Musica Para el Alma
jueves, 8 de septiembre de 2022
LUCAS 6,39-42 CICLO C
*Lecturas del Viernes de la
23ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9
de septiembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,39-42)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un
ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más
que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la
viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano,
déjame que te saque la mota del ojo," sin fijarte en la viga que llevas en
el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro
para sacar la mota del ojo de tu hermano.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(« ¿Acaso
puede un ciego guiar a otro ciego? »).
*Esta palabra es una denuncia, muchas veces me creo
que soy una luz, que tengo capacidad para guiar a otros. Me pregunto ¿Por qué
las personas que trabajan junto a mí, no les interesa, la iglesia? Y la
respuesta es triste, porque no soy luz para ello. El Señor me conoce y no puedo
defenderme, porque son muchas las veces que quiero guiar a alguien, pero en el
fondo busco mi propio beneficio. Por esa razón es que el Señor, me quiere
conceder la gracia de la luz, el Señor, por su amor y por su misericordia me
viene arrancar la máscara de falsedad que afea toda mi vida, para que pueda ser
una autentica luz, entre mis compañero de trabajo y con mis amigos*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
VIERNES
SEMANA III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Dad gracias al Señor, porque es
eterna su misericordia.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor, porque es
eterna su misericordia.
Himno: CREADOR SEMPITERNO DE LAS COSAS.
Creador sempiterno de las cosas,
que gobiernas las noches y los días,
y, alternando la luz y las tinieblas,
alivias el cansancio de la vida.
Pon tus ojos, Señor, en quien vacila,
que a todos corrija tu mirada:
con ella sostendrás a quien tropieza
y harás que pague su delito en lágrimas.
Alumbra con tu luz nuestros sentidos,
desvanece el sopor de nuestras mentes,
y sé el primero a quien, agradecidas,
se eleven nuestras voces cuando suenen.
Glorificado sea el Padre eterno,
así como su Hijo Jesucristo,
y así como el Espíritu Paráclito,
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Contra ti, contra ti solo pequé,
Señor; ten misericordia de mí.
Ant 2. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr
14,17-21
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Ant 3. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
LECTURA BREVE 2Co 12, 9b-10
Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de
Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las
privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque
cuando soy débil, entonces soy fuerte.
RESPONSORIO BREVE
V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. Indícame el camino que he de seguir.
R. Hazme escuchar tu gracia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. El
Señor nos instruirá en sus caminos.
R. Y marcharemos por sus sendas.
PRIMERA LECTURA
De la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 11-18
EL SEÑOR ES FIEL: ESPEREMOS SU VENIDA
Hermanos: Si todo se ha de disolver de este modo, ¡qué vida tan santa y tan
entregada a Dios tiene que ser la vuestra! Estad en espera y apresurad la
venida del día del Señor. En ese día los cielos incendiados se disolverán y los
elementos abrasados se desintegrarán. Pero nosotros conforme a la promesa del
Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los que tiene su morada la
santidad.
Por eso, carísimos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad con toda
diligencia que él os encuentre en paz, sin mancha e irreprensibles. Considerad
esta paciente espera de nuestro Señor como una oportunidad para alcanzar la
salud. En este sentido os escribió también nuestro amado hermano Pablo,
conforme a la sabiduría que Dios le concedió. Así lo enseña en todas sus cartas
cuando habla de estos temas. En ellas hay algunos pasajes difíciles de
entender, cuyo sentido falsean los hombres que no tienen instrucción ni firmeza
en la fe. Así lo hacen también con las demás Escrituras, para su propia
perdición.
Vosotros, pues, carísimos, avisados a tiempo, estad alerta, no sea que,
arrastrados por el error de esos libertinos, vengáis a caer de vuestra firmeza
en la fe. Id creciendo en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y
Salvador, Jesucristo. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.
RESPONSORIO Is 65, 17. 18; Ap 21, 5
R. Mirad, yo voy a crear un cielo nuevo y una
tierra nueva; habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. * Voy
a renovar todas las cosas.
V. Voy a transformar a Jerusalén en alegría y a su
pueblo en gozo.
R. Voy a renovar todas las cosas.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones del beato Isaac, abad del monasterio de Stella
(Sermón 11: PL 194, 1728-1729)
CRISTO NADA QUIERE PERDONAR SIN LA IGLESIA
Hay dos cosas que corresponden exclusivamente a Dios: el honor de recibir la
confesión y el poder de perdonar los pecados. Por ello nosotros debemos
manifestar a Dios nuestra confesión y esperar su perdón. Sólo a Dios
corresponde el perdonar los pecados, por eso, sólo a él debemos confesar
nuestras culpas. Pero, así como el Señor todopoderoso y excelso se unió a una
esposa insignificante y débil -haciendo de esta esclava una reina y colocando a
la que estaba bajo sus pies a su mismo lado, pues de su lado, en efecto, nació
la Iglesia y de su lado la tomó como esposa—, y así como lo que es del Padre es
también del Hijo y lo que es del Hijo es también del Padre —a causa de la
unidad de naturaleza de ambos—, así, de manera parecida, el esposo comunicó
todos sus bienes a aquella esposa a la que unió consigo y también con el Padre.
Por ello, en la oración que hizo el Hijo en favor de su esposa, dice al Padre:
Quiero, Padre, que, así como tú estás en mí y yo en ti, sean también ellos una
cosa en nosotros.
El esposo, por tanto, que es uno con el Padre y uno con la esposa, destruyó
aquello que había hallado menos santo en su esposa y lo clavó en la cruz,
llevando al leño sus pecados y destruyéndolos por medio del madero. Lo que por
naturaleza pertenecía a la esposa y era propio de ella lo asumió y se lo
revistió, lo que era divino y pertenecía a su propia naturaleza lo comunicó a
su esposa. Suprimió, en efecto, lo diabólico, asumió lo humano y le comunicó lo
divino, para que así, entre la esposa y el esposo, todo fuera común. Por ello
el que no cometió pecado ni le encontraron engaño en su boca pudo decir:
Misericordia, Señor, que desfallezco. De esta manera participa él en la
debilidad y en el llanto de su esposa y todo resulta común entre el esposo y la
esposa, incluso el honor de recibir la confesión y el poder de perdonar los
pecados; por ello dice: Ve a presentarte al sacerdote.
La Iglesia, pues, nada puede perdonar sin Cristo, y Cristo nada quiere perdonar
sin la Iglesia. La Iglesia solamente puede perdonar al que se arrepiente, es
decir, a aquel a quien Cristo ha tocado ya con su gracia. Y Cristo no quiere
perdonar ninguna clase de pecados a quien desprecia a la Iglesia. Por lo tanto,
no debe separar el hombre lo que Dios ha unido. Gran misterio es éste; pero yo
lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
No te empeñes, pues, en separar la cabeza del cuerpo, no impidas la acción del
Cristo total, pues ni Cristo está entero sin la Iglesia ni la Iglesia está
íntegra sin Cristo. El Cristo total e íntegro lo forman la cabeza y el cuerpo,
por ello dice: Nadie ha subido al cielo, sino el Hijo del hombre, que está en
el cielo. Éste es el único hombre que puede perdonar los pecados.
RESPONSORIO Jn 17, 20. 21. 22. 18
R. Yo te ruego por todos los que han de creer en
mí, para que todos sean uno, así como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Yo les
he dado la gloria que tú me diste; * para
que sean uno, como nosotros somos uno.
V. Como tú me enviaste al mundo, así también yo
los he enviado al mundo.
R. Para que sean uno, como nosotros somos uno.
*Lecturas del Viernes de la
23ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9
de septiembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(6,39-42)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un
ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más
que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la
viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano,
déjame que te saque la mota del ojo," sin fijarte en la viga que llevas en
el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro
para sacar la mota del ojo de tu hermano.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha visitado y redimido a
su pueblo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que nació, murió y resucitó por su pueblo,
diciendo:
Salva, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.
Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz:
mira con bondad a tu familia santa, redimida con tu sangre.
Tú que prometiste a los que en ti creyeran que manarían de su interior
torrentes de agua viva,
derrama tu Espíritu sobre todos los hombres.
Tú que enviaste a los discípulos a predicar el Evangelio,
haz que los cristianos anuncien tu palabra con fidelidad.
A los enfermos y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión,
concédeles fortaleza y paciencia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras
voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote
como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: YO HE SENTIDO, SEÑOR, TU VOZ AMANTE
Yo he sentido, Señor, tu voz amante,
en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas
la armonía gocé de tu semblante.
No me llegó tu acento amenazante
entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas
como el tenue vagido de un infante.
¿Por qué no obedecí cuando te oía?
¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?
Haz, mi dulce Señor, que en la serena
noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es grande, nuestro dueño
más que todos los dioses.
Ant 2. Casa de Israel, bendice al Señor;
tañed para su nombre, que es amable.
Salmo 134 II.
Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Casa de Israel, bendice al Señor;
tañed para su nombre, que es amable.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
LECTURA BREVE St 1, 2-4
Hermanos míos, si estáis sometidos a tentaciones diversas, consideradlo como
una alegría, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce constancia. Pero
haced que la constancia dé un resultado perfecto, para que seáis perfectos e
íntegros, sin defectos en nada.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud
de su sangre.
V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para
el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud
de su sangre.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su
misericordia.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros,
sus siervos, acordándose de su misericordia.
PRECES
Invoquemos al Hijo de Dios, a quien el Padre entregó por nuestras
faltas y lo resucitó para nuestra justificación, diciendo:
Señor, ten piedad.
Escucha, Señor, nuestras súplicas, perdona los pecados de los que se confiesen culpables
y en tu bondad otórganos el perdón y la paz.
Tú que, por medio del Apóstol nos has enseñado que donde se multiplicó el
pecado sobreabundó mucho más la gracia,
perdona con largueza nuestros muchos pecados.
Hemos pecado mucho, Señor, pero confiamos en tu misericordia infinita;
vuélvete a nosotros para que podamos convertirnos a ti.
Salva a tu pueblo de sus pecados, Señor,
y sé benévolo con nosotros.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que abriste las puertas del paraíso al buen ladrón,
ábrelas también para nuestros hermanos difuntos.
Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios,
digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de
nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los
padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de su gloria. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 9 DE SEPTIEMBRE 2022
*Lecturas del Viernes de la
23ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9 de septiembre de 2022
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a
los Corintios (9,16-19.22b-27):
El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y,
¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso
mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este
oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio,
anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del
Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para
ganar a los más posibles. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a
algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus
bienes. Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera,
aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar. Pero un atleta se
impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita;
nosotros, en cambio, una que no se marchita. Por eso corro yo, pero no al azar;
boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi
servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 83,3.4.5-6.12
R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío. R/.
Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación. R/.
Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria;
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable. R/.
*Lecturas del Viernes de la
23ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9
de septiembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,39-42)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un
ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más
que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la
viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano,
déjame que te saque la mota del ojo," sin fijarte en la viga que llevas en
el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro
para sacar la mota del ojo de tu hermano.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(« ¿Acaso
puede un ciego guiar a otro ciego? »).
*Esta palabra es una denuncia, muchas veces me creo
que soy una luz, que tengo capacidad para guiar a otros. Me pregunto ¿Por qué
las personas que trabajan junto a mí, no les interesa, la iglesia? Y la
respuesta es triste, porque no soy luz para ello. El Señor me conoce y no puedo
defenderme, porque son muchas las veces que quiero guiar a alguien, pero en el
fondo busco mi propio beneficio. Por esa razón es que el Señor, me quiere
conceder la gracia de la luz, el Señor, por su amor y por su misericordia me
viene arrancar la máscara de falsedad que afea toda mi vida, para que pueda ser
una autentica luz, entre mis compañero de trabajo y con mis amigos*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
miércoles, 7 de septiembre de 2022
MATEO 1,1-16.18-23 CICLO C
*Lecturas de la Natividad de
la Virgen María*
Jueves, 8
de septiembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(1,1-16.18-23)*
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba
desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo
por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería
denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta
resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José,
hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la
criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le
pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el
Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por
nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(José,
su esposo, que era justo y no quería denunciarla)
*Esta lectura me golpea porque el Señor sabe cuánto
me cuesta ser sincero de corazón. Esta palabra me invita a quitarle la máscara
a todo lo que me impida entrar en la sinceridad. No ser sincero solo me trae
mucho problema. La buena noticia es que el Señor, me quiere regalar la gracia
de no tener miedo, de tener valor, ser fiel y sincero en todo y con todos, de
cuidar, de proteger y valorar a las personas que él ha puesto muy cerca de mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 8
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
JUEVES DE LA SEMANA XXIII
Del Común de la santísima Virgen María.
8 de septiembre
*LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA*. (FIESTA).
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Celebremos el nacimiento de santa
María Virgen y adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Celebremos el nacimiento de santa
María Virgen y adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.
Himno: DESDE EL ALBOR DE NUESTRA HISTORIA
Desde el albor de nuestra historia,
suave, discreta y escondida,
llega María a nuestra tierra,
Virgen y Madre prometida.
La luz del Hijo la rodea,
por él es bella sin medida,
y no hay bondad entre los hombres
que pueda serle parecida.
Suba al Señor cual blanca nube
esta alabanza proferida:
a Dios bendito bendecimos
por la que fue la Bendecida. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Hoy es el nacimiento de la gloriosa Virgen María, del linaje de
Abraham, nacida de la tribu de Judá, y de la noble estirpe de David.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Hoy es el nacimiento de la gloriosa
Virgen María, del linaje de Abraham, nacida de la tribu de Judá, y de la noble
estirpe de David.
Ant 2. Gloriosa es la estirpe de María,
santa su raíz, bendito el fruto de su vientre; su nacimiento ilumina al mundo
entero.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Gloriosa es la estirpe de María,
santa su raíz, bendito el fruto de su vientre; su nacimiento ilumina al mundo
entero.
Ant 3. Celebremos con gozo el nacimiento
de santa María y pidámosle que interceda por nosotros ante Jesucristo, nuestro
Señor.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Celebremos con gozo el nacimiento
de santa María y pidámosle que interceda por nosotros ante Jesucristo, nuestro
Señor.
LECTURA BREVE Is 11, 1-3a
Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz brotará un vástago. Sobre él
se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia,
espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios la eligió y la predestinó.
R. Dios la eligió y la predestinó.
V. La hizo morar en su templo santo.
R. Y la predestinó.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Dios la eligió y la predestinó.
V. María
conservaba todas estas cosas.
R. Meditándolas en su corazón.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 3, 9-20
SENTENCIA CONTRA EL PECADOR Y PROMESA DE SALVACIÓN
En aquellos días, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo:
«¿Dónde estás?»
Éste contestó:
«Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo. Por eso me
escondí.»
El Señor Dios le replicó:
«Y ¿quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del
que te prohibí comer?»
Respondió el hombre:
«La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
Dijo pues, el Señor Dios a la mujer:
«¿Por qué lo has hecho?»
Y contestó la mujer:
«La serpiente me sedujo, y comí.»
Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente:
Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los
animales del campo. Sobre tu vientre caminarás y polvo comerás todos los días
de tu vida. Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: él
herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.»
A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo darás a luz a
tus hijos. Pero tu deseo te impulsará hacia tu marido, y él te dominará.»
Al hombre le dijo:
«Por haber accedido a la voz de tu mujer, comiendo del árbol del que yo te
había prohibido comer, maldito el suelo por tu culpa: con fatiga sacarás de él
el alimento todos los días de tu vida. Brotará para ti cardos y espinas y
comerás las hierbas del campo. Con sudor de tu frente comerás el pan, hasta que
vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado, porque eres polvo y al polvo
volverás.»
El hombre llamó «Eva» a su mujer, por ser ella la madre de todos los vivientes.
RESPONSORIO
R. En este día nació la santísima Virgen María del
linaje de David; * por
ella surgió la salvación del mundo para los creyentes, de su vida gloriosa
brotó la luz para todo el universo.
V. Celebremos con gran fervor el nacimiento de la
santísima Virgen María.
R. Por ella surgió la salvación del mundo para los
creyentes, de su vida gloriosa brotó la luz para todo el Universo.
SEGUNDA LECTURA
De las Disertaciones de san Andrés de Creta, obispo
(Disertación 1: PG 97, 806-810)
LO ANTIGUO HA PASADO, LO NUEVO HA COMENZADO
Cristo es el término y el fin de la ley mosaica; él nos hace pasar de la
esclavitud de esta ley a la libertad del espíritu. La ley tendía hacia él como
a su complemento; y él, como supremo legislador, da cumplimiento a su misión,
transformando en espíritu la letra de la ley. De este modo, hacía que todas las
cosas lo tuviesen a él por cabeza. La gracia es la que da vida a la ley y, por
esto, es superior a la misma, y de la unión de ambas resulta un conjunto
armonioso, conjunto que no hemos de considerar como una mezcla, en la cual
alguno de los dos elementos citados pierda sus características propias, sino
como una transmutación divina, según la cual todo lo que había de esclavitud en
la ley se cambia en suavidad y libertad, de modo que, como dice el Apóstol, no
vivamos ya esclavizados por los «elementos del mundo» ni sujetos al yugo y a la
esclavitud de la ley.
Éste es el compendio de todos los beneficios que Cristo nos ha hecho; ésta es
la revelación del designio amoroso de Dios: su anonadamiento, su encarnación y
la consiguiente divinización del hombre. Convenía, pues, que esta fulgurante y
sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que
nos preparara a recibir con gozo el gran don de la salvación. Y éste es el
significado de la fiesta que hoy celebramos, ya que el nacimiento de la Madre
de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes, exordio que hallará su
término y complemento en la unión del Verbo con la carne que le estaba
destinada. El día de hoy nació la Virgen; es luego amamantada y se va
desarrollando; y es preparada para ser la madre de Dios, rey de todos los
siglos.
Un doble beneficio nos aporta este hecho: nos conduce a la verdad y nos libera
de una manera de vivir sujeta a la esclavitud de la letra de la ley. ¿De qué
modo tiene lugar esto? Por el hecho de que la sombra se retira ante la llegada
de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la ley por la libertad del
espíritu. Precisamente la solemnidad de hoy representa el tránsito de un
régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que
símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo.
Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la
alegría propia de este día. Cielo y tierra se aúnen en esta celebración, y que
la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo. Hoy, en
efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas,
y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en
sí al supremo Hacedor.
RESPONSORIO
R. Celebremos hoy con gran fervor el nacimiento de
la siempre Virgen María, la Madre de Dios, * cuya
existencia gloriosa ilumina a toda la Iglesia.
V. Cantemos con todo el corazón y con toda nuestra
mente las glorias de Cristo, en esta sagrada festividad de María, la excelsa
Madre de Dios.
R. Cuya existencia gloriosa ilumina a toda la
Iglesia.
*Lecturas de la Natividad de
la Virgen María*
Jueves, 8
de septiembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(1,1-16.18-23)*
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba
desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo
por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería
denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta
resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José,
hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la
criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le
pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el
Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por
nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Tu nacimiento, santa Madre de Dios, ha anunciado la alegría al mundo
entero, pues de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios: él ha sido
quien, destruyendo la maldición, nos ha aportado la bendición y, aniquilando la
muerte, nos ha otorgado la vida eterna.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tu nacimiento, santa Madre de Dios,
ha anunciado la alegría al mundo entero, pues de ti nació el sol de justicia,
Cristo, nuestro Dios: él ha sido quien, destruyendo la maldición, nos ha
aportado la bendición y, aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna.
PRECES
Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María
Virgen, y digámosle:
Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.
Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente,
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada,
líbranos de toda ocasión de pecado.
Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz,
por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.
Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre,
haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Concede a tus siervos, Señor, el don de tu gracia, para que, a
quienes recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen
María, la fiesta anual de su nacimiento nos traiga aumento de paz. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: VINO A LA VIDA PARA QUE LA MUERTE.
Vino a la vida para que la muerte
dejara de vivir en nuestra vida,
y para que lo que antes era vida
fuera más muerte que la misma muerte.
Vino a la vida para que la vida
pudiera darnos vida con su muerte,
y para que lo que antes era muerte
fuera más vida que la misma vida.
Desde entonces la vida es tanta vida
y la muerte de ayer tan poca muerte,
que si a la vida le faltara vida
y a nuestra muerte le sobrara muerte,
con esta vida nos daría tal vida
para dar muerte al resto de la muerte. Amén.
SALMODIA
Ant 1. De la estirpe de Jesé nació la Virgen María, en cuyo tálamo tuvo
morada el Espíritu del Dios altísimo.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la estirpe de Jesé nació la Virgen
María, en cuyo tálamo tuvo morada el Espíritu del Dios altísimo.
Ant 2. Hoy es el nacimiento de santa María
Virgen, cuya hermosura y humildad miró Dios complacido.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Hoy es el nacimiento de santa María
Virgen, cuya hermosura y humildad miró Dios complacido.
Ant 3. Bendita y venerable eres, santa
María, virgen y madre de Dios; al celebrar tu nacimiento, te pedimos que
intercedas por nosotros al Señor, nuestro Dios.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendita y venerable eres, santa
María, virgen y madre de Dios; al celebrar tu nacimiento, te pedimos que
intercedas por nosotros al Señor, nuestro Dios.
LECTURA BREVE Rm 9, 4-5
Son ellos israelitas, de quienes es la adopción divina, la manifestación
sensible de la presencia de Dios, las alianzas con él, la legislación de Moisés,
el culto del templo y las promesas de Dios. De ellos son los patriarcas, y de
ellos procede también Cristo según la carne, el cual está por encima de todas
las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo.
V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto
de tu vientre.
R. El Señor está contigo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Celebremos el nacimiento glorioso de la Virgen María, quien, ante
el anuncio del ángel, concibió al Redentor del mundo, porque Dios había mirado
su humillación.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Celebremos el nacimiento glorioso
de la Virgen María, quien, ante el anuncio del ángel, concibió al Redentor del
mundo, porque Dios había mirado su humillación.
PRECES
Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso
que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y
supliquémosle diciendo:
Mira a la llena de gracia y escúchanos.
Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la
inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de
Jesucristo,
haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú que nos diste a María por Madre, concede por su mediación salud a los
enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
y a todos abundancia de salud y de paz.
Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.
Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de
Jesús.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.
Confiando en el Señor que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que
colme también de bienes al mundo hambriento:
Padre nuestro...
ORACION
Concede a tus siervos, Señor, el don de tu gracia, para que, a
quienes recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen
María, la fiesta anual de su nacimiento nos traiga aumento de paz. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






