la casa a mi
nombre, porque has derramado en tierra mucha, sangre delante de mí. Mira que te
va a nacer un hijo, que será hombre de paz; le concederé paz con todos sus
enemigos en derredor, porque Salomón será su nombre y en sus días concederé paz
y tranquilidad a Israel. Él edificará una casa a mi nombre; él será para mí un
hijo y yo seré para él un padre y consolidaré el trono de su reino sobre Israel
para siempre."
Ahora, pues, hijo mío, que el Señor esté contigo, para que logres edificar la
casa del Señor tu Dios, como él de ti lo ha predicho. Quiera el Señor
concederte prudencia y entendimiento cuando te constituya sobre Israel, para
que guardes la ley del Señor tu Dios. No prosperarás si no cuidas de cumplir
los decretos y las normas que el Señor ha prescrito a Moisés para Israel. ¡Sé
fuerte y ten buen ánimo! ¡No temas ni desmayes! Mira lo que yo he preparado en
mi pequeñez para la casa del Señor: cien mil talentos de oro, un millón de
talentos de plata y una cantidad de cobre y de hierro incalculable por su
abundancia. He preparado también maderas y piedras que tú podrás aumentar. Y
tienes a mano muchos obreros, canteros, artesanos en piedra y en madera,
expertos en toda clase de obras. El oro, la plata, el bronce y el hierro son
sin número. ¡Levántate, pues! Manos a la obra y que el Señor esté contigo.»
Mandó David a todos los jefes de Israel que ayudasen a su hijo Salomón:
«¿No está con vosotros el Señor vuestro Dios? ¿Y no os ha dado paz por todos
lados? Pues él ha entregado en mis manos a los habitantes del país, y el país
está sujeto ante el Señor y ante su pueblo. Aplicad ahora vuestro corazón y
vuestra alma a buscar al Señor vuestro Dios.
Levantaos y edificad el santuario del Señor Dios, para trasladar el arca de la
alianza del Señor y los utensilios del santuario de Dios a la casa que ha de
edificarse al nombre del Señor.»
RESPONSORIO 1Cro 22, 19; Sal 131, 7; Is 56, 7
R. Aplicad vuestro corazón y vuestra alma a buscar
al Señor; levantaos y edificad el santuario del Señor Dios. * Entremos
en su morada, postrémonos ante el estrado de sus pies.
V. Esto dice el Señor: «Mi casa es casa de oración
y así la llamarán todos los pueblos.»
R. Entremos en su morada, postrémonos ante el
estrado de sus pies.
SEGUNDA LECTURA
Del libro de la Imitación de Cristo
(Libro 2, 1-6)
EL REINO DE DIOS ES PAZ Y ALEGRÍA EN EL ESPÍRITU SANTO
Conviértete a Dios de todo corazón, despréndete de este mundo miserable y tu
alma encontrará la paz; pues el reino de Dios es paz y alegría en el Espíritu
Santo. Cristo vendrá a ti y te dará a probar su consuelo, si le preparas una
digna morada en tu interior.
Toda su gloria y hermosura está en lo interior, y allí se complace. Tiene él un
frecuente trato con el hombre interior, platica dulcemente con él, lo consuela
suavemente, le infunde una paz profunda y tiene con él una familiaridad
admirable en extremo.
Ea, pues, alma fiel, prepara tu corazón a este Esposo, para que se digne venir
a ti y habitar en ti. Pues él dice:
Si alguno me ama guardará mi palabra, y vendremos a fijar en él nuestra morada.
De modo que hazle en ti lugar a Cristo. Si posees a Cristo, serás rico y con él
te bastará. Él será tu proveedor y fiel procurador en todo, de manera que no
tendrás necesidad de esperar en los hombres.
Pon en Dios toda tu confianza y sea él el objeto de tu veneración y de tu amor.
Él responderá por ti y todo lo hará bien, como mejor convenga.
No tienes aquí ciudad permanente. Dondequiera que estuvieres serás extranjero y
peregrino; jamás tendrás reposo si no te unes íntimamente a Cristo.
Pon tu pensamiento en el Altísimo y eleva a Cristo tu oración constantemente.
Si no sabes meditar cosas sublimes y celestes, descansa en la pasión de Cristo,
deleitándote en contemplar sus preciosas llagas. Sufre por Cristo y con Cristo,
si quieres reinar con Cristo.
Si una sola vez entrases perfectamente al interior de Jesús y gustases un poco
de su ardiente amor, no te preocuparías ya de tus propias ventajas o
desventajas; más bien te gozarías de las humillaciones que te hiciesen, porque
el amor de Jesús hace que el hombre se menosprecie a sí mismo.
RESPONSORIO Sal 70, 1-2. 5
R. A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado
para siempre; * tú que eres justo, líbrame y
ponme a salvo.
V. Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi
confianza, Señor, desde mi juventud.
R. Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo.
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(13,1-9)*
Aquel día, salió Jesús de casa y se
sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una
barca; se sentó, y la gente quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar,
un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro
poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no
era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por
falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo
ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros,
sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Sirvamos al Señor con santidad todos nuestros días.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sirvamos al Señor con santidad
todos nuestros días.
PRECES
Cristo, reflejo de la gloria del Padre, nos ilumina con su
palabra; acudamos pues a él diciendo:
Rey de la gloria, escúchanos.
Te bendecimos, Señor, autor y consumador de nuestra fe,
porque de las tinieblas nos has trasladado a tu luz admirable.
Tú que abriste los ojos de los ciegos y diste oído a los sordos,
aumenta nuestra fe.
Haz, Señor, que permanezcamos siempre en tu amor,
y que este amor nos guarde fraternalmente unidos.
Ayúdanos para que resistamos a la tentación, aguantemos en la tribulación
y te demos gracias en la prosperidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dejemos que el espíritu de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones,
se una a nuestro espíritu, para clamar:
Padre nuestro...
ORACION
Recuerda, Señor, tu santa alianza consagrada con el nuevo
sacramento de la sangre del Cordero, para que tu pueblo obtenga el perdón de
sus pecados, y un aumento constante de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: TE BENDECIMOS, CRISTO, EN ESTA NOCHE.
Te bendecimos, Cristo, en esta noche:
Verbo de Dios y Luz de Luz eterna,
emisor del Espíritu Paráclito;
te bendecimos porque nos revelas
la triple luz de una indivisa gloria
y libras nuestras almas de tinieblas.
A la noche y al día has ordenado
que se releven siempre en paz fraterna;
la noche compasiva pone término
a nuestras aflicciones y tareas,
y, para comenzar el nuevo surco,
el día alegremente nos despierta.
Da un sueño muy ligero a nuestros párpados,
para que nuestra voz no permanezca
muda por mucho tiempo en tu alabanza;
mientras dormimos se mantenga en vela
toda tu creación, cantando salmos
en compañía de la turba angélica.
Y, mientras duerme nuestro humilde cuerpo,
nuestro espíritu cante a su manera:
«Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,
en el día sin noche donde reinan;
al Uno y Trino, honor, poder, victoria,
por edades y edades sempiternas.» Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, tu saber me sobrepasa.
Salmo 138, 1-18. 23-24 - I TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me envuelves por doquier,
me cubres con tu mano.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
tu diestra llegará hasta mí.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.
Ant 2. Yo, el Señor, penetro el corazón,
sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.
Salmo 138 II
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has formado portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro,
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón,
sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.
Ant 3. Todo fue creado por él y para él.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Todo fue creado por él y para él.
LECTURA BREVE 1Jn 2, 3-6
Sabemos que hemos llegado a conocer a Cristo si guardamos sus mandamientos.
Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, miente; y la verdad
no está en él. Pero quien guarda su palabra posee el perfecto amor de Dios. En
esto conocemos que estamos en él. Quien dice que está siempre en él debe andar
de continuo como él anduvo.
RESPONSORIO BREVE
V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
V. A las sombras de tus alas escóndenos.
R. Como a las niñas de tus ojos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y
enaltece a los humildes.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo,
dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.
PRECES
Invoquemos a Dios, cuya bondad para con su pueblo es más grande
que los cielos, y digámosle:
Que se alegren los que se acogen a ti, Señor.
Acuérdate, Señor, que enviaste a tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino
para salvarlo;
haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.
Tú que constituiste a tus sacerdotes servidores de Cristo y administradores de
tus misterios,
concédeles un corazón fiel, ciencia abundante y caridad intensa.
Tú que desde el principio creaste hombre y mujer,
guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.
Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos,
sigan con fidelidad a tu Hijo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
Concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.
Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra
oración:
Padre nuestro...
ORACION
Acuérdate, Señor, de tu misericordia, y, ya que a los hambrientos
los colmas de bienes, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus
riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MIERCOLES 23 D E JULIO 2025
Lecturas
del miércoles 23 de la XVI Semana del Tiempo Ordinario
Santa Brígida, Religiosa
Del libro del Éxodo 16, 1-5. 9-15
El día quince del segundo
mes, después de salir de Egipto, toda la comunidad de Israel partió de Elim y
llegó al desierto de Sin, entre Elim y el Sinaí. Toda la comunidad de los hijos
de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: "Ojalá
hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a
las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Ustedes nos han traído a
este desierto para matar de hambre a toda esta multitud".
Entonces
dijo el Señor a Moisés: "Voy a hacer que llueva pan del cielo. Que el
pueblo salga a recoger cada día lo que necesita, pues quiero probar si guarda
mi ley o no. El día sexto recogerán el doble de lo que suelen recoger cada día
y guardarán una parte para el día siguiente".
Moisés
le dijo a Aarón: "Di a la comunidad de los israelitas: 'Vengan ante la
presencia del Señor, porque Él ha escuchado las quejas de ustedes' ".
Mientras Aarón hablaba a toda la asamblea, ellos se volvieron hacia el desierto
y vieron la gloria del Señor, que aparecía en una nube.
El
Señor le dijo a Moisés: "He oído las murmuraciones de los hijos de Israel.
Diles de parte mía: 'Por la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de
pan, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios' ".
Aquella
misma tarde, una bandada de codornices cubrió el campamento. A la mañana
siguiente había en torno a él una capa de rocío que, al evaporarse, dejó el
suelo cubierto con una especie de polvo blanco, semejante a la escarcha. Al ver
eso, los israelitas se dijeron unos a otros: "¿Qué es esto?", pues no
sabían lo que era. Moisés les dijo: "Éste es el pan que el Señor les da
por alimento".
Palabra de Dios.
Del
salmo 77
R/. El Señor les dio pan del cielo.
Quisieron
poner a prueba a Dios pidiéndole comida a su capricho y murmuraban contra Él
diciendo: ¿Podrá Dios prepararnos un banquete en el desierto? R/.
Entonces
el Señor mandó a las nubes que abrieran las compuertas de los cielos; hizo
llover maná sobre su pueblo, trigo celeste envió como alimento. Así el hombre
comió pan de ángeles. Dios les dio de comer en abundancia. R/.
Hizo
soplar desde el cielo el viento Este y dirigió con su fuerza el viento Sur.
Hizo llover carne como una polvareda y que llovieran aves como arena del mar.
Dios las hizo caer en medio del campamento, en torno a sus tiendas de campaña. R/.
Lecturas
del miércoles 23 de la XVI Semana del Tiempo Ordinario
Santa Brígida, Religiosa
*Evangelio según san Mateo: 13, 1-9*
Un día salió Jesús de la casa donde se
hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente,
que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente
permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas
y les dijo: "Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la
semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se
los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra;
ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el
sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros
cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas.
Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno;
otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga".
Palabra
del Señor.
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones
antes que mis palabras*
(Cayó en tierra buena y dio grano).
*La semilla al borde del camino, hicieron una función y fue convertirse
en alimento para las aves. Las que cayeron en terreno pedregoso quisieron, pero
perecieron por falta de tierra y sol, ósea si dejo mi vida crecer sin la
palabra que es la tierra y sin el sol que es el mismo Dios, aunque yo quiera si
no lo intento, también voy a perecer. Otras cayeron entre espino y fueron
sofocadas, esta no tuvo la oportunidad que tengo yo, porque yo tengo la
oportunidad de parar algo o dejarlo seguir, yo tengo la oportunidad de hablar
mal de alguien o hablar bien yo soy quien decide, si me dejo sofocar o no. El deseo
del sembrado es que toda semilla de buen fruto, una forma de abonar la semilla
es: Escuchar, leer y meditar la palabra, cuando escucho, leo y medito, algo se
va quedando en mi y poco a poco va tocando mi vida y comienzo a crecer para
bien y mi corazón se ilumina y comiencen a salir de mis frutos de amor y de paz*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
lunes, 21 de julio de 2025
JUAN 20,1.11-18 CICLO C
Lecturas
de Santa María Magdalena
22 Jul 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1.11-18)*
El primer día de la semana, María Magdalena fue
al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del
sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba,
se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la
cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han
puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado,
dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice: «¡María!»
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis
hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios
vuestro.»»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho
esto.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Mujer, ¿Por qué lloras?, ¿a
quién buscas?).
*María Magdalena fue al lugar donde habían enterrado a su Señor, ella
va devuelta a aquel lugar con el dolor de que murió su Señor, y se lleva una
gran sorpresa encuentra que abrieron la tumba, y esto es otro dolor más que se
suma. Dos ángeles les preguntan ¿por qué lloras? Ella con el dolor y las lágrimas
no sabe que responder a los ángeles, pero también el Señor le pregunta ¿Por qué
lloras? ¿A quién buscas? Ella buscaba entre los muertos, a uno que ha vencido la
muerte y esta resucitado. La buena noticia para mi es que el Señor, me llama
para que despierte y pueda entender que él, está vivo, que él, es el Señor, y
que tiene el gran poder de vencer a la muerte y me regala la oportunidad de escuchar su palabra y sus palabras tienen la gracia de
penetrar dentro de mi vida y destruir todo aquello que me provoca la muerte interior,
lo que me provoca desesperanza, porque él es, el Dios que vence todo tipo de
muerte*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 22
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA XIV
Del Común de santas mujeres. Salterio IV
22 de julio
*SANTA MARÍA MAGDALENA. (MEMORIA)*.
Formó parte de los discípulos de Cristo, estuvo presente en el momento de su
muerte y, en la madrugada del día de Pascua, tuvo el privilegio de ser la
primera en ver al Redentor resucitado de entre los muertos (Mc 16, 9). Fue
sobre todo durante el siglo XII cuando su culto se difundió en la Iglesia
occidental.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Aclamemos al Señor, en esta fiesta
de santa María Magdalena.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclamemos al Señor, en esta fiesta
de santa María Magdalena.
Himno: FINÍSIMO FUE EL LINO CON QUE ELLA.
Finísimo fue el lino con que ella
fue tejiendo, a lo largo de su vida,
esa historia de amor que la hace bella
a los ojos de Dios y bendecida.
Supo trenzar con tino los amores
del cielo y de la tierra, y santamente
hizo altar del telar de sus labores,
oración desgranada lentamente.
Flor virgen, florecida en amor santo,
llenó el hogar de paz y joven vida,
su dulce fortaleza fue su encanto,
la fuerza de su amor la fe vivida.
Una escuela de fe fue su regazo,
todos fueron dichosos a su vera,
su muerte en el Señor fue un tierno abrazo,
su vida será eterna primavera. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El primer día de la semana, muy de madrugada, cuando todavía
estaba oscuro, vino María Magdalena al sepulcro.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El primer día de la semana, muy de
madrugada, cuando todavía estaba oscuro, vino María Magdalena al sepulcro.
Ant 2. Busco al amor de mi alma, deseo ver
a mi Señor; lo busco y no encuentro dónde lo han dejado. Aleluya.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Busco al amor de mi alma, deseo ver
a mi Señor; lo busco y no encuentro dónde lo han dejado. Aleluya.
Ant 3. Mientras estaba llorando, se asomó
María al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco. Aleluya.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mientras estaba llorando, se asomó
María al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 12, 1-2
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como
hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os
ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para
que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo
perfecto.
RESPONSORIO BREVE
V. María, no llores más, el Señor ha resucitado de entre los muertos.
R. María, no llores más, el Señor ha resucitado de
entre los muertos.
V. Ve a mis hermanos y diles:
R. El Señor ha resucitado de entre los muertos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. María, no llores más, el Señor ha resucitado de
entre los muertos.
V. Escucha,
pueblo mío, mi enseñanza.
R. Inclina el oído a las palabras de mi boca.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de Samuel 24, 1-4. 10-18. 24b-25
CENSO DEL PUEBLO Y EDIFICACIÓN DEL ALTAR
En aquellos días, se encendió de nuevo la ira del Señor contra los israelitas,
e incitó a David contra ellos, diciendo:
«Anda, haz el censo de Israel y de Judá.»
El rey dijo a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él:
«Recorre todas las tribus de Israel desde Dan hasta Berseba y haz el censo para
que yo sepa la cifra de la población.»
Joab respondió al rey:
«Que el Señor tu Dios multiplique el pueblo cien veces más de lo que es, y que
los ojos de mi señor el rey lo vean. Mas ¿para qué quiere esto mi señor el
rey?»
Pero prevaleció la orden del rey sobre Joab y los jefes del ejército, y salió
Joab con los jefes del ejército de la presencia del rey para hacer el censo del
pueblo de Israel. Después de haber hecho el censo del pueblo, le remordió a
David el corazón y dijo David al Señor:
«He cometido un gran pecado. Pero ahora, Señor, perdona, te ruego, la falta de
tu siervo, pues he sido muy necio.»
Cuando David se levantó por la mañana, había sido dirigida la palabra del Señor
al profeta Gad, vidente de David, en estos términos:
«Anda y di a David: "Así dice el Señor: Tres cosas te propongo; elige una
de ellas y la llevaré a cabo."»
Llegó Gad a la presencia de David y le anunció:
«¿Qué quieres que te venga, tres años de gran hambre en tu país, tres meses de
derrotas ante tus enemigos y que te persigan, o tres días de peste en tu
tierra? Ahora piensa y mira qué debo responder al que me envía.»
David respondió a Gad:
«Estoy en grande angustia. Pero caigamos en manos del Señor que es grande en
misericordia. No caiga yo en manos de los hombres.»
Y David eligió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. Dios envió
la peste a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado y murieron setenta
mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba. El ángel extendió la mano
hacia Jerusalén para destruirla, pero el Señor se arrepintió del estrago y dijo
al ángel que exterminaba al pueblo:
« ¡Basta ya! Retira tu mano.»
El ángel del Señor estaba entonces junto a la era de Arauná, el yebuseo. Cuando
David vio al ángel que hería al pueblo, dijo al Señor:
«Yo fui quien pequé, yo quien cometí el mal, pero estas ovejas ¿qué han hecho?
Caiga, te suplico, tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre.»
Vino Gad aquel día hacia David y le dijo:
«Sube y levanta un altar al Señor en la era de Arauná, el yebuseo.»
Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. Levantó allí
David un altar al Señor y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión.
Entonces el Señor atendió a las súplicas en favor del país, y la peste se
apartó de Israel.
RESPONSORIO Cf. Jdt 9, 18; 1Cro 21, 15; 2S 24, 17
R. Acuérdate, Señor, de tu alianza y di al ángel
exterminador: «Detén ya tu mano, * para
que no sea devastada la tierra y no acabes con todos los vivientes.»
V. Yo fui quien pequé, yo quien cometí el mal,
pero estas ovejas ¿qué han hecho? Te suplico, Señor, que apartes de tu pueblo
tu ira.
R. Para que no sea devastada la tierra y no acabes
con todos los vivientes.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los Evangelios
(Homilía 25, 1-2. 4-5: PL 76, 1189-1193)
ARDÍA EN DESEOS DE CRISTO, A QUIEN PENSABA QUE SE LO HABÍAN LLEVADO
María Magdalena, cuando llegó a al sepulcro y no encontró allí el cuerpo del
Señor, creyó que alguien se lo había llevado y así lo comunicó a los
discípulos. Ellos fueron también al sepulcro, miraron dentro y creyeron que era
tal como aquella mujer les había dicho. Y dice el Evangelio acerca de ellos:
Los discípulos se volvieron a su casa. Y añade, a continuación: María se había
quedado fuera, llorando junto al sepulcro.
Lo que hay que considerar en estos hechos es la intensidad del amor que ardía
en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los
discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo
buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel
a quien pensaba que se lo habían llevado. Por esto ella fue la única en verlo
entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las
buenas obras es la perseverancia en ellas, tal como afirma la voz de aquel que
es la Verdad en persona: El que persevere hasta el fin se salvará.
Primero lo buscó, sin encontrarlo; perseveró luego en la búsqueda, y así fue
como lo encontró; con la dilación iba aumentando su deseo, y este deseo
aumentado le valió hallar lo que buscaba. Los santos deseos, en efecto,
aumentan con la dilación. Si la dilación los enfría, es porque no son o no eran
verdaderos deseos. Todo aquel que ha sido capaz de llegar a la verdad es porque
ha sentido la fuerza de este amor. Por esto dice David: Mi alma tiene sed de
Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Idénticos
sentimientos expresa la Iglesia cuando dice, en el Cantar de los cantares:
Desfallezco de amor; y también: Mi alma se derrite.
Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Se le pregunta la causa de su dolor
con la finalidad de aumentar su deseo, ya que, al recordarle a quién busca, se
enciende con más fuerza el fuego de su amor.
Jesús dijo: «¡María!» Después de haberla llamado con el nombre genérico de
«mujer», sin haber sido reconocido, la llama ahora por su nombre propio. Es
como si le dijera: «Reconoce a aquel que te reconoce a ti. Yo te conozco, no de
un modo genérico, como a los demás, sino en especial.» María, al sentirse
llamada por su nombre, reconoce al que lo ha pronunciado, y, al momento, lo
llama «rabbuní»,es decir: «maestro», ya que el mismo a quien ella buscaba
exteriormente era el que interiormente la instruía para que lo buscase.
RESPONSORIO
R. Cuando volvió del sepulcro del Señor, María
Magdalena anunció a los discípulos: «He visto al Señor.» * Dichosa
ella que fue digna de llevar la noticia de la resurrección de la Vida.
V. Llorando al que amaba, encontró al que buscaba,
y anunció luego al que había encontrado.
R. Dichosa ella que fue digna de llevar la noticia
de la resurrección de la Vida.
Lecturas
de Santa María Magdalena
22
Jul 2025
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (20,1.11-18)*
El
primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando
aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al
sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio
dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies,
donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han
puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado,
dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice: «¡María!»
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis
hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios
vuestro.»»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho
esto.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Después de su resurrección, que tuvo lugar a la mañana del primer
día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había
arrojado siete demonios.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Después de su resurrección, que
tuvo lugar a la mañana del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a
María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios.
PRECES
Unidos, hermanos, a las mujeres santas, aclamemos a Jesús, nuestro
Salvador, y supliquémosle diciendo:
Ven, Señor Jesús.
Señor Jesús, que perdonaste a la mujer pecadora sus muchos pecados porque tenía
mucho amor,
perdónanos también a nosotros porque hemos pecado mucho.
Señor Jesús, que fuiste asistido en tu misión evangélica por mujeres piadosas,
haz que también nosotros seamos fieles en nuestra misión apostólica.
Señor Jesús, a quien María escuchaba y Marta servía,
concédenos servirte siempre con fe y amor.
Señor Jesús, que llamaste hermano, hermana y madre a todos los que cumplen tu
voluntad,
haz que todos nosotros la cumplamos siempre de palabra y de obra.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Fieles a la recomendación del Salvador, digamos al Padre común:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuese la
primera en recibir de tu Hijo unigénito la misión de anunciar el gozo pascual,
concédenos, por su intercesión, que, siguiendo su ejemplo, demos a conocer a
Cristo resucitado y merezcamos contemplarlo luego reinando en tu gloria. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: UN AMOR CASTO Y PURO
Un amor casto y puro
calladamente:
más grande que la vida
y que la muerte.
Dulce su casa,
y su marido en ella
se contemplaba.
Era su amor de madre
como una rosa:
pétalos de fragancia
y espinas rojas.
Y era su seno
un arrullo de lirios
y de silencios.
Olor a roja viña
y a tierna hogaza:
y su mano prudente
acariciaba.
Sus dedos limpios
iban tejiendo lana
para sus hijos.
Y Dios desde su cielo
se sonreía,
por la casta frescura
de fuente limpia.
Amor callado
que vestía al Cordero
de rojo y blanco. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dijo Jesús a María: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dijo Jesús a María: «Mujer, ¿por
qué lloras? ¿A quién buscas?»
Ant 2. Se han llevado a mi Señor y no sé
dónde lo han dejado.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Se han llevado a mi Señor y no sé
dónde lo han dejado.
Ant 3. Jesús dijo: «¡Maria!» Ella,
volviéndose, exclamó: «¡Rabbuní!», es decir: «¡Maestro!».
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Jesús dijo: «¡Maria!» Ella,
volviéndose, exclamó: «¡Rabbuní!», es decir: «¡Maestro!».
LECTURA BREVE Rm 8, 28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha
llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a
ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A
los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que
justificó, los glorificó.
RESPONSORIO BREVE
V. María, no llores más, el Señor ha resucitado de entre los muertos.
R. María, no llores más, el Señor ha resucitado de
entre los muertos.
V. Ve a mis hermanos y diles:
R. El Señor ha resucitado de entre los muertos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. María, no llores más, el Señor ha resucitado de
entre los muertos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. María vino a anunciar a los discípulos que había visto al Señor.
Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. María vino a anunciar a los
discípulos que había visto al Señor. Aleluya.
PRECES
Unidos, hermanos, a las mujeres santas, aclamemos a Jesús, nuestro
Salvador, y supliquémosle diciendo:
Ven, Señor Jesús.
Señor Jesús, que perdonaste a la mujer pecadora sus muchos pecados porque tenía
mucho amor,
perdónanos también a nosotros porque hemos pecado mucho.
Señor Jesús, que fuiste asistido en tu misión evangélica por mujeres piadosas,
haz que también nosotros seamos fieles en nuestra misión apostólica.
Señor Jesús, a quien María escuchaba y Marta servía,
concédenos servirte siempre con fe y amor.
Señor Jesús, que llamaste hermano, hermana y madre a todos los que cumplen tu
voluntad,
haz que todos nosotros la cumplamos siempre de palabra y de obra.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Fieles a la recomendación del Salvador, digamos al Padre común:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuese la
primera en recibir de tu Hijo unigénito la misión de anunciar el gozo pascual,
concédenos, por su intercesión, que, siguiendo su ejemplo, demos a conocer a
Cristo resucitado y merezcamos contemplarlo luego reinando en tu gloria. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






