Viernes, 30 de noviembre de 2018
Lo
que me dice: El Evangelio de: (Mateo
4,18-22). (Inmediatamente dejaron las redes y lo
siguieron). No era por pura casualidad que el Señor estuviera paseando junto al
lago, puedo ver que el Señor hace dos llamado, pero en forma distinta, a unos
comenzando el trabajo y a los otros terminando de su trabajo. Esto me invita a
mí a reconocer que al comenzar el día, mi corazón lo primero que tiene que
hacer es desear que el Señor me llame, luego que el Señor me hable, y que mis
oídos estén limpio para escuchar y yo pueda seguir esta voz tan dulce, que
tiene el poder de seducirme al punto que yo sería capaz de dejarlo todo, con
tal de que él sea lo primero en mí, al comenzar el día. Y el segundo
llamado para mi es que esté pendiente porque el Señor al final del día, también
me llama a escuchar su voz para estar con él. Me encanta la forma de
Zebedeo que no se interpone en los planes de Dios, ni es un obstáculo para sus
hijos sigan al Señor, cuando son llamado, me queda una gran satisfacción y a la
misma vez, una gran interrogante de querer saber que le dijo el Señor, al
corazón de Zebedeo que quedo, tan tranquilo, tan satisfecho y tan bien al ver a
sus hijo marcharse dejándolo todo y a él también.
《 *El que DESEA y QUIERE amar, con el
corazón según EL SEÑOR: llegará a ser, SANTO* 》