DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
jueves, 30 de abril de 2026
MATEO 13,54-58 CICLO A
*Memoria
de San José, Obrero*
*1 de mayo*
Evangelio
*Lectura del
santo evangelio según san Mateo (13,54-58)*
54 Viniendo
a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían
maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre
María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces,
¿de dónde le viene todo esto?»
57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un
profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.»
58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
Palabra
del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«¿De
dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del
carpintero?)
*El hijo del carpintero. José era el carpintero, se
puede notar que José no era una persona notable, no era un influente de su época,
si José hubiese gozado de prestigio, a Jesús lo mirarían y lo tratarían de otra
manera. Por las palabras dichas puedo notar que José no era una persona de
escándalo, ni de mala reputación, se puede notar por la pregunta ¿No es éste el
hijo del carpintero? José era una persona que respetaba, una persona que no se
metía donde no lo llamaban, una persona con un perfil bajo. Jesús fue
menospreciado en su mismo pueblo. También en este tiempo los que hemos decidido
entregar nuestra vida a Jesús por María, somos menospreciados, somos perseguidos
y somos ofendidos, por eso estamos llamado a sentirnos identificado con José.
José supo cumplir su misión. Fue el mismo Dios, quien puso en las manos de José
los dos tesoros más grandes del mundo, uno es María, a le que un ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios, y el otro tesoro es Jesús. Un detalle para mí de José
“El carpintero o El artesano” es que siempre se mantuvo con la mirada y el oído
pendiente a la voluntad de Dios*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL VIENES 1 DE MAYO
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
VIERNES
SEMANA IV DE PASCUA
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
TU CUERPO ES LAZO DE AMORES
Tu
cuerpo es lazo de amores,
de
Dios y el hombre atadura;
amor
que a tu cuerpo acude
como
tu cuerpo perdura.
Tu
cuerpo, surco de penas,
hoy
es de luz y rocío;
que
lo vean los que lloran
con
ojos enrojecidos.
Tu
cuerpo espiritual
es
la Iglesia congregada;
tan
fuerte como tu cruz,
tan
bella como tu Pascua.
Tu
cuerpo sacramental
es
de tu carne y tu sangre,
y
la Iglesia, que es tu Esposa,
se
acerca para abrazarte. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Cristo se ha entregado como oblación y víctima por nosotros. Aleluya.
Salmo
50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia,
Dios mío, por tu bondad;
por
tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava
del todo mi delito,
limpia
mi pecado.
Pues
yo reconozco mi culpa,
tengo
siempre presente mi pecado:
contra
ti, contra ti solo pequé,
cometí
la maldad que aborreces.
En
la sentencia tendrás razón,
en
el juicio brillará tu rectitud.
Mira,
que en la culpa nací,
pecador
me concibió mi madre.
Te
gusta un corazón sincero,
y
en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame
con el hisopo: quedaré limpio;
lávame:
quedaré más blanco que la nieve.
Hazme
oír el gozo y la alegría,
que
se alegren los huesos quebrantados.
Aparta
de mi pecado tu vista,
borra
en mí toda culpa.
¡Oh
Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame
por dentro con espíritu firme;
no
me arrojes lejos de tu rostro,
no
me quites tu santo espíritu.
Devuélveme
la alegría de tu salvación,
afiánzame
con espíritu generoso:
enseñaré
a los malvados tus caminos,
los
pecadores volverán a ti.
Líbrame
de la sangre, ¡oh Dios,
Dios,
Salvador mío!,
y
cantará mi lengua tu justicia.
Señor,
me abrirás los labios,
y
mi boca proclamará tu alabanza.
Los
sacrificios no te satisfacen;
si
te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi
sacrificio es un espíritu quebrantado:
un
corazón quebrantado y humillado
tú
no lo desprecias.
Señor,
por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye
las murallas de Jerusalén:
entonces
aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas
y holocaustos,
sobre
tu altar se inmolarán novillos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cristo se ha entregado como oblación y víctima por nosotros. Aleluya.
Ant
2. Jerusalén, ciudad de Dios, brillarás con zafiros y esmeraldas. Aleluya.
Cántico:
ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13, 10-15. 17-19
Anuncien
todos los pueblos sus maravillas
y
alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la
ciudad del Santo;
por
las obras de tus hijos te azotará,
pero
de nuevo se compadecerá
de
los hijos de los justos.
Confiesa
dignamente al Señor
y
bendice al Rey de los siglos,
para
que de nuevo sea en ti
edificado
su tabernáculo con alegría,
para
que alegre en ti a los cautivos
y
muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por
todas las generaciones y generaciones.
Brillarás
cual luz de lámpara
y
todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos
numerosos vendrán de lejos
al
nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo
ofrendas en sus manos,
ofrendas
para el rey del cielo.
Las
generaciones de las generaciones
exultarán
en ti.
Y
benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate
y salta de gozo por los hijos de los justos,
que
serán congregados,
y
al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos
los que te aman;
en
tu paz se alegrarán.
Dichosos
cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues
en ti se alegrarán
contemplando
toda tu gloria,
y
se regocijarán para siempre.
Bendice,
alma mía, a Dios, rey grande,
porque
Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será
reedificada,
con
piedras preciosas sus muros
y
con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Jerusalén, ciudad de Dios, brillarás con zafiros y esmeraldas. Aleluya.
Ant
3. Vi la nueva Jerusalén que descendía del cielo. Aleluya.
Salmo
147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica
al Señor, Jerusalén;
alaba
a tu Dios, Sión:
que
ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y
ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha
puesto paz en tus fronteras,
te
sacia con flor de harina.
Él
envía su mensaje a la tierra,
y
su palabra corre veloz;
manda
la nieve como lana,
esparce
la escarcha como ceniza;
hace
caer el hielo como migajas
y
con el frío congela las aguas;
envía
una orden, y se derriten;
sopla
su aliento, y corren.
Anuncia
su palabra a Jacob,
sus
decretos y mandatos a Israel;
con
ninguna nación obró así,
ni
les dio a conocer sus mandatos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Vi la nueva Jerusalén que descendía del cielo. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hch 5, 30-32
El
Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole
de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para
otorgar a Israel la conversión, el perdón de los pecados. Testigos de esto
somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
PRIMERA
LECTURA
De
los Hechos de los apóstoles 15, 5-35
CONTROVERSIAS
EN LA COMUNIDAD. CONCILIO DE JERUSALÉN
En
aquellos días, algunos fieles que habían pertenecido a la secta de los fariseos
intervinieron para decir:
«Es
preciso hacer circuncidar a los gentiles y mandarles guardar la ley de Moisés.»
Se
reunieron entonces los apóstoles y presbíteros para estudiar la cuestión.
Después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo:
«Hermanos,
vosotros mismos sabéis cómo ya, desde los primeros días, Dios determinó aquí
mismo, entre nosotros, que por mi boca escuchasen los gentiles la doctrina del
Evangelio y llegasen a la fe. Dios, que conoce los corazones, se ha declarado
en favor de ellos, al darles el Espíritu Santo igual que a nosotros; y no ha
establecido diferencia alguna entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus
corazones por la fe. Ahora bien, ¿cómo tentáis a Dios, queriendo imponer sobre
el cuello de los discípulos un yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos
podido soportar? Más bien, por la gracia de Jesús, el Señor, creemos alcanzar
la salvación nosotros lo mismo que ellos.»
Toda
la asamblea guardó silencio y escucharon a Pablo y a Bernabé, que contaban
todas las señales y prodigios que por su medio había obrado Dios entre los
gentiles. Después que terminaron de hablar, tomó Santiago la palabra y dijo:
«Hermanos,
escuchadme. Simón nos ha contado cómo Dios, desde un principio, intervino para
procurarse entre los gentiles un pueblo para su nombre. Y con ello están
conformes las palabras de los profetas, según dice la Escritura: "Después
de esto volveré y reconstruiré la tienda de David que está caída; reedificaré
sus ruinas y la levantaré, para que busquen al Señor todos los hombres y todas
las naciones que invocan mi nombre. Así habla el Señor, que lleva a cabo estas
cosas, conocidas por él desde siempre." Por esto, mi opinión es que no se
inquiete más a los gentiles que se convierten a Dios. Sólo debemos hacerles
saber por escrito que se abstengan de las viandas ofrecidas a los ídolos, de la
fornicación, de comer carne de animales ahogados y de comer sangre. Porque la
ley de Moisés tiene, desde antiguo, en cada ciudad sus propios expositores, y
la leemos un sábado tras otro en las sinagogas.»
Entonces
los apóstoles y presbíteros, con toda la Iglesia, decidieron elegir algunos de
entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y con Bernabé. Los señalados
fueron: Judas, llamado Barsabás, y Silas, personas de autoridad entre los
hermanos. Y enviaron con ellos una carta, redactada en los siguientes términos:
«A
los hermanos de la gentilidad de Antioquía, Siria y Cilicia, sus hermanos, los
apóstoles y presbíteros: Salud. Habiendo sabido que algunos de los nuestros,
salidos de aquí sin comisión alguna de nuestra parte, os han puesto en
confusión con sus palabras, revolviendo vuestras conciencias, hemos decidido de
común acuerdo elegir y enviaros varones de nuestra confianza, en compañía de
nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, hombres éstos que han consagrado sus
vidas al servicio de nuestro Señor Jesucristo. Os enviamos, por tanto, a Judas
y a Silas, quienes os transmitirán de palabra el mismo mensaje. El Espíritu
Santo y nosotros hemos tenido a bien no imponeros otra carga que éstas
indispensables: que os abstengáis de las viandas ofrecidas a los ídolos, de
comer sangre, de comer carne de animales ahogados y de la fornicación. Haréis
muy bien en absteneros de todo esto. Salud.»
Los
enviados bajaron a Antioquía y, reuniendo a la comunidad, les entregaron la
carta. A su lectura se llenaron de gozo y de consuelo. Judas y Silas, que
tenían también el don de hablar bajo la inspiración de Dios, dirigieron una
larga exhortación a los hermanos, fortaleciéndolos en su fe. Después que se
detuvieron allí algún tiempo, fueron despedidos con saludos de paz por los
hermanos, y se volvieron a los apóstoles y presbíteros que los habían enviado.
Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía, enseñando y evangelizando, en unión
con otros muchos, la palabra del Señor.
RESPONSORIO
Ga 3, 6. 7. 8
R.
Abraham creyó a Dios, y Dios estimó su fe como justificación. * Hijos de
Abraham son sólo aquéllos que viven según la fe. Aleluya.
V.
Dios predijo a Abraham: «En ti serán bendecidas todas las naciones.»
R.
Hijos de Abraham son sólo aquellos que viven según la fe. Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
De
la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios
(Cap.
36, 1-2; 37-38: Funk 1, 145-149)
MUCHOS
SON LOS SENDEROS, PERO UNO SOLO ES EL CAMINO
Éste
es, amados hermanos, el camino por el que llegamos a la salvación, Jesucristo,
el sumo sacerdote de nuestras oblaciones, sostén y ayuda de nuestra debilidad.
Por
él, podemos elevar nuestra mirada hasta lo alto de los cielos; por él, vemos
como en un espejo el rostro inmaculado y excelso de Dios; por él, se abrieron
los ojos de nuestro corazón; por él, nuestra mente, insensata y entenebrecida,
se abre al resplandor de la luz; por él, quiso el Señor que gustásemos el
conocimiento inmortal, ya que él es el resplandor de su gloria y ha llegado a
ser tanto mayor que los ángeles, cuanto es más augusto que el de ellos el
nombre que ha recibido en herencia.
Militemos,
pues, hermanos, con todas nuestras fuerzas, bajo sus órdenes irreprochables.
Fijémonos
en los soldados que prestan servicio bajo las órdenes de nuestros gobernantes:
su disciplina, su obediencia, su sometimiento en cumplir las órdenes que
reciben. No todos son generales ni comandantes ni centuriones ni oficiales ni
todos tienen alguna graduación; sin embargo, cada cual, en el sitio que le
corresponde, cumple lo que le manda el rey o cualquiera de sus jefes. Ni los
grandes podrían hacer nada sin los pequeños, ni los pequeños sin los grandes;
la efectividad depende precisamente de la conjunción de todos.
Tomemos
como ejemplo a nuestro cuerpo. La cabeza sin los pies no es nada, como tampoco
los pies sin la cabeza; los miembros más ínfimos de nuestro cuerpo son
necesarios y útiles a la totalidad del cuerpo; más aún, todos ellos se
coordinan entre sí para el bien de todo el cuerpo. Procuremos, pues, conservar
la integridad de este cuerpo que formamos en Cristo Jesús, y que cada uno se
ponga al servicio de su prójimo según la gracia que le ha sido asignada por
donación de Dios.
El
fuerte sea protector del débil, el débil respete al fuerte; el rico dé al
pobre, el pobre dé gracias a Dios por haberle deparado quien remedie su
necesidad. El sabio manifieste su sabiduría no con palabras, sino con buenas
obras; el humilde no dé testimonio de sí mismo, sino deje que sean los demás
quienes lo hagan. El que es casto en su cuerpo no se gloríe de ello, sabiendo
que es otro quien le otorga el don de la continencia.
Consideremos,
pues, hermanos, de qué materia fuimos hechos, cuáles éramos al entrar en este
mundo; de qué sepulcro y tinieblas nos sacó nuestro Creador, para introducirnos
en su mundo, donde ya de antemano, antes de nuestra existencia, nos tenía
preparados sus dones.
Por
esto debemos dar gracias a aquel de quien nos vienen todos estos bienes, al
cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO
Col 1, 18; 2, 12b. 9-10. 12a
R.
Él es la cabeza del cuerpo de la Iglesia; él es el principio, el primogénito de
entre los muertos; * con él resucitasteis mediante la fe en el poder de Dios,
que lo resucitó de entre los muertos. Aleluya.
V.
En él, en su cuerpo glorificado, habita toda la plenitud de la divinidad e,
incorporados a él, alcanzáis también vosotros esa plenitud en él, al ser
sepultados con él en el bautismo.
R.
Con él resucitasteis mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de
entre los muertos. Aleluya.
*Memoria
de San José, Obrero*
*1 de mayo*
Evangelio
*Lectura del
santo evangelio según san Mateo (13,54-58)*
54 Viniendo
a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían
maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre
María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces,
¿de dónde le viene todo esto?»
57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un
profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.»
58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Voy a prepararos un lugar, pero volveré otra vez, para tomaros y llevaros
conmigo, para que donde yo esté, estéis también vosotros. Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Voy a prepararos un lugar, pero volveré otra vez, para tomaros y llevaros
conmigo, para que donde yo esté, estéis también vosotros. Aleluya.
PRECES
Dirijamos
nuestra oración a Dios Padre, que por el Espíritu resucitó a Jesús de entre los
muertos y vivificará también nuestros cuerpos mortales; digámosle:
Vivifícanos,
Señor, con tu Espíritu Santo.
Padre
santo, tú que al resucitar a tu Hijo de entre los muertos manifestaste que
habías aceptado su sacrificio,
acepta
también la ofrenda de nuestro día y condúcenos a la plenitud de la vida.
Bendice;
Señor, las acciones de nuestro día
y
ayúdanos a buscar en ellas tu gloria y el bien de nuestros hermanos.
Que
el trabajo de hoy sirva para la edificación de un mundo nuevo
y
nos conduzca también a tu reino eterno.
Te
pedimos, Señor, que nos hagas ser siempre solícitos del bien de los hombres
y
que nos ayudes a amarnos mutuamente.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijamos
ahora al Padre nuestra oración con las mismas palabras que Cristo nos enseñó:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios,
autor de nuestra salvación y de nuestra liberación, escucha nuestras súplicas,
y a quienes redimiste por la sangre de tu Hijo concédeles poder vivir para ti,
y en ti gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
TU CUERPO ES PRECIOSA LÁMPARA
Tu
cuerpo es preciosa lámpara,
llagado
y resucitado,
tu
rostro es la luz del mundo,
nuestra
casa, tu costado.
Tu
cuerpo es ramo de abril
y
blanca flor del espino,
y
el fruto que nadie sabe
tras
la flor eres tú mismo.
Tu
cuerpo es salud sin fin,
joven,
sin daño de días;
para
el que busca vivir
es
la raíz de la vida. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único. Aleluya.
Salmo
144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te
ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré
tu nombre por siempre jamás.
Día
tras día te bendeciré
y
alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande
es el Señor, merece toda alabanza,
es
incalculable su grandeza;
una
generación pondera tus obras a la otra,
y
le cuenta tus hazañas.
Alaban
ellos la gloria de tu majestad,
y
yo repito tus maravillas;
encarecen
ellos tus temibles proezas,
y
yo narro tus grandes acciones;
difunden
la memoria de tu inmensa bondad,
y
aclaman tus victorias.
El
Señor es clemente y misericordioso,
lento
a la cólera y rico en piedad;
el
Señor es bueno con todos,
es
cariñoso con todas sus creaturas.
Que
todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que
te bendigan tus fieles;
que
proclamen la gloria de tu reinado,
que
hablen de tus hazañas;
explicando
tus proezas a los hombres,
la
gloria y majestad de tu reinado.
Tu
reinado es un reinado perpetuo,
tu
gobierno va de edad en edad.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único. Aleluya.
Ant
2. Al Rey de los siglos, inmortal e invisible, todo honor y toda gloria.
Aleluya.
Salmo
144 II
El
Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso
en todas sus acciones.
El
Señor sostiene a los que van a caer,
endereza
a los que ya se doblan.
Los
ojos de todos te están aguardando,
tú
les das la comida a su tiempo;
abres
tú la mano,
y
sacias de favores a todo viviente.
El
Señor es justo en todos sus caminos,
es
bondadoso en todas sus acciones;
cerca
está el Señor de los que lo invocan,
de
los que lo invocan sinceramente.
Satisface
los deseos de sus fieles,
escucha
sus gritos, y los salva.
El
Señor guarda a los que lo aman,
pero
destruye a los malvados.
Pronuncie
mi boca la alabanza del Señor,
todo
viviente bendiga su santo nombre
por
siempre jamás.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Al Rey de los siglos, inmortal e invisible, todo honor y toda gloria. Aleluya.
Ant
3. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
Cántico:
CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes
y maravillosas son tus obras,
Señor,
Dios omnipotente,
justos
y verdaderos tus caminos,
¡oh
Rey de los siglos!
¿Quién
no temerá, Señor,
y
glorificará tu nombre?
Porque
tú solo eres santo,
porque
vendrán todas las naciones
y
se postrarán en tu acatamiento,
porque
tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hb 5, 8-10
Cristo,
aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la
obediencia y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en
causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo
sacerdote «según el rito de Melquisedec».
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
El buen Pastor dio la vida por sus ovejas. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El buen Pastor dio la vida por sus ovejas. Aleluya.
PRECES
Oremos
a Cristo, fuente de toda vida y principio de todo bien, y digámosle
confiadamente:
Instaura,
Señor, tu reino en el mundo.
Jesús
salvador, tú que, muerto en la carne, fuiste devuelto a la vida por el
Espíritu,
haz
que nosotros, muertos al pecado, vivamos también de tu Espíritu.
Tú
que enviaste a tus discípulos al mundo entero para que proclamaran tu Evangelio
a todos los pueblos,
haz
que cuantos anuncian el Evangelio a los hombres vivan de tu Espíritu.
Tú
que recibiste todo poder en el cielo y en la tierra para dar testimonio de la
verdad,
guarda
en tu verdad a quienes nos gobiernan.
Tú
que todo lo renuevas y nos mandas esperar anhelantes la llegada de tu reino,
haz
que, cuanto más esperemos el cielo nuevo y la tierra nueva que nos prometes,
con tanto mayor empeño trabajemos por la edificación del mundo presente.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú
que descendiste a la mansión de la muerte para anunciar el gozo del Evangelio a
los difuntos,
sé
tú mismo la eterna alegría de todos los que mueren.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios,
autor de nuestra salvación y de nuestra liberación, escucha nuestras súplicas,
y a quienes redimiste por la sangre de tu Hijo concédeles poder vivir para ti,
y en ti gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS
En
ti, Señor, reposan nuestras vidas
en
el descanso santo de la noche;
tú
nos preparas para la alborada
y
en el Espíritu Santo nos acoges.
En
apartadas y lejanas tierras
el
sol ha despertado las ciudades;
amigo
de los hombres, ve sus penas
y
ensancha de tu amor los manantiales.
Vencedor
de la muerte y de las sombras,
Hijo
eterno de Dios, resucitado,
líbranos
del peligro de la noche
al
dormirnos confiados en tus brazos. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
87 - ORACIÓN DE UN HOMBRE GRAVEMENTE ENFERMO
Señor,
Dios mío, de día te pido auxilio,
de
noche grito en tu presencia;
llegue
hasta ti mi súplica,
inclina
tu oído a mi clamor.
Porque
mi alma está colmada de desdichas,
y
mi vida está al borde del abismo;
ya
me cuentan con los que bajan a la fosa,
soy
como un inválido.
Tengo
mi cama entre los muertos,
como
los caídos que yacen en el sepulcro,
de
los cuales ya no guardas memoria,
porque
fueron arrancados de tu mano.
Me
has colocado en lo hondo de la fosa,
en
las tinieblas del fondo;
tu
cólera pesa sobre mí,
me
echas encima todas tus olas.
Has
alejado de mí a mis conocidos,
me
has hecho repugnante para ellos:
encerrado,
no puedo salir,
y
los ojos se me nublan de pesar.
Todo
el día te estoy invocando,
tendiendo
las manos hacia ti.
¿Harás
tú maravillas por los muertos?
¿Se
alzarán las sombras para darte gracias?
¿Se
anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o
tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se
conocen tus maravillas en la tiniebla
o
tu justicia en el país del olvido?
Pero
yo te pido auxilio,
por
la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por
qué, Señor, me rechazas
y
me escondes tu rostro?
Desde
niño fui desgraciado y enfermo,
me
doblo bajo el peso de tus terrores,
pasó
sobre mí tu incendio,
tus
espantos me han consumido:
me
rodean como las aguas todo el día,
me
envuelven todos a una;
alejaste
de mí amigos y compañeros:
mi
compañía son las tinieblas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Jr 14, 9
Tú
estás en medio de nosotros, Señor, tu nombre ha sido invocado sobre nosotros:
no nos abandones, Señor Dios nuestro.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Señor,
Dios todopoderoso: ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu Hijo que
reposó en el sepulcro, te pedimos que, al levantarnos mañana, lo imitemos
también resucitando a una vida nueva. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



