DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
lunes, 25 de mayo de 2026
MARCOS 10,28-31 CICLO A
Evangelio del Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
26 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31)*
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a
Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o
padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este
tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras,
con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán
últimos, y muchos últimos primeros.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos
seguido».)
*El Señor, nos quiere mostrar todos
los beneficios que podemos llegar a tener tan solo por tomar una sabia
decisión. Tenemos que sentir un poco de nostalgia porque el Señor, no tiene el primer
puesto en nuestra vida. Estanos conscientes de que hemos dejado algunas
cosas, pero lo que el Señor quiere que dejemos, todavía no lo hemos
dejado. No está bien que digamos que estamos siguiendo al Señor, y seguimos
metidos en malos pensamientos y deseos. Pedro nos dice «Ya ves que nosotros lo
hemos dejado todo y te hemos seguido» Es dejarlo todo, y dejarlo todo incluye
también dejar el afán por ir detrás de las cosas materiales. El Señor, lo único
que quiere de nosotros es que tengamos el deseo y la disposición de dejar todo
en sus manos, porque él se encargara de todo lo demás y tener la confianza de
que “Todo, obra para bien”*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 26
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA VIII
Del Común de pastores para un santo presbítero. Salterio IV
26 de mayo
*SAN FELIPE NERI, presbítero. (MEMORIA)*
Nació en Florencia el año 1515; marchó a Roma y allí empezó a dedicarse al
apostolado de la juventud y fundó también una asociación en favor de los
enfermos pobres, Siempre se preocupó por llevar una perfecta vida cristiana,
sincera y plena. Fué ordenado sacerdote el año 1551, y fundó el Oratorio, que
tenía por objeto la instrución espiritual, el canto y la práctica de obras de
caridad. Sus virtudes más destacadas fueron el amor al prójimo, la sencillez
evangélica y la alegría en el servicio de Dios. Murió el año 1595.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Himno: CRISTO, CABEZA, REY DE LOS PASTORES.
Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.
Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
jefe del pueblo.
El fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.
Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.
Salmo 100 - PROPÓSITO DE UN PRÍNCIPE JUSTO
Voy a cantar la bondad y la justicia,
para ti es mi música, Señor;
voy a explicar el camino perfecto:
¿Cuándo vendrás a mí?
Andaré con rectitud de corazón
dentro de mi casa;
no pondré mis ojos
en intenciones viles.
Aborrezco al que obra mal,
no se juntará conmigo;
lejos de mí el corazón torcido,
no aprobaré al malvado.
Al que en secreto difama a su prójimo
lo haré callar;
ojos engreídos, corazones arrogantes
no los soportaré.
Pongo mis ojos en los que son leales,
ellos vivirán conmigo;
el que sigue un camino perfecto,
ése me servirá.
No habitará en mi casa
quien comete fraudes;
el que dice mentiras
no durará en mi presencia.
Cada mañana haré callar
a los hombres malvados,
para excluir de la ciudad del Señor
a todos los malhechores.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Para ti es mi música, Señor; voy a
explicar el camino perfecto.
Ant 2. No nos desampares, Señor, para
siempre.
Cántico: ORACIÓN DE AZARÍAS EN EL HORNO Dn 3, 26-27. 29. 34-41
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres,
digno de alabanza y glorioso es tu nombre.
Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros
y todas tus obras son verdad,
y rectos tus caminos,
y justos todos tus juicios.
Hemos pecado y cometido iniquidad
apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.
Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abraham, tu amigo,
por Isaac, tu siervo,
por Israel, tu consagrado,
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito,
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados;
que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No nos desampares, Señor, para
siempre.
Ant 3. Te cantaré, Dios mío, un cántico
nuevo.
Salmo 143, 1-10 - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te cantaré, Dios mío, un cántico
nuevo.
LECTURA BREVE Hb 13, 7-9a
Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios:
reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el
mismo hoy que ayer, y para siempre. No os dejéis extraviar por doctrinas
llamativas y extrañas.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el
nombre del Señor.
R. He colocado centinelas.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Escucha,
pueblo mío, mi enseñanza.
R. Inclina el oído a las palabras de mi boca.
PRIMERA LECTURA
De la segunda carta a los Corintios 9, 1-15
FRUTOS ESPIRITUALES DE LA COLECTA
Hermanos: En verdad no hace falta que os escriba
más sobre esta ayuda en favor de los fieles (de Jerusalén). Conozco vuestra
buena voluntad y de ella me ufano ante los macedonios, diciéndoles: «Acaya está
preparada para la colecta desde el año pasado.» Y así, vuestro interés ha
estimulado a muchísimos.
Con todo, envío a los hermanos, no vaya a ser que la jactancia que hemos
demostrado por vosotros se reduzca a nada, y para que estéis preparados, como
os decía. No sea que al llegar conmigo los de Macedonia, y encontraros
desprevenidos, nos veamos nosotros -por no decir vosotros- avergonzados de la
confianza que en vosotros depositamos.
Así que he creído necesario rogar a los hermanos que vayan antes que nosotros y
organicen esa larga bendición de generosidad que prometisteis. Así preparada, será,
en verdad, una generosa bendición, y no una ruindad.
Mirad: quien poco siembra poco cosechará, y quien siembra en abundancia en
abundancia cosechará. Que cada uno dé según el dictamen de-su corazón, y no de
mala gana ni forzado, que Dios ama al que da con alegría. Poderoso es Dios para
colmaros de todo género de gracias, de suerte que, teniendo siempre y en toda
ocasión lo suficiente, tengáis en abundancia para todo género de obras buenas.
Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su caridad es
constante.»
Dios, que provee de semilla al sembrador y de pan para su alimento, os dará
también a vosotros semilla en abundancia y multiplicará los frutos de vuestra
justificación. Así os enriqueceréis en todo, para poder dedicaros a toda obra
de generosidad, lo que hará que se eleven, por mediación vuestra, acciones de
gracias a Dios.
Porque la prestación de este oficio sagrado no sólo va remediando la indigencia
de los fieles, sino que va también suscitando en ellos numerosas acciones de
gracias a Dios. Al experimentar en sí mismos este servicio vuestro, glorifican
a Dios, porque ven vuestra docilidad en cumplir el mensaje de Cristo, y vuestra
generosidad en comunicar los bienes con ellos y con todos. También ellos, con
sus oraciones, os muestran el afecto que os tienen a causa de esta
sobreabundante gracia de Dios que se descubre en vosotros.
Gracias sean dadas a Dios por su don inefable.
RESPONSORIO Lc 6, 38; 2Co 9, 7
R. Dad y se os
dará: se os echará en vuestro regazo una medida abundante, bien apretada y bien
colmada hasta rebosar. * Con
la medida con que midáis se os medirá a vosotros.
V. Dé cada uno según el dictamen de su corazón, no
de mala gana ni forzado.
R. Con la medida con que midáis se os medirá a
vosotros.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 171, 1-3. 5: PL 38, 933-935)
ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR
El Apóstol nos manda estar alegres, pero en el
Señor, no en el mundo. Porque, como dice la Escritura, quien pretende ser amigo
del mundo se hace enemigo de Dios. Así como el hombre no puede servir a dos
señores, así también nadie puede estar alegre en el mundo y en el Señor.
Por lo tanto, que prevalezca el gozo en el Señor y que se extinga el gozo en el
mundo. El gozo en el Señor debe ir creciendo continuamente, mientras que el
gozo en el mundo debe ir disminuyendo hasta extinguirse. Esto no debe
entenderse en el sentido de que no debemos alegrarnos mientras estamos en el
mundo, sino que es una exhortación a que, aun viviendo en el mundo, nos alegremos
ya en el Señor.
Pero alguno dirá: «Estoy en el mundo y, por lo tanto, si me alegro no puedo
dejar de hacerlo en el lugar en que estoy.» A este tal yo le respondería: «¿Es
que por estar en el mundo no estás en el Señor?» Atiende cómo el mismo Apóstol,
hablando a los atenienses, como nos refieren los Hechos de los apóstoles, les
decía respecto al Dios y Señor creador nuestro: En él vivimos, nos movemos y
existimos. ¿Habrá algún lugar en que no esté aquel que está en todas partes?
¿No es éste el sentido de su exhortación, cuando dice: El Señor está cerca; no
os inquietéis por cosa alguna?
Gran cosa es ésta, que el mismo que asciende a lo más alto de los cielos
continúa cercano a los que viven en la tierra. ¿Quién es éste, lejano y próximo
a la vez, sino aquel que por su misericordia se nos hizo cercano?
En efecto, todo el género humano está representado en aquel hombre al que unos
ladrones habían dejado tendido en el camino, medio muerto, junto al cual
pasaron un sacerdote y un levita sin atenderlo, y al que se acercó para curarlo
y socorrerlo el samaritano que pasó junto a él. Aquel que por su condición de
inmortal y justo se hallaba tan alejado de nosotros, mortales y pecadores,
descendió a nosotros y se hizo cercano a nosotros.
En efecto, no nos trata como merecen nuestros pecados; y esto porque somos
hijos. ¿Cómo lo demostramos? El, el Hijo único, murió por nosotros para dejar
de ser único. Murió él solo porque no quería ser él solo. El que era Hijo único
de Dios hizo a muchos otros también hijos de Dios. Al precio de su sangre se
compró una multitud de hermanos, con su reprobación los hizo probos, fue
vendido para redimirlos, injuriado para hacerlos honorables, muerto para darles
vida.
Así pues, hermanos, estad alegres en el Señor, no en el mundo, es decir:
alegraos en la verdad, no en la iniquidad; alegraos en la esperanza de la
eternidad, no en la flor pasajera de la vanidad. Ésta debe ser vuestra alegría;
y, en cualquier lugar en que estéis y todo el tiempo que aquí estéis, el Señor
está cerca; no os inquietéis por cosa alguna.
RESPONSORIO 2Co 13, 11; Rm 15,
13
R. Hermanos,
alegraos, trabajad por vuestra perfección, alentaos unos a otros, tened un
mismo sentir y vivid en paz; * y el
Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
V. El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y
paz en la práctica de vuestra fe.
R. Y el Dios del amor y de la paz estará con
vosotros.
Evangelio del Martes de la VIII
Semana del Tiempo Ordinario
26
May 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (10,28-31)*
En
aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos
dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o
padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este
tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras,
con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán
últimos, y muchos últimos primeros.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro
Padre quien habla por vosotros.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No sois vosotros los que habláis,
sino el Espíritu de vuestro Padre quien habla por vosotros.
PRECES
Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó la vida por sus
ovejas, y supliquémosle diciendo:
Apacienta a tu pueblo, Señor.
Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores nos has revelado tu
misericordia y tu amor,
haz que, por ellos, continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.
Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el único
pastor de tu pueblo,
no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.
Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de los
cuerpos y de las almas,
haz que nunca falten en tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas
de una vida santa.
Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el
amor de los santos,
haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios nuestro, que nunca dejas de glorificar la santidad de
quienes con fidelidad te sirven, haz que el fuego del Espíritu Santo nos
encienda en aquel mismo ardor que tan maravillosamente inflamó el corazón de
san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CANTAD Y ALABAD AL SEÑOR.
Cantad y alabad al Señor,
él nos ha dicho su nombre:
Padre y Señor para el hombre.
Vida, esperanza y amor.
Cantad y alabad al Señor,
Hijo del Padre, hecho hombre:
Cristo Señor es su nombre.
Vida, esperanza y amor.
Cantad y alabad al Señor,
divino don para el hombre:
Santo Espíritu es su nombre.
Vida, esperanza y amor.
Cantad y alabad al Señor,
él es fiel y nos llama,
él nos espera y nos ama.
Vida, esperanza y amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.
Salmo 136, 1-6 - JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA.
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.
Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»
¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;
que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que
se me paralice la mano derecha.
Ant 2. Te doy gracias, Señor, delante de
los ángeles.
Salmo 137 - HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te doy gracias, Señor, delante de
los ángeles.
Ant 3. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10.
12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la
gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE Rm 11, 33-36
¡Qué abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia
de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y qué irrastreables sus caminos!
¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero?
¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es origen, camino y
término de todo. A él la gloria por los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con
himnos por los siglos.
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu
Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Honor y gloria al único Dios.
R. Ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu
Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Gracias a ti, Señor Dios; gracias a ti, Trinidad única y
verdadera, Dios único y supremo, Unidad única y santa.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Gracias a ti, Señor Dios; gracias a
ti, Trinidad única y verdadera, Dios único y supremo, Unidad única y santa.
PRECES
Glorifiquemos a Dios Padre que, por el Espíritu Santo, vivificó el
cuerpo de su Hijo, para que su carne resucitada fuera fuente de vida para los
hombres, y aclamemos al Dios uno y trino, diciendo:
¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo!
Padre todopoderoso y eterno, envía tu Espíritu consolador en nombre de tu Hijo
sobre la Iglesia,
para que la conserve en la unidad de la caridad y de la verdad perfectas.
Manda, Señor, trabajadores a tu mies, para que hagan discípulos de entre todos
los pueblos
y, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, los
confirmen en la fe verdadera.
Ayuda, Señor, a los perseguidos por causa de tu Hijo,
que el Espíritu Santo hable por ellos, como Jesucristo nos prometió.
Que todos los hombres, Señor, te confiesen como único Dios en tres personas,
y que vivan en la fe, en la esperanza y en el amor.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Padre de todos los vivientes, tú que vives y reinas con el Hijo y el Espíritu
Santo,
recibe a nuestros hermanos difuntos en tu reino.
Digamos ahora al Padre, movidos por el Espíritu Santo que ora en nosotros, la
plegaria que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios Padre, que has enviado al mundo la Palabra de verdad y el
Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu misterio admirable,
concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la
eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad omnipotente. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 26 DE MAYO 2026
Lecturas
del Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
26 May 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,10-16):
La salvación fue el tema que investigaron y
escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El
Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los
sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y
para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de
que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia
por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu
enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad
interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa
del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes,
no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra
ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en
toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy
santo.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3c-4
R/. El Señor da a conocer su
victoria
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
Evangelio del Martes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
26 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31)*
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a
Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o
padre, o hijos o tierras, por mi y por el Evangelio, recibirá ahora, en este
tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras,
con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán
últimos, y muchos últimos primeros.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos
seguido».)
*El Señor, nos quiere mostrar todos
los beneficios que podemos llegar a tener tan solo por tomar una sabia
decisión. Tenemos que sentir un poco de nostalgia porque el Señor, no tiene el primer
puesto en nuestra vida. Estanos conscientes de que hemos dejado algunas
cosas, pero lo que el Señor quiere que dejemos, todavía no lo hemos
dejado. No está bien que digamos que estamos siguiendo al Señor, y seguimos
metidos en malos pensamientos y deseos. Pedro nos dice «Ya ves que nosotros lo
hemos dejado todo y te hemos seguido» Es dejarlo todo, y dejarlo todo incluye
también dejar el afán por ir detrás de las cosas materiales. El Señor, lo único
que quiere de nosotros es que tengamos el deseo y la disposición de dejar todo
en sus manos, porque él se encargara de todo lo demás y tener la confianza de
que “Todo, obra para bien”*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






