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miércoles, 28 de octubre de 2026

LAS LECTURAS DEL JUEVES 29 DE OCTUBRE 2026


 

Lecturas del Jueves de la XXX Semana del Tiempo Ordinario

29 Oct 2026

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (6,10-20):

 

Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones. Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias en que oréis con constancia por todos los santos. Pedid también por mí, para que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin temor el misterio contenido en el Evangelio, del que soy embajador en cadenas. Pedid que tenga valor para hablar de él como debo.

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 143,1.2.9-10

 

R/. Bendito el Señor, mi Roca

 

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R/.

 

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos. R/.

 

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo. R/.

 

Evangelio del Jueves de la XXX Semana del Tiempo Ordinario

29 Oct 2026

*Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,31-35)*

 

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Él contestó: «ld a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término.» Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor.»»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(«Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte.»).

*Esta frase me llama la atención, me cuestiona seriamente y me hace formularme esta pregunta: ¿Cuántas veces le he dicho a Jesús «sal y vete de aquí»? Para mi vergüenza, es cierto que le he dicho muchas veces esta frase a Jesús: cuando desprecio a una persona, le estoy diciendo «sal y vete de aquí». Lo mismo sucede cuando permito en mi vida que los malos pensamientos, los juicios y las murmuraciones llenen mi cabeza; en esos momentos le estoy diciendo a Jesús «sal y vete de aquí». Y cada vez que soy irresponsable con mi forma de hablar, cuando le doy permiso a la mentira para que utilice mi boca, o cada vez que incurro en esas prácticas, le estoy diciendo a Jesús «sal y vete de aquí». Aunque utiliza un lenguaje duro, sé que en el fondo Jesús, el buen pastor y gran maestro, me está llevando con está manera de decirme las cosas hacia la sanación y la liberación*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.