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sábado, 7 de febrero de 2026

LAS LECTURAS DEL DOMINGO 8 DE FEBRERO 2026


 

Lecturas del V Domingo del Tiempo Ordinario

08 Feb 2026

Primera lectura del libro de Isaías (58,7-10):

 

Esto dice el Señor:
«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía».

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 111,4-5.6-7.8a.9

 

R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz

 

V/. En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

 

V/. Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.

 

V/. Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.

 

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,1-5):

 

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

Palabra de Dios

 

Evangelio del V Domingo del Tiempo Ordinario

08 Feb 2026

*Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16)*

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(Vosotros sois la luz del mundo)

*Esta afirmación que el Señor hace sobre mí, diciéndome que soy sal y luz de este mundo, me pone en contra vía porque me coloca en un punto donde las cosas se hacen innegociables, donde mis afectos, mis sentimientos y mis amistades no pueden estar por encima de la Palabra de Dios. Si el Señor me llama a la fidelidad, no puedo andar con amigos, que están siendo infieles a sus mujeres, si estoy a favor de la vida, no puedo usar ni recomendar, o métodos que van en contra de la vida, si mi trabajo es educar, formar y enseñar no puedo estar a favor del odio y del rechazo. Si el Señor me dice que soy sal y luz, no puedo hacer, ni escuchar, cuentos donde se ofenda la virginidad de una muchacha, donde se ofenda la dignidad del pastor, de una monja o de un sacerdote. De mi depende si quiero ser luz del Señor. Cuando se enciende una luz en una cueva donde hay murciélago, ellos cuando ven la luz salen volando desesperados. El Señor me llama a tener esa misma luz delante de todos el que le gusta y se sienta bien en la oscuridad. Y tengo que reconocer que yo soy el primero que tiene que ser tocado por la luz de la palabra de Dios, porque dentro tengo hipocresía, falta de sinceridad*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.