DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
martes, 5 de mayo de 2026
JUAN 15,1-8 CICLO A
Evangelio del Miércoles de la V
Semana de Pascua
06 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da
fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más
fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí,
y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así
tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese
da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en
mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan
al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que
deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis
discípulos míos».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Todo sarmiento que en mí no da
fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto)
*Hay cosas que el Señor tiene que arrancar de mí,
porque no me permiten producir ningún fruto: En que me ayuda la tristeza, la
amargura, el resentimiento, el odio, la impaciencia y el miedo, esas son cosas
que no ayudan en nada. En un jardín las matas de rosas, cada cierto tiempo las
podan, para que las rosa crezcan más bella y hermosa. Lo mismo el
Señor, tiene que podarme en muchas cosas, que me roban la paz, la gracia y
los dóndes que he recibido, para mi bien y el bien de los demás, son cosas
malas que me hacen daño a mí personalmente y también le hago daño a otros. El
Señor me hace un llamado para que ponga mi vida en sus manos, para que sea él,
quien me cuide y me cultive y así aprenderé a vivir en el amor, en la
sinceridad, en la gracia de saber esperar en el tiempo de Dios y de esa manera
pueda vivir en la libertad de los hijos de Dios, y al mismo tiempo pueda ser
alimento de amor para los demás*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MIERCOLES 6
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*MIERCOLES
SEMANA V PASCUA*
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
GLORIOSA AURORA DE ESTE NUEVO DÍA
Gloriosa
aurora de este nuevo día,
despierta
en nuestras almas la alegría
de
ver nuestro Señor glorificado,
vencidos
ya la muerte y el pecado.
Jesús
llena de luz el mundo entero;
de
cuantos vivirán, él el primero
entró
en la luz de eternas claridades,
glorioso
ya sin fin de eternidades.
Torrente
de alegría, salte y fluya
el
grito jubiloso de aleluya,
los
hombres y los pueblos lo repitan,
sus
vidas en el Cristo resucitan.
Jesús,
presente y vivo en tus hermanos,
acoge
nuestras manos en tus manos,
conduce
el caminar de nuestras vidas
por
sendas de vivir ya redimidas.
Recibe,
Padre santo, la alabanza
del
pueblo que te aclama en la esperanza
de
ser junto a tu Hijo eternamente
reunido
por tu Espíritu clemente. Amén.
SALMODIA
Ant
1. En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.
Salmo
35 - DEPRAVACIÓN DEL MALVADO Y BONDAD DE DIOS.
El
malvado escucha en su interior
un
oráculo del pecado:
«No
tengo miedo a Dios,
ni
en su presencia.»
Porque
se hace la ilusión de que su culpa
no
será descubierta ni aborrecida.
Las
palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia
a ser sensato y a obrar bien;
acostado
medita el crimen,
se
obstina en el mal camino,
no
rechaza la maldad.
Señor,
tu misericordia llega al cielo,
tu
fidelidad hasta las nubes,
tu
justicia hasta las altas cordilleras;
tus
sentencias son como el océano inmenso.
Tú
socorres a hombres y animales;
¡qué
inapreciable es tu misericordia, oh Dios!;
los
humanos se acogen a la sombra de tus alas;
se
nutren de lo sabroso de tu casa,
les
das a beber del torrente de tus delicias,
porque
en ti está la fuente viva
y
tu luz nos hace ver la luz.
Prolonga
tu misericordia con los que te reconocen,
tu
justicia con los rectos de corazón;
que
no me pisotee el pie del soberbio,
que
no me eche fuera la mano del malvado.
Han
fracasado los malhechores;
derribados,
no se pueden levantar.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.
Ant
2. Envías tu Espíritu, Señor, y renuevas la faz de la tierra. Aleluya.
Cántico:
HIMNO A DIOS CREADOR DEL MUNDO Y PROTECTOR DE SU PUEBLO Jdt 16, 2-3. 15-19
¡Alabad
a mi Dios con tambores,
elevad
cantos al Señor con cítaras,
ofrecedle
los acordes de un salmo de alabanza,
ensalzad
e invocad su nombre!
porque
el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
su
nombre es el Señor.
Cantaré
a mi Dios un cántico nuevo:
Señor,
tú eres grande y glorioso,
admirable
en tu fuerza, invencible.
Que
te sirva toda la creación,
porque
tú lo mandaste y existió;
enviaste
tu aliento y la construiste,
nada
puede resistir a tu voz.
Sacudirán
las olas los cimientos de los montes,
las
peñas en tu presencia se derretirán como cera,
pero
tú serás propicio a tus fieles.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Envías tu Espíritu, Señor, y renuevas la faz de la tierra. Aleluya.
Ant
3. Dios reina sobre las naciones, tocad con maestría. Aleluya.
Salmo
46 - ENTRONIZACIÓN DEL DIOS DE ISRAEL.
Pueblos
todos, batid palmas,
aclamad
a Dios con gritos de júbilo;
porque
el Señor es sublime y terrible,
emperador
de toda la tierra.
El
nos somete los pueblos
y
nos sojuzga las naciones;
El
nos escogió por heredad suya:
gloria
de Jacob, su amado.
Dios
asciende entre aclamaciones;
el
Señor, al son de trompetas:
tocad
para Dios, tocad,
tocad
para nuestro Rey, tocad.
Porque
Dios es el rey del mundo:
tocad
con maestría.
Dios
reina sobre las naciones,
Dios
se sienta en su trono sagrado.
Los
príncipes de los gentiles se reúnen
con
el pueblo del Dios de Abraham;
porque
de Dios son los grandes de la tierra,
y
él es excelso.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Dios reina sobre las naciones, tocad con maestría. Aleluya.
LECTURA
BREVE Rm 6, 8-11
Si
verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos con
él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no
muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado
de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios. Así también,
considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en
unión con Cristo Jesús.
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
PRIMERA
LECTURA
De
los Hechos de los apóstoles 18, 1-28
FUNDACIÓN
DE LA IGLESIA DE CORINTO
En
aquellos días, salió Pablo de Atenas y vino a Corinto. Allí se encontró con un
judío del Ponto, llamado Áquila, y con su mujer Priscila, recientemente venidos
de Italia, por haber mandado Claudio que saliesen de Roma todos los judíos.
Pablo trabó amistad con ellos y, como tenía el mismo oficio, se quedó a vivir
en casa de ellos, trabajando en su compañía. Eran fabricantes de lona. Cada
sábado discutía en la sinagoga, tratando de convencer a judíos y griegos.
Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se entregó por entero a la
predicación del Evangelio, afirmando claramente ante los judíos que Jesús era
el Mesías. Pero, ante su oposición y sus palabras injuriosas, Pablo sacudió sus
vestidos y les dijo:
«Caiga
vuestra sangre sobre vuestra cabeza; yo no tengo la culpa. De aquí en adelante,
me dirigiré a los gentiles.»
Con
esto, salió de allí y se fue a casa de un prosélito, llamado Ticio Justo, que
vivía al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el
Señor, con toda su familia; y muchos corintios, después de escuchar la
predicación de Pablo, abrazaban la fe y se hacían bautizar. Una noche, en una
visión, el Señor dijo a Pablo:
«No
temas. Habla y no calles; que yo estoy contigo y nadie osará hacerte daño. Sabe
que tengo en esta ciudad muchísima gente que me pertenece.»
Se
detuvo allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios. Siendo Galión
procónsul de Acaya, se levantaron a una los judíos contra Pablo y lo llevaron
ante el tribunal, diciendo:
«Este
hombre incita a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley.»
Ya
estaba Pablo para hablar, cuando Galión, dirigiéndose a los judíos, les habló
así:
«Si
se tratase de una injusticia o de un grave delito, os escucharía, como es
lógico. Pero tratándose, como se trata, de discusiones sobre palabras, sobre
nombres y sobre vuestra ley, allá vosotros. Yo no quiero ser juez en tales
asuntos.»
Y
los despachó del tribunal. Por lo que todos se arrojaron sobre Sostenes, el
jefe de la sinagoga, y comenzaron a golpearlo delante del tribunal, sin que
Galión se preocupase lo más mínimo. Pablo, después de haber permanecido todavía
muchos días, se despidió de los hermanos y, junto con Priscila y Áquila, se
embarcó para Siria; antes, se había hecho rapar la cabeza en Cencreas, pues
tenía hecho voto de nazareato. Desembarcaron en Éfeso, y Pablo, dejando allí a
sus compañeros, entró en la sinagoga para hablar con los judíos. Le rogaron que
se quedase por más tiempo, pero él no accedió, sino que se despidió con estas
palabras:
«Si
Dios quiere, volveré otra vez a veros.»
Y
partió de Éfeso. Desembarcó en Cesárea, subió a saludar a la Iglesia de
Jerusalén y bajó luego a Antioquía. Después de haberse detenido allí algún
tiempo, salió a recorrer sucesivamente las regiones de Galacia y Frigia,
fortaleciendo en la fe a todos los discípulos.
Entretanto,
un judío, llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado
en las Escrituras, llegó a Éfeso. Había sido instruido en la doctrina del Señor
y, con fervor de espíritu, hablaba y enseñaba rectamente todo lo referente a
Jesús; pero sólo conocía el bautismo de Juan. Apolo, pues, comenzó a predicar
resueltamente en la sinagoga. Priscila y Áquila, que lo escucharon, lo tomaron
aparte y le expusieron con mayor exactitud la doctrina evangélica. Como quería
él pasar a Acaya, lo animaron a ello los hermanos, y escribieron a los
discípulos para que le dispensasen buena acogida. Su llegada fue muy provechosa
para los fieles, por la gracia de Dios que poseía, porque refutaba
vigorosamente en público a los judíos y les demostraba, por las Escrituras, que
Jesús es el Mesías.
RESPONSORIO
Hch 18, 9-10a; Ex 4, 12
R.
En una visión, el Señor dijo a Pablo: «No temas. * Habla y no calles; que yo
estoy contigo.» Aleluya.
V.
Yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que tienes que decir.
R.
Habla y no calles: que yo estoy contigo. Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
De
la Carta a Diogneto
(Cap.
5-6: Funk 1, 317-321)
LOS
CRISTIANOS EN EL MUNDO
Los
cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven,
ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades
propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto.
Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulación de
hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad
de hombres.
Viven
en ciudades griegas y bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres
de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida
y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de
todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman
parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda
tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra
extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de
los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho.
Viven
en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía
está en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir
superan estas leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin
conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y
enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y
ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su
justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a
cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y,
al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida.
Los
judíos los combaten como a extraños y los gentiles los persiguen, y, sin
embargo, los mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su
enemistad.
Para
decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en
el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del
cuerpo; así también los cristianos se encuentran dispersos por todas las
ciudades del mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo;
los cristianos viven en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está
encerrada en la cárcel del cuerpo visible; los cristianos viven visiblemente en
el mundo, pero su religión es invisible. La carne aborrece y combate al alma,
sin haber recibido de ella agravio alguno, sólo porque le impide disfrutar de
los placeres; también el mundo aborrece a los cristianos, sin haber recibido
agravio de ellos, porque se oponen a sus placeres.
El
alma ama al cuerpo y a sus miembros, a pesar de que éste la aborrece; también
los cristianos aman a los que los odian. El alma está encerrada en el cuerpo,
pero es ella la que mantiene unido el cuerpo; también los cristianos se hallan
retenidos en el mundo como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la
trabazón del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal; también los
cristianos viven como peregrinos en moradas corruptibles mientras esperan la
incorrupción celestial. El alma se perfecciona con la mortificación en el comer
y beber; también los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican
más y más. Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les
es lícito desertar.
RESPONSORIO
Jn 8, 12; Sir 24, 25
R.
Yo soy la luz del mundo; * el que me sigue no camina en tinieblas, sino que
tendrá la luz de la vida. Aleluya.
V.
En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí toda esperanza de vida y de
fuerza.
R.
El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Aleluya.
Evangelio del Miércoles de la V
Semana de Pascua
06
May 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (15,1-8)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da
fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más
fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí,
y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así
tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese
da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en
mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan
al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que
deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis
discípulos míos».
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Yo soy la vid verdadera, aleluya, y vosotros sois mis sarmientos. Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Yo soy la vid verdadera, aleluya, y vosotros sois mis sarmientos. Aleluya.
PRECES
Oremos
a Cristo, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra
justificación, y aclamémoslo, diciendo:
Por
tu victoria, sálvanos, Señor.
Salvador
nuestro, Señor Jesús, que con tu victoria sobre la muerte nos has alegrado y
con tu resurrección nos has exaltado y nos has enriquecido,
ilumina
hoy nuestras mentes y santifica nuestra jornada con la gracia de tu Espíritu
Santo.
Tú
que en el cielo eres glorificado por los ángeles y en la tierra eres adorado
por los hombres,
recibe
la adoración que en espíritu y verdad te tributamos en estas fiestas de tu resurrección.
Sálvanos,
Señor Jesús, muestra tu amor y tu misericordia al pueblo que confía en tu
resurrección
y,
compadecido de nosotros, defiéndenos hoy de todo mal.
Rey
de la gloria y vida nuestra, haz que, cuando te manifiestes al mundo,
podamos
aparecer también nosotros juntamente contigo en la gloria.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos
nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro maestro:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
nuestro, que amas la inocencia y la restituyes a quien la ha perdido, dirige
hacia ti los corazones de tus hijos, para que vivan siempre a la luz de la
verdad los que han sido librados por ti de las tinieblas del error. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
HOY ROMPE LA CLAUSURA
Hoy
rompe la clausura
del
surco empedernido
el
grano en él hundido
por
nuestra mano dura;
y
hoy da su flor primera
la
rama sin pecado
del
árbol mutilado
por
nuestra mano fiera.
Hoy
triunfa el buen Cordero
que,
en esta tierra impía,
se
dio con alegría
por
el rebaño entero;
y
hoy junta su extraviada
majada
y la conduce
al
sitio en que reluce
la
luz resucitada.
Hoy
surge, viva y fuerte,
segura
y vencedora,
la
Vida que hasta ahora
yacía
en honda muerte;
y
hoy alza del olvido
sin
fondo y de la nada
al
alma rescatada
y
al mundo redimido. Amén.
SALMODIA
Ant
1. La diestra del Señor lo exaltó haciéndolo jefe y salvador. Aleluya.
Salmo
26 I - CONFIANZA ANTE EL PELIGRO
El
Señor es mi luz y mi salvación,
¿a
quién temeré?
El
Señor es la defensa de mi vida,
¿quién
me hará temblar?
Cuando
me asaltan los malvados
para
devorar mi carne,
ellos,
enemigos y adversarios,
tropiezan
y caen.
Si
un ejército acampa contra mí,
mi
corazón no tiembla;
si
me declaran la guerra,
me
siento tranquilo.
Una
cosa pido al Señor,
eso
buscaré:
habitar
en la casa del Señor
por
los días de mi vida;
gozar
de la dulzura del Señor
contemplando
su templo.
Él
me protegerá en su tienda
el
día del peligro;
me
esconderá en lo escondido de su morada,
me
alzará sobre la roca;
y
así levantaré la cabeza
sobre
el enemigo que me cerca;
en
su tienda sacrificaré
sacrificios
de aclamación:
cantaré
y tocaré para el Señor.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
La diestra del Señor lo exaltó haciéndolo jefe y salvador. Aleluya.
Ant
2. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.
Salmo
26 II
Escúchame,
Señor, que te llamo;
ten
piedad, respóndeme.
Oigo
en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu
rostro buscaré, Señor,
no
me escondas tu rostro.
No
rechaces con ira a tu siervo,
que
tú eres mi auxilio;
no
me deseches, no me abandones,
Dios
de mi salvación.
Si
mi padre y mi madre me abandonan,
el
Señor me recogerá.
Señor,
enséñame tu camino,
guíame
por la senda llana,
porque
tengo enemigos.
No
me entregues a la saña de mi adversario,
porque
se levantan contra mí testigos falsos,
que
respiran violencia.
Espero
gozar de la dicha del Señor
en
el país de la vida.
Espera
en el Señor, sé valiente,
ten
ánimo, espera en el Señor.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.
Ant
3. De él todo procede, por él existe todo, en él todo subsiste: a él la gloria
por los siglos. Aleluya.
Cántico:
HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS
MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos
gracias a Dios Padre,
que
nos ha hecho capaces de compartir
la
herencia del pueblo santo en la luz.
Él
nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y
nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por
cuya sangre hemos recibido la redención,
el
perdón de los pecados.
Él
es imagen de Dios invisible,
primogénito
de toda creatura;
pues
por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes
y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos,
Dominaciones, Principados, Potestades;
todo
fue creado por él y para él.
Él
es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él
es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él
es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y
así es el primero en todo.
Porque
en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y
por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo
la paz por la sangre de su cruz
con
todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
De él todo procede, por él existe todo, en él todo subsiste: a él la gloria por
los siglos. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hb 7, 24-27
Jesús,
como permanece para siempre, tiene un sacerdocio eterno. De aquí que tiene
poder para llevar a la salvación definitiva a cuantos por él se vayan acercando
a Dios, porque vive para siempre para interceder por ellos. Y tal era
precisamente el sumo sacerdote que nos convenía: santo, sin maldad, sin mancha,
excluido del número de los pecadores y exaltado más alto que los cielos. No
tiene necesidad, como los sumos sacerdotes, de ofrecer víctimas cada día,
primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Esto lo hizo una
vez por todas, ofreciéndose a sí mismo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Si permanecéis en mí y si mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo
que queráis, y se os dará. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Si permanecéis en mí y si mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo
que queráis, y se os dará. Aleluya.
PRECES
Oremos
a Cristo, que resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del
Padre, y digámosle:
Cristo,
que vives por siempre para interceder por los hombres, escucha nuestra oración.
Acuérdate,
Señor, de los que se han consagrado a tu servicio,
que
sean para tu pueblo ejemplo de santidad.
Concede,
Señor, el espíritu de justicia a los que gobiernan las naciones
y
haz que trabajen en bien de la paz, para que todos podamos vivir según tu ley.
Concede
la paz a nuestros días
y
multiplica los bienes de la tierra, para que los pobres puedan gozar de las
riquezas de tu bondad.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Cristo
salvador, que con tu triunfo has iluminado el mundo entero y con tu
resurrección has dado a los hombres una prenda de su inmortalidad,
concede
la luz eterna a nuestros hermanos difuntos.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
nuestro, que amas la inocencia y la restituyes a quien la ha perdido, dirige
hacia ti los corazones de tus hijos, para que vivan siempre a la luz de la
verdad los que han sido librados por ti de las tinieblas del error. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EL CORAZÓN SE DILATA
El
corazón se dilata
sin
noche en tu santo cuerpo,
oh
morada iluminada,
mansión
de todo consuelo.
Por
tu muerte sin pecado,
por
tu descanso y tu premio,
en
ti, Jesús, confiamos,
y
te miramos sin miedo.
Como
vigilia de amor
te
ofrecemos nuestro sueño;
tú
que eres el paraíso,
danos
un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
30 - SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS.
A
ti, Señor, me acojo:
no
quede yo nunca defraudado;
tú,
que eres justo, ponme a salvo,
inclina
tu oído hacia mí;
ven
aprisa a librarme,
sé
la roca de mi refugio,
un
baluarte donde me salve,
tú
que eres mi roca y mi baluarte;
por
tu nombre dirígeme y guíame:
sácame
de la red que me han tendido,
porque
tú eres mi amparo.
En
tus manos encomiendo mi espíritu:
tú,
el Dios leal, me librarás.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.
Desde
lo hondo a ti grito, Señor;
Señor,
escucha mi voz;
estén
tus oídos atentos
a
la voz de mi súplica.
Si
llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién
podrá resistir?
Pero
de ti procede el perdón,
y
así infundes respeto.
Mi
alma espera en el Señor,
espera
en su palabra;
mi
alma aguarda al Señor,
más
que el centinela la aurora.
Aguarde
Israel al Señor,
como
el centinela la aurora;
porque
del Señor viene la misericordia,
la
redención copiosa;
y
él redimirá a Israel
de
todos sus delitos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Ef 4,26-27
No
lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No
dejéis lugar al diablo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Señor
Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a
ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y
las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la
noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos
constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



