DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
viernes, 9 de enero de 2026
LUCAS 4,14-22a CICLO A
Las
lecturas del sábado 10 de enero 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según San Lucas (4,14-22a)*
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la
fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las
sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en
la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la
lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró
el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él
me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para
anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar
libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.» Y,
enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga
tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y
todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que
salían de sus labios.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Jesús volvió a Galilea con la
fuerza del Espíritu)
*Hay
algo que siempre acompaña a Jesús y también nos acompaña a nosotros: La Fuerza
del Espíritu Santo. La vida de Jesús es una enseñanza para nosotros. Jesús tenía
una costumbre que quiere que nosotros también la podamos tener y es la costumbre
de ir a los lugares donde se habla de la palabra de Dios. En Jesús maestro, podemos
encontrar muchas claves de vida; una de esa clave está en permitir que nuestra
vida pueda imitar a Jesús, otra clave es estar en contacto con la palabra, y
que esto se vuelva en nosotros una costumbre y un estilo de vida. Jesús lee al profeta
Isaías, para que podamos estar abierto a recibir y dar vida: «El Espíritu del
Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el
Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los
ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de
gracia del Señor.» Estoy alegre porque tenemos el llamado y tenemos el Espíritu
Santo para la misión, de nosotros depende ir o no*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL SABADO 10
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO DE NAVIDAD*
LA
SEMANA II
Del Propio - Salterio II
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. A Cristo, que se nos ha manifestado, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: ESTRELLA NUNCA VISTA SE APARECE
Estrella nunca vista se aparece
a los remotos magos orientales,
y, al juzgar de los fuegos celestiales,
otra lumbre mayor los esclarece.
Nacido sacro Rey se les ofrece,
con nuevas maravillas y señales,
para que reverentes y leales
la obediencia le den como merece.
Parten llevados de la luz y el fuego,
del fuego de su amor; luz que los guía
con claridad ardiente y soberana.
Subió al trono de Dios el pío ruego,
y, llenos de firmísima alegría,
vieron la luz de Dios por nube humana.
Gloria y loores por la eternidad
tribútense a la Santa Trinidad. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dios mío, tus caminos son
santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Salmo 76 - RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.
Alzo mi voz a Dios gritando,
alzo mi voz a Dios para que me oiga.
En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.
Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:
¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?
Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.
Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Te vio el mar, ¡oh Dios!,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.
Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.
Rodaba el fragor de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.
Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:
mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Ant 2. Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.
Cántico: ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS
1S 2,1-10
Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.
No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quien pesa las acciones.
Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.
Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.
El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.
Ant 3. El Señor reina, la tierra goza.
Salmo 96 - EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE
TODOS LOS DIOSES.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.
Delante de él avanza fuego
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.
Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.
Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;
porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.
El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.
Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor reina, la tierra goza.
LECTURA BREVE Is 4, 2-3
Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria, fruto del país, honor y
ornamento para los supervivientes de Israel. A los que queden en Sión, a los
restantes en Jerusalén, los llamarán santos: serán inscritos para vivir en
Jerusalén.
RESPONSORIO BREVE
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 59, 15-21
EL SEÑOR VIENE
La lealtad está ausente, y expolian a quien evita el mal. El Señor contempla
disgustado que ya no existe justicia. Ve que no hay nadie, se extraña de que
nadie intervenga. Entonces, su brazo le dio la victoria, y su justicia lo
mantuvo: por coraza se puso la justicia y por casco la salvación; por traje se
vistió la venganza, y por manto se envolvió en la indignación. A cada uno va a
pagar lo que merece: a su enemigo, furia; a su adversario, represalia.
Los de Occidente temerán el nombre del Señor, los de Oriente respetarán su
gloria: porque vendrá como torrente encajonado, empujado por el aliento del
Señor. Pero a Sión vendrá el Redentor, para alejar los crímenes de Jacob
—oráculo del Señor—.
«Por mi parte —dice el Señor—, éste es mi pacto con ellos: el espíritu mío, que
te envíe; las palabras mías, que puse en tu boca, no se caerán de tu boca, de
la boca de tus hijos, de la boca de tus nietos, desde ahora y por siempre —lo
dice el Señor—.»
RESPONSORIO Ez 37, 27-28; Hch 10, 35-35
R. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; * y
sabrán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté
entre ellos mi santuario para siempre.
V. Dios nos hace distinciones, sino que acepta al
que le es fiel y obra rectamente, sean de la nación que sea.
R. Y sabrán las naciones que yo soy el Señor que
consagra a Israel, cuando esté entre ellos mi santuario para siempre.
SEGUNDA LECTURA
Del Comentario de san Cirilo de Alejandría, obispo, sobre el
evangelio de san Juan
(Libro 5, cap. 2: PG 73, 751-754)
LA EFUSIÓN DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE TODA CARNE
El Hacedor del universo determinó instaurar con admirable perfección todas las
cosas en Cristo y restituir la naturaleza humana a su estado primitivo; para
este fin prometió darle en abundancia, junto con los demás bienes, el Espíritu
Santo, condición necesaria para reintegrarla a una pacífica y estable posesión
de sus bienes.
Así pues, habiendo establecido el tiempo en que había de bajar sobre nosotros
el Espíritu Santo, esto es, en el tiempo de la venida de Cristo, lo prometió
diciendo: En aquellos días —a saber, en los del Salvador—, derramaré mi
Espíritu sobré toda carne.
Por consiguiente, cuando llegó el tiempo de tan gran munificencia y liberalidad
—y puso a nuestra disposición en el mundo al Unigénito hecho carne, es decir, a
aquel hombre nacido de mujer de que hablan las Escrituras—, nuestro Dios y
Padre nos dio también el Espíritu, y Cristo fue el primero en recibirlo, como
primicias de la naturaleza restaurada. Así lo atestigua Juan Bautista con
aquellas palabras: Vi al Espíritu Santo bajar del cielo y posarse sobre él.
Se afirma de Cristo que recibió el Espíritu en cuanto que se hizo hombre y en
cuanto que convenía que lo recibiera el hombre; y, del mismo modo —aunque es
Hijo de Dios Padre, engendrado de su misma substancia ya antes de la
encarnación, más aún, desde toda la eternidad—, no pone objeción al escuchar a
Dios Padre que proclama, después que se ha hecho hombre: Tú eres mi Hijo: yo te
he engendrado hoy.
De aquel que era Dios, engendrado por el Padre desde toda la eternidad, dice
que lo ha engendrado hoy, para significar que en su persona hemos sido
adoptados como hijos, ya que toda la naturaleza está incluida en la persona de
Cristo, en cuanto que es hombre; en el mismo sentido se afirma que el Padre
comunica al Hijo su propio Espíritu, ya que en Cristo alcanzamos nosotros la
participación del Espíritu. Precisamente por esto se hizo hijo de Abraham, como
está escrito, y fue semejante en todo a sus hermanos.
Por lo tanto, el Unigénito recibe el Espíritu Santo no para sí mismo, ya que él
lo posee como algo propio y en él y por él se comunica a los demás, como ya
dijimos antes, sino que lo recibe en cuanto que, al hacerse hombre, recapitula
en sí toda la naturaleza para restaurarla, y restituirle su integridad primera.
Es fácil, pues, de comprender, por lógica natural y por el testimonio de la
Escritura, que Cristo recibió en su persona el Espíritu, no para sí mismo, sino
más bien para nosotros, ya que por él nos vienen también todos los demás
bienes.
RESPONSORIO Ez 37, 27-28; Hb 8, 8
R. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo; * y
sabrán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté
entre ellos mi santuario para siempre.
V. Yo concertaré una nueva alianza con la casa de
Israel y con la casa de Judá.
R. Y sabrán las naciones que yo soy el Señor que
consagra a Israel, cuando esté entre ellos mi santuario para siempre.
Las lecturas del sábado 10 de
enero 2026
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según San Lucas (4,14-22a)*
En
aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se
extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga como era su
costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el
libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba
escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha
enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos
la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para
anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al
que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y
todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que
salían de sus labios.
Palabra
del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Tres son los regalos que ofrecieron los magos al Señor, al Hijo de
Dios, al gran Rey: oro, incienso y mirra. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tres son los regalos que ofrecieron los magos al Señor, al Hijo de Dios,
al gran Rey: oro, incienso y mirra. Aleluya.
PRECES
Celebremos la misericordia de Cristo,
que ha venido al mundo para que la creación se viera liberada de la esclavitud
de la corrupción y pudiera entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios;
seguros, pues, de este amor que Dios nos tiene, digamos:
Por tu nacimiento, líbranos, Señor, de
todo mal.
Tú, Señor, que existiendo desde siempre has querido asumir una vida nueva al
hacerte hombre,
renuévanos a nosotros por el misterio de tu nacimiento.
Tú que, sin dejar de ser Dios como el Padre, quisiste hacerte hombre como
nosotros,
haz que nuestra vida alcance su plenitud por la participación en tu vida
divina.
Tú que al venir al mundo has querido ser luz de los paganos y maestro de todos
los hombres,
haz que tu palabra sea antorcha para nuestros pasos.
Palabra de Dios, que te hiciste carne en el seno de María Virgen y viniste al
mundo,
dígnate habitar siempre por la fe en nuestros corazones.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres y que su amor
se extienda por toda la tierra, pidamos al Padre que su reino venga a nosotros:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo
tomara nuestra misma carne mortal para manifestarse a los hombres, haz que al
contemplarte exteriormente igual a nosotros, nos vayamos transformando
interiormente a imagen de él. Él, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
Primeras Vísperas
Inicio
†
(se hace la
señal de la cruz mientras se dice:)
V/. -Dios
mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya
Himno
Mas ¿por
qué se ha de lavar
el Autor de la limpieza?
Porque el Bautismo hoy empieza
y él lo quiere inaugurar.
Juan es gracia y tiene tantas,
que confiesa el mundo de él
que hombre no nació mayor
ni delante, ni después.
Y, para que hubiera alguno
mayor que él, fue menester
que viniera a hacerse hombre
la Palabra que Dios es.
Esta Palabra hecha carne
que ahora Juan tiene a sus pies,
esperando que la lave
sin haber hecho por qué.
Y se rompe todo el cielo,
y entre las nubes se ve
una paloma que viene
a posarse sobre él.
Y se oye la voz del Padre
que grita: "Tratadlo bien;
mi hijo querido es."
Y así Juan, al mismo tiempo,
vio a Dios en personas tres,
voz y paloma en los cielos,
y al Verbo eterno a sus pies. Amén.
Primer Salmo
Salmo 134-I: Himno a Dios, realizador
de maravillas
Ant: Juan
bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para
que se les perdonasen los pecados.
Vosotros sois... un pueblo adquirido por Dios
para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar
en su luz maravillosa (1P 2,9)
Alabad el
nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos,
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Juan
bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para
que se les perdonasen los pecados.
Segundo Salmo
Salmo 134-II:
Ant: Yo
os bautizo con agua; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Señor, tu
nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Yo
os bautizo con agua; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Cántico NT
1Tm 3,16 (cfr): El misterio y la
gloria de Cristo
Ant: Apenas
se bautizó Jesús, salió del agua y se abrió el cielo.
R.: Alabad
al Señor, todas las naciones.
Cristo, manifestado en la carne,
justificado por el Espíritu.
R.: Alabad al Señor, todas las naciones.
Cristo, contemplado por los ángeles,
predicado a los paganos.
R.: Alabad al Señor, todas las naciones.
Cristo, creído en el mundo,
llevado a la gloria.
R.: Alabad al Señor, todas las naciones.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Apenas
se bautizó Jesús, salió del agua y se abrió el cielo.
Lectura Bíblica
Hch 10,37-38
Conocéis
lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo,
aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por
Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a
los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
V/. Escucha,
Señor, la voz de tu pueblo.
R/. Escucha,
Señor, la voz de tu pueblo.
V/. Y
ábreles una fuente de agua viva.
R/. La
voz de tu pueblo.
V/. Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Escucha,
Señor, la voz de tu pueblo.
Cántico Evangélico
Ant: El
Salvador vino a ser bautizado para renovar al hombre envejecido; quiso
restaurar por el agua nuestra humana naturaleza corrompida y nos vistió con su
incorruptibilidad.
†
(se hace la
señal de la cruz mientras se comienza a recitar)
Proclama mi
alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: El
Salvador vino a ser bautizado para renovar al hombre envejecido; quiso
restaurar por el agua nuestra humana naturaleza corrompida y nos vistió con su
incorruptibilidad.
Preces
Roguemos a nuestro Redentor, bautizado por Juan
en el Jordán, y supliquémosle diciendo:
Envía,
Señor, tu Espíritu sobre nosotros
·
- Oh Cristo, servidor de Dios, en
quien el Padre tiene todo su gozo,
envía tu Espíritu sobre nosotros
· -
Oh Cristo, elegido de Dios, tú que no quebraste la caña cascada ni apagaste el
pábilo vacilante,
compadécete de cuantos te buscan con sinceridad
· -
Oh Cristo, Hijo de Dios, a quien el Padre ha elegido como alianza del pueblo y
luz de las naciones,
abre por el bautismo los ojos de los que no ven
· -
Oh Cristo, salvador de los hombres, a quien el Padre ungió con el Espíritu
Santo y envió para salvación del mundo,
haz que todos los hombres te conozcan y crean en ti, para que así obtengan
la vida eterna
· -
Oh Cristo, esperanza nuestra, que llevas la luz de la salvación a los pueblos
que yacen en las tinieblas de la ignorancia,
recibe junto a ti, en tu reino, a nuestros difuntos
Se pueden
añadir algunas intenciones libres.
Porque
Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro que
estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga
a nosotros tu reino;
hágase
tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos
hoy nuestro pan de cada día;
perdona
nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No
nos dejes caer en la tentación,
y
líbranos del mal.
Final
Dios
todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste
revelar solemnemente que él era tu Hijo amado enviándole tu Espíritu Santo,
concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo,
perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
Amén.
Si el que
preside no es un ministro ordenado, o en el rezo individual:
†
(se hace la
señal de la cruz mientras se dice:)
V/. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 10 DE ENERO 2026
Las
lecturas del sábado 10 de enero 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,19–5,4):
Nosotros amamos a Dios, porque él nos amó
primero. Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un
mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a
quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame
también a su hermano. Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de
Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de
él, En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y
cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor de Dios: en que
guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no, son pesados, pues todo lo
que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre
el mundo es nuestra fe.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 71,1-2.14.15bc.17
R/. Se postrarán ante ti, Señor,
todos los pueblos de la tierra
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.
Él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.
Que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día. R/.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.
Las
lecturas del sábado 10 de enero 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según San Lucas (4,14-22a)*
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la
fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las
sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en
la sinagoga como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la
lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró
el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él
me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para
anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar
libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.» Y,
enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga
tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y
todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que
salían de sus labios.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Jesús volvió a Galilea con la
fuerza del Espíritu)
*Hay
algo que siempre acompaña a Jesús y también nos acompaña a nosotros: La Fuerza
del Espíritu Santo. La vida de Jesús es una enseñanza para nosotros. Jesús tenía
una costumbre que quiere que nosotros también la podamos tener y es la costumbre
de ir a los lugares donde se habla de la palabra de Dios. En Jesús maestro, podemos
encontrar muchas claves de vida; una de esa clave está en permitir que nuestra
vida pueda imitar a Jesús, otra clave es estar en contacto con la palabra, y
que esto se vuelva en nosotros una costumbre y un estilo de vida. Jesús lee al profeta
Isaías, para que podamos estar abierto a recibir y dar vida: «El Espíritu del
Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el
Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los
ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de
gracia del Señor.» Estoy alegre porque tenemos el llamado y tenemos el Espíritu
Santo para la misión, de nosotros depende ir o no*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






