DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
jueves, 28 de mayo de 2026
MARCOS 11,11-26 CICLO A
Evangelio del Viernes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
29 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Marcos (11,11-26)*
Al día siguiente, cuando salió de Betania,
sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba
algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.»
Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a
echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los
puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos
por el templo. Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: «Mi casa se llamará
casa de oración para todos los pueblos.» Vosotros, en cambio, la habéis
convertido en cueva de bandidos.»
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo,
porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de
acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente,
al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a
Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.»
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte:
«Quítate de ahí y tirate al mar», no con dudas, sino con fe en que sucederá lo
que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la
oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a
orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del
cielo os perdone vuestras culpas.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Por eso os digo: Cualquier cosa
que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis)
*En cualquier momento Jesús puede pasar por
nuestra vida. Jesús no es uno que se queda distante no, él se acerca a nuestra
vida con la intención de estar con nosotros, él sabe que tenemos todo lo necesario
para dar buenos fruto, a tiempo y a des tiempo. Jesús utiliza distinta forma
para estar cerca de nosotros, él sabe que no necesitamos formación, ni preparación
para hacer el bien. Que triste para nosotros que teniendo todo para hacer las
cosas bien, no lo hagamos, unos de los dolores mas grande que siente el Señor
es tener que maldecirnos por no hacer el bien, podemos estar llenos de hojas de
buenas intenciones, podemos tener un gran follaje de palabras que dicen: Dios
es mi Padre, y detrás de buenas oraciones y buenos deseos sentimos repudio por
otras personas. Jesús ha tomado la decisión de entrar en nuestra vida que es su
casa y el mismo nos dice: Mi casa se llamará casa de oración para todos, nuestra
casa es una casa para hacer el bien a todos, y en cambio, la hemos convertido
en una cueva de bandidos, la hemos arrendado a cosas que nos producen tristezas,
angustia y otras cosas que solo nos producen muerte. Jesús el Maestro nos
invita a pedir cosas santas y nos dice: Tened fe en Dios, no duden, les digo
que: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y
la obtendréis*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL VIERNES 29
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
VIERNES
DE LA SEMANA VIII
De la Feria. Salterio IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. El Señor es bueno, bendecid su
nombre.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es bueno, bendecid su
nombre.
Himno: POR EL DOLOR CREYENTE QUE BROTA DEL PECADO.
Por el dolor creyente que brota del pecado,
por no haberte querido de todo corazón,
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
con súplicas te pido, de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por no haberte encontrado,
porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como una hiedra sobre el árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión,
Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a ti, viejo tronco, poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. Amén
SALMODIA
Ant 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón
puro, renuévame por dentro con Espíritu firme.
Ant 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Cántico: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13,
10-15. 17-19
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la ciudad del Santo;
por las obras de tus hijos te azotará,
pero de nuevo se compadecerá
de los hijos de los justos.
Confiesa dignamente al Señor
y bendice al Rey de los siglos,
para que de nuevo sea en ti
edificado su tabernáculo con alegría,
para que alegre en ti a los cautivos
y muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por todas las generaciones y generaciones.
Brillarás cual luz de lámpara
y todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos numerosos vendrán de lejos
al nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo ofrendas en sus manos,
ofrendas para el rey del cielo.
Las generaciones de las generaciones
exultarán en ti.
Y benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,
que serán congregados,
y al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos los que te aman;
en tu paz se alegrarán.
Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues en ti se alegrarán
contemplando toda tu gloria,
y se regocijarán para siempre.
Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,
porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será reedificada,
con piedras preciosas sus muros
y con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Ant 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
LECTURA BREVE Ga 2, 19b-20
Estoy crucificado con Cristo; vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en
mi. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me
amó hasta entregarse por mí.
RESPONSORIO BREVE
V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Desde el cielo me enviará la salvación.
R. El Dios que hace tanto por mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Hijo
mío, haz caso de mi sabiduría.
R. Presta oído a mi inteligencia.
PRIMERA LECTURA
De la segunda carta a los Corintios 11, 30—12, 13
EL APÓSTOL SE GLORIA DE SU DEBILIDAD
Hermanos: Si es preciso gloriarse, me gloriaré de
mi debilidad. El Dios y Padre de Jesús, el Señor —que sea bendito por siempre
jamás—, sabe que no miento. En Damasco, el etnarca del rey Aretas había puesto
guardia en la ciudad con el propósito de apoderarse de mí; yo tuve que ser
descolgado por una ventana muralla abajo, metido en una espuerta. Así escapé de
sus manos.
¿Continuaré gloriándome? En verdad no hay por qué; pero voy a recurrir a las
visiones y revelaciones del Señor. Sé de un hombre que vive en Cristo, que hace
catorce años fue arrebatado al tercer cielo (no sabría decir si en su cuerpo o
fuera de su cuerpo, Dios lo sabe); y puedo decir que este hombre fue arrebatado
al paraíso (si en su cuerpo o fuera de su cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe) y oyó
cosas inefables, que a un hombre no le es permitido proferir. De este hombre sí
me gloriaré; pero de lo que soy por mí mismo, sólo me gloriaré de mis
debilidades. Que si yo realmente pretendiera vanagloriarme, no haría el fatuo,
porque diría la verdad. Pero me abstengo, para que nadie forme de mí un
concepto superior a lo que en mí ve, o a lo que de mí oye hablar.
Y para que no me enorgullezca por la sublimidad de esas revelaciones, me ha
sido dada una espina en mi cuerpo, un emisario de Satanás, para que me abofetee
a fin de que no me envanezca. Tres veces pedí al Señor que lo alejase de mí,
pero él me dijo: «Te basta mi gracia, que en la debilidad se muestra perfecto
mi poder.» Así que muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá
en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades,
de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas
por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. Me he hecho el fatuo.
Vosotros me habéis obligado.
Yo necesitaba que vosotros mismos me acreditaseis una y otra vez, pues, aunque
no soy nada, en ninguna cosa he sido inferior a esos «superapóstoles». Y de
veras que manifesté entre vosotros las señales de un apóstol verdadero: una
paciencia probada en todos los sufrimientos, signos, prodigios y milagros. ¿Qué
cosa habéis tenido de menos que las otras Iglesias, si no es la de no haber
sido yo una carga para vosotros? ¡Perdonadme este agravio!
RESPONSORIO Cf. 2Co 12, 9; 4, 7
R. Muy a gusto
presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de
Cristo, * pues el poder de Dios se muestra perfecto en nuestra
debilidad.
V. Llevamos este tesoro en vasos de barro para que
aparezca evidente que la extraordinaria grandeza del poder es de Dios.
R. Pues el poder de Dios se muestra perfecto en
nuestra debilidad.
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de san Ambrosio, obispo, Sobre los misterios.
(Núms. 43. 47-49: SC 25 bis, 178-180. 182)
INSTRUCCIÓN DE LOS RECIÉN BAUTIZADOS SOBRE LA EUCARISTÍA
Los recién bautizados, enriquecidos con tales distintivos, se dirigen al altar
de Cristo, diciendo: Me acercaré al altar de Dios, al Dios que alegra mi
juventud. En efecto, despojados ya de todo resto de sus antiguos errores,
renovada su juventud como un águila, se apresuran a participar del convite
celestial. Llegan, pues, y al ver preparado el sagrado altar, exclaman:
Preparas una mesa ante mí. A ellos se aplican aquellas palabras del salmista:
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me
conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Y más adelante: Aunque
camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu
cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos; me
unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
Es ciertamente admirable el hecho de que Dios hiciera llover el maná para los
padres y los alimentase cada día con aquel manjar celestial, del que dice el
salmo: El hombre comió pan de ángeles. Pero los que comieron aquel pan murieron
todos en el desierto; en cambio, el alimento que tú recibes, este pan vivo que
ha bajado del cielo, comunica el sostén de la vida eterna, y todo el que coma
de él no morirá para siempre, porque es el cuerpo de Cristo.
Considera, pues, ahora qué es más excelente, si aquel pan de ángeles o la carne
de Cristo, que es el cuerpo de vida. Aquel maná caía del cielo, éste está por
encima del cielo; aquél era del cielo, éste del Señor de los cielos; aquél se
corrompía si se guardaba para el día siguiente, éste no sólo es ajeno a toda
corrupción, sino que comunica la incorrupción a todos los que lo comen con
reverencia. A ellos les manó agua de la roca, a ti sangre del mismo Cristo; a
ellos el agua los sació momentáneamente, a ti la sangre que mana de Cristo te
lava para siempre. Los judíos bebieron y volvieron a tener sed, pero tú, si
bebes, ya no puedes volver a sentir sed, porque aquello era la sombra, esto la
realidad.
Si te admira aquello que no era más que una sombra, mucho más debe admirarte la
realidad. Escucha cómo no era más que una sombra lo que acontecía con los
padres: Bebían —dice el Apóstol— de la roca que los seguía, y la roca era
Cristo; pero Dios no se agradó de la mayor parte de ellos, pues fueron
postrados en el desierto. Todas estas cosas acontecían en figura para nosotros.
Los dones que tú posees son mucho más excelentes, porque la luz es más que la
sombra, la realidad más que la figura, el cuerpo del Creador más que el maná
del cielo.
RESPONSORIO 1Co 10, 1-2. 11. 3-4
R. Nuestros padres estuvieron todos bajo la nube,
y todos atravesaron el mar; * todos
fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; todas estas cosas les
acontecían en figura.
V. Todos comieron el mismo manjar espiritual, y
todos bebieron de la misma espiritual bebida.
R. Todas estas cosas les acontecían en figura.
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Marcos
(11,11-26)*
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una
higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no
encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban
allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían
palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de
oración para todos los pueblos" Vosotros, en cambio, la habéis convertido
en cueva de bandidos.»
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo,
porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de
acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente,
al pasar, vieron la higuera seca de raíz.
Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que
maldijiste se ha secado.»
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte:
"Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que
sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis
en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os
pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro
Padre del cielo os perdone vuestras culpas.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la entrañable misericordia de
nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.
PRECES
Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha
creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle diciendo:
Escucha, Señor, y ten piedad.
Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera
santidad,
y haz que busquemos siempre cuanto hay de verdadero, noble y justo.
No nos abandones para siempre, por amor de tu nombre
no olvides tu alianza con nosotros.
Con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos,
porque no hay confusión para los que en ti confían.
Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,
haz que proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijámonos al Padre, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a
seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y
alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de
los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.
Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.
Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.
En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.
Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Salmo 144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.
Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y
explicaré tus proezas.
Ant 2. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Salmo 144 II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE Rm 8, 1-2
No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley
del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la
muerte.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para
llevarnos a Dios.
V. Muerto en la carne, pero vivificado en el
espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para
llevarnos a Dios.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Acuérdate, Señor, de tu
misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.
PRECES
Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:
Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.
Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.
Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.
Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.
Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja
descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.
Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por
la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti
como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 29 DE MAYO 2026
Lecturas
del Viernes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
29 May 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (4,7-13):
El fin de todas las cosas está cercano. Sed,
pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el
amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos
mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha
recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la
múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El
que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios.
Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien
corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Queridos
hermanos, no os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si
os sucediera algo extraordinario. Estad alegres cuando compartís los
padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de
gozo.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 95,10.11-12.13
R/. Llega el Señor a regir la
tierra
Decid a los pueblos: El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente. R/.
Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.
Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.
Evangelio del Viernes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
29 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Marcos (11,11-26)*
Al día siguiente, cuando salió de Betania,
sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba
algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.»
Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a
echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los
puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos
por el templo. Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: «Mi casa se llamará
casa de oración para todos los pueblos.» Vosotros, en cambio, la habéis
convertido en cueva de bandidos.»
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo,
porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de
acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente,
al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a
Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.»
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte:
«Quítate de ahí y tirate al mar», no con dudas, sino con fe en que sucederá lo
que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la
oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a
orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del
cielo os perdone vuestras culpas.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Por eso os digo: Cualquier cosa
que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis)
*En cualquier momento Jesús puede pasar por
nuestra vida. Jesús no es uno que se queda distante no, él se acerca a nuestra
vida con la intención de estar con nosotros, él sabe que tenemos todo lo necesario
para dar buenos fruto, a tiempo y a des tiempo. Jesús utiliza distinta forma
para estar cerca de nosotros, él sabe que no necesitamos formación, ni preparación
para hacer el bien. Que triste para nosotros que teniendo todo para hacer las
cosas bien, no lo hagamos, unos de los dolores mas grande que siente el Señor
es tener que maldecirnos por no hacer el bien, podemos estar llenos de hojas de
buenas intenciones, podemos tener un gran follaje de palabras que dicen: Dios
es mi Padre, y detrás de buenas oraciones y buenos deseos sentimos repudio por
otras personas. Jesús ha tomado la decisión de entrar en nuestra vida que es su
casa y el mismo nos dice: Mi casa se llamará casa de oración para todos, nuestra
casa es una casa para hacer el bien a todos, y en cambio, la hemos convertido
en una cueva de bandidos, la hemos arrendado a cosas que nos producen tristezas,
angustia y otras cosas que solo nos producen muerte. Jesús el Maestro nos
invita a pedir cosas santas y nos dice: Tened fe en Dios, no duden, les digo
que: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y
la obtendréis*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






