DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
domingo, 26 de abril de 2026
JUAN 10,11-18 CICLO A
Evangelio del Lunes de la IV Semana de Pascua
27 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (10,11-18)*
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el
asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona
las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado
no le importan las ovejas.
Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que
el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo
que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y en solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla.
Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para
entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi
Padre».
Palabra del Señor.
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas)
*Jesús,
pastor bueno y puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se expresa en el
servicio, un jefe que para mandar dona la vida y no pide a los otros que la
sacrifiquen. De un jefe así podemos fiarnos, como las ovejas que escuchan la
voz de su pastor porque saben que con él se va a pastos buenos y abundantes.
Basta una señal, un reclamo y ellas siguen,
obedecen, se ponen en camino guiadas por la voz de aquel que escuchan como
presencia amiga, fuerte y dulce a la vez, que guía, protege, consuela y sana.
Así es Cristo para nosotros. Para Él no somos nunca extraños, sino amigos y hermanos. Sin embargo, no es
siempre fácil distinguir la voz del pastor bueno. Estemos atentos, porque
siempre el riesgo de estar distraídos por el estruendo de muchas otras voces.
Hoy somos invitados a seguir a Jesús, el Resucitado,
como única guía segura que da sentido a nuestra vida*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL LUNES 27
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
LUNES SEMANA
IV DE PASCUA
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
LA BELLA FLOR QUE EN EL SUELO
La
bella flor que en el suelo
plantada
se vio marchita
ya
torna, ya resucita,
ya
su olor inunda el cielo.
De
tierra estuvo cubierta,
pero
no fructificó
del
todo, hasta que quedó
en
un árbol seco injerta.
Y,
aunque a los ojos del suelo
se
puso después marchita,
ya
torna, ya resucita,
ya
su olor inunda el cielo.
Toda
es de flores la fiesta,
flores
de finos olores,
mas
no se irá todo en flores,
porque
flor de fruto es ésta.
Y,
mientras su Iglesia grita
mendigando
algún consuelo,
ya
torna, ya resucita,
ya
su olor inunda el cielo.
Que
nadie se sienta muerto
cuando
resucita Dios,
que,
si el barco llega al puerto,
llegamos
junto con vos.
Hoy
la Cristiandad se quita
sus
vestiduras de duelo.
Ya
torna, ya resucita,
ya
su olor inunda el cielo. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.
Salmo
89 - BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR
Señor,
tú has sido nuestro refugio
de
generación en generación.
Antes
que naciesen los montes
o
fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde
siempre y por siempre tú eres Dios.
Tú
reduces el hombre a polvo,
diciendo:
«Retornad, hijos de Adán.»
Mil
años en tu presencia
son
un ayer, que pasó;
una
vigilia nocturna.
Los
siembras año por año,
como
hierba que se renueva:
que
florece y se renueva por la mañana,
y
por la tarde la siegan y se seca.
¡Cómo
nos ha consumido tu cólera
y
nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste
nuestras culpas ante ti,
nuestros
secretos ante la luz de tu mirada:
y
todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y
nuestros años se acabaron como un suspiro.
Aunque
uno viva setenta años,
y
el más robusto hasta ochenta,
la
mayor parte son fatiga inútil,
porque
pasan aprisa y vuelan.
¿Quién
conoce la vehemencia de tu ira,
quién
ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos
a calcular nuestros años,
para
que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete,
Señor, ¿hasta cuándo?
Ten
compasión de tus siervos;
por
la mañana sácianos de tu misericordia,
y
toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Danos
alegría, por los días en que nos afligiste,
por
los años en que sufrimos desdichas.
Que
tus siervos vean tu acción,
y
sus hijos tu gloria.
Baje
a nosotros la bondad del Señor
y
haga prósperas las obras de nuestras manos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.
Ant
2. Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya.
Cántico:
CANTICO NUEVO AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR Is 42, 10-16
Cantad
al Señor un cántico nuevo,
llegue
su alabanza hasta el confín de la tierra;
muja
el mar y lo que contiene,
las
islas y sus habitantes;
alégrese
el desierto con sus tiendas,
los
cercados que habita Cadar;
exulten
los habitantes de Petra,
clamen
desde la cumbre de las montañas;
den
gloria al Señor,
anuncien
su alabanza en las islas.
El
Señor sale como un héroe,
excita
su ardor como un guerrero,
lanza
el alarido,
mostrándose
valiente frente al enemigo.
«Desde
antiguo guardé silencio,
me
callaba y aguantaba;
mas
ahora grito como la mujer cuando da a luz,
jadeo
y resuello.
Agostaré
montes y collados,
secaré
toda su hierba,
convertiré
los ríos en yermo,
desecaré
los estanques;
conduciré
a los ciegos
por
el camino que no conocen,
los
guiaré por senderos que ignoran.
Ante
ellos convertiré la tiniebla en luz,
lo
escabroso en llano.»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya.
Ant
3. El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.
Salmo
134 1-12 - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad
el nombre del Señor,
alabadlo,
siervos del Señor,
que
estáis en la casa del Señor,
en
los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad
al Señor porque es bueno,
tañed
para su nombre, que es amable.
Porque
él se escogió a Jacob,
a
Israel en posesión suya.
Yo
sé que el Señor es grande,
nuestro
dueño más que todos los dioses.
El
Señor todo lo que quiere lo hace:
en
el cielo y en la tierra,
en
los mares y en los océanos.
Hace
subir las nubes desde el horizonte,
con
los relámpagos desata la lluvia,
suelta
a los vientos de sus silos.
Él
hirió a los primogénitos de Egipto,
desde
los hombres hasta los animales.
Envió
signos y prodigios
-en
medio de ti, Egipto-
contra
el Faraón y sus ministros.
Hirió
de muerte a pueblos numerosos,
mató
a reyes poderosos:
a
Sijón, rey de los amorreos;
a
Hog, rey de Basán,
y
a todos los reyes de Canaán.
Y
dio su tierra en heredad,
en
heredad a Israel, su pueblo.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.
LECTURA
BREVE Rm 10, 8b-10
«Cerca
de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón», es decir, el mensaje de la
fe que nosotros predicamos. Porque, si proclamas con tu boca a Jesús como Señor
y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.
Pues con el corazón creemos para obtener la justificación y con la boca hacemos
profesión de nuestra fe para alcanzar la salvación.
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya. Aleluya.
V.
Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
PRIMERA
LECTURA
De
los Hechos de los apóstoles 12, 24—13, 14a
MISIÓN
DE BERNABÉ Y PABLO
En
aquellos días, la palabra del Señor arraigaba y se difundía cada vez más.
Bernabé y Saulo, una vez que hubieron cumplido su misión, volvieron de
Jerusalén y se llevaron consigo a Juan, por sobrenombre Marcos.
Había
en la Iglesia de Antioquía profetas y doctores. Entre ellos estaban Bernabé y
Simón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahem, hermano de leche del
tetrarca Herodes, y Saulo. Un día en que celebraban el culto del Señor y
guardaban ayuno, les habló así el Espíritu Santo:
«Separadme
a Bernabé y a Saulo para el ministerio a que los he destinado.»
Por
lo que, después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron.
Enviados, pues, por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí navegaron
a Chipre. Llegados a Salamina, comenzaron a predicar la palabra de Dios en las
sinagogas de los judíos, teniendo como auxiliar a Juan. Luego recorrieron toda
la isla hasta Pafos; y allí se encontraron con un mago, un falso profeta judío,
que se llamaba Barjesús. Éste vivía con el procónsul Sergio Paulo, hombre muy
sensato, quien, deseoso de escuchar la palabra de Dios, hizo llamar a Bernabé y
a Saulo. Pero Elimas, o «el mago» -que esto quiere decir su nombre-, les
contradecía y procuraba por todos los medios apartar de la fe al procónsul.
Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, clavando en él los
ojos, le increpó así:
«Hombre
todo lleno de superchería y vileza, hijo del diablo, enemigo de todo lo bueno,
¿cuándo vas a dejar de torcer los rectos caminos del Señor? Ahora mismo te va a
herir la mano del Señor: vas a quedar ciego y, por algún tiempo, no vas a poder
ver la luz del sol.»
Al
momento, le sobrevino un ensombrecimiento y oscuridad completa de la vista. Y
empezó a dar vueltas de una parte a otra, buscando a alguno que lo llevase de
la mano. Cuando el procónsul vio lo que acababa de suceder, abrazó la fe,
maravillado de la doctrina del Señor.
Pablo
y sus compañeros zarparon de Pafos y llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan se
separó de ellos y se volvió a Jerusalén, mientras que ellos, partiendo de
Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia.
RESPONSORIO
Hch 13, 2; Jn 15, 16
R.
Un día en que celebraban el culto del Señor, les habló así el Espíritu Santo: *
«Separadme a Bernabé y a Saulo para el ministerio a que los he destinado.»
Aleluya.
V.
No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros.
R.
Separadme a Bernabé y a Saulo para el ministerio a que los he destinado.
Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
Del
Libro de san Basilio Magno, obispo, Sobre el Espíritu Santo
(Cap.
15, núms. 35-36: PG 32, 130-131)
EL
ESPÍRITU ES EL QUE DA LA VIDA
El
Señor, que es quien nos da la vida, estableció para nosotros la institución del
bautismo, símbolo de muerte y de vida: por el agua es representada la muerte y
por el Espíritu se nos dan las arras de la vida.
El
bautismo tiene una doble finalidad: la destrucción del cuerpo de pecado, para
que no fructifiquemos ya más para la muerte, y la vida en el Espíritu, que
tiene por fruto la santificación; por esto el agua, al recibir nuestro cuerpo
como en un sepulcro, suscita la imagen de la muerte; el Espíritu, en cambio,
nos infunde una fuerza vital y renueva nuestras almas, pasándolas de la muerte
del pecado a la vida original. Esto es lo que significa renacer del agua y del
Espíritu, ya que en el agua se realiza nuestra muerte y el Espíritu opera
nuestra vida.
Con
la triple inmersión y la triple invocación que la acompaña se realiza el gran
misterio del bautismo, en el que la muerte halla su expresión figurada y el
espíritu de los bautizados es iluminado con el don de la ciencia divina. Por
tanto, si alguna virtualidad tiene el agua, no la tiene por su propia
naturaleza, sino por la presencia del Espíritu. Porque el bautismo no es
remoción de las manchas del cuerpo, sino la petición que hace a Dios una buena
conciencia. Y para prepararnos a esa nueva vida, que es fruto de su
resurrección, es por lo que el Señor nos propone toda la doctrina evangélica:
que no nos dejemos llevar por la ira, que soportemos los males, que no vivamos
sojuzgados por la afición a los placeres, que nos libremos de la preocupación
del dinero; todo esto nos lo manda para inducirnos a practicar aquellas cosas
que son connaturales a esa nueva vida.
Por
el Espíritu Santo se nos restituye en el paraíso, por él podemos subir al reino
de los cielos, por él obtenemos la adopción filial, por él se nos da la
confianza de llamar a Dios con el nombre de Padre, la participación de la
gracia de Cristo, el derecho de ser llamados hijos de la luz, el ser partícipes
de la gloria eterna y, para decirlo todo de una vez, la plenitud de toda
bendición, tanto en la vida presente como en la futura; por él podemos
contemplar como en un espejo, cual si estuvieran ya presentes, los bienes
prometidos que nos están preparados y que por la fe esperamos llegar a
disfrutar. En efecto, si tales son las arras, ¿cuál no será la plena posesión?
Y si tan valiosas son las primicias, ¿cuál no será su total realización?
RESPONSORIO
R.
Cuando nuestra carne surge del agua del bautismo, dejando en ella sepultados
sus antiguos delitos, * el Espíritu Santo desciende del cielo sobre ella, como
la paloma del diluvio, para ofrecerle la paz, pues la antigua arca era figura
de la Iglesia. Aleluya.
V.
¡Bendito sea el sacramento del bautismo, por el cual obtenemos la salvación
eterna!
R.
El Espíritu Santo desciende del cielo sobre ella, como la paloma del diluvio,
para ofrecerle la paz, pues la antigua arca era figura de la Iglesia. Aleluya.
Evangelio del Lunes de la IV
Semana de Pascua
27
Abr 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (10,11-18)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús:
«Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el
asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona
las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado
no le importan las ovejas.
Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que
el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo
que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y en solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla.
Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para
entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi
Padre».
Palabra del Señor.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Yo soy el buen Pastor, que apaciento a mis ovejas y doy mi vida por ellas.
Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Yo soy el buen Pastor, que apaciento a mis ovejas y doy mi vida por ellas.
Aleluya.
PRECES
Oremos
a Dios Padre todopoderoso, glorificado por la muerte y resurrección de Cristo,
y digámosle confiados:
Ilumina,
Señor, nuestras mentes.
Padre,
fuente de toda luz, que has querido iluminar el mundo con la gloria de Cristo
resucitado,
ilumina,
desde el principio de este día, nuestras almas con la luz de la fe.
Tú
que por medio de tu Hijo, resucitado de entre los muertos, has abierto a los
hombres las puertas de la salvación,
haz
que, a través de los trabajos de este día, se acreciente nuestra esperanza.
Tú
que por medio de tu Hijo resucitado has derramado sobre el mundo tu Espíritu
Santo,
enciende
nuestros corazones con el fuego de este mismo Espíritu.
Tú
que para librarnos entregaste a tu Hijo a la muerte,
haz
que él sea hoy para nosotros salvación y redención.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Terminemos
nuestra oración con la plegaria que Cristo nos enseñó:
Padre
nuestro...
ORACION
Oh
Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad
caída, conserva a tus fieles en continua alegría y concede los gozos del cielo
a quienes has librado de la esclavitud del pecado. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno:
CANTARÁN, LLORARÁN RAZAS Y HOMBRES
Cantarán,
llorarán razas y hombres,
buscarán
la esperanza en el dolor,
el
secreto de vida es ya presente:
resucitó
el Señor.
Dejarán
de llorar los que lloraban,
brillará
en su mirar la luz del sol,
ya
la causa del hombre está ganada:
resucitó
el Señor.
Volverán
entre cánticos alegres
los
que fueron llorando a su labor,
traerán
en sus brazos la cosecha:
resucitó
el Señor.
Cantarán
a Dios Padre eternamente
la
alabanza de gracias por su don,
en
Jesús ha brillado su Amor santo:
resucitó
el Señor. Amén.
SALMODIA
Ant
1. El que está en Cristo es una nueva creación. Aleluya.
Salmo
135 I - HIMNO A DIOS POR LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN Y DEL ÉXODO.
Dad
gracias al Señor porque es bueno:
porque
es eterna su misericordia.
Dad
gracias al Dios de los dioses:
porque
es eterna su misericordia.
Dad
gracias al Señor de los señores:
porque
es eterna su misericordia.
Sólo
él hizo grandes maravillas:
porque
es eterna su misericordia.
Él
hizo sabiamente los cielos:
porque
es eterna su misericordia.
El
afianzó sobre las aguas la tierra:
porque
es eterna su misericordia.
Él
hizo lumbreras gigantes:
porque
es eterna su misericordia.
El
sol que gobierna el día:
porque
es eterna su misericordia.
La
luna que gobierna la noche:
porque
es eterna su misericordia.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El que está en Cristo es una nueva creación. Aleluya.
Ant
2. Amemos a Dios porque él nos ha amado antes. Aleluya.
Salmo
135 II
El
hirió a Egipto en sus primogénitos:
porque
es eterna su misericordia.
Y
sacó a Israel de aquel país:
porque
es eterna su misericordia.
Con
mano poderosa, con brazo extendido:
porque
es eterna su misericordia.
Él
dividió en dos partes el mar Rojo:
porque
es eterna su misericordia.
Y
condujo por en medio a Israel:
porque
es eterna su misericordia.
Arrojó
en el mar Rojo al Faraón:
porque
es eterna su misericordia.
Guió
por el desierto a su pueblo:
porque
es eterna su misericordia.
Él
hirió a reyes famosos:
porque
es eterna su misericordia.
Dio
muerte a reyes poderosos:
porque
es eterna su misericordia.
A
Sijón, rey de los amorreos:
porque
es eterna su misericordia.
Y
a Hog, rey de Basán:
porque
es eterna su misericordia.
Les
dio su tierra en heredad:
porque
es eterna su misericordia.
En
heredad a Israel, su siervo:
porque
es eterna su misericordia.
En
nuestra humillación se acordó de nosotros:
porque
es eterna su misericordia.
Y
nos libró de nuestros opresores:
porque
es eterna su misericordia.
Él
da alimento a todo viviente:
porque
es eterna su misericordia.
Dad
gracias al Dios del cielo:
porque
es eterna su misericordia.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Amemos a Dios porque él nos ha amado antes. Aleluya.
Ant
3. De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Aleluya.
Cántico:
EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito
sea Dios,
Padre
de nuestro Señor Jesucristo,
que
nos ha bendecido en la persona de Cristo
con
toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El
nos eligió en la persona de Cristo,
antes
de crear el mundo,
para
que fuésemos consagrados
e
irreprochables ante él por el amor.
Él
nos ha destinado en la persona de Cristo,
por
pura iniciativa suya,
a
ser sus hijos,
para
que la gloria de su gracia,
que
tan generosamente nos ha concedido
en
su querido Hijo,
redunde
en alabanza suya.
Por
este Hijo, por su sangre,
hemos
recibido la redención,
el
perdón de los pecados.
El
tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha
sido un derroche para con nosotros,
dándonos
a conocer el misterio de su voluntad.
Éste
es el plan
que
había proyectado realizar por Cristo
cuando
llegase el momento culminante:
hacer
que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las
del cielo y las de la tierra.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hb 8, 1b-3a
Tenemos
un sumo sacerdote que está sentado a la diestra del trono de la Majestad en los
cielos. Él es ministro del santuario y de la verdadera Tienda de Reunión, que
fue fabricada por el Señor y no por hombre alguno. Todo sumo sacerdote es
instituido para ofrecer oblaciones y sacrificios.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya. Aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y
oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y
oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor. Aleluya.
PRECES
Llenos
de gozo, oremos a Cristo, el Señor, que con su resurrección ha iluminado al
mundo entero, y digámosle:
Cristo,
vida nuestra, escúchanos.
Señor
Jesús, que te hiciste compañero de camino de los discípulos que dudaban de ti,
acompaña
también a tu Iglesia peregrina entre las dificultades e incertidumbres de esta
vida.
No
permitas que tus fieles sean tardos y necios para creer,
y
aumenta su fe para que te proclamen vencedor de la muerte.
Mira,
Señor, con bondad a cuantos no te reconocieron en su camino,
y
manifiéstate a ellos para que te confiesen como salvador suyo.
Tú
que por la cruz reconciliaste a todos los hombres, uniéndolos, en tu cuerpo,
concede
la paz y la unidad a las naciones.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú
que eres el juez de vivos y muertos,
otorga
a los difuntos que creyeron en ti la remisión de todas sus culpas.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Oh
Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad
caída, conserva a tus fieles en continua alegría y concede los gozos del cielo
a quienes has librado de la esclavitud del pecado. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS
En
ti, Señor, reposan nuestras vidas
en
el descanso santo de la noche;
tú
nos preparas para la alborada
y
en el Espíritu Santo nos acoges.
En
apartadas y lejanas tierras
el
sol ha despertado las ciudades;
amigo
de los hombres, ve sus penas
y
ensancha de tu amor los manantiales.
Vencedor
de la muerte y de las sombras,
Hijo
eterno de Dios, resucitado,
líbranos
del peligro de la noche
al
dormirnos confiados en tus brazos. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
Inclina
tu oído, Señor; escúchame,
que
soy un pobre desamparado;
protege
mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva
a tu siervo, que confía en ti.
Tú
eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que
a ti te estoy llamando todo el día;
alegra
el alma de tu siervo,
pues
levanto mi alma hacia ti;
porque
tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico
en misericordia con los que te invocan.
Señor,
escucha mi oración,
atiende
a la voz de mi súplica.
En
el día del peligro te llamo,
y
tú me escuchas.
No
tienes igual entre los dioses, Señor,
ni
hay obras como las tuyas.
Todos
los pueblos vendrán
a
postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán
tu nombre:
«Grande
eres tú, y haces maravillas;
tú
eres el único Dios.»
Enséñame,
Señor, tu camino,
para
que siga tu verdad;
mantén
mi corazón entero
en
el temor de tu nombre.
Te
alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré
gloria a tu nombre por siempre,
por
tu grande piedad para conmigo,
porque
me salvaste del abismo profundo.
Dios
mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una
banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin
tenerte en cuenta a ti.
Pero
tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento
a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame,
ten compasión de mí.
Da
fuerza a tu siervo,
salva
al hijo de tu esclava;
dame
una señal propicia,
que
la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque
tú, Señor, me ayudas y consuelas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE 1Ts 5, 9-10
Dios
nos ha puesto para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió
por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos junto con él.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Concede,
Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, y haz que la
simiente del reino que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy crezca y germine
para la cosecha de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



